Nick Drake: Su vida, su musica

Miércoles 22 octubre 2014

Nicholas Rodney Drake nació en Rangún (Birmania) en 1948, era hijo de un importante comerciante obligado a realizar a menudo largos viajes, en uno de ellos nació Nick, cuando éste tenia cuatro años, los Drake, una adinerada familia británica, se establecieron definitivamente en Tanworth-in-Arden, una pequeña localidad cercana a Oxford.
La educación que recibió Nick Drake durante su infancia fue realmente esmerada, fue a los mejores colegios y pronto se le inculcó el gusto por la poesía, la pintura y la música, en el colegio empezó a tocar el clarinete, el saxofón y la guitarra acústica.
Sus amigos de la época le describen como un joven tímido pero alegre y amable, gran deportista y buen estudiante, a Nick le gustaba mucho la poesía (sobre todo William Blake) y la música clásica.
Con 17 años Nick realiza junto a sus compañeros un viaje a Marruecos, allí descubre las drogas y allí se acreditan sus primeras composiciones serias, con 19 años, cuando inicia sus estudios de literatura inglesa en Cambridge Nick Drake ya tiene compuestas bastantes canciones. Ya llamaba poderosamente la atención en su entorno el estilo fluido, ágil, perfecto de tocar la guitarra, y su voz, dulce y amarga, recitando y cantando al tiempo. Por aquel entonces ya había descubierto a Bob Dylan, a los Beatles, a Tim Buckley, a Van Morrison.
En 1968 Nick Drake actúa en un concierto benéfico en Londres en contra de la guerra, allí es descubierto por Ashley Hutchings, bajista de Fairport Convention que queda impresionado por el talento del joven, Hutchings hablará de Nick a Joe Boyd, productor de los Convention y de multitud de grupos folk británicos.
Un año mas tarde, a la edad de 21 años, Nick Drake entra en el estudio por primera vez, su primer disco recibirá el nombre de Five Leaves Left, nombre sugerido a raíz de un mensaje que salía en los estuches de papel de fumar avisando que solo quedaban cinco papeles.

Five Leaves left, producido por Joe Boyd recoge todas las canciones que Nick había ido componiendo en sus años de adolescencia, canciones sinceras, llenas de esperanza y de dudas, a modo de páginas de un diario secreto donde Nick se muestra tal como es, sin ocultar nada, en “Time has told me” nos habla de la búsqueda del amor, sobre la búsqueda de uno mismo a través del otro, en “way to blue” sobre la búsqueda de la felicidad, en “Fruit Tree” sobre las dudas que genera la fama.
Sorprende la increíble ejecución de todos los temas, sin mas apoyo que puntuales arreglos de cuerda y notas de piano, Drake encadena una sucesión magistral de canciones, entre el folk y el Jazz, entre el Pop y el Rock, con toques blues y soul, con joyas del calibre de “Cello Song”, “River Man” o “Day is done”.
Five Leaves Left obtuvo buenas críticas pero el disco no se vendió bien, motivado en parte a que el disco apenas fue presentado en directo, Nick Drake no se sentía a gusto tocando en directo y ofreció a lo largo de su vida muy pocos conciertos, son legendarias las pocas actuaciones documentadas, Nick sentado en una silla, mirando al suelo, pidiendo continuamente disculpas, inseguro y tímido.

Tras su primer disco, y a pesar del fracaso comercial, Nick Drake decide dedicarse por completo a la música, así deja la universidad y se establece definitivamente en Londres, contra la opinión de sus padres que le negaron cualquier ayuda económica, Nick se siente un tanto desconcertado en el ambiente de la gran ciudad, lejos del sustento de sus amigos y su familia, de nuevo la música y la poesía serán sus sustentos en esta época.
Joe Boyd apuesta decididamente por Nick Drake, y decide no reparar en gastos para su siguiente disco, contactando con toda clase de músicos de primera fila, incluido John Cale, que militaba aun en The Velvet Underground.
Aunque Nick estaba muy contento con el proyecto ya empezaba a mostrar un carácter especialmente retraído, caminaba siempre encorvado, con viejos trajes gastados y una expresión distante en la mirada, los que le conocieron le describen como una persona muy elegante, un joven alto, apuesto, dotado de un halo especial que le hacía parecer cansado, como si soportase una gran carga sobre sus hombros.

