archivos Biografia

Nick Drake: Su vida, su musica

Publicado el martes 25 septiembre 2018

Nicholas Rodney Drake nació en Rangún (Birmania) en 1948, era hijo de un importante comerciante obligado a realizar a menudo largos viajes, en uno de ellos nació Nick, cuando éste tenia cuatro años, los Drake, una adinerada familia británica, se establecieron definitivamente en Tanworth-in-Arden, una pequeña localidad cercana a Oxford.
La educación que recibió Nick Drake durante su infancia fue realmente esmerada, fue a los mejores colegios y pronto se le inculcó el gusto por la poesía, la pintura y la música, en el colegio empezó a tocar el clarinete, el saxofón y la guitarra acústica.
Sus amigos de la época le describen como un joven tímido pero alegre y amable, gran deportista y buen estudiante, a Nick le gustaba mucho la poesía (sobre todo William Blake) y la música clásica.
Con 17 años Nick realiza junto a sus compañeros un viaje a Marruecos, allí descubre las drogas y allí se acreditan sus primeras composiciones serias, con 19 años, cuando inicia sus estudios de literatura inglesa en Cambridge Nick Drake ya tiene compuestas bastantes canciones. Ya llamaba poderosamente la atención en su entorno el estilo fluido, ágil, perfecto de tocar la guitarra, y su voz, dulce y amarga, recitando y cantando al tiempo. Por aquel entonces ya había descubierto a Bob Dylan, a los Beatles, a Tim Buckley, a Van Morrison.
En 1968 Nick Drake actúa en un concierto benéfico en Londres en contra de la guerra, allí es descubierto por Ashley Hutchings, bajista de Fairport Convention que queda impresionado por el talento del joven, Hutchings hablará de Nick a Joe Boyd, productor de los Convention y de multitud de grupos folk británicos.
Un año mas tarde, a la edad de 21 años, Nick Drake entra en el estudio por primera vez, su primer disco recibirá el nombre de Five Leaves Left, nombre sugerido a raíz de un mensaje que salía en los estuches de papel de fumar avisando que solo quedaban cinco papeles.

Five Leaves left, producido por Joe Boyd recoge todas las canciones que Nick había ido componiendo en sus años de adolescencia, canciones sinceras, llenas de esperanza y de dudas, a modo de páginas de un diario secreto donde Nick se muestra tal como es, sin ocultar nada, en “Time has told me” nos habla de la búsqueda del amor, sobre la búsqueda de uno mismo a través del otro, en “way to blue” sobre la búsqueda de la felicidad, en “Fruit Tree” sobre las dudas que genera la fama.
Sorprende la increíble ejecución de todos los temas, sin mas apoyo que puntuales arreglos de cuerda y notas de piano, Drake encadena una sucesión magistral de canciones, entre el folk y el Jazz, entre el Pop y el Rock, con toques blues y soul, con joyas del calibre de “Cello Song”, “River Man” o “Day is done”.
Five Leaves Left obtuvo buenas críticas pero el disco no se vendió bien, motivado en parte a que el disco apenas fue presentado en directo, Nick Drake no se sentía a gusto tocando en directo y ofreció a lo largo de su vida muy pocos conciertos, son legendarias las pocas actuaciones documentadas, Nick sentado en una silla, mirando al suelo, pidiendo continuamente disculpas, inseguro y tímido.

Tras su primer disco, y a pesar del fracaso comercial, Nick Drake decide dedicarse por completo a la música, así deja la universidad y se establece definitivamente en Londres, contra la opinión de sus padres que le negaron cualquier ayuda económica, Nick se siente un tanto desconcertado en el ambiente de la gran ciudad, lejos del sustento de sus amigos y su familia, de nuevo la música y la poesía serán sus sustentos en esta época.
Joe Boyd apuesta decididamente por Nick Drake, y decide no reparar en gastos para su siguiente disco, contactando con toda clase de músicos de primera fila, incluido John Cale, que militaba aun en The Velvet Underground.
Aunque Nick estaba muy contento con el proyecto ya empezaba a mostrar un carácter especialmente retraído, caminaba siempre encorvado, con viejos trajes gastados y una expresión distante en la mirada, los que le conocieron le describen como una persona muy elegante, un joven alto, apuesto, dotado de un halo especial que le hacía parecer cansado, como si soportase una gran carga sobre sus hombros.

En 1970, tras mas de nueve meses de trabajo se publica “Bryter Layter”, sin duda el disco mas ambicioso de Nick Drake, también el mas variado y el mas optimista, el disco contiene tres instrumentales maravillosos: “Introduction” que abre el disco, “Bryter Layter” y “Sunday” que lo cierra, entre ellas temas como “Hazy Jane II”, “At the chimes of the city clock” o “Fly”, fábulas sobre el amor, sobre la vida, llenas de mil matices, Drake entrega aquí sus mejores letras, auténticos poemas cargados de simbolismo y magia. Destaca sobre todo “Northern Sky”, sin duda la canción de amor mas bella jamas escrita por un ser humano, la alegría del encuentro, el amor como el fin último de la existencia, como el destino final de un camino marcado por la desgracia.
En Bryter Layter Drake amplía sus registros, aborda gran cantidad de estilos, ya no basados tanto en su guitarra, hace uso de secciones de cuerda, de guitarras eléctricas, de vientos para entregar su segunda obra maestra, quizás la mas rotunda.
Bryter Layter también obtuvo buenas criticas pero tampoco vendió lo esperado, aunque su majestuosidad y elegancia eran mas que evidentes, quizás era un disco demasiado complejo, demasiado perfecto para la época.
A partir de aquí los datos son oscuros y confusos, Nick Drake definitivamente cayo en una profunda depresión, estuvo un tiempo en tratamiento psiquiátrico pero no se observo ninguna mejoría, realizó diversos viajes, algunos de ellos propiciados por Boyd en un intento de liberarle de la presión que soportaba, en aquellos días se comenta que Nick Drake ha abandonado la composición, para dedicarse quizás a producir a otros músicos, desaparece largas temporadas y lo que realmente hizo en esos periodos aún es un secreto que nadie ha podido desvelar.

