El Orfanato

Domingo 1 marzo 2015

El orfanato (2007)

Director: Juan Antonio Bayona
Intérpretes: Belén Rueda, Fernando Cayo, Roger Princep, Monserrat Carulla, Andrés Gertrúdix

orfanato.jpgSi hace unos años alguien me hubiese dicho que, un día, me pasaría ocho meses sin pisar una sala de cine, seguramente me habría parecido increíble. Y es que hubo un tiempo en que quien esto escribe era perfectamente capaz de, en ocasiones, ver tres e incluso más películas por semana en el cine de turno. Pero aquí estamos, y resulta que desde la última vez en que pisé una sala de cine (para ver Zodiac) hasta el momento de ver El orfanato han pasado casi ¡nueve meses!.

¿Razones para esto?. Pues varias. Dejando a un lado el punto de vista de gente que, como yo, sostiene que vivimos el último suspiro del cine al menos tal y como lo hemos conocido hasta ahora, una razón de peso es sin duda el carísimo precio de las entradas. Jamás en la vida habría imaginado que dos personas tendrían que desembolsar casi 14 euros para entrar en un cine, y encima sin la garantía de ver una buena película a cambio (y sin contar con el gasto suplementario en palomitas y bebidas, por supuesto). Hace sólo diez o doce años, lo cual no es tanto tiempo, mis padres me daban precisamente la mitad de ese dinero cada fin de semana: 1100 pelas de las de entonces. No era precisamente una pasta, y aun así era posible pasar la tarde – noche viendo una peli de estreno en el cine, para luego gastar el dinero sobrante pillando “el puntillo” con los colegas a base de minis de cerveza barata y kalimotxo de tetra-brick.

De esta forma, a nadie le debe extrañar que sea mi novia la que me haya empujado últimamente a ver cine en pantalla grande. De no ser por ella, es seguro que no habría visto ni la mitad de las películas que he visto en los últimos dos años (no muchas, ciertamente); entre ellas esta que nos ocupa hoy.

El orfanato es la típica película encargada como cada año de maquillar los penosos registros cuantitativos y cualitativos del cine “apañó”. Pero tampoco hay que llevarse a engaño: en una producción de esta categoría, con mucho dinero de por medio, las campañas publicitarias hechas “a degüello” para poner culos en las butacas a toda costa, influyen de manera determinante en los resultados de taquilla. Y que una película sea un éxito no quiere decir necesariamente que sea una maravilla. Este es el caso de El orfanato, aunque todo depende del punto de vista con el que se enjuicie el filme.

Porque afortunadamