Queens Of The Stone Age – QOTSA

Sábado 25 octubre 2014

Queens of the Stone Age
Queens of the Stone Age
Roadrunner Records 1998

Hacia mediados de los 90’s Josh Homme decidio dejar a los incasillables Kyuss, su grupo desde la adolescencia y se convirtio en mercenario de las seis cuerdas a las ordenes de Mark Lanegan en los Screaming Trees.
Las razón que dio Homme para acabar con uno de los grupos más influyentes a la par que desconocidos de los 90’s fue que Kyuss limitaba sus posibilidades de crear un rock mas ecléptico, ya que el sonido de Kyuss estaba limitado enormemente por la percepción de grupo heavy/stoner que sus seguidores tenian de este. Habia que matar a la criatura antes de crear una nueva.
En 1997 se unio a otro exiliado del stoner rock, el ex-Monster Magnet John McBain y con el Soundgarden Matt Cameron para crear Gamma Ray. Esta banda duro poco, especialmente por la amenaza de los rockeros europeos del mismo nombre. Despues de varios conciertos McBain dejará el grupo por considerar que dos guitarras solistas tienden a pisarse y segun el porque ambos eran demasiado educados a la hora de los solos “no por favor, tocalo tú”. Homme se queda solo y ha de recurrir a su compañero en Kyuss, el batería Alfredo Garcia, para tener una formación más o menos estable. En ese momento nace Queens of the Stone Age.
Despues de dos magnificos “splits”, uno con Kyuss, con el que enterraron definitivamente a esta banda, y otro con los holandeses Beaver, graban en 1998 el album “Queens of the Stone Age”, uno de los trabajos más demoledores del rock actual. La intención de Josh Homme era establecer la base de lo que el llamaba “Robot Rock”, un tipo de rock donde bien las guitarras, la batería o la percusión mantenian un esquema repetitivo y machacón mientras los otros instrumentos creaban una gruesa cortina musical alrededor de esta base, buscando de esta forma un efecto psicodelico de desplazamiento rítmico. La voz de Homme ayuda en gran manera por su despreocupado falsete.
El disco abre con “Regular John”, el unico crédito compositivo que se le da a McBain. Homme usa la guitarra dejando caer notas sueltas en aparente desorden mientras la canción crece en intensidad. Los riffs son repetitivos y dan una sensacion de urgencia muy acorde con la letra. “Avon”, “If Only” (rescatado del split con Kyuss) y “Walkin on the Sidewalks” (dixit) siguen la misma tónica. Es al llegar a “You Would Know” cuando el robot rock se percibe en su máxima intensidad con los riffs más cuadrados que nunca y una letra acorde a este.
A partir de la sexta pista, “How to Handle a Rope”, se observa un desarrollo más normal de las canciones. “Mexicola” le lleva a uno bajo el poniente sol de la frontera californiana muy efectivamente. Sigue el instrumental “Hispanic Impresions”, un despliege de virtuosismo destinado a exacerbar al oyente y llevarle a traves de la repetición al paroxismo.
Sin embargo el punto alto del disco es el psicótico “You can´t Quit me Baby”. El título lo dice todo, es la historia de un acoso enfermizo y trágico. El acelerado y violento final da la idea de una violación con asesinato y suicidio incluido.
“Give the Mule what he Wants” parece un guiño a las Fundaciones de Asimov. La pista final “I was a Teenage Hand Model” empieza con un sonido de meada cervecera en algun garito de mala muerte. Uno se llega a imaginar a cierto secundario de lujo sentado en una barra de un bar oscuro en la película “Magnolia” viviendo de los recuerdos de su infancia como niño prodigio televisivo.
El album esta coproducido por Homme y Joe Barresi y comienza la tradición de las múltiples colaboraciones que seguiran en sus siguientes albums.