En 1972, repentinamente, casi en secreto, Nick Drake se reúne con su amigo John Wood para grabar lo que sería su tercer disco: “Pink Moon”, grabado en tan solo dos días y con la única presencia de su voz y de su guitarra acústica.
En Pink Moon nos encontramos a un hombre que habla directamente con la muerte, una persona completamente hundida, abandonada a su suerte, una a una va desgranando dolorosas estampas de vacío y desolación, lo que antes era esperanza se torna en cinismo y desesperación, la luna rosa es la noche, la muerte, en oposición al sol, al día, a la vida. “Place to be”, “Road”, “Know”, “Free Ride”, “Parasite” o “Harvest Breed” son atormentadas confesiones en voz alta de un hombre que ve próximo su final.
Técnicamente “Pink Moon” es una vez mas perfecto, los arreglos de guitarra y las melodías construyen un ambiente realmente estremecedor, cargado de tristeza pero de una belleza difícilmente descriptible, la voz de Nick suena mejor que nunca, sufriendo con cada palabra que sale de sus labios.
Una vez terminado el álbum fue el propio Drake quien entregó el master en la discográfica, en realidad lo dejó en una bandeja en recepción y paso allí tres días sin que nadie reparase en él.

Siguieron mas días oscuros, Nick Drake probó varias cosas, primero se quiso alistar en el ejército donde no fue admitido y luego llegó incluso a trabajar como programador de ordenadores, en esos últimos años vivió largas temporadas en París, allí surge el rumor de su relación con Françoise Hardy, es un hecho que se conocieron y que ambos se profesaban mutua admiración pero no se sabe hasta que punto llego la relación.
Drake termina volviendo a casa de sus padres, en Tanworth-In-Arden, escribe esporádicas canciones para un teórico cuarto álbum que nunca vio la luz, entre estas ultimas canciones (Recopiladas en el esencial “Time of no reply”) destaca la estremecedora “Black Eyed Dog”.

Una mañana su madre, extrañada de que Nick no se hubiese aún levantado decide subir a su habitación, en la mesilla había un libro de poemas, en el tocadiscos el concierto de Brandenburgo y en la cama su hijo muerto, tenia tan solo 26 años.
Oficialmente Nick Drake se suicidó, en la autopsia se encontraron restos de Tryptisol, un antidepresivo que Nick solía combinar con sus pastillas para dormir, su muerte bien pudo haber sucedido por accidente, por una sobredosis involuntaria, su familia insiste en que en aquellos días Nick estaba alegre y con un montón de proyectos en la cabeza.
El caso es que la muerte de Nick Drake contribuyó a crear el mito, la leyenda, cerrando un ciclo perfecto. La lápida de Drake está en el pequeño cementerio de Tanworth-In-Arden, ofreciendo fiel testimonio de que Nick existió realmente. A partir de entonces su música se fue instalando en dormitorios y buhardillas de poetas desconsolados, de bohemios, de soñadores.
Aunque su música nunca ha alcanzado destacables cotas de popularidad periódicamente se ha ido revisando el mito y se han ido editando diferentes discos póstumos, el mejor es el comentado “Time of no reply” que además de contener sus últimas canciones, contiene temas tan bellos como “Clothes Of sand” o la propia “Time of no Reply”.
También se han editado diferentes “Bootlegs” recopilando sus primeras composiciones caseras, muy influenciadas por Bob Dylan y el blues, destacan “Tanworth-In-Arden 1967/68” y “Second Grace”.
Toda la obra de Nick Drake es absolutamente capital e imprescindible, raras, muy raras veces hemos tenido ocasión de descubrir a un hombre en sus canciones de la forma en que Nick se presenta en las suyas, rara vez hemos sentido tan cerca el amor, la desesperación y la belleza, la insondable belleza de las canciones de Nick Drake.

Facebook Twitter
Publicado por Luis / Archivado en:Revisiones
13 Comentarios



Neil Young & Crazy Horse

Publicado el lunes 3 septiembre 2018

Si hay una persona que pueda condensar todo lo que ha dado de si el Rock norteamericano de los últimos 30 años, ese es Neil Young, su trascendencia es de la misma importancia que la de Elvis o Bob Dylan pero con una diferencia fundamental, el ha sabido mantenerse en activo y en plena forma durante todos los momentos de una carrera que llega ya a los 40 años.
Neil Young ha abordado todos los estilos musicales: Folk, Country, Soul, Rockabilly, Psicodelia, Techno, Heavy, y de todos ellos ha sacado resultados provechosos, algunas veces discutidos, pero siempre interesantes.
Gran parte de la leyenda de Neil Young, no obstante, es mérito de su banda, una banda que le ha acompañado siempre en sus momentos mas ruidosos, en sus obras mas épicas, en sus discos eléctricos: The Crazy Horse.
Billy Talbot, Ralph Molina y Danny Whitten , ya reunidos con el nombre de “The Rockets” era una banda que ofrecía vigorosos conciertos en el área de Chicago allá por 1968, destacaba la fuerza que conseguían arrancar a sus guitarras y sus composiciones llenas de energía.
Neil Young acababa de iniciar su carrera en solitario tras la disolución de Buffalo Springfield y andaba un tanto desorientado respecto al rumbo que debían llevar sus composiciones, como demuestra el difuso “Neil Young” de 1968.

Young y los Crazy Horse se conocieron en un club de Chicago donde estos últimos actuaban y les propuso ser su banda de acompañamiento para una serie de Shows, la cosa funciono enseguida, el grupo ofrecía a Young potentes entramados rítmicos para que el canadiense pudiese desfogarse a gusto con su guitarra y sus composiciones.
La relación cuajo en un primer disco, “Everybody Knows this is Nowhere” (1969), que ya sentaría la base del sonido eléctrico de Young, caracterizado por bases rítmicas pétreas, desarrollos largisimos, y una aparente suciedad de sonido, una cierta imperfección en la ejecución muy característica. Temas como “Down By the river” o “Cowgirl in the Sand” superan los 8 minutos, pero podrían durar media hora cada uno y el oyente seguiría sin percibir el paso del tiempo, son canciones cautivadoras, épicas, alucinantes, es imposible permanecer impasible ante la sensación de escuchar a cuatro músicos dando todo lo que llevan dentro.
El disco contiene otro gran clásico: “Cinnamon Girl”, una de las mejores y mas evocadoras composiciones de Young, con reminiscencias a su etapa Buffalo Springfield aunque pasada ya por el tamiz Crazy Horse.

