Crazy Horse
Crazy Horse
Reprise, Warner Bros. Records 1971
Crazy Horse quedarán unidos para la posteridad, y con orgullo, al nombre de Neil Young. Pero como banda propia también han editado cinco discos, siendo este el primero de ellos.
Danny Whitten, Billy Talbot y Ralph Molina, los primeros Crazy Horse, coincidieron a principios de los ‘60, en Los Angeles, como integrantes del grupo vocal de Doo wop llamado Danny & The Memories (junto a Ben “Dino” Rocco). Como privilegiados espectadores de los cambios que la música en esos años estaba experimentando, un día tras escuchar a The Byrds se plantearon la decisión de incluir instrumentos y formar una banda de rock, empezando Molina a tocar la batería (ya la había tocado en la banda del colegio), Whitten se inclinó por la guitarra y Talbot por el bajo y piano. No sólo cambiaron de estilo, cambiaron también de nombre, pasando a llamarse The Rockets. Se completaba la formación con los hermanos Leon Whitsell y George Whitsell (guitarras y voces) junto a Bobby Notkoff (violín eléctrico), llegando a editar un disco en 1968 que vendió unas 5000 copias. Antes de esta grabación ya habían coincidido con Neil Young cuando aún estaba en Buffalo Springfield, pero no fue hasta después de escuchar este álbum cuando N. Young les propuso a Whitten, Talbot y Molina que tocasen con él para grabar la canción “Cinnamon girl”. N. Young había abandonado Buffalo Springfield, había grabado un buen disco en solitario que no acababa de cuajar y se encontraba en una fase en que buscaba un sonido diferente. La sesión de grabación funcionó tan bien que N. Young volvió a invitarlos para grabar “Cowgirl in the sand” y “Down by the river”, registrando seguidamente todo el disco “Everybody this is nowhere” en tan sólo dos semanas, apareciendo en él por primera vez el nombre con el que se convertirían en leyenda, Crazy Horse. Como un crítico musical dijo muy acertadamente (no recuerdo ahora su nombre): ’si Bob Dylan decía que la respuesta estaba en el viento, Neil Young la encontró en el huracán’, refiriéndose al sonido tan especial que caracterizaba a la banda. Todavía grabarían otro disco más con Neil Young, el clásico “After the gold rush”, antes de sacar bajo su nombre este LP, de título homónimo. Lo grabaron en un período en que N. Young formaba parte de Crosby, Stills, Nash and Young. Con este trabajo pretendían demostrar que tenían vida propia y que aspiraban a ser algo más que una poderosa banda de acompañamiento, que no sólo eran duros como la roca, también podían ser maleables como la arena. “Con Neil Young nuestro sonido es muy rústico”, comentaba Talbot “Danny, Ralph y yo teníamos nuestras propias ideas, y no eran exactamente las que desarrollábamos con Neil. No era sólo Crazy Horse aporreando tres acordes”. De los once temas que integran el disco, Whitten es el que participa en mayor número de composiciones (personalmente considero que las más inspiradas). De su autoría son “Look at all the things”, aires sureños con ligeros toques de psicodelia; “I don’t want to talk about it”, preciosa balada country-rock que unos años más tarde llegaría a las listas de éxito en la voz de Rod Stewart; “Downtown”, compuesta a medias con N. Young (aunque este dijo en una ocasión que la mayor parte fue escrita por Danny) y que Neil incluiría más tarde en el desgarrador disco “Tonight’s the night”(recuperando una versión registrada en vivo en el Fillmore East en 1970); “Dirty dirty”, suciedad, pesadez y distorsión, haciendo gala de su sonido más característico y reconocible; y “I’ll get by”, bella canción con ritmo y juegos de voces en la onda CSN&Y. Contaron para la grabación del álbum con la importante ayuda de músicos con los que habían coincidido en las sesiones de “After the gold rush”, como el pianista y productor (en esta obra junto a Bruce Botnick) Jack Nitzsche, autor e interprete del blues que cierra el disco “Crow Jane Lady”, así como compositor, en colaboración con Russ Titelman , de la canción que abre el álbum “Gone dead train” (canción ya grabada anteriormente por Randy Newman para la película “Performance”, de 1970), blues-rock pesado con riffs y voces que incitan a seguir el ritmo y mover la melena (da igual si no la tienes, la fuerza del tema te convence fácilmente de que te luce frondosa), y del pop-rock sin complicaciones pero efectivo “Carolay”. El resto de composiciones se las reparten entre el guitarrista Nils Lofgren (autor de “Beggars day”, con fraseos acerados y poderosos, en la que pone también la voz principal, y “Nobody”, con influencias funkys), y el amigo Neil Young, que les regala “Dance, dance, dance”, canción country-folk que ciertamente invita a bailar, animada por el violín de Gib Gilbou, e interpretada en la voz principal por el batería Ralph Molina (esta canción llegó a salir en algún single de N. Young, también la interpretó en directo en varias ocasiones, pero no llegó a editarse oficialmente en ningún disco. Le añadiría más tarde nuevas estrofas y la llamaría “Love Is A Rose”, cediéndosela a Linda Ronstadt. Saldría una versión suya en el triple LP “Decade”). También participa con su slide-guitar, en tres temas, Ry Cooder, con el que habían coincidido asimismo en las grabaciones con Neil Young.