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Jeff Buckey – Grace

Viernes 24 octubre 2014

Jeff Buckley
Grace
Columbia 1994

Grace fue el disco de debut de Jeff Buckley y el último que, por azares del destino pudo ver terminado. Buckley antes de grabar este disco se había ganado una notable reputación en sus actuaciones por diversas ciudades de los EE.UU, ya llamaba poderosamente la atención su majestuosa voz y sus exquisitas composiciones, a medio camino del Jazz experimental, el pop y el Hard-Rock, en “Live at Sin-e” un ep en directo previo a “Grace” ya aparecían claramente todos esos rasgos, complementados por una potente banda de directo.
Para las sesiones de Grace, ya con el apoyo de una multinacional, se contacto con Andy Wallace, productor de moda en la época, artífice del sonido grueso de muchas bandas grunge, que supo ver el potencial de Jeff conformando un disco que marcaría una época.
Y es que Grace es un disco casi perfecto, dotado de magníficas canciones, de expléndidas versiones, con muchisimos matices, con una energía dificilmente explicable y de una belleza aterradora.
El disco se abre con “Mojo pin” y “Grace”, dos de los temas mas eléctricos y abiertamente rockeros del disco donde la voz y las guitarras fluyen de manera salvaje, “Last Goodbye”, el tercer corte, fue el single que mayor éxito obtuvo, un precioso medio tiempo con una instrumentación muy cuidada y una sencilla y emotiva letra.
“Lilac Wine”, el tema que crease Shelton y que tan bien supo interpretar Nina Simone se convierte en la voz de Jeff Buckley en una canción oscura, terrible, aunque sin perder un ápice de su belleza original.
“So real” y “Eternal Life” son los otros dos zarpazos rockeros del álbum, temas antiguos gracias a los cuales se fue cimentando la leyenda de sus directos, aunque sin duda la pieza mas estremecedora es la versión del “Hallelujah” de Leonard Cohen, una versión cargada de majestuosidad y belleza que quedaria grabada para siempre en muchos corazones.
Hay que tener en cuenta que “Grace” para Jeff Buckley no fue mas que un disco de estreno, una presentación, en su ánimo estaba realizar muchos mas discos, nunca pensó firmar su testamento con esas canciones aunque finalmente el destino hubiese hecho sus propios planes, privandonos de uno de los cantantes y compositores con mas talento que nos dejó la pasada década.

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Nagisa Ni Te – Feel

Jueves 23 octubre 2014

Nagisa Ni Te
Feel
Jagjaguwar 2001

Nagisa Ni Te son un dúo japonés compuesto por Shinjii Shibayama y Masako Takeda con algunos años de trabajo ya a sus espaldas, “Feel” es el cuarto disco del grupo, grabado en el 2001, aunque hasta este año no hemos tenido ocasión de escucharlo en Europa.
Avalados por muy buenas críticas en medios occidentales y prácticamente ignorados en su país natal, Nagisa Ni Te nos ofrecen un disco que sorprende por varios motivos, de entrada nos topamos con “The New World” , un tema con una cadencia letalmente lenta, que rápidamente nos remite a Codeine o Bedhead, auténticos alquimistas del silencio, pero sorprende la luminosidad, la claridad de los espacios sonoros que poco a poco se van formando, Nagisa Ni Te huyen de los ambientes asfixiantes de los grupos citados, se respira un ambiente optimista, cargado de inocencia, como anticipándose al caos o quizás queriendo huir de él..
Las canciones que siguen son prácticamente esqueletos, construidas con unas pocas notas de guitarra y con unos golpes distantes de batería, eso no es obstáculo para llenar todo el espectro sonoro con múltiples matices, añadiendo puntuales arreglos de flauta (“Strenght of the wind”) o salvajes e inesperados acoples de guitarra (“Song about a river/Crossing song”), Nagisa Ni Te saben que el silencio a veces dice mas que la propia música y utilizan sabiamente este recurso.
El dúo se alterna en las melodías (cantan en japonés), creando entre ellos sugerentes juegos de voces, con un tono amable e ingenuo, casi infantil, que en ocasiones se torna mas oscuro a medida que avanzan los desarrollos (casi todas las canciones andan por encima de los seis minutos).
El resultado final convence, “feel” te hace entrar sin prejuicios en esos ambientes sanos, espirituales, naturales, con ecos y llamadas a la contemplación de la naturaleza, como así parecen sugerir en sus ilustrativos títulos: “Speed of the fish”, “Strenght of the wind”, “Strenght of the waves”.
Un disco de una particular belleza, alejado de modas y etiquetas, fácil de escuchar y muy disfrutable tanto por amantes del Slow-core mas radical como por aficionados al pop de Belle and Sebastian.