Tras esa primera y provechosa colaboración Young volvió con renovadas fuerzas a su carrera en solitario, mas centrada en el Country y en el Folk, en su guitarra acústica y en ambientes mas tranquilos, simultáneamente Danny Whitten empezaba a tener problemas con la heroína, Neil Young le haría en “Harvest” (1972) una estremecedora advertencia: “The Neddle and the Damage Done”.
Whitten fallecería de sobredosis meses mas tarde, cuando Young preparaba una gira junto a Crazy Horse, esa muerte marcara definitivamente la carrera del canadiense, que firmara algunos de los discos mas estremecedores y oscuros de su trayectoria: “Times fades away”, “On the beach” y sobre todo “tonight’s the night” una especie de exorcismo bañado en alcohol junto a los Crazy Horse supervivientes y músicos llamados para la ocasión, el roadie Bruce Berry murió también de sobredosis en esa época, a el esta dedicada la canción que abre y cierra el disco: “Tonight’s the Night”.

“Tonight’s the night” era la terapia que necesitaba Young y su banda para enterrar definitivamente el pasado y mirar hacia delante, en 1975, Frank “Poncho” Sampedro entra en Crazy Horse como segundo guitarrista, con una formación ya fija el grupo entra en el estudio para las sesiones de lo que seria otro disco inolvidable: “Zuma”, un torbellino de electricidad que ofrece mil y un matices distintos al oyente, temas que van del Country-Rock de “Looking for a love” a breves piezas de Rock enérgico y potente como “Don’t cry no tears”, pero es en los temas largos donde el grupo vuelve a demostrar todo su potencial, cruces inverosímiles de guitarras, melodías densas e hipnóticas, “Danger Bird” y “Cortez the Killer”. Para muchos el mejor disco de Neil Young.

“American Stars and Bars”, el disco de 1977 fue un extraño experimento, con recortes y temas de diversas épocas, destaca sobre todo por contener un absoluto clásico de la banda: “Like a Hurricane”.
En 1978 Neil Young publico otro disco, “Comes a time”, esta vez se trataba de una vuelta a los tiempos del “Harvest”, medios tiempos entre el folk y el country con grandes canciones como la propia “Comes a Time” o “look out for my love”. Algunos medios en EE.UU. y en Inglaterra dieron a Young por acabado tras este disco, en plena ebullición punk, “comes a time” resultaba un disco demasiado comercial, demasiado acomodado, Young no tardaría en ofrecerles un buena respuesta….

La respuesta fue “Rust Never Sleeps” un disco monumental, como monumentales son los instrumentos que aparecen en la portada, un compendio de toda su trayectoria y además una ruptura con el pasado, un paso adelante, adoptando el punk en su lenguaje, añadiendo mil matices nunca antes vistos, mostrando una energía y una vitalidad que le situaba ya a años luz de los compañeros de su generación y que dejaba en evidencia la “supuesta” transgresión punk. Dos caras, una acústica, con temas como “Trasher”, “Pocahontas”, “Ride my Llama, y otra eléctrica, con canciones como “Powderfinger”, o“Welfare Brothers”. Abriendo y cerrando el disco, “hey, hey, my, my” en acústico y en eléctrico. Sin palabras.
A “Rust Never Sleeps” le siguió un disco en directo, “Live Rust” necesario para dejar constancia de los directos de aquella época.

“Hawks and Doves” (1980) fue un disco de transición, una obra menor, con una banda de circunstancias, a punto de dejar su compañía para fichar con Geffen, con Crazy Horse grabaría en 1981 el extraño “Re-Ac-Tor” recientemente editado en CD y ya no volvería a contar con ellos hasta años mas tarde, pasada ya su etapa experimental en Geffen donde grabó su disco tecno “Trans” (1982), una rareza en clave Rocabilly: “Everybody’s Rockin´” (1983), un disco Country: “Old Ways” (1985) y el vanguardista y extraño “Landing on Water” (1986)

En 1987 Young reúne a los Crazy Horse para una extensa gira, para después grabar el que sería su último disco para Geffen: “Life”, un disco irregular y un tanto decepcionante, mezclando la experimentación de sus álbumes anteriores con el sonido clásico de su banda, un disco muy marcado por sus problemas con su compañía y muy politizado, en plena era “Reagan” Young se mostro muy crítico en este disco con la política belicista de los EE.UU. un disco de transición.
“This note´s for you”, publicado en 1988 junto a The Bluenotes, fue otro paréntesis interesante en su carrera, una valiente aproximación al Blues y al Soul que tendría su continuación años mas tarde, no participan los Crazy Horse pero desde entonces será habitual encontrar a Frank “Poncho” Sampedro secundando a Young en sus experimentos y escapadas.
En 1989 llega “Freedom”, un gran disco eclipsado por lo que vendría después, con un himno del calibre de “Rockin´in the free world” y grandes canciones como “The ways of love”, “No more” o la hipnotica y extraña “Crime in the city”.

1990, de la mano de Husker Du, Pixies, Sonic Youth y otras tantas bandas, el rock norteamericano parece entrar en una nueva época dorada, la distorsión, el ruido, el humo y las melenas empiezan a invadir la MTV, de nuevo Young se halla en una situación incomoda, sus experimentos son considerados excentricidades de estrella caduca, de nuevo se tendrán que tragar sus palabras…
“Ragged Glory” es Neil Young & Crazy Horse al 100%, aquí no hay experimentos con el Soul, no hay sintetizadores, no hay guitarras acústicas, ni banjos, ni violines, lo que hay son cuatro tipos, que entre todos suman mas de 200 años, tocando Rock al limite, guitarras a un volumen infernal, temas de mas de nueve minutos, intensidad y emoción sin límites, sin ningún tipo de concesión o complacencia, “Country Home”, “Love to burn”, “Over and Over” o “Fuckin´up” entran sin problemas, entre lo mejor y lo mas enérgico de su repertorio, de este disco procede su apodo de “padrino” del Grunge, de nuevo Young se convirtió en el espejo de miles de jóvenes músicos.
Inevitablemente, como ya paso con “Rust Never Sleeps” a este disco le seguiría un directo: “Weld” (1991), Sonic Youth entraron en escena y mezclaron lo que seria “Arc” con fragmentos de distorsiones y acoples de guitarras, el conjunto se llamaria “Arc-Weld”.
Tras la tempestad llega la calma, tiempo de revisitar los parajes de “Harvest”, con los mismos músicos Young grabo en 1992 “Harvest Moon” otro delicioso disco que alargaba aun mas la sombra del canadiense.

