Tom Petty

Lunes 27 junio 2016

El canon del rock clásico americano
Por José Luis Ruiz Mesa

tompetty3.jpgNo es Bob Dylan. No es Bruce Springsteen. No es Neil Young. Sí que es otro heredero de Woody Guthrie, pero además ha sido capaz de mantener una coherencia digna de elogio y una notable calidad artística a lo largo de nada menos que 30 años de carrera. Salido de un pueblecito llamado Gainesville (Florida), Tom Petty, que nació el 20 de octubre de 1950, logró hacer realidad el sueño de convertirse en una rock star y lo hizo contando con un grupo -The Heartbreakers- que ha acabado funcionando como una típica familia. Como cualquier chiquillo de los 60 se rindió al poder mágico de Elvis Presley y luego quedó fascinado por ese arrasador huracán que fueron los Beatles. Tom Petty apostó fuerte porque su vida fuera la música y gozó de la suerte necesaria para que su talento se acabara imponiendo a las adversidades. El caso es que puede presumir, como Jackson Browne, John Mellencamp o John Hiatt, de haber legado a la posteridad unas cuantas piezas maestras del mejor rock americano.

El embrión de Tom Petty & The Heartbreakers fue Mudcrutch, donde ya estaban el propio Petty, el excelente guitarrista Mike Campbell y el teclista Benmont Tench. Petty logró un contrato con Shelter Records en L.A. y en 1976 lanzó su primer álbum. Antes había reclutado al bajista Ron Blair y al batería Stan Lynch. “Tom Petty & The Heartbreakers” es brillante, hay riffs que recuerdan a los Byrds (por cortesía de las benditas rickenbackers), suena sucio al estilo de los Stones y contiene temazos definitivos como “American Girl”, “Fooled Again” (I Don’t Like It) o “Breakdown”. En la época del punk y la new wave fue todo un éxito en Inglaterra. ¿Por qué? Era sencillo, directo, puro rock que confesaba su amor por las bandas de la british invasion de los 60 y el garage rock americano. Entraba en el canon de lo cool en un momento crucial donde se defendía con pasión la vuelta a las raíces, la naturalización de un género que había entrado en terrenos pantanosos (sinfonismo, heavy…).

El segundo intento no fue tan acertado, pero mostraba a un grupo que iba por el buen camino. “You’re Gonna Get It” (1978) escondía en sus entrañas dos perlas como “I Need To Know” y “Listen To Her Heart” y les afianzó como una banda potente, enérgica, visceral y con un gran olfato para hacer temas con aroma a clásico (esa ecuación infalible que aúna grandes melodías con letras sencillas, pero significativas).

El tercer intento dio en el centro de la diana. Al igual que Bruce Springsteen con “Born To Run”, Tom Petty alcanzó la madurez como compositor en “Damn The Torpedoes” (1979). En plena gestación del álbum Tom Petty entró en una batalla legal contra la discográfica y acabó saliendo triunfante de la bancarrota. Su convicción y contenida rabia se hicieron patentes en composiciones definitivas (“Refugee””, “Even The Losers”, “Here Comes My Girl” y la preciosa “Louisiana Rain”). La cristalina producción de Jimmy Iovine aportó su granito de arena. De repente, Petty ya era una sólida realidad. Ojalá todo el mainstream rock fuera tan bueno como el que se alzaba con orgullo de los surcos de “Damn The Torpedoes”. La América post Vietnam y post Wargate cayó rendida a los pies de Petty y cía. Fue un tremendo hit que le convirtió en una superestrella.

tompetty1.jpgQue Tom Petty tiene un corazón rebelde se puso de manifiesto de nuevo con la salida de “Hard Promises” (1981). La compañía puso un precio alto al disco aprovechando el tirón del exitoso precedente y al rubio sureño le sentó como un puñetazo en la boca del estómago. Petty se enciende cada vez que se siente víctima de una injusticia y aquí presionó hasta que bajaron el precio. En la esfera de lo estrictamente musical, cabe destacar que “Hard Promises” no era tan bueno como “Damn The Torpedoes”, pero era consistente y atesoraba una maravilla como es la pegadiza “The Waiting”.