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Nick Drake: Su vida, su musica

Miércoles 22 octubre 2014

Nicholas Rodney Drake nació en Rangún (Birmania) en 1948, era hijo de un importante comerciante obligado a realizar a menudo largos viajes, en uno de ellos nació Nick, cuando éste tenia cuatro años, los Drake, una adinerada familia británica, se establecieron definitivamente en Tanworth-in-Arden, una pequeña localidad cercana a Oxford.
La educación que recibió Nick Drake durante su infancia fue realmente esmerada, fue a los mejores colegios y pronto se le inculcó el gusto por la poesía, la pintura y la música, en el colegio empezó a tocar el clarinete, el saxofón y la guitarra acústica.
Sus amigos de la época le describen como un joven tímido pero alegre y amable, gran deportista y buen estudiante, a Nick le gustaba mucho la poesía (sobre todo William Blake) y la música clásica.
Con 17 años Nick realiza junto a sus compañeros un viaje a Marruecos, allí descubre las drogas y allí se acreditan sus primeras composiciones serias, con 19 años, cuando inicia sus estudios de literatura inglesa en Cambridge Nick Drake ya tiene compuestas bastantes canciones. Ya llamaba poderosamente la atención en su entorno el estilo fluido, ágil, perfecto de tocar la guitarra, y su voz, dulce y amarga, recitando y cantando al tiempo. Por aquel entonces ya había descubierto a Bob Dylan, a los Beatles, a Tim Buckley, a Van Morrison.
En 1968 Nick Drake actúa en un concierto benéfico en Londres en contra de la guerra, allí es descubierto por Ashley Hutchings, bajista de Fairport Convention que queda impresionado por el talento del joven, Hutchings hablará de Nick a Joe Boyd, productor de los Convention y de multitud de grupos folk británicos.
Un año mas tarde, a la edad de 21 años, Nick Drake entra en el estudio por primera vez, su primer disco recibirá el nombre de Five Leaves Left, nombre sugerido a raíz de un mensaje que salía en los estuches de papel de fumar avisando que solo quedaban cinco papeles.

Five Leaves left, producido por Joe Boyd recoge todas las canciones que Nick había ido componiendo en sus años de adolescencia, canciones sinceras, llenas de esperanza y de dudas, a modo de páginas de un diario secreto donde Nick se muestra tal como es, sin ocultar nada, en “Time has told me” nos habla de la búsqueda del amor, sobre la búsqueda de uno mismo a través del otro, en “way to blue” sobre la búsqueda de la felicidad, en “Fruit Tree” sobre las dudas que genera la fama.
Sorprende la increíble ejecución de todos los temas, sin mas apoyo que puntuales arreglos de cuerda y notas de piano, Drake encadena una sucesión magistral de canciones, entre el folk y el Jazz, entre el Pop y el Rock, con toques blues y soul, con joyas del calibre de “Cello Song”, “River Man” o “Day is done”.
Five Leaves Left obtuvo buenas críticas pero el disco no se vendió bien, motivado en parte a que el disco apenas fue presentado en directo, Nick Drake no se sentía a gusto tocando en directo y ofreció a lo largo de su vida muy pocos conciertos, son legendarias las pocas actuaciones documentadas, Nick sentado en una silla, mirando al suelo, pidiendo continuamente disculpas, inseguro y tímido.