El suicidio de Kurt Kobain, y la frase “It´s better to burn out than to fade away” (de “Hey, hey, my, my”) incluida en su nota de suicidio, marco profundamente a Neil Young, “Sleeps With Angels” (1994) es su homenaje al músico muerto, de nuevo junto a Crazy Horse, Young entrega un disco oscuro, tétrico, temas como “Change your mind” o “Piece of crap” brillan a gran altura.
1995, Pearl Jam, grandes fans de Neil Young, coinciden con él en varios conciertos y le proponen grabar un disco juntos, ante su sorpresa el canadiense acepta, “Mirrorball” (1995) intenta sonar como “Ragged Glory” pero resulta evidente que Pearl Jam no eran Crazy Horse. Un disco menor para Young, la experiencia de sus vidas para Pearl Jam.
“Broken Arrow” (1996) de nuevo junto a los Horse muestra evidentes síntomas de agotamiento, se repite la fórmula de “Ragged Glory” y de “Sleeps with Angels” pero con resultados notablemente mas pobres, era tiempo para Young de volver a sus parajes acústicos y a sus experimentos.
Antes, a raíz del imprescindible documental “Year of the horse” de Jim Jarmush, saldría publicado un nuevo directo, que constataba una vez mas el estado de forma, casi inhumano, de la banda en vivo.
Después, el notable “Silver And Gold” (2000) en solitario, y el irregular “Are you passionate?”(2002) junto a los Bluenotes.
El tiempo dirá si este articulo necesita una segunda parte, “Greendale” marca el retorno a la actualidad de Neil Young & Crazy Horse y el futuro esta aún por salir de la guitarra de Young.

Facebook Twitter
Publicado por Luis / Archivado en:Revisiones
2 Comentarios



El Septimo Samurai

Publicado el miércoles 10 enero 2018

Toshiro Mifune
El Septimo Samurai

Curiosamente, el mejor actor del cine clásico japonés, la perfecta encarnación del Samurai, nació, aunque de padres japoneses, en China en 1920. Toshiro Mifune simboliza mejor que ningún otro actor la brutal transformación que sufrió Japón en el segunda mitad del siglo XX, una transformación que tras la tremenda tragedia de la II Guerra Mundial llevó al país a evolucionar de un sistema prácticamente feudal a reconvertirse en la gran potencia económica y tecnológica que es hoy en día.

Toshiro Mifune llegó a Japon tras la guerra, empezando a trabajar en ocupaciones ocasionales hasta que, casi por casualidad, entro en el mundo del cine a los 26 años, sin ninguna preparación previa. Tras algunos papeles de escasa importancia Akira Kurosawa se fijó en el, iniciándose en ese momento una de las relaciones mas productivas del cine moderno, una relación que se alargaría casi 20 años y que cristalizaría en 15 películas absolutamente imprescindibles. A pesar de lo fructífero de su colaboración con Kurosawa, Toshiro Mifune trabajó en muchas mas películas, vamos a tratar de hacer aquí un resumen necesariamente incompleto de su singular trayectoria.

La primera película de Mifune junto a Kurosawa fue ”Yoidore Tenshi” (El Angel Ebrio), un desgarrador drama de posguerra en el que se produce un interesante duelo interpretativo con otro de los actores favoritos de Kurosawa, Takashi Shimura, encarnando a un abnegado doctor y el propio Mifune en el papel de un golfo aficionado a la bebida, en esta película ya salen claramente a relucir las tremendas dotes interpretativas de Mifune, otorgando a su personaje una carga expresiva y emocional pocas veces vista en el cine oriental, El Angel Ebrio es una película directa y potente que aún hoy sigue conservando toda su fuerza.

Apenas un año después llegarían otras dos películas en las que se volvían a repetir los roles de Kurosawa a la dirección con Mifune y Shimura en los papeles protagonistas: “Shizuka Naro Ketto” (El Duelo Silencioso) y “Nora-Inu” (Perro Rabioso), dos estremecedores relatos inspirados también en el destrozado Japon de post-guerra en las que aparecen ya bien definidos todos los matices de la obra de Kurosawa, el conflicto entre la tradición y la modernidad, entre el honor y la libertad. Mifune da en estas dos cintas nuevas muestras de su versatilidad y capacidad interpretativa, especialmente brillante es su papel en Perro Rabioso, encarnando a un policía atormentado por la perdida de su arma, quizás Paul Thomas Anderson pensó en esta película al definir el personaje del Oficial Jim Kurrey en “Magnolia”.

Estas primeras colaboraciones con Kurosawa dieron a Toshiro Mifune una notable popularidad en su país, y pronto le surgieron nuevos proyectos, en 1950 Mifune rodó nada menos que seis peliculas, entre las que destaca, de nuevo a las ordenes del gran maestro la sensacional “Rashomon” una brillantísima cinta ambientada en el Japón feudal en la que una misma historia es contada por diferentes personajes, acentuando los contrastes y las paradojas de la mentalidad japonesa, una película profunda, brillante y visualmente deslumbrante, con algunos de esos planos de lluvia en blanco y negro que solo Kurosawa sabía rodar. Mifune acepta de buen grado las nuevas exigencias a las que es sometido para el rodaje (tuvo que aprender diferentes danzas basadas en movimientos de animales) y su prestigio sale fortalecido con la experiencia. Autentica obra maestra.

Si 1950 fue un año intenso para Toshiro Mifune, las siguentes temporadas no se quedaron atrás, rodando entre 1951 y 1953 la friolera de 17 largometrajes, desgraciadamente muchas de estas cintas son prácticamente imposibles de encontrar en el mercado occidental y no he tenido ocasión de ver la mayoría de las películas de esa época, junto a Kurosawa rodó “Hakuchi” (El Idiota) en 1951, una obra definitivamente menor considerando lo que quedaba por venir, y trabajó también a las ordenes de destacados directores japoneses como Senkichi Taniguchi, Hiroshi Inagaki o Kenji Mizoguchi ampliando mas si cabe sus registros. A mediados de los 50 Mifune ya era toda una institución en su país, un actor experimentado que representaba a la perfección todos los valores ideales de la sociedad japonesa, un actor versatil que ofrecía actuaciones memorables en dramas, comedias o relatos de época, un personaje que ya empezaba a ser conocido en todo el mundo, gracias particularmente a “Rashomon”, cinta presentada en el Festival de Venecia con un mas que notable éxito.