Esta es la época en la que murió la madre de Petty, algo que afectó mucho al autor de “American Girl”. Y también llegó el momento de la colaboración con Stevie Nicks. El rubio sureño le escribió “Stop Draggin’ My Heart Around”, incluido en “Bella Donna”, y ese tema se convirtió en un gran hit. Por aquellas fechas también apareció el bajista Howie Epstein en escena. Tom Petty se lo birló a Del Shannon. Ocupó la vacante dejada por Ron Blair y se acopló a la perfección a los Heartbreakers.

“Long After Dark” (1982) significó un paso atrás. No cabe la menor duda de que es un bajón. Por supuesto que escondía canciones destacables (“You Got Lucky”, “Change Of Heart”), pero la consistencia de entregas anteriores se desvanecía. De hecho, la irregularidad era la característica principal de un álbum que ha caído (con justicia) en el olvido.

Tras un paréntesis de tres años, salió “Southern Accents” (1985). Giras, drogas y una mano destrozada en el camino. Sí, porque Tom Petty se pulverizó una mano estrellándola contra la pared en un acceso de ira. La pretensión de Petty era sacar un doble álbum, pero al final llegó a la conclusión de que la cosa no funcionaría. Carecía del material suficiente de calidad para semejante empresa. Dave Stewart fue el productor y el grupo amplió horizontes estilísticos. Hay guiños country, soul y psicodélicos. Para la hipnótica “Don’t Come Around Here No More” se sacaron de la manga un ingenioso videoclip muy en la onda del universo de Lewis Carroll.

Tras esta obra, Tom Petty & The Heartbreakers se sumergieron en una larga gira con Bob Dylan. Y el siguiente paso en estudio fue “Let Me Up (I’ve Had Enough)” (1987), que vio la luz tras un directo que llegó como entremés: “Pack Up The Plantation: Live!” (1986). “ Let Me Up (I’ve Had Enough)” no acaba de funcionar. Sigue por los derroteros de la irregularidad. Hay partituras que sobresalen (“Jammin’ Me, escrita por Petty con Campbell y Dylan, o “It’s All Work Out”) dentro de un listado de canciones sin la inspiración de antaño.

Después de que le quemaran la casa y de ese divertimento que supuso The Traveling Willburys (esto sí que es una superbanda y lo demás son tonterías), que publicaron un par de interesantes álbumes, Tom Petty se lo montó en solitario con la ayuda de Jeff Lynne. “Full Moon Fever” (1989) es todo un acierto. Aquí Tom Petty recuperó el estado de gracia. Andaba sobrado de temazos y eso se nota. “Free Fallin’”, “I Won’t Back Down”, “Yer So Bad” o “Runnin’ Down A Dream” son incontestables. “Full Moon Fever” es el típico álbum disfrutable al máximo que resiste el paso del tiempo con la autoridad conferida por el hecho de ser todo un clásico.

Acto seguido, Petty intentó mantener el hechizo experimentado al lado de Jeff Lynne añadiendo el ingrediente de los Heartbreakers. “Into The Great Wide Open” (1991) es una repetición de la fórmula, pero sin el aval de las (grandes) canciones del inmediato precedente. No obstante, quedan para el recuerdo composiciones como “Learning To Fly”, “Kings Highway” o la canción que da título al álbum (con aquel videoclip en el que Johnny Depp ostentaba un papel estelar).

Entre medias hay que rememorar por su calidad la contribución de Petty a “Back From Rio” (1990) de Roger McGuinn. Escribió con el ex Byrds la deliciosa e incisiva “King Of The Hill”.

tompetty2.jpgLuego pasaron tres años para que saliera una nueva obra de Petty. Con la producción de Rick Rubin esta vez, el subio sureño entregó otra magnífica obra. “Wildflowers” (1994). El cambio es evidente. Rubin trabaja de una forma diferente a Lynne. Este disco fluye con más naturalidad. “You Don’t Know How It Feels”, “You Wreck Me”, “It’s Good To Be King”, “Only A Broken Heart” y la misma “Wildflowers” son buenas muestras de lo que es capaz de hacer Tom Petty cuando le visitan las musas.

