Paul Kelly and the Messengers – Comedy

Lunes 26 enero 2015

Paul Kelly and the Messengers
Comedy
Mushroon Records 1991

Conocí a Paul Kelly por dos canciones del disco “Under the sun” (1987) que se incluían en una cinta que acompañaba al fanzine ‘La línea del arco’ (editada por Luis Calvo allá por 1990, en lo que serían los inicios de Elefant records). El primer disco suyo que logré encontrar en una tienda por aquellas fechas fue este “Comedy”, desde el principio me pareció un gran disco, y todavía hoy, a pesar del tiempo que ha pasado, sigue sonándome fresco y gustando igual que el primer día.
Aunque en su país está considerado como uno de los más importantes compositores y cantantes, en España es difícil encontrar datos sobre su trayectoria. Echando mano, sobre todo, de su página oficial he podido obtener la siguiente información: Paul Kelly nació en Adelaida (Australia) en 1955. El primer grupo con el que grabó a finales de los ’70, influenciado por la oleada punk, se llamaba Paul Kelly and the Dots, pronto tuvieron éxito local como banda de guitarras aceleradas, grabando dos álbumes ‘Talk’ y ‘Manila’. Se separaron en 1982; dos años más tarde se mudó a Sydney, donde con un grupo de amigos como el guitarrista Steve Connolly y el bajista Ian Rilen, grabaron ‘Post’, disco que representó un gran cambio y avance en Kelly como compositor y cantante de melodías de tono agridulce, con claras referencias a temáticas australianas en sus letras. Fue considerado el mejor disco de 1985 por la revista Rolling Stone de Australia. Formó una banda completa, integrada por Steve Conolly, el batería Michael Barclay, el bajista Jon Schofield y el teclista Peter Bull. Bajo el nombre de Paul Kelly and the Coloured Girls entraron en el estudio con el productor Alan Thorne en marzo de 1986, lanzando un mes más tarde el notable doble álbum ‘Gossip’, una colección de 24 canciones que cimentaron la reputación de Kelly como un compositor a la altura de los mejores. Editado como álbum único con 15 canciones por A&M Records en 1987, ‘Gossip’ fue el disco que lo introdujo en el mercado americano (aunque en este país se editó bajo el nombre de Paul Kelly and de Messengers). Obtuvo buenas críticas, mientras en Australia no paraba de dar conciertos. Ese mismo año volvió a entrar en el estudio con el mismo productor (Alan Thorne) para grabar ‘Under The Sun’. Cambiaron el nombre a Paul Kelly and the Messengers y tuvieron su primera gira por Norteamérica. En 1989 graban el álbum ‘So Much Water, So Close To Home’, producido por el americano Scott Litt. Antes de disolver la banda graban en 1991, de nuevo bajo la producción de Alan Thorne en colaboración con Paul Kelly, el disco ‘Comedy’; dieciocho canciones, todas compuestas por él excepto tres: “Leavin Her For The Last Time” una triste y preciosa canción con acústica y armónica compuesta por Steve Connolly; una buena versión del maravilloso tema de John Cale “Buffalo Ballet”; y una canción co-escrita con el compositor aborigen Kev Carmody, ‘From Little Things Big Things Grow’, de estilo dylaniano, dedicada a Vincent Lingiarri y los ocho años de lucha por la tierra de la gente Gurindji al norte del pais. Las canciones propias oscilan entre baladas (unas con arreglos de cuerdas, otras más folk: “Wintercoat”, “Take Your Time”, “You Can Put Your Shoes Under My Bed”, “Invisible Me”), enérgico power-pop (unas más acústicas otras más eléctricas: “Don’t Start Me Talking”, “Stories Of Me”, “It’s All Downhill From Here”, “Your Little Sister” “Blue Stranger”) y discreto rockabilly-folk (“Sydney From A 727”, ”I Can’t Believe We Were Married”, “Little Boy Don’t Lose Your Balls”), con perfectas armonías vocales y un sonido dominante de guitarras acústicas que nadan entre piano, teclados, algún instrumento de viento australiano y punteos eléctricos, para contar curiosas historias que logran conquistar los más duros corazones.
Como curiosidad, escondida y tras finalizar la última canción hay una breve y simple improvisación titulada “David Gower” (antiguo capitán de la Selección inglesa de Cricket), cantada con la melodía del Guantanamera.
Una gira australiana en 1991 marcó las apariciones finales de Paul Kelly and The Messengers, cuyo canto de cisne fue ‘Hidden Things’, una compilación de 18 rarezas y caras-B grabadas en los seis años anteriores.
Siguió componiendo para series de televisión y películas de cine (participando incluso como actor), produciendo y componiendo para otros artistas, se publicó en libro una selección de sus canciones, y por supuesto siguió (y sigue) editando buenos discos en solitario o en compañía de otros músicos, abordando diferentes estilos, desde el pop-soul de ‘Wanted Man’, hasta el tono intimista de ‘Deeper Water’ (en el que explora las más maduras cuestiones de paternidad y mortalidad -Kelly dedicó este álbum a su viejo amigo Steve Connoly, muerto tras complicaciones inesperadas después de una operación-), acercándose en la actualidad al surf o al homenaje a ‘Suicide’ que se pueden escuchar en el último proyecto del que forma parte, ‘Stardust Five’, y que me parecen una maravilla (‘Zoe’ me tiene encandilado).