Toshiro Mifune es conocido sobre todo por sus papeles dando vida a Samurais, encarnando el ideal del Tateyaku, fuertemente enraizado en la cultura de Japón, el ideal de hombre estoico, sacrificado, al servicio de su señor, con el honor como única motivación, como único fin. A partir de 1954 vendrían muchas de estas películas; ese mismo año rodaría dos de las mas fascinantes de su carrera, por una parte “Miyamoto Musashi” (Samurai: La leyenda de Musashi) de Hiroshi Inagaki, primera parte de la llamada “Trilogia del Samurai”, una sensacional película donde se describe a la perfección el nacimiento y la trayectoria de un perfecto Samurai, desde su origen humilde hasta su victoria final, una película y una trilogía fascinante con secuencias realmente memorables, una saga llena de acción, amor, combates a espada y espectaculares escenarios.
De 1954 es también “Shichinin No Samurai” (Los Siete Samurais), quizás la obra cumbre de Akira Kurosawa, una obra maestra en la que se ponen en entredicho los estrictos e inmutables valores del samurai, una película en la que los protagonistas son débiles hombres cargados de dudas y temores, Samurais sin dueño (Ronins) que encuentran la redención en una última misión desesperada, Toshiro Mifune aquí es Kikuchiyo, un alocado joven de origen humilde que finge ser Samurai para unirse al grupo, un falso e incansable guerrero que enseñara muchas lecciones a los auténticos Samurais. Destaca también la presencia una vez mas del veterano actor Takashi Shimura en el papel de Kanbei, el viejo guerrero que ha de reunir al grupo.
Poca cosa mas se puede decir aquí sobre esta extraordinaria película, hay una extensísima bibliografía ya publicada sobre ella, aunque lo mejor sigue siendo volver a disfrutar con la película, una cinta que siempre ofrece nuevas emociones al espectador.

Entre 1955 y 1957 Toshiro Mifune continuó con su incansable ritmo de trabajo, participando en numerosos proyectos, entre ellos la segunda y tercera parte de la trilogía de Inagaki: “Zoku Miyamoto Musashi” (Samurai II: Duelo en Ichichoji) y “Miyamoto Musashi Yori: Ketto Ganryujima” (Samurai III: Duelo en la isla Ganryu) y protagonizando además tres nuevas películas de Akira Kurosawa: “Ikimono No Kiroku” (Cronica de un Ser Vivo), “Donzoko” (Los Bajos Fondos) y la soberbia “Kumonosu-Jo” (Trono de Sangre), espectacular película en la que merece la pena detenerse, ya fue comentada en profundidad en esta página, aunque no está de mas recordar aquí la increible fuerza visual de una cinta, adaptación del Macbeth de Shakespeare que exceptuanto “Dersu Uzala” es sin duda la mas espectacular de su director, las escenas de niebla, de lluvia, la oscuridad del bosque, la música, la violencia de las batallas, las traiciones y los cientos de elementos que confluyen en este largometraje transportan al espectador a un universo ciertamente atractivo, Trono de Sangre es para mi la mejor película de Akira Kurosawa y uno de los mejores papeles de Toshiro Mifune. Todo un clásico.

El extraordinario éxito de estas producciones ambientadas en el Japón feudal llevaron a Toshiro Mifune a embarcarse en años sucesivos en una gran cantidad de producciones de este estilo, repartiendo sus apariciones entre películas de Kurosawa y de Hiroshi Inagaki principalmente, con ambos directores, entre 1958 y 1965 rodaría una gran cantidad de películas desarrollando su rol de perfecto Samurai, veamos algunas de las mas destacadas de ese periodo:
Rodada en 1958 “Kakushi Toride No San-Akunin” (La Fortaleza Escondida) de Kurosawa es otra espectacular cinta de aventuras con Princesas herrantes, Samurais disfrazados y toda una paleta de personajes y situaciones que muchos dicen sirvió a George Lucas para perfilar el universo de aquella galaxia “muy, muy lejana”.
Menos conocida que la saga del Samurai de Inagaki es la saga de “Yagyu Bugeicho” (Secret Scroll I & II), películas de acción de género impecablemente realizadas que sirvieron para definir el llamado “Chambara”, un equivalente al Western estadounidense.
Otras notables películas de Inagaki junto a Mifune de ese periodo son cintas como “Nihon Tanjo” (Los Tres Tesoros), “Osakajo Monogatari” (Daredevil In The Castle), “Chusingura” o “Daitatsumaki”, entre otras muchas.
Al lado de Kurosawa, Mifune trabajó en los primeros 60 en una larga lista de producciones de distintos géneros destacando su papel de Sanjuro en “Yojimbo” y “Sanjuro”, la historia de un Samurai errante sin escrúpulos que impone la ley de su espada por donde quiera que va, Kurosawa vuelve en estas películas a sorprender introduciendo inéditos elementos de humor en las habitualmente demasiado serias producciones “Chambara”.
En otros largos como “Warui Yatsu Hodo Yoku Nemuru” (Los Canallas Duermen en Paz) o “Tengoku To Jigoku” (El Infierno del Odio), dramas de intenso contenido social, Mifune abandona momentaneamente su Katana demostrando una vez mas su amplitud de registros.

Al periodo que va de 1958 a 1965 también corresponde una curiosa película, “Animas Trujano”, también conocida como “El Hombre Importante”, una cinta rodada en México a las ordenes de Ismael Rodriguez en la que Toshiro Mifune interpreta a un pendenciero y violento campesino empeñado en ser el gran hombre del pueblo, para rodar esta extraña producción Mifune tuvo que aprender en un tiempo record a vocalizar en español, aprendiendo de memoria sus partes grabadas en una cinta, una película que mas allá de la curiosidad de ver a Mifune con gorro mejicano no fue ninguna broma, tiene esa importante carga de drama social del mejor cine mejicano de la época.

En 1965 Toshiro Mifune y Akira Kurosawa trabajaron juntos por última vez en “Akahige” (Barba Roja), un drama en la linea de la genial “Ikiru” (Vivir) en la que Mifune ofrece otra sublime interpretación dando vida a un abnegado médico rural. Con esta cinta se ponía fin a una de las colaboraciones mas fructíferas de la historia del cine, Toshiro Mifune fundaría entonces su propia productora con la que seguiría realizando producciones “Chambara” de resultado irregular.

Capitulo aparte merecen las incursiones que realizó Toshiro Mifune en el mercado norteamericano, la primera de ellas fue un papel secundario en “Grand Prix” de John Frankenheimer, un largometraje sin demasiadas pretensiones que pasó prácticamente desapercibida, bastante mas notable fue su segunda aparición (ese mismo año) en “Infierno en el Pacifico” de John Boorman, un notable mano a mano interpretativo con Lee Marvin que dió un magnífico resultado, la película narra con brillantez la historia de dos soldados durante la Segunda Guerra Mundial (uno japonés, otro norteamericano) que se ven obligados a entenderse al ser derribados sus respectivos aviones y encontrarse solos en la misma isla.
Sin duda esta película fue la mas brillante que rodó Toshiro Mifune fuera de su país, posteriormente aparecería en papeles sin demasiada entidad en otras producciones estadounidenses como “Midway” de Jack Smight (1976) o “1941” de Steven Spielberg, aunque su trabajo siguió centrado en Japón en sus propias producciones con las que no obtuvo demasiado éxito, lo que paulatinamente le obligó a aceptar papeles de escasa importancia en producciones de Samurais de dudosa entidad.