En 1970, tras mas de nueve meses de trabajo se publica “Bryter Layter”, sin duda el disco mas ambicioso de Nick Drake, también el mas variado y el mas optimista, el disco contiene tres instrumentales maravillosos: “Introduction” que abre el disco, “Bryter Layter” y “Sunday” que lo cierra, entre ellas temas como “Hazy Jane II”, “At the chimes of the city clock” o “Fly”, fábulas sobre el amor, sobre la vida, llenas de mil matices, Drake entrega aquí sus mejores letras, auténticos poemas cargados de simbolismo y magia. Destaca sobre todo “Northern Sky”, sin duda la canción de amor mas bella jamas escrita por un ser humano, la alegría del encuentro, el amor como el fin último de la existencia, como el destino final de un camino marcado por la desgracia.
En Bryter Layter Drake amplía sus registros, aborda gran cantidad de estilos, ya no basados tanto en su guitarra, hace uso de secciones de cuerda, de guitarras eléctricas, de vientos para entregar su segunda obra maestra, quizás la mas rotunda.
Bryter Layter también obtuvo buenas criticas pero tampoco vendió lo esperado, aunque su majestuosidad y elegancia eran mas que evidentes, quizás era un disco demasiado complejo, demasiado perfecto para la época.
A partir de aquí los datos son oscuros y confusos, Nick Drake definitivamente cayo en una profunda depresión, estuvo un tiempo en tratamiento psiquiátrico pero no se observo ninguna mejoría, realizó diversos viajes, algunos de ellos propiciados por Boyd en un intento de liberarle de la presión que soportaba, en aquellos días se comenta que Nick Drake ha abandonado la composición, para dedicarse quizás a producir a otros músicos, desaparece largas temporadas y lo que realmente hizo en esos periodos aún es un secreto que nadie ha podido desvelar.

En 1972, repentinamente, casi en secreto, Nick Drake se reúne con su amigo John Wood para grabar lo que sería su tercer disco: “Pink Moon”, grabado en tan solo dos días y con la única presencia de su voz y de su guitarra acústica.
En Pink Moon nos encontramos a un hombre que habla directamente con la muerte, una persona completamente hundida, abandonada a su suerte, una a una va desgranando dolorosas estampas de vacío y desolación, lo que antes era esperanza se torna en cinismo y desesperación, la luna rosa es la noche, la muerte, en oposición al sol, al día, a la vida. “Place to be”, “Road”, “Know”, “Free Ride”, “Parasite” o “Harvest Breed” son atormentadas confesiones en voz alta de un hombre que ve próximo su final.
Técnicamente “Pink Moon” es una vez mas perfecto, los arreglos de guitarra y las melodías construyen un ambiente realmente estremecedor, cargado de tristeza pero de una belleza difícilmente descriptible, la voz de Nick suena mejor que nunca, sufriendo con cada palabra que sale de sus labios.
Una vez terminado el álbum fue el propio Drake quien entregó el master en la discográfica, en realidad lo dejó en una bandeja en recepción y paso allí tres días sin que nadie reparase en él.

Siguieron mas días oscuros, Nick Drake probó varias cosas, primero se quiso alistar en el ejército donde no fue admitido y luego llegó incluso a trabajar como programador de ordenadores, en esos últimos años vivió largas temporadas en París, allí surge el rumor de su relación con Françoise Hardy, es un hecho que se conocieron y que ambos se profesaban mutua admiración pero no se sabe hasta que punto llego la relación.
Drake termina volviendo a casa de sus padres, en Tanworth-In-Arden, escribe esporádicas canciones para un teórico cuarto álbum que nunca vio la luz, entre estas ultimas canciones (Recopiladas en el esencial “Time of no reply”) destaca la estremecedora “Black Eyed Dog”.