Facebook Twitter

Publicado por jose / Archivado en:Discos
5 Comentarios

Pretty Girls Make Graves – The New Romance

Domingo 25 enero 2015

Pretty Girls Make Graves
The New Romance
Matador 2003

¿Harto de grupos de medio pelo que creen haber descubierto el rock? ¿cansado de escuchar discos mediocres? ¿crees que nadie es capaz ya de ofrecer nada original ni emocionante?. Tranquilo porque estamos salvados, no todo está perdido aún, al menos mientras Pretty Girls Make Graves sigan publicando discos como este “The New Romance”, una colección de canciones de tal magnitud que creeras que estas soñando. Yo compré este disco hace una semana y no se ha despegado ni un segundo de mi lector de cds.
Seguro que piensas que exagero, que no serán para tanto, yo ahora te voy a contar mis razones pero ten en cuenta que nada de lo que diga podrá siquiera acercarse a la increible realidad del sonido de “The New Romance”.
Podriamos decir que, basicamente Pretty Girls Make Graves sonaría como un inverosimil cruze entre Fugazi y Echobelly, siempre que Sonic Youth, Patty Smith y Big Black se uniesen a la fiesta, pero eso no haría justicia al grupo, porque lo cierto es que no hay nada que suene como lo hacen estas canciones, un auténtico torbellino que no se detiene hasta que el lector ha pasado la ultima canción.
No es casual que el nombre del grupo proceda de una cancion de los Smiths, el instinto pop del grupo es mas que evidente, potenciado ahora en este su segundo disco, el primero grabado para Matador tras sus inicios en el sello Lookout.
¿Contundencia? La de Fugazi o la de Jawbox, mas que Come, Slint o Husker Du. ¿Sensibilidad? A la altura de Buffalo Tom, The Smiths o Joy Division. Guitarras afiladas como cuchillos en unos dibujos increibles, indescriptibles, una voz (La de Andrea Zollo) versatil como pocas, conectando en una canción la historia y la tradición de dos continentes, haciendo que el cruze entre el pop britanico y el post-hardcore americano abandone el terreno de la quimera.
Pero es que hay mas, mucho mas, unas canciones rotundas, potentes, extrañas pero accesibles, experimentales y pegadizas al tiempo, oscuras y luminosas, melancólicas y alegres, todo al mismo tiempo y en el mismo disco, canciones como “The Grandmother Wolf”, “Blue Lights”, “ The New Romance” o “This is our emergency” son desde ya clasicos instantaneos, por derecho propio, himnos de una generación que navega a la deriva y que necesita nuevos idolos, canciones que aun quedarán en la memoria cuando ya nadie se acuerde de los Strokes o de los White Stripes. Pretty Girls Make Graves han entregado con este “the New Romance” el disco que nadie esperaba y que todo el mundo deseaba, el disco que pasa cualquier filtro y cualquier tamiz, el primer gran clásico del siglo XXI.