Toshiro Mifune falleció en 1997, después de haber protagonizado mas de un centenar de películas, muchas de las cuales se han quedado naturalmente en el tintero en este especial que tan solo quiere ser un sencillo homenaje a uno de los actores mas extraordinarios de la historia del cine.

Facebook Twitter
Publicado por Luis / Archivado en:Revisiones
14 Comentarios



The Kinks

Publicado el viernes 11 agosto 2017

The Kinks
Celluloid Heroes

Hablo con mucha gente de música, y quitando a un reducido grupo de amigos fanáticos del Rock como yo, nadie parece conocer a los Kinks, de vez en cuando sale el tema de la música de los 60 y 70, y todo el mundo habla de los Beatles, de los Rolling Stones, de The Who, de Led Zeppelin, etc.. pero nadie parece considerar a la que desde muchos puntos de vista es la mejor banda de rock de la historia, los grandiosos e inimitables Kinks.

Esta historia comienza en un humilde y populoso barrio de Londres, Mushwell Hill, Raymond y Dave Davies son los únicos vástagos varones en una familia numerosa llena de mujeres, los dos hermanos además son los pequeños de la familia, con tan solo tres años de diferencia entre ellos pero con una diferencia de edad enorme respecto a sus hermanas. La infancia de los hermanos Davies transcurrirá en una casa llena de gente, con sus padres, sus hermanas y sus cuñados, todos viviendo en la misma casa, repartiendose entre todos ellos las atenciones a los pequeños.
En el salón de la vieja casa había un piano, y los dos hermanos disfrutaban de las frecuentes reuniones familiares en torno a el, se tocaban canciones y se contaban divertidas historias, se puede decir que, salvos contados contratiempos, la infancia de Ray y Dave fue bastante agradable.
A pesar de que los dos hermanos tenían practicamente la misma edad, no se desarrolló entre ellos una relación de amistad, cada uno pasaba el tiempo con personas distintas en la familia (había donde elegir) y pocas veces coincidían en sus juegos, en estos años se forjó la legendaria relación amor-odio de los hermanos Davies, una relación fundamentada en la admiración mutua entre ellos pero tambien en la envidia y la rivalidad.
Aunque no compartían demasiadas cosas, los dos hermanos desarrollaron pronto un gran amor por la música, ambos empezaron a tocar instrumentos al tiempo que descubrían las canciones blues que llegaban poco a poco del otro lado del atlántico, pronto empezaron a actuar conjuntamente ante su familia y el siguiente paso fue formar su propia banda para actuar en garitos locales.
Esa primera formación de la banda, con Dave, Ray y un amigo de ambos, Peter Quayfe, fue tomando diversos nombres antes de adoptar el de The Kinks y poco a poco fue ganando notoriedad en el circuito local de clubs, aunque muchas veces actuaban como simple banda de acompañamiento de otros músicos locales.

Pronto los papeles de todos los músicos se fueron definiendo y Ray empezó a cantar y a componer sus canciones, mientras Dave desarrollaba un estilo potente y dinámico con su guitarra, ambos se juntaban en la casa familiar a componer, y en una de estas reuniones surgió una cancion que cambiaría para siempre el destino de la banda y que dejaría una profunda huella en la música popular del siglo XX. Cuenta la leyenda que Dave andaba en esa época experimentando con sus amplificadores para conseguir mas volumen, conectando varios entre si. Una tarde Ray llegó con los acordes de “You Really Got Me” que empezó a tocar al piano, Dave se acercó con su guitarra amplificada y rasgeó esos mismos acordes, días mas tarde Ray ya tenía preparada la letra. Ambos se dieron cuenta enseguida de que habían creado algo grande, no se equivocaron ya que a partir de ese momento empezaron a llover ofertas de discográficas y de promotores que querían contar con los Kinks en sus actuaciones.
El ascenso en las listas de “You Really Got Me” fue sencillamente imparable, y la banda contó por primera vez con recursos para seguir creando canciones, estas no tardaron en llegar; entre 1964 y 1965 los Kinks grabaron dos álbumes completos (“The Kinks” y “Kinda Kinks”) e innumerables singles, al tiempo que empezaron a girar frenéticamente por toda Europa.
En esta primera etapa los Kinks eran un grupo realmente salvaje, y a raiz del frenético ritmo de conciertos ya empezaban a surgir las primeras fricciones entre los miembros del grupo, en especial entre los dos hermanos que protagonizaban en ocasiones truculentas peleas sobre el escenario.
En 1965 el grupo visitó por primera vez los Estados Unidos ofreciendo una serie de conciertos, conciertos que en unas cuantas ocasiones terminaron en auténticas batallas campales, además, la acitud de los miembros del grupo en aquella época era, por asi decirlo, poco sociable, en especial la de un Dave Davies que se dedicaba sistemáticamente a destrozar los hoteles por donde pasaba y a formar broncas a la mínima ocasión.
A consecuencia de todo esto, aunque nunca quedó aclarado el motivo exacto, los Kinks fueron vetados para actuar en los EE.UU por un periodo de cuatro años. Esta prohbición marcó el devenir de la banda, ya que automáticamente quedaron fuera del mercado estadounidense y al margen de todas las corrientes musicales que irían surgiendo en ese pais en el transcurso de los últimos años de la década de los 60. Este hecho acabó casi definitivamente con las aspiraciones comerciales de la banda, que vió como sus discos eran cada vez menos populares, aunque esto no influyó en la calidad de sus nuevas canciones, mas bien el contrario, en el periodo que va de 1965 a 1969 los Kinks entregaron sus mejores trabajos.