Tras su primer disco, y a pesar del fracaso comercial, Nick Drake decide dedicarse por completo a la música, así deja la universidad y se establece definitivamente en Londres, contra la opinión de sus padres que le negaron cualquier ayuda económica, Nick se siente un tanto desconcertado en el ambiente de la gran ciudad, lejos del sustento de sus amigos y su familia, de nuevo la música y la poesía serán sus sustentos en esta época.
Joe Boyd apuesta decididamente por Nick Drake, y decide no reparar en gastos para su siguiente disco, contactando con toda clase de músicos de primera fila, incluido John Cale, que militaba aun en The Velvet Underground.
Aunque Nick estaba muy contento con el proyecto ya empezaba a mostrar un carácter especialmente retraído, caminaba siempre encorvado, con viejos trajes gastados y una expresión distante en la mirada, los que le conocieron le describen como una persona muy elegante, un joven alto, apuesto, dotado de un halo especial que le hacía parecer cansado, como si soportase una gran carga sobre sus hombros.

En 1970, tras mas de nueve meses de trabajo se publica “Bryter Layter”, sin duda el disco mas ambicioso de Nick Drake, también el mas variado y el mas optimista, el disco contiene tres instrumentales maravillosos: “Introduction” que abre el disco, “Bryter Layter” y “Sunday” que lo cierra, entre ellas temas como “Hazy Jane II”, “At the chimes of the city clock” o “Fly”, fábulas sobre el amor, sobre la vida, llenas de mil matices, Drake entrega aquí sus mejores letras, auténticos poemas cargados de simbolismo y magia. Destaca sobre todo “Northern Sky”, sin duda la canción de amor mas bella jamas escrita por un ser humano, la alegría del encuentro, el amor como el fin último de la existencia, como el destino final de un camino marcado por la desgracia.
En Bryter Layter Drake amplía sus registros, aborda gran cantidad de estilos, ya no basados tanto en su guitarra, hace uso de secciones de cuerda, de guitarras eléctricas, de vientos para entregar su segunda obra maestra, quizás la mas rotunda.
Bryter Layter también obtuvo buenas criticas pero tampoco vendió lo esperado, aunque su majestuosidad y elegancia eran mas que evidentes, quizás era un disco demasiado complejo, demasiado perfecto para la época.
A partir de aquí los datos son oscuros y confusos, Nick Drake definitivamente cayo en una profunda depresión, estuvo un tiempo en tratamiento psiquiátrico pero no se observo ninguna mejoría, realizó diversos viajes, algunos de ellos propiciados por Boyd en un intento de liberarle de la presión que soportaba, en aquellos días se comenta que Nick Drake ha abandonado la composición, para dedicarse quizás a producir a otros músicos, desaparece largas temporadas y lo que realmente hizo en esos periodos aún es un secreto que nadie ha podido desvelar.

En 1972, repentinamente, casi en secreto, Nick Drake se reúne con su amigo John Wood para grabar lo que sería su tercer disco: “Pink Moon”, grabado en tan solo dos días y con la única presencia de su voz y de su guitarra acústica.
En Pink Moon nos encontramos a un hombre que habla directamente con la muerte, una persona completamente hundida, abandonada a su suerte, una a una va desgranando dolorosas estampas de vacío y desolación, lo que antes era esperanza se torna en cinismo y desesperación, la luna rosa es la noche, la muerte, en oposición al sol, al día, a la vida. “Place to be”, “Road”, “Know”, “Free Ride”, “Parasite” o “Harvest Breed” son atormentadas confesiones en voz alta de un hombre que ve próximo su final.
Técnicamente “Pink Moon” es una vez mas perfecto, los arreglos de guitarra y las melodías construyen un ambiente realmente estremecedor, cargado de tristeza pero de una belleza difícilmente descriptible, la voz de Nick suena mejor que nunca, sufriendo con cada palabra que sale de sus labios.
Una vez terminado el álbum fue el propio Drake quien entregó el master en la discográfica, en realidad lo dejó en una bandeja en recepción y paso allí tres días sin que nadie reparase en él.

Siguieron mas días oscuros, Nick Drake probó varias cosas, primero se quiso alistar en el ejército donde no fue admitido y luego llegó incluso a trabajar como programador de ordenadores, en esos últimos años vivió largas temporadas en París, allí surge el rumor de su relación con Françoise Hardy, es un hecho que se conocieron y que ambos se profesaban mutua admiración pero no se sabe hasta que punto llego la relación.
Drake termina volviendo a casa de sus padres, en Tanworth-In-Arden, escribe esporádicas canciones para un teórico cuarto álbum que nunca vio la luz, entre estas ultimas canciones (Recopiladas en el esencial “Time of no reply”) destaca la estremecedora “Black Eyed Dog”.