Facebook Twitter

Publicado por Luis / Archivado en:Discos
Hacer un comentario

When We Were Kings

Sábado 24 enero 2015

When We Were Kings (1996)

Director: Leon Gast
Interpretes: Muhammad Ali, George Foreman, James Brown, BB King

En 1974 nadie le tosía a George Foreman. Despues de haber destrozado a Joe Frazier en 1973 (le tiro 6 veces a la lona y le knockeo en el segundo asalto) la corona de los pesados estaba firmemente plantada en su cabeza. ¿Quien se iba a atrever a enfrentarse a la mayor fuerza de la naturaleza que ha conocido el boxeo?.
En una de sus alocadas ideas a Don King se le ocurrio organizar una pelea entre el más grande, Muhammad Ali, por entonces en horas bajas y la máquina demoledora que era Foreman. Por diversos motivos la pelea se celebro en Zaire, bajo el auspicio del dictador Joseph-Désiré Mobutu, Mobutu Sese Seko, que buscaba proyección internacional para su país. Mobutu construyó un estadio y permitio de todo para que esta pelea saliera adelante.
Leon Gast filmó, no solo la pelea sino todos los preparativos y situaciones alrededor de esta. la película, “When We Were Kings”, tardo 22 años en poder exhibirse por diversos problemas legales pero en 1996 se pudo por fin ver en las pantallas siendo un gran éxito.
Lo mejor sin duda son los protagonistas, verdaderos actores, cada uno metido en su mundo y representando perfectamente su papel. Don King es un “entrepreneur” apasionado por la literatura inglesa que puede recitar de corrido a Hamlet pero que a su vez busca ser más grande que Ali y Malcom juntos. Foreman es el campeón del mundo, sobrio, insultante, callado y arrogante en su distancia. Por supuesto el mejor es Ali, quien no se vea arrastrado por la increible personalidad de este grande esta hecho de piedra. Ali arrasó en el Zaire y se convirtio en un dios ante los ojos de los africanos. Muhammad perdio todo merced a su afan diletante, entregarse tanto a una pasión no es bueno. La película se mantiene objetiva, dentro de la realidad y hace un uso extenso de entrevistas a testigos del evento.
“When We Were Kings” es apasionante, da lo mismo lo que a uno le guste u odie el boxeo, toda lo que significó esta pelea en el campo político, cultural, social y deportivo es presentado por el director para que sea el espectador quien saque sus conclusiones. Genial.

Facebook Twitter

Publicado por Edu / Archivado en:Cine
1 Comentario

La Guerra de los Rose

Viernes 23 enero 2015

The War of the Roses (1989)

Director: Danny DeVito

Intérpretes: Michael Douglas, Kathleen Turner, Danny DeVito, Marianne Sägebrecht, Sean Astin, Heather Fairfield

Los años 80 fueron, indiscutiblemente, los mejores en la carrera del gran Danny DeVito. Este entrañable cómico encadenó una serie de éxitos como actor y director que lograron colocar su rechoncha figura entre lo más selecto y popular del panorama cinematográfico de entonces, destacando sobre todo su asociación con otros dos actores de postín: Michael Douglas y Kathleen Turner. Con ellos había participado en el pelotazo de Tras el Corazón Verde (1984) y la inferior, aunque entretenida, La Joya del Nilo (1985). Pero sería en La Guerra de los Rose, ya al final de la década, donde el trío logró los mejores resultados de su peculiar alianza, con DeVito dirigiendo el cotarro esta vez.

Tomando como base el texto original del novelista Warren Adler, un DeVito en plena forma dejó su impronta característica de humor negro y mala leche en la que sin duda es su mejor película como director. Porque si hay dos cosas que destaquen en esta película esas son el humor negro y la mala leche, que hacen acto de presencia desde los mismos créditos iniciales, secundados para la ocasión por una estupenda banda sonora. A partir de ahí lo que sigue es una corrosiva historia de amor y desamor por desgaste y pasotismo, cargada de misoginia (la mujer es retratada aquí como poco menos que una arpía despiadada) y que tira a dar contra los topicazos de las relaciones de pareja, que generalmente se muestran idílicas de puertas para afuera pero que, también generalmente, esconden más de una turbia realidad que sólo se muestra de puertas para adentro.

La Guerra de los Rose es una película muy divertida que en ciertos momentos recuerda a alguno de los mejores capítulos de Los Simpsons. No en vano el productor es James L. Brooks, el mismo de la afamada serie de dibujos animados. Aunque la segunda mitad del metraje sea la más entretenida por aquello de la “sucesión de putadas” que tiene lugar entre la pareja protagonista, quizás lo mejor esté en una primera parte más pausada pero que acumula algunas secuencias geniales, que ilustran maravillosamente cómo una pareja puede irse distanciando de forma lenta e inexorable, sin que los dos se den cuenta hasta que ya es demasiado tarde para arreglar nada.