En 1966 salió publicado “Face to Face”, uno de los discos claves de su época, un disco que rompía con la habitual temática simplista del pop de la época añadiendo toda una serie de detallados retratos de personajes de la sociedad británica, todo esto reflejado en unas canciones que, partiendo de una estructura típica, abordaban nuevos e inéditos registros sonoros, añadiendo instrumentos inusuales como el clavicordio en temas como “Rosey Won’t You Please Come Home” o “There’s Too Much On My Mind”
“Face to face” tuvo una discreta acogida comercial, y fue muy criticado por su compañía discográfica que pensaban que estas canciones se alejaban mucho del patrón de “You Really Got Me” y de su rentable imagen rebelde y contestataria.
A pesar de estos contratiempos, los Kinks consideraron buena su linea evolutiva y al siguiente año entregaron un disco aún menos asimilable por la compañia: “Something Else”, un álbum aún mas variado que dejaba ya claro que Ray Davies no era un compositor típico, en este disco encontramos canciones de todo tipo abordando temáticas insólitas como en la genial “Two Sisters” una mas que evidente metafora de la envidia entre Ray y Dave, o la sarcástica “David Watts”, donde Ray arremete con su singular y afilada ironia contra un dandy del Londres de la época.
En este disco, Dave Davies, siempre eclipsado por el incontenible talento de su hermano, entrega una de sus primeras composiciones, la genial “Death Of A Clown”.

El siguiente disco de los Kinks, publicado un año mas tarde, es considerado por buena parte de la crítica como el mejor trabajo de la banda, y una de las piezas clave del pop de los 60, se trata de “The Kinks are The Village Green Preservation Society”, un monumental disco doble donde todas las virtudes apuntadas anteriormente explotan en todo su explendor. Un disco absolutamente redondo sin un solo tema de relleno que muestra aún mas matices en la afilada literatura de Ray y en los registros de la banda. Todos los temas son impecables, pero por citar alguno hablaremos de las bellisimas “Days” o “Monica” o de las sensacionales “Picture Book”, “Big Sky” o “Sitting On The Riverside”.
Tras Village Green, los Kinks publicaron aún otro álbum para su compañía de siempre, Pye, otro álbum soberbio llamado “Arthur Or The Decline And Fall Of The British Empire” que a pesar de seguir la linea sublime de sus anteriores trabajos tampoco funcionó demasiado bien a nivel de ventas. En este disco encontramos canciones increibles como la salvaje “Brainwashed”, la extraña “Australia” o la deliciosa “Shangri-La”. Los Kinks habían alcanzado ya un nivel de excelencia absolutamente apabullante.

En 1970 pasaron varias cosas que volverían a cambiar el rumbo de la formación, la primera es el fin del veto en los Estados Unidos, lo que les permitió volver a ofrecer actuaciones en ese país casi un lustro mas tarde, a su llegada se encontraron con que los Kinks disfrutaban de una posición y de un prestigio considerables en ese país, contando con legiones de fans que llegaban casi al fanatismo.
Ese mismo año los Kinks publicaron “Lola”, un vigoroso tema sobre un travesti que supuso un éxito inmediato y arrollador. el consiguiente álbum, “Lola versus Powerman and The Moneygoround, Part One” les permitió por fin volver a las listas de éxitos curiosamente con un disco claramente inferior a los anteriormente comentados, a pesar de contar con temas de auténtico lujo como “Apeman”, “Top Of The Pops” o la citada “Lola”.

A lo largo de los años Ray Davies se había interesado por el mundo de la televisión y el teatro, colaborando en varios espacios de la BBC, de uno de esos proyectos surgió la idea del film “Percy”, una absurda y escatológica historia sobre un hombre que pierde el pene, la película pasó sin pena ni gloria por las taquillas y merecería perderse en el olvido si no fuese por que los Kinks grabaron toda la banda sonora, aportando algunos temas como “God’s Children”, “The Way Love Used To Be” o “Moments” que figuran entre lo mejor de su repertorio.
Esta banda sonora, publicada en 1971 fue la última grabación del grupo para Pye, empezaban los años 70 y los Kinks, hartos del desinteres y la desidia de los ejecutivos decidieron cambiar de aires y fichar por RCA, compañía que les ofrecía mayor soporte comercial y promocional.
La formación de los Kinks se había mantenido practicamente inmutable en todos estos años, con los dos hermanos Davies como lideres absolutos y con Peter Quayfe y Mick Avory en sus papeles de bajista y batería respectivamente, Quayfe dejó la banda en 1969, siendo reemplazado por John Dalton, y a comienzos de los 70 la banda empezó a añadir coros y secciones de viento en sus directos y en sus grabaciones.
En 1971 salía publicado “Mushwell Hillbillies”, su primer trabajo para RCA que supuso un paso adelante notable en el sonido de la banda, añadiendo elementos de musica country e incluso toques de music-hall en un disco mas que notable que simbólicamente se presentó como una vuelta a las raices, una vuelta a los origenes. En este disco encontramos otro puñado de clásicos como “20th Century Man”, “Holiday” o “Alcohol”.

El ya señalado interes de Ray Davies en el mundo de la televisión, los seriales, el teatro y todo tipo de espectáculos se traduciría en años sucesivos en una serie de álbums de corte conceptual que no fueron convenientemente entendidos ni por el público ni por la crítica pero que contienen momentos mas que sobresalientes. En “Everybody Is In Showbiz”, publicado en 1972 ya se introducían algunos elementos de esta tendencia que mas tarde se desarrollarían mas a fondo, es este un disco atípico, con temas populares de la banda en directo y temas inéditos de bastante calidad, a destacar la majestuosidad y belleza de “Celluloid Heroes” y “Sitting In My Hotel”, dos temas con el inconfundible tono melancólico de Ray Davies.

La serie de discos conceptuales se inicia con los “Preservations”, “Preservation Act 1” publicado en 1973 y “Preservation Act 2” publicado en 1974, en estos álbumes Ray Davies presenta una delirante historia por capítulos sobre Flash, un terrateniente capitalista que quiere hacerse con el poder, y sobre Mr. Black, un lider socialista que tratará de impedirselo y oponerse a el. “Preservation” es en apariencia una simple historia de lucha de clases que se complica muy mucho gracias a la ferviente imaginación de Davies; en cualquier caso, a pesar de que el concepto de la obra no fue muy bien asimilado, estos dos discos contienen otra buena selección de canciones impecables, orientadas hacia el pop, pero adentrándose sin complejos en otros terrenos menos transitados. Estos discos son definitivamente poco comerciales y quizás el recien llegado a la obra de los Kinks debiera empezar por otras referencias de su catálogo.