Este instante fue crucial en el devenir de las aventuras de Tom Petty & The Heartbreakers. Hacía poco que “Mary Jane’s Last Dance”, incluida en el pertinente “Greatest Hits” (1993) había sido un exitazo gracias básicamente a que era una gran canción y a su fascinante videoclip en el que salía, por cierto, Kim Basinger. Precisamente esta fue la última canción en la que participó Stan Lynch. Steve Ferrone cogió las baquetas tras la marcha de Lynch (en el interín Dave Grohl también tocó la batería con Petty y cía).

Otro motivo para rendir tributo a Tom Petty & The Heartbreakers es que participaron en las seminales sesiones que dieron fruto a las “American Recordings” de Johnny Cash – es esencial su presencia en “Unchained” (1996)-. Cash hizo un par de covers de Petty: las emblemáticas “Southern Accents” y “I Won’t Back Down”. Casi nada. Este tipo al final ha acabado tocando con sus ídolos (Dylan, Cash, McGuinn, Harrison…) y esas eventuales uniones han sido bastante jugosas.

Tras la apreciable banda sonora “She’s The One” (1996), puso en circulación su particular “Blood On The Tracks”. “Echo” (1999) es su álbum de divorcio. “Room At The Top”, “Accused Of Love” o “This One’s For Me” brillan con luz propia en un disco que seguía las huellas de “Wildflowers”.

La siguiente aventura discográfica de Tom Petty & The Heartbreakers es “The Last DJ” (2002). Un obús contra el establishment. Un dardo contra el negocio musical. El disco es desigual, pero tiene gemas como la misma “The Last DJ” y la sutil “You And Me”.

Los problemas con las drogas pasaron factura a Howie Epstein. Su trágica muerte en 2003 situó de nuevo en los Heartbreakers a Ron Blair (dicho sea de paso en la formación de los Heartbreakers habría que añadir como miembro permanente al versátil Scott Thurston).

El último episodio musical de Petty hasta la fecha ha sido una vuelta al pasado. El rubio sureño se lo ha vuelto a montar en solitario con la ayuda de Jeff Lynne. “Highway Companion” (2006) es más sólido que “The Last DJ”. Y como pasa con todos sus discos hay temas que satisfacen al paladar más exigente (“Saving Grace”; “Flirting With Time”, “Down South”, “Damaged By Love”…).

De un artista con tan pocos altibajos sólo se puede esperar que continúe publicando buenos discos. A lo mejor no lucen la frescura de su ópera prima o la calidad de “Damn The Torpedoes” y “Full Moon Fever”, pero a buen seguro que sigue escribiendo melodías que se te adhieren a tu cabeza como si fueran un chicle pegado a un zapato. Alguien que ejemplifica aquello de que todo es muy difícil antes de ser sencillo no nos puede fallar.

P.D. Acaba de salir publicado el documental “Runnin’ Down A Dream” (2007). Este filme de Peter Bogdanovich viene a cuento por los 30 años cumplidos por Tom Petty & The Heartbreakers como banda. Y lo cierto es que es esencial para fans. El devenir de Petty y cía está detallado con imágenes históricas. De propina viene un concierto y un cd de rarezas. Es, sin duda, una joya.

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Publicado por J.L.Ruiz / Archivado en:Revisiones

Comentarios

  1. Publicado por Especial Tom Petty @ 07 Dic 2007 22:10  

    […] Computer Age created an interesting post today on Especial Tom Petty […]

  2. Publicado por Marcfelo @ 07 Jul 2008 1:28  

    Una Banda Suprema

    Nada mas


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