Facebook Twitter

Publicado por Leo / Archivado en:Cine
Hacer un comentario

El Septimo Samurai

Jueves 22 enero 2015

Toshiro Mifune
El Septimo Samurai

Curiosamente, el mejor actor del cine clásico japonés, la perfecta encarnación del Samurai, nació, aunque de padres japoneses, en China en 1920. Toshiro Mifune simboliza mejor que ningún otro actor la brutal transformación que sufrió Japón en el segunda mitad del siglo XX, una transformación que tras la tremenda tragedia de la II Guerra Mundial llevó al país a evolucionar de un sistema prácticamente feudal a reconvertirse en la gran potencia económica y tecnológica que es hoy en día.

Toshiro Mifune llegó a Japon tras la guerra, empezando a trabajar en ocupaciones ocasionales hasta que, casi por casualidad, entro en el mundo del cine a los 26 años, sin ninguna preparación previa. Tras algunos papeles de escasa importancia Akira Kurosawa se fijó en el, iniciándose en ese momento una de las relaciones mas productivas del cine moderno, una relación que se alargaría casi 20 años y que cristalizaría en 15 películas absolutamente imprescindibles. A pesar de lo fructífero de su colaboración con Kurosawa, Toshiro Mifune trabajó en muchas mas películas, vamos a tratar de hacer aquí un resumen necesariamente incompleto de su singular trayectoria.

La primera película de Mifune junto a Kurosawa fue ”Yoidore Tenshi” (El Angel Ebrio), un desgarrador drama de posguerra en el que se produce un interesante duelo interpretativo con otro de los actores favoritos de Kurosawa, Takashi Shimura, encarnando a un abnegado doctor y el propio Mifune en el papel de un golfo aficionado a la bebida, en esta película ya salen claramente a relucir las tremendas dotes interpretativas de Mifune, otorgando a su personaje una carga expresiva y emocional pocas veces vista en el cine oriental, El Angel Ebrio es una película directa y potente que aún hoy sigue conservando toda su fuerza.

Apenas un año después llegarían otras dos películas en las que se volvían a repetir los roles de Kurosawa a la dirección con Mifune y Shimura en los papeles protagonistas: “Shizuka Naro Ketto” (El Duelo Silencioso) y “Nora-Inu” (Perro Rabioso), dos estremecedores relatos inspirados también en el destrozado Japon de post-guerra en las que aparecen ya bien definidos todos los matices de la obra de Kurosawa, el conflicto entre la tradición y la modernidad, entre el honor y la libertad. Mifune da en estas dos cintas nuevas muestras de su versatilidad y capacidad interpretativa, especialmente brillante es su papel en Perro Rabioso, encarnando a un policía atormentado por la perdida de su arma, quizás Paul Thomas Anderson pensó en esta película al definir el personaje del Oficial Jim Kurrey en “Magnolia”.

Estas primeras colaboraciones con Kurosawa dieron a Toshiro Mifune una notable popularidad en su país, y pronto le surgieron nuevos proyectos, en 1950 Mifune rodó nada menos que seis peliculas, entre las que destaca, de nuevo a las ordenes del gran maestro la sensacional “Rashomon” una brillantísima cinta ambientada en el Japón feudal en la que una misma historia es contada por diferentes personajes, acentuando los contrastes y las paradojas de la mentalidad japonesa, una película profunda, brillante y visualmente deslumbrante, con algunos de esos planos de lluvia en blanco y negro que solo Kurosawa sabía rodar. Mifune acepta de buen grado las nuevas exigencias a las que es sometido para el rodaje (tuvo que aprender diferentes danzas basadas en movimientos de animales) y su prestigio sale fortalecido con la experiencia. Autentica obra maestra.

