Beatles para siempre: Cuarta (y última) Parte

domingo 2 julio 2017

Viene de la Tercera parte

Finalmente llegamos a la conclusión del reportaje sobre los Beatles que hemos venido publicando por entregas a lo largo de las últimas semanas. Al principio tenía pensado dividir esta última en dos partes separadas, pero he decidido publicarlo todo en un único capítulo. Aunque con ello resulte un texto un poco más largo respecto al resto de entregas, creo que según vayáis leyendo entenderéis por qué lo publico entero. Os aseguro que merece la pena, porque esta parte final es realmente hermosa, y es la que marca la diferencia definitiva entre un buen reportaje sobre los Beatles y la inmensa mayoría de lo que se ha publicado sobre ellos en Internet. Espero sinceramente que lo disfrutéis como seguramente lo habréis hecho hasta ahora.

Autor original: Agustín Sánchez Vidal
Publicado en Muy Interesante, número 77. Octubre 1987
www.muyinteresante.es

Comentarios al texto (en negrita) por Leo.

ABAJO: La figura de John Lennon, idealizada por su trágico final a manos del fan Mark David Chapman en 1980, se destaca fácilmente del resto del grupo. Su relación con Yoko Ono le llevaría a divorciarse de los Beatles, algo que no le perdonarían ni sus fans ni sus propios compañeros.

En Mayo de 1970, coincidiendo con el lanzamiento del último álbum del conjunto, Let it be, Paul comunicó oficialmente la separación de los Beatles. John ya llevaba algún tiempo trabajando por su cuenta con Yoko Ono en álbumes más experimentales que los de los Beatles (y, en ocasiones, también bastante más insoportables), y terminaría emprendiendo una cruzada por la paz y el desarme que le llevaría a estar fichado por el FBI y dificultaría su asentamiento en Nueva York, donde se establecería para criar a su hijo con Yoko, Sean, nacido en Octubre de 1975. Sería asesinado a la puerta de su casa de varios tiros a bocajarro el 8 de Diciembre de 1980. Un desequilibrado admirador, Mark David Chapman, le esperaba a su regreso del estudio de grabación, donde él y Yoko daban los últimos toques al álbum que suponía su regreso a la música, Double fantasy.

Paul terminó casándose con Linda Eastman, heredera del imperio Kodak, una hogareña mujercita que empezó a llenarlo de hijos y de chalecos a rayas. Su música se volvió una pizca hortera (más si cabe de lo que fue en su última etapa con los Beatles), pero tuvo el coraje de empezar desde cero con su grupo Wings, tocando en pequeñas salas. Muerto John, ha sido el único de los Beatles capaz de retomar éxitos multitudinarios, y hoy se le calculan unos ingresos de unos 130 millones diarios (en pesetas de 1987, se entiende). Su canción más difundida, Yesterday, ha alcanzado las 1500 versiones, y suena un promedio de una vez por minuto en todo el mundo. A finales de los 90, y coincidiendo con la enfermedad y muerte de Linda a causa del cáncer, su estrella comenzó a declinar. Los avatares de su vida privada han hecho que su nombre termine ocupando más espacios en las páginas de sociedad y en los temibles tabloides ingleses que en las listas de ventas, aunque gracias a su hija Stella, que ha logrado hacerse un hueco como diseñadora de moda, el lugar de la familia entre las personalidades de éxito parece estar a salvo.

George tuvo un brioso arranque con su triple LP, All things must past, luego ensombrecido por la condena por plagio de su single más famoso, My sweet lord, idéntico al He´s so fine de los Chiffons. El concierto benéfico por Bangla Desh fue su momento estelar antes de pasar a una discreta penumbra. Discreta penumbra de la que nunca salió Ringo Starr, que hizo sus versiones más o menos simpáticas y frecuentó más que sus compañeros las aventuras cinematográficas. En 2001 George también perdería una larga batalla contra el cáncer. Desde años antes de aquel triste suceso muchos fans de los Beatles se han esforzado por revindicarlo como el “cerebro en la sombra” de la banda y como un instrumentista y compositor más que competente. Muchos cinéfilos también le tienen un hueco reservado gracias a su productora Handmade Films, responsable entre otras de todo un clásico como La vida de Brian, la mejor película de los geniales Monty Python. En cualquier caso, su saldo en solitario en modo alguno puede compararse al legado que han dejado como grupo.

La química de los Beatles funcionaba como una extraña amalgama de personalidades. Su productor, George Martin, definió el ajuste entre John y Paul comparándolo con la mezcla entre el vinagre y el aceite: aislados, pueden resultar demasiado ácidos o excesivamente untuosos; juntos, se equilibran. Lennon aportaba un innegable desgarro, una fuerza corrosiva y un toque blues que añadían mordiente a las canciones; McCartney proporcionaba la ligereza, el optimismo, la fluidez melódica. Y no hay que desdeñarlos como instrumentistas: John imprimía a su guitarra un ritmo personal e intransferible, Paul introdujo muchas novedades en el uso del bajo y la guitarra solista de George o la batería de Ringo eran justas y eficaces, lejos del exhibicionismo posterior del rock.

Y luego estaban sus personalidades: fáciles de diferenciar, pero, al igual que sus voces, perfectamente capaces de amalgamarse en un todo. No es difícil destacar, con todo, la de Lennon, agrandada por la mitología y la necrofilia. John Winston Lennon era un niño de postguerra, nacido en pleno bombardeo alemán sobre Liverpool. Llevaba como estigma bélico ese segundo nombre en homenaje a Winston Churchill, al igual que la España posterior a 1939 se pobló de significativos Jose-Antonios. “Me nausearon en Liverpool mientras los hitléricos bombardeaban el barrio”, escribía en In his own write.

