Esos amados 80

domingo 9 abril 2006

Hay mucha gente que opina que los años 80 del pasado siglo XX fueron los últimos realmente felices en la historia de la Humanidad. Resulta curioso pensar que muchos de quienes así piensan eran niños por esa época, sin otra preocupación que procurar no partirse la crisma en la calle de un porrazo y aprobar los exámenes con el menor esfuerzo posible. Poco importaba que en España la reconversión industrial mandase cada día a cientos de trabajadores a la puta calle y les dejase con lo puesto; tampoco importaba mucho que la Guerra Fría, que vivía momentos de tensión desconocidos desde principios de los años 60, amenazase con hacer de cada nuevo día “el último día”. Para estos niños los 90 fueron años duros, con el paso de la niñez a la adolescencia y todo lo que eso significa (calabazas del primer y platónico amor para irse con el tío más gilipollas posible, malos rollos con esos que se decían tus amigos, primeras experiencias como esclavo de algún patrón usurero en un curro basura…). El cambio de siglo no mejoraría las cosas, con buena parte de esta gente sufriendo los rigores de la Globalización, y viéndose abocada a comer tierra y beberse sus orines para poder pagar la hipoteca a 10.000 años, suscrita gustosamente para poder disfrutar de algún chamizo de treinta metros cuadrados (si llega), mientras reza por no perder su trabajo para la subcontrata de una subcontrata de alguna multinacional o corporación, de esas “que velan por el bienestar y la calidad de vida de los ciudadanos”. Con tan sombrío panorama, no es de extrañar que esta gente eche de menos los 80…

Por el contrario, mucha otra gente opina, y no sin razón, que en los 80 reside la semilla de todos los males políticos, sociales y culturales que aquejan actualmente a nuestra sociedad. Fueron años de salvaje liberalismo económico que, impulsado por Ronald Reagan y sus acólitos, resumía toda su filosofía en cuatro palabras: todo por la pasta. Un lema que entendieron perfectamente los triunfadores de la escala social de entonces, yuppies sin escrúpulos y tiburones de la bolsa dispuestos a vender a su madre por un menú de tascucio mohoso. El olor a mierda podrida exudado por aquel repugnante ambiente se contagió al ámbito de la cultura como no podía ser de otro modo, dando origen a algunas expresiones artísticas que, como en el caso de otras prácticas políticas y sociales originales de entonces, acabaron contribuyendo a hacer del mundo lo que es en la actualidad: un zurullo de tres pares. Ejemplos los hay a patadas: en la música, el tecno-pop y el Italo Dance son el origen de la actual marea bakala y reaggetronera que campa a sus anchas por las listas de ventas y el minúsculo cerebro de miles de gorreros, mientras que en España, la mal llamada “Movida Madrileña” es la madre del pestilente e insoportablemente pedante gafapastismo hispano actual.

En el cine las cosas no han sido muy diferentes: el enorme éxito de Tiburón y La Guerra de las Galaxias a finales de los años 70, respaldado en unas políticas de distribución y marketing absolutamente revolucionarias para la época, abrió los ojos de decenas de avispados productores ávidos de riqueza fácil. A esto hay que sumarle el hecho de que el negocio del cine estaba por entonces en franco retroceso por el empuje de la TV y del incipiente video doméstico lo que, unido a la galopante crisis económica de entonces, motivaba que el público tirando a maduro y con deudas pendientes de pagar prefiriese quedarse en casa apoltronando las neuronas sobre algún sofá. Se imponía un cambio de aires, así que el cine decidió aparcar el rollo “metafísico” y rebelde de cineastas comprometidos con algo más que con la taquilla (Bogdanovich, Cimino o Coppola, por ejemplo) y volcarse hacia el público más dispuesto a vaciar sus bolsillos un fin de semana: los jóvenes. Todo ello explicaría el “boom” del llamado “cine palomitero” vivido en la década de los 80, cine especialmente pensado para aparcar el cerebro en la taquilla y dejarse de pamplinas, que para lamentarse de lo mal que está todo y de la puta mierda de vida que llevas ya tienes el día a día cotidiano. Lo único que quiero es olvidarme de todo durante dos horas, joder, y si resulta que la tía que me acompaña se deja meter mano en el cine, mejor que mejor. Esta filosofía cinematográfica “pensada para los jóvenes” se ha mantenido hasta nuestros días (corregida y, Dios nos libre, aumentada) y no hay más que ver la cartelera de cualquier cine comercial de hoy en día, inundada de títulos pensados para sacar dinero a los peloceniceros lo más rápidamente posible, sin importar que las películas de marras parezcan un videoclip y que su guión sea obra de alguien sospechoso de padecer embolismo esquizoide por meterse una tonelada de “pirulas” cada Sabado por la noche.