Una mañana su madre, extrañada de que Nick no se hubiese aún levantado decide subir a su habitación, en la mesilla había un libro de poemas, en el tocadiscos el concierto de Brandenburgo y en la cama su hijo muerto, tenia tan solo 26 años.
Oficialmente Nick Drake se suicidó, en la autopsia se encontraron restos de Tryptisol, un antidepresivo que Nick solía combinar con sus pastillas para dormir, su muerte bien pudo haber sucedido por accidente, por una sobredosis involuntaria, su familia insiste en que en aquellos días Nick estaba alegre y con un montón de proyectos en la cabeza.
El caso es que la muerte de Nick Drake contribuyó a crear el mito, la leyenda, cerrando un ciclo perfecto. La lápida de Drake está en el pequeño cementerio de Tanworth-In-Arden, ofreciendo fiel testimonio de que Nick existió realmente. A partir de entonces su música se fue instalando en dormitorios y buhardillas de poetas desconsolados, de bohemios, de soñadores.
Aunque su música nunca ha alcanzado destacables cotas de popularidad periódicamente se ha ido revisando el mito y se han ido editando diferentes discos póstumos, el mejor es el comentado “Time of no reply” que además de contener sus últimas canciones, contiene temas tan bellos como “Clothes Of sand” o la propia “Time of no Reply”.
También se han editado diferentes “Bootlegs” recopilando sus primeras composiciones caseras, muy influenciadas por Bob Dylan y el blues, destacan “Tanworth-In-Arden 1967/68” y “Second Grace”.
Toda la obra de Nick Drake es absolutamente capital e imprescindible, raras, muy raras veces hemos tenido ocasión de descubrir a un hombre en sus canciones de la forma en que Nick se presenta en las suyas, rara vez hemos sentido tan cerca el amor, la desesperación y la belleza, la insondable belleza de las canciones de Nick Drake.

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Pink Floyd – Dark Side Of The Moon

Martes 21 octubre 2014

Pink Floyd
Dark Side of the moon
EMI 1973

Grabado en 1973 en los míticos estudios Abbey Road de la EMI en Londres, “Dark side of the moon” fue el primer disco de Pink Floyd en alcanzar el número 1 en las listas norteamericanas, el disco que les encumbró a las mas altas cotas de popularidad.
La salida de Syd Barrett de la banda, en 1968, marcó unos años de indefinición dentro de la banda, el peso compositivo pasó ahora a Roger Waters y a David Gilmour, quienes poco a poco se fueron desvinculando de los ambientes y sonidos lisérgicos a los que Barrett era tan aficionado, en busca de un sonido propio y original basado sobretodo en las inmejorables aptitudes técnicas de los cuatro miembros del grupo.
No es hasta “dark side of the moon” cuando ese sonido toma realmente cuerpo, configurando un álbum realmente redondo, lleno de canciones míticas, lleno de matices, decantándose por los ambientes oscuros y reflexivos y por las largas secciones instrumentales.
El álbum contiene al menos dos de los temas mas emblemáticos de la banda: “time” y “money”, perfectamente reconocibles por esos desarrollos instrumentales tan trabajados, por ese sonido tan limpio que Alan Parson logra dar a la producción, apostando claramente por los últimos avances tecnológicos.
Todo el disco mantiene un hilo conductor, un áurea mágica que ha llegado a nuestros días, desde el magnifico diseño de la carpeta, los crípticos textos de Waters, los hipnóticos pasajes instrumentales…
Si hay algo criticable en este disco es su exceso de pretenciosidad, la obra destila una autosuficiencia un tanto insana, una pomposidad un tanto fuera de lugar… esta característica no pasa de ser una anécdota en “dark side of the moon”, pero se iría incrementando en las siguientes obras de la banda hasta eclipsar las canciones por completo.