El disco tuvo éxito de crítica, pero no comercial, debido en parte a las dificultades para realizar la gira, por el problema de drogadicción que arrastraba Danny Whitten, viéndose obligados a despedirlo de la banda, siendo reemplazado por otros guitarristas, entre ellos el compañero en The Rockets George Whitsell. El tema “The needle and the damage done”, que Neil Young incluyó en el disco “Harvest” estaba especialmente dedicado a Whitten, como aviso del peligroso camino por el que transitaba. Murió en 1972 por una sobredosis de heroína, después de que N. Young intentara, sin éxito, recuperarlo para el tour post-Harvest, que más tarde quedaría plasmado en la grabación “Time fades away”, no pasando la prueba de audición con el grupo que en ese momento acompañaba a Neil Young (The Stray Gators). Este le compró el billete de avión para que volviera a casa y le entregó cincuenta dólares. Al día siguiente recibía la noticia de su muerte. “Time fades away”, con una rosa solitaria en la portada, rezuma por todas sus notas las ideas obsesivas que inundaron la mente de Neil Young a raíz de este trágico acontecimiento. Ideas que explotarían, potenciadas por la muerte del ‘roadie’ de CSN&Y Bruce Berry en la catarsis y exorcización que representa el “Tonight’s the night”, oscura y amarga historia sobre la droga, la fama y la muerte, donde una foto interior muestra a la banda en el escenario con una zona lateral vacía en memoria de Whitten.
P.D.(Sé que por esta página hay auténticos expertos en la carrera de Neil Young y Crazy Horse, así que si encuentran errores de información, les agradezco de antemano las correcciones que puedan aportar).
Escucha: Crazy Horse - Gone Dead Train
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Concurso Descubre la cancion: Crazy Horse
Aunque Neil Young ha navegado por diversos géneros a lo largo de su ya largisima trayectoria, dos facetas han destacado siempre por encima de las demás, el Neil Young eléctrico, salvaje, indomable, (casi) siempre al lado de sus Crazy Horse y el Neil Young acústico, poético y delicado de discos como “Harvest”, “Comes a Time”, “Silver and Gold” y tantos otros, estas dos facetas son sin duda las mas conocidas y apreciadas por los millones de fans del canadiense que se reparten por todo el mundo, tras “Greendale”, su último disco eléctrico, todo apuntaba a un giro acústico en su próximo trabajo como efectivamente así ha sido, despejando felizmente de paso las terribles dudas que surgieron tras su enfermedad del año pasado, afortunadamente tenemos Neil Young para rato, y ya tenemos disponible su nuevo y esperado disco, “Prairie Wind”, un gran álbum que ya podemos decir que se sitúa entre los mejores de su última etapa.
Si hay una persona que pueda condensar todo lo que ha dado de si el Rock norteamericano de los últimos 30 años, ese es Neil Young, su trascendencia es de la misma importancia que la de Elvis o Bob Dylan pero con una diferencia fundamental, el ha sabido mantenerse en activo y en plena forma durante todos los momentos de una carrera que llega ya a los 40 años.
Tras esa primera y provechosa colaboración Young volvió con renovadas fuerzas a su carrera en solitario, mas centrada en el Country y en el Folk, en su guitarra acústica y en ambientes mas tranquilos, simultáneamente Danny Whitten empezaba a tener problemas con la heroína, Neil Young le haría en “Harvest” (1972) una estremecedora advertencia: “The Neddle and the Damage Done”.
La respuesta fue “Rust Never Sleeps” un disco monumental, como monumentales son los instrumentos que aparecen en la portada, un compendio de toda su trayectoria y además una ruptura con el pasado, un paso adelante, adoptando el punk en su lenguaje, añadiendo mil matices nunca antes vistos, mostrando una energía y una vitalidad que le situaba ya a años luz de los compañeros de su generación y que dejaba en evidencia la “supuesta” transgresión punk. Dos caras, una acústica, con temas como “Trasher”, “Pocahontas”, “Ride my Llama, y otra eléctrica, con canciones como “Powderfinger”, o“Welfare Brothers”. Abriendo y cerrando el disco, “hey, hey, my, my” en acústico y en eléctrico. Sin palabras.
1990, de la mano de Husker Du, Pixies, Sonic Youth y otras tantas bandas, el rock norteamericano parece entrar en una nueva época dorada, la distorsión, el ruido, el humo y las melenas empiezan a invadir la MTV, de nuevo Young se halla en una situación incomoda, sus experimentos son considerados excentricidades de estrella caduca, de nuevo se tendrán que tragar sus palabras…