Su libro preferido era Alicia en el país de las maravillas, y Peter Pan su mito emblemático: el síndrome de quien se negó a crecer. No es que Lennon no quisiera evolucionar: se fue de los Beatles porque no se resignaba a estancarse. Es que no aceptaba los mecanismos iniciáticos por los que alguien deja de ser él mismo para encajar en el molde que a cada uno, como el ataúd, se le tiene preparado: profesión, oficio, talante, personaje, carnet de identidad, libreta militar, permiso para conducir… Por no aceptar, no quiso ni siquiera pasarse la vida siendo un Beatle. Y esa fue su perdición. Uno de sus fans que no aceptó ese cambio acabó con su vida.

Con todo, hay algo que diferencia radicalmente a John Lennon, no sólo respecto a otros hombres ilustres, sino incluso en relación con otras figuras del rock. Él lo tuvo todo a los 25 años: era mundialmente famoso y en su cuenta corriente entraban anualmente 900 millones de los de entonces sin necesidad de hacer nada. Él decía que se alegraba de haber llegado joven a esa situación porque así se sentía completamente liberado. Le parecía terrible luchar toda una vida para situarse, hacerse célebre, ser respetado e influyente, tener pasta. Él ya lo había logrado y se dedicó directamente a ser persona. A ser persona, no a ser adulto. Y a partir de determinado momento quiso utilizar su influencia para arreglar un poco las cosas. No le faltó instinto al abrazar la causa del pacifismo, a la que proporcionó su himno Dad una oportunidad a la paz.

La influencia de los Beatles en la música y en la cultura popular permanece intacta transcurridos casi cincuenta años desde la publicación de su primer single. IZQUIERDA: Portada del LP The black and white album de The Hives (2007), claramente inspirada en la portada del With The Beatles de 1963.

Pero muchas de las características que en John se daban en grado superlativo serían extensibles a los otros Beatles. Ellos surgieron en los años 60 por un cúmulo de circunstancias difícilmente repetibles. Cuando aparecieron en escena, el rock and roll que hoy llamamos clásico, el de los años cincuenta, estaba prácticamente en extinción, con Elvis en la mili, Little Richard en un convento, Chuck Berry en la cárcel, Buddy Holly en la tumba, Jerry Lee Lewis fuera de combate por haberse casado con su primita de 12 años… Los Beatles retomaron esa herencia, la estilizaron, la recrearon, la pusieron al día, la hicieron evolucionar y salvaron todo ese torrente de energía adolescente proyectándolo hacia metas más ambiciosas.

La suerte quiso que todo eso coincidiera con un vasto movimiento de revisión de valores de los que gente como ellos (o Dylan) se convirtieron en portavoces. Como haría notar Lennon, tenían la impresión de ir todos en un mismo barco que navegaba hacia delante; quizá ellos fueran en la proa o en lo alto del palo mayor, pero el barco se movía solidariamente. Con razón los propios Beatles se negaron siempre en redondo al paripé de la reaparición: habría habido que recomponer toda una época para que su vuelta tuviese sentido. Seguramente ha habido momentos más vanguardistas en la cultura del siglo XX, e incluso más comerciales; pero una mezcla tan convincente de profundidad y difusión raramente se ha dado y difícilmente volverá a repetirse.

IR AL ANEXO “11 OBRAS MAESTRAS: LOS ÁLBUMES DE LOS BEATLES”.

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Publicado por Leo / Archivado en:Revisiones

Comentarios

  1. Publicado por EDUARDO MARCANO (Venezuel @ 27 Abr 2009 19:53  

    SENCILLAMENTE SORPRENDENTE LEO. MIS MÁS SINCERAS FELICITACIONES DE PARTE DE UN VENEZOLANO, ADMIRADOR NOSTÁLGICO DE ESE CUARTETO QUE EN BUENA HORA TOMO FORMA EN CUATRO JÓVENES INGLÉSES PARA DELEITARNOS CON SU MÚSICA Y SUS OCURRENCIAS.

    FUISTE MUY ATINADO AL ESCOGER ESTE ARTÍCULO DE Agustín Sánchez Vidal, QUE SIN DUDA ALGÚNA SE LA COMIÓ (como decimos nosotros aquí en Venezuela)AL OFRECERNOS ESTE ESTRACTO DE ESTOS INOLVIDABLES PERSONAJES.

    POR MÁS QUE UNO LEA HISTORIAS Y BIOGRAFÍAS DE LOS BEATLES; SIN QUERER ECHARMELAS DE SUPERCONOCEDOR DE LOS CHICOS, SÓLO SOY UN FERVIENTE ADMIRADOR TANTO DE ELLOS COMO DE SU OBRA; SIEMPRE HABRÁ ALGO, ALGÚN DETALLE QUE UNO DESCONOCE O UNA DUDA QUE QUERÍA DESPEJAR.

    GRACIAS MIL POR REFRESCARNOS NUESTRO ESPÍRITU BEATLEMANÍACO Y HACERNOS REVIVIR AUNQUE SEA POR BREVES INSTANTES ESOS MOMENTOS.

    CON APRECIO…………….. EDUARDO MARCANO

  2. Publicado por Juanjo @ 31 Ago 2009 22:36  

    Te felicito,Agustìn,por tu reseña,soy de Buenos Aires,tengo programa de radio de los Beatles y he escrito un libro,tengo que hacerte,desgraciadamente,dos correcciones.La primera es que Linda Eastman no fue heredera de KODAK y la segunda que la “mujer” de Jerry Lee Lewis tenìa un poquitito màs de 12 años,vuelvo a felicitarte y te mando un abrazo,Juanjo.-


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