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Death Cab For Cutie – Transatlanticism

Lunes 20 octubre 2014

Death Cab For Cutie
Transatlanticism
Barsuk 2003

Para Ben Gibbard el proyecto de The Postal Service ha sido algo mas que un divertimento, allí, de la mano de la electrónica y el tecno-pop ha encontrado un gusto especial por las melodías mas pop y por el sonido de su propia voz, ahora se considera quizás mas un cantante que un compositor o guitarrista, aunque a estas alturas hay que reconocer que hace bien las tres cosas.
De vuelta con su propio grupo, Death Cab For Cutie, Gibbard ha sabido acoplar esas experiencias pop al sonido normalmente mas crudo y arisco de su banda.
Transatlacism, el cuarto disco de Death Cab For Cutie, es un muy notable disco de pop, un disco que deja de lado las guitarras distorsionadas para ofrecernos canciones cargadas de detalles, calmadas, limpias, basadas siempre en las estupendas melodías de Gibbard, con un grupo mucho mas preciso que busca adornar las melodías y añadir matices, dejando un tanto de lado la creación de ambientes asfixiantes que tanto buscaban en anteriores discos.
Death Cab For Cutie suenan ahora como Superchunk en sus últimos discos, sin la urgencia punk que aun mantienen los de Chapell Hill pero con su mismo componente melódico, aunque habría que buscar seguramente en Coldplay un gusto similar al adornar las canciones, de hecho parecen una banda británica queriendo sonar como una banda americana.
Hay canciones muy notables, “Title and registration” recuerda directamente a The Postal Service, con esas percusiones minimales y esa delicada progresión, los temas mas enérgicos como “The New Year” o “Expo 88” suenan frescos y vitalistas y temas largos como “Transatlanticism” se llenan con mil detalles y matices.
El sonido del disco ha sido extremadamente cuidado, el productor, Christopher Walla, el mismo que produjo el debut de The Postal Service trabaja como un genuino orfebre británico, dotando al conjunto de ese áurea de gran banda que recuerda otra vez a la que ya vimos en el debut de Coldplay o en el “The man who” de Travis.
El problema es el mismo de siempre, Death Cab For Cutie suenan a muchas cosas sin sonar verdaderamente a si mismos, parece que se encuentran encerrados entre los limites de unas cuantas bandas referenciales, ahora americanas, ahora británicas que limitan su potencial, no obstante Transatlanticism nos muestra a un grupo ambicioso, seguro de si mismo, que nos ofrece un buen puñado de grandes canciones y que ha encontrado una vía de expresión que con el tiempo harán suya.

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Enigma

Domingo 19 octubre 2014

Enigma (2003)

Director: Michael Apted
Interpretes: Dougray Scott, Kate Winslet, Saffron Burrows