Si 1950 fue un año intenso para Toshiro Mifune, las siguentes temporadas no se quedaron atrás, rodando entre 1951 y 1953 la friolera de 17 largometrajes, desgraciadamente muchas de estas cintas son prácticamente imposibles de encontrar en el mercado occidental y no he tenido ocasión de ver la mayoría de las películas de esa época, junto a Kurosawa rodó “Hakuchi” (El Idiota) en 1951, una obra definitivamente menor considerando lo que quedaba por venir, y trabajó también a las ordenes de destacados directores japoneses como Senkichi Taniguchi, Hiroshi Inagaki o Kenji Mizoguchi ampliando mas si cabe sus registros. A mediados de los 50 Mifune ya era toda una institución en su país, un actor experimentado que representaba a la perfección todos los valores ideales de la sociedad japonesa, un actor versatil que ofrecía actuaciones memorables en dramas, comedias o relatos de época, un personaje que ya empezaba a ser conocido en todo el mundo, gracias particularmente a “Rashomon”, cinta presentada en el Festival de Venecia con un mas que notable éxito.

Toshiro Mifune es conocido sobre todo por sus papeles dando vida a Samurais, encarnando el ideal del Tateyaku, fuertemente enraizado en la cultura de Japón, el ideal de hombre estoico, sacrificado, al servicio de su señor, con el honor como única motivación, como único fin. A partir de 1954 vendrían muchas de estas películas; ese mismo año rodaría dos de las mas fascinantes de su carrera, por una parte “Miyamoto Musashi” (Samurai: La leyenda de Musashi) de Hiroshi Inagaki, primera parte de la llamada “Trilogia del Samurai”, una sensacional película donde se describe a la perfección el nacimiento y la trayectoria de un perfecto Samurai, desde su origen humilde hasta su victoria final, una película y una trilogía fascinante con secuencias realmente memorables, una saga llena de acción, amor, combates a espada y espectaculares escenarios.
De 1954 es también “Shichinin No Samurai” (Los Siete Samurais), quizás la obra cumbre de Akira Kurosawa, una obra maestra en la que se ponen en entredicho los estrictos e inmutables valores del samurai, una película en la que los protagonistas son débiles hombres cargados de dudas y temores, Samurais sin dueño (Ronins) que encuentran la redención en una última misión desesperada, Toshiro Mifune aquí es Kikuchiyo, un alocado joven de origen humilde que finge ser Samurai para unirse al grupo, un falso e incansable guerrero que enseñara muchas lecciones a los auténticos Samurais. Destaca también la presencia una vez mas del veterano actor Takashi Shimura en el papel de Kanbei, el viejo guerrero que ha de reunir al grupo.
Poca cosa mas se puede decir aquí sobre esta extraordinaria película, hay una extensísima bibliografía ya publicada sobre ella, aunque lo mejor sigue siendo volver a disfrutar con la película, una cinta que siempre ofrece nuevas emociones al espectador.

Entre 1955 y 1957 Toshiro Mifune continuó con su incansable ritmo de trabajo, participando en numerosos proyectos, entre ellos la segunda y tercera parte de la trilogía de Inagaki: “Zoku Miyamoto Musashi” (Samurai II: Duelo en Ichichoji) y “Miyamoto Musashi Yori: Ketto Ganryujima” (Samurai III: Duelo en la isla Ganryu) y protagonizando además tres nuevas películas de Akira Kurosawa: “Ikimono No Kiroku” (Cronica de un Ser Vivo), “Donzoko” (Los Bajos Fondos) y la soberbia “Kumonosu-Jo” (Trono de Sangre), espectacular película en la que merece la pena detenerse, ya fue comentada en profundidad en esta página, aunque no está de mas recordar aquí la increible fuerza visual de una cinta, adaptación del Macbeth de Shakespeare que exceptuanto “Dersu Uzala” es sin duda la mas espectacular de su director, las escenas de niebla, de lluvia, la oscuridad del bosque, la música, la violencia de las batallas, las traiciones y los cientos de elementos que confluyen en este largometraje transportan al espectador a un universo ciertamente atractivo, Trono de Sangre es para mi la mejor película de Akira Kurosawa y uno de los mejores papeles de Toshiro Mifune. Todo un clásico.