En 1975 se publicó “Soap Opera”, otro álbum conceptual que fue ideado inicialmente para una serie en la BBC que nunca se llevó a cabo, aquí la idea gira entorno a una estrella mediatica del rock (quizas un autorretrato del propio Ray Davies) convencida de que puede convertir a las personas mediocres en estrellas, para lo cual cambia su vida con la de un sencillo trabajador a fin de demostrar lo fácil que es triunfar… hasta que se da de bruces con la cruda y rutinaria realidad. A la habitual brillantez lirica de Davies hay que añadir aquí una serie de temas realmente impagables y geniales, como la inicial “Everybody Is A Star (Starmaker)”, “When Work Is Over” o la fantastica “Holiday Romance”.
Ni que decir tiene que el disco tampoco fue bien recibido por la crítica y aún hoy es uno de sus discos peor considerados. A nivel de ventas tampoco funcionó excesivamente bien y su compañía empezó a mostrar signos de impaciencia. Las relaciones entre los miembros del grupo, en especial entre los dos hermanos, no pasaba precisamente por su mejor momento ya que Dave consideraba erronea toda esta linea de discos conceptuales y deseaba una vuelta al primitivo rock de sus inicios.

El siguiente paso pareció dar la razón a Dave, ya que “Schoolboys In Disgrace” (1975) es un disco mucho mas orientado al rock a pesar de ser un nuevo álbum de concepto (un disco tematico sobre la educación, nada menos).
En esta ocasión las canciones son mucho mas directas que en anteriores trabajos, mucho mas agresivas y dinámicas, casi como una vuelta a sus primeros tiempos. Encontramos canciones memorables que se convertirán a partir de aquí en clásicos de sus conciertos como “The Hard Way”, “I’m In Disgrace” o la monumental “Headmaster”.
Para los conciertos de esta gira, los Kinks volvieron a su formación básica de guitarras, bajo y bateria y salían a escena vestidos de colegiales, ofreciendo lo mas potente de su repertorio.
Esta linea de vuelta a sus origenes mas rockeros y salvajes seguirá en sus siguientes trabajos, ya para su nueva compañía, Arista.

Los dos álbumes siguientes “Sleepwalker” (1977) y “Misfits” (1978) son considerados los mejores grabados por los Kinks en toda la decada de los 70, un nuevo momento de plenitud compositiva de un Ray Davies en estado de gracia y de una banda que suena aquí como una auténtica apisonadora. Ambos discos son absolutamente redondos e impecables, pero mereceria la pena destacar por su perfección temas como “Life On The Road” o “Sleepwalker” del primero y “Rock and Roll Fantasy” o “Hey Fever” del segundo, canciones que figuran entre lo mejor de todo su catalogo.
Los Kinks terminaban los 70 entregando un nuevo disco (“Low Budget”) y con fuerzas de sobra aún, tras veinte años de carrera, para seguir en la carretera. En 1980 salió publicado “One For The Road”, un documento revelador que nos muestra la tremenda intensidad de la banda en directo.

Aunque los 80 fueron años productivos para la banda, entregando un total de siete nuevos albumes de estudio hasta “Phobia”, su ultimo disco, no tenemos aquí espacio para detallar cada uno de esos trabajos, aunque si hay que decir que el nivel de estas grabaciones, sin ser sublime, siguio siendo mas que considerable.
Destacaremos la contundencia de los temas contenidos en “Give The People What They Want” o la particular ironia que inunda los cortes de “Word Of Mouth”, discos en los que Ray Davies siguio mostrando su incomparable talento en unas letras y unas composiciones siempre vibrantes e inteligentes.

Estos pocos datos que he conseguido resumir en este especial son a grandes rasgos los poderes de una banda que por derecho propio ha de incluirse siempre entre las mejores de la historia. Ray Davies ha escrito una de las páginas mas gloriosas del rock, retratando, siempre con su particular sentido del humor, con su aguda inteligencia, la vida de gente corriente como nosotros, conviertiendo historias humildes y grises en gloriosas canciones inmortales. porque como dijo el propio Ray “There are stars in every city, In every house and on every street, and if you walk down Hollywood Boulevard, their names are written in concrete”.

Facebook Twitter
Publicado por Luis / Archivado en:Revisiones
21 Comentarios



Canciones Perfectas (I): Old Man

Publicado el lunes 27 marzo 2017

oldman.jpg“Old Man” , grabada por Neil Young en 1972 apareció en su aclamado disco “Harvest”, disco grabado en Nashville con reconocidos músicos de sesión de la ciudad. Parece claro que la experiencia de Bob Dylan al contar con músicos procedentes del Country para grabar su “Nashville Skyline” fue determinante para que Young se decidiese a probar fortuna allí.
Tras “Everybody Knows This Is Nowhere” (1969), su primer disco con Crazy Horse, la situación de Neil Young y de su grupo era un tanto incierta, había serios problemas de drogas en el seno de la banda y cuando Young llamó a Danny Whitten para la grabación de su próximo disco vió claramente que no podría contar con él y lo mandó para casa. Whitten moriría poco tiempo mas tarde de sobredosis.
“Old Man” fue el segundo single extraido de “Harvest” aunque no alcanzó ni de lejos el éxito comercial de “Heart Of Gold”, el tema mas reconocible de este disco y quizás de toda la discografia de Neil Young. “Old Man” trata sobre, o mas bien va dirigida al viejo guardián del rancho que compró Young por aquella época, un rancho que le sirvió para aislarse del entorno mediático generado a su alrededor y para replantear su carrera tras el éxito de Buffalo Springfield y de sus primeras incursiones en solitario.
“Old Man” y “Heart Of Gold” se grabaron en el mismo fin de semana en unas primeras sesiones en las que se consiguió reunir un grupo compuesto por Tim Drummond en el bajo, Kenny Buttrey a la bateria y Ben Keith en el pedal steel, aunque Young tambien llamó para las primeras tomas a Linda Rondstadt y a James Taylor, al que se le asignó un banjo de seis cuerdas que no había tocado nunca, con ambos músicos coincidió en el programa de Johnny Cash.
“Old Man” se grabó prácticamente a la primera, con todos los músicos tocando en directo, el tema comienza con una peculiar y característica intro acústica de Young, con ese rasgéo tosco y delicado a la vez, casi golpeando las cuerdas, con una sencilla progresión de acordes que tras la primera estrofa da paso al banjo y al pedal steel ofreciendo las notas justas para que la canción levante el vuelo hacia esa perfecta entrada del estribillo.
Esta canción resume mejor que cualquier otra el lado “amable” de Neil Young, su faceta acústica, cercana siempre al folk y al country, es una canción tremendamente cálida, perfecta en su sencillez y en la precisión con la que encajan todas las piezas, un tema que huele a hierba y a madera. Un tema sencillamente perfecto.

Facebook Twitter
Publicado por Luis / Archivado en:Canciones
4 Comentarios



2003-2014 Computer Age. Blog powered by Wordpress