Una mañana su madre, extrañada de que Nick no se hubiese aún levantado decide subir a su habitación, en la mesilla había un libro de poemas, en el tocadiscos el concierto de Brandenburgo y en la cama su hijo muerto, tenia tan solo 26 años.
Oficialmente Nick Drake se suicidó, en la autopsia se encontraron restos de Tryptisol, un antidepresivo que Nick solía combinar con sus pastillas para dormir, su muerte bien pudo haber sucedido por accidente, por una sobredosis involuntaria, su familia insiste en que en aquellos días Nick estaba alegre y con un montón de proyectos en la cabeza.
El caso es que la muerte de Nick Drake contribuyó a crear el mito, la leyenda, cerrando un ciclo perfecto. La lápida de Drake está en el pequeño cementerio de Tanworth-In-Arden, ofreciendo fiel testimonio de que Nick existió realmente. A partir de entonces su música se fue instalando en dormitorios y buhardillas de poetas desconsolados, de bohemios, de soñadores.
Aunque su música nunca ha alcanzado destacables cotas de popularidad periódicamente se ha ido revisando el mito y se han ido editando diferentes discos póstumos, el mejor es el comentado “Time of no reply” que además de contener sus últimas canciones, contiene temas tan bellos como “Clothes Of sand” o la propia “Time of no Reply”.
También se han editado diferentes “Bootlegs” recopilando sus primeras composiciones caseras, muy influenciadas por Bob Dylan y el blues, destacan “Tanworth-In-Arden 1967/68” y “Second Grace”.
Toda la obra de Nick Drake es absolutamente capital e imprescindible, raras, muy raras veces hemos tenido ocasión de descubrir a un hombre en sus canciones de la forma en que Nick se presenta en las suyas, rara vez hemos sentido tan cerca el amor, la desesperación y la belleza, la insondable belleza de las canciones de Nick Drake.

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Pink Floyd – Dark Side Of The Moon

Martes 21 octubre 2014

Pink Floyd
Dark Side of the moon
EMI 1973

Grabado en 1973 en los míticos estudios Abbey Road de la EMI en Londres, “Dark side of the moon” fue el primer disco de Pink Floyd en alcanzar el número 1 en las listas norteamericanas, el disco que les encumbró a las mas altas cotas de popularidad.
La salida de Syd Barrett de la banda, en 1968, marcó unos años de indefinición dentro de la banda, el peso compositivo pasó ahora a Roger Waters y a David Gilmour, quienes poco a poco se fueron desvinculando de los ambientes y sonidos lisérgicos a los que Barrett era tan aficionado, en busca de un sonido propio y original basado sobretodo en las inmejorables aptitudes técnicas de los cuatro miembros del grupo.
No es hasta “dark side of the moon” cuando ese sonido toma realmente cuerpo, configurando un álbum realmente redondo, lleno de canciones míticas, lleno de matices, decantándose por los ambientes oscuros y reflexivos y por las largas secciones instrumentales.
El álbum contiene al menos dos de los temas mas emblemáticos de la banda: “time” y “money”, perfectamente reconocibles por esos desarrollos instrumentales tan trabajados, por ese sonido tan limpio que Alan Parson logra dar a la producción, apostando claramente por los últimos avances tecnológicos.
Todo el disco mantiene un hilo conductor, un áurea mágica que ha llegado a nuestros días, desde el magnifico diseño de la carpeta, los crípticos textos de Waters, los hipnóticos pasajes instrumentales…
Si hay algo criticable en este disco es su exceso de pretenciosidad, la obra destila una autosuficiencia un tanto insana, una pomposidad un tanto fuera de lugar… esta característica no pasa de ser una anécdota en “dark side of the moon”, pero se iría incrementando en las siguientes obras de la banda hasta eclipsar las canciones por completo.

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