El extraordinario éxito de estas producciones ambientadas en el Japón feudal llevaron a Toshiro Mifune a embarcarse en años sucesivos en una gran cantidad de producciones de este estilo, repartiendo sus apariciones entre películas de Kurosawa y de Hiroshi Inagaki principalmente, con ambos directores, entre 1958 y 1965 rodaría una gran cantidad de películas desarrollando su rol de perfecto Samurai, veamos algunas de las mas destacadas de ese periodo:
Rodada en 1958 “Kakushi Toride No San-Akunin” (La Fortaleza Escondida) de Kurosawa es otra espectacular cinta de aventuras con Princesas herrantes, Samurais disfrazados y toda una paleta de personajes y situaciones que muchos dicen sirvió a George Lucas para perfilar el universo de aquella galaxia “muy, muy lejana”.
Menos conocida que la saga del Samurai de Inagaki es la saga de “Yagyu Bugeicho” (Secret Scroll I & II), películas de acción de género impecablemente realizadas que sirvieron para definir el llamado “Chambara”, un equivalente al Western estadounidense.
Otras notables películas de Inagaki junto a Mifune de ese periodo son cintas como “Nihon Tanjo” (Los Tres Tesoros), “Osakajo Monogatari” (Daredevil In The Castle), “Chusingura” o “Daitatsumaki”, entre otras muchas.
Al lado de Kurosawa, Mifune trabajó en los primeros 60 en una larga lista de producciones de distintos géneros destacando su papel de Sanjuro en “Yojimbo” y “Sanjuro”, la historia de un Samurai errante sin escrúpulos que impone la ley de su espada por donde quiera que va, Kurosawa vuelve en estas películas a sorprender introduciendo inéditos elementos de humor en las habitualmente demasiado serias producciones “Chambara”.
En otros largos como “Warui Yatsu Hodo Yoku Nemuru” (Los Canallas Duermen en Paz) o “Tengoku To Jigoku” (El Infierno del Odio), dramas de intenso contenido social, Mifune abandona momentaneamente su Katana demostrando una vez mas su amplitud de registros.

Al periodo que va de 1958 a 1965 también corresponde una curiosa película, “Animas Trujano”, también conocida como “El Hombre Importante”, una cinta rodada en México a las ordenes de Ismael Rodriguez en la que Toshiro Mifune interpreta a un pendenciero y violento campesino empeñado en ser el gran hombre del pueblo, para rodar esta extraña producción Mifune tuvo que aprender en un tiempo record a vocalizar en español, aprendiendo de memoria sus partes grabadas en una cinta, una película que mas allá de la curiosidad de ver a Mifune con gorro mejicano no fue ninguna broma, tiene esa importante carga de drama social del mejor cine mejicano de la época.

En 1965 Toshiro Mifune y Akira Kurosawa trabajaron juntos por última vez en “Akahige” (Barba Roja), un drama en la linea de la genial “Ikiru” (Vivir) en la que Mifune ofrece otra sublime interpretación dando vida a un abnegado médico rural. Con esta cinta se ponía fin a una de las colaboraciones mas fructíferas de la historia del cine, Toshiro Mifune fundaría entonces su propia productora con la que seguiría realizando producciones “Chambara” de resultado irregular.

Capitulo aparte merecen las incursiones que realizó Toshiro Mifune en el mercado norteamericano, la primera de ellas fue un papel secundario en “Grand Prix” de John Frankenheimer, un largometraje sin demasiadas pretensiones que pasó prácticamente desapercibida, bastante mas notable fue su segunda aparición (ese mismo año) en “Infierno en el Pacifico” de John Boorman, un notable mano a mano interpretativo con Lee Marvin que dió un magnífico resultado, la película narra con brillantez la historia de dos soldados durante la Segunda Guerra Mundial (uno japonés, otro norteamericano) que se ven obligados a entenderse al ser derribados sus respectivos aviones y encontrarse solos en la misma isla.
Sin duda esta película fue la mas brillante que rodó Toshiro Mifune fuera de su país, posteriormente aparecería en papeles sin demasiada entidad en otras producciones estadounidenses como “Midway” de Jack Smight (1976) o “1941” de Steven Spielberg, aunque su trabajo siguió centrado en Japón en sus propias producciones con las que no obtuvo demasiado éxito, lo que paulatinamente le obligó a aceptar papeles de escasa importancia en producciones de Samurais de dudosa entidad.

Toshiro Mifune falleció en 1997, después de haber protagonizado mas de un centenar de películas, muchas de las cuales se han quedado naturalmente en el tintero en este especial que tan solo quiere ser un sencillo homenaje a uno de los actores mas extraordinarios de la historia del cine.

Facebook Twitter

Publicado por Luis / Archivado en:Revisiones
14 Comentarios

2003-2014 Computer Age. Blog powered by Wordpress