Bien es cierto que en los 80 no todo fue malo, culturalmente hablando: sin el tecno-pop nos habríamos perdido la magia de Yazoo o los primeros Depeche Mode. Sin la influencia del Italo Dance no hubiésemos disfrutado jamás del divertidísimo psicotronismo de grupos basura como Modern Talking y sus derivados. La “Movida” estaba mayormente compuesta por una ralea de niñatos pijos con antojo de jugar a ser rebeldes apoyándose en el dinero de papá, pero de allí salieron interesantes propuestas musicales (Nacha Pop, Los Secretos o el injustamente olvidado Tino Casal) cinematográficas (parte del primer Almodóvar, no todo, ojo) y de otras artes (Costus).

En vista de todo esto, cabe preguntarse el porqué de esa fiebre por los 80 que se ha vivido en los últimos años, materializada en cadenas de radio que repiten una y otra vez el mismo MP3 de Mike Oldfield y en diversas series de TV basura empeñadas en vendernos la moto de lo guay y fashion que era todo aquello. Si bien es cierto que en algunos aspectos de la vida las cosas estaban mejor entonces, tampoco puede decirse que los 80 sean el “Paraíso perdido” que muchos se imaginan al recordar su niñez o su preadolescencia, cuando su única preocupación consistía en evitar ser pillados en clase con la “chuleta”. La nostalgia es positiva, pero la nostalgia gratuita “porque sí, porque cualquier tiempo pasado fue mejor”, basada en el desconocimiento absoluto de la época y de sus circunstancias, puede ser incluso peligrosa. A mí mismo me encanta el Spectrum y me gusta recordar de cuando en cuando los tiempos en que me pasaba las tardes intercambiando cintas de casete repletas de juegos con los amigos; pero no renuncio a mirar al futuro y, mismamente ayer por la noche, al acabar la cena, me pasé un buen rato delante del PC masacrando bichos con el Painkiller y escuchando grupos del Proyecto Demo. Y me lo pasé como un enano, oigan. El problema es que siempre ha habido y habrá borregos: ahora que parece que la gente se está cansando de alegrarse la mano pensando en Paloma Chamorro o en David Summers, las empresas y los genios del marketing que las sustentan van poniendo en su punto de mira a aquellos que, a primeros de los 90, se peleaban con mamá porque no les dejaban salir a la calle con los pantalones hechos jirones como su idolatrado Kurt Cobain. En 2007 se cumplen cuarenta años del nacimiento del “amo del grunchi”, y el que piense que estoy diciendo una tontería que permanezca atento a las calles y a los “mass media” esos… Si es que no cambiaremos nunca, caray.

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Publicado por Leo / Archivado en:Weblog

Comentarios

  1. Publicado por digital dream @ 15 Ago 2006 18:34  

    Tio, me has leido el pensamiento.
    Pienso igul que tu y lo peor es que nos llaman frikies, aún asi prefiero los 80, habia mas comunicación entre los amiguetes del barrio, menos maquinas y mas imaginación, antes que la playstation prefiero la master system o la atari 2600, prefiero escuchar a Depeche Mode o Jean Michel Jarre, The Police, Level 42, Tino Casal, Sting o Los secretos antes que a Sash!, Nirvana, Dover, Paulina Rubio, los Bisbalines y la madre que los…
    Prefiero ver pelis de calidad y no tanto efecto especial adulterado y cine juvenil mas que subrrealista , idiota y absurdo como es el cine actual.
    Un saludo amigo y viva los 80!!!!.

  2. Publicado por julia @ 21 Sep 2007 22:18  

    viva la generacion de los 80!!!!!

  3. Publicado por Online MP3 Downloads @ 30 Oct 2007 17:54  

    Online MP3 Downloads…

    I couldn’t understand some parts of this article, but it sounds interesting…

  4. Publicado por El día después | Computer Age @ 21 Ene 2008 4:51  

    […] de Historia, y al contrario de lo que mucha gente se piensa, no todos son precisamente buenos. Hace ya algún tiempo comenté que los 80, lejos de ser los años de vino y rosas que muchos nostálgicos gratuitos nos quieren […]

  5. Publicado por » En las pocilgas del software español @ 03 Ene 2010 10:46  

    […] principalmente sobre revistas o material audiovisual) con evidente sentimiento nostálgico, ha contribuido a “vendernos” una imagen distorsionada de la realidad. Muchos tienen la impresión de que en aquellos años  todo era chachi pilongui, y huelga decir […]


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