Enigma, basada en la novela de Thomas Harris, es el relato, que pretende ser histórico, sobre los hombres de Bletchey Park, dedicados durante la segunda guerra mundial a la interceptación y desciframiento de las comunicaciones alemanas desde el frente, Enigma es precisamente el nombre de un artilugio diseñado por los nazis capaz de codificar cualquier comunicación de forma que era prácticamente imposible ver su contenido.
El film, cuidadosamente ambientado tiene dos historias paralelas que se cruzan, por un lado nos cuenta la historia de amor de Tom Jericho (Dougray Scott), un joven matemático que vuelve a Bletchey Park tras una crisis emocional sufrida tras su relación con Claire Romilly (Saffron Burrows), por otro lado la película se adentra en los detalles de la maquina Enigma y en como los británicos consiguieron descifrarla, Jericho, antes de su crisis, descifro la clave de la Enigma pero al volver se encuentra con que los alemanes han cambiado la clave y las comunicaciones vuelven a ser indescifrables, por otra parte Claire ha desaparecido y empiezan a circular sospechas de que puede haber un espía en Bletchey Park, aquí es cuando entra en escena Hester Wallace (Kate Winslet), amiga de Claire que se aliara con Jericho para encontrarla.
La película tiene una apariencia muy cuidada, los escenarios, las escenas bélicas, la música y otros elementos se integran armoniosamente, captando la atención del espectador, atención que poco a poco se va diluyendo ante la complejidad de la trama; lo que en un principio parecen explicaciones contextuales sobre el funcionamiento del código de la Enigma se va convirtiendo en el punto central de la historia, poco a poco se van añadiendo nuevos matices matemáticos, estadísticos, probabilisticos de tal complejidad que terminan abrumando, y uno termina con la desagradable sensación de no haberse enterado de nada, el film da infinidad de detalles sobre el proceso de desciframiento del código que lejos de ayudar a la comprensión enturbian aun mas una historia ya de por si complicada. Tampoco queda el recurso de centrar la atención en la trama amorosa ya que a medida que transcurre la película esta pierde importancia en relación al dichoso código.
Seguramente todos los matemáticos, físicos nucleares, bioquímicos, ingenieros de telecomunicaciones y similares encuentren sencillo el funcionamiento de la Enigma, pero para mi que soy de letras pasarme mas de la mitad de la película escuchando complejisimas explicaciones matemáticas resulto un muy arduo ejercicio que no estuve dispuesto a asumir, se supone que uno va al cine a entretenerse.
Si “Una mente maravillosa” o “PI” les parecieron películas complicadas esperen a ver Enigma, al menos hay que reconocer que el titulo está bien elegido.

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El Buen Ladron

Sábado 18 octubre 2014

El Buen ladrón
The Good Thief (2003)

Director: Neil Jordan
Interpretes: Nick Nolte, Tcheky Karyo, Nutsa Kukhianidze, Ralph Fiennes

El Buen Ladrón parecía a primera vista un típico thriller de atracos a lo “Ocean´s Eleven” aunque la dirección de Neil Jordan, la procedencia europea del film y sobre todo la presencia de Nick Nolte hacia pensar en algo un poco mas trabajado.
Nick Nolte encarna a Bob, un maduro atracador americano que pasa sus días enganchado a la heroína y al juego en los bajos fondos de la ciudad de Niza, la aparición de Anne (Nutsa Kukhianidze), una joven prostituta, hará que Bob desee volver a atracar para dar un gran y último golpe, la oportunidad surge en un casino de Montecarlo, donde están expuestos valiosisimos cuadros de pintores ilustres. Bob es seguido de cerca por el jefe de policía (Tcheky Karyo) que espera desde hace años descubrirlo y detenerlo Se iniciara entonces la planificación del atraco, Bob deja la heroína y el juego y reúne a su equipo al mas puro estilo Frank Sinatra.
El Buen Ladrón es una coproducción europea y toda la película esta rodada en Niza y Montecarlo, excepto Nolte y Ralph Fiennes el reparto esta compuesto por actores semidesconocidos que representan unos roles excesivamente estereotipados, en realidad, las buenas sensaciones que transmite sobre todo un espléndido Nick Nolte se diluyen rápidamente ante lo previsible y tópica que es la historia y lo plano de la interpretación de los secundarios.
Lo mejor sin duda la interpretación de Nolte, soberbio en la primera parte del film en su papel de tipo amargado enganchado a la heroína, luego su papel, como el resto de la película va perdiendo interés hasta completar un desenlace que solo se puede calificar como ridículo.
He de admitir que la película es ciertamente entretenida si se perdonan todos sus clichés aunque la sensación final es un tanto decepcionante porque quizás la historia no daba para mucho mas, pero al personaje de Bob se le podría haber sacado bastante mas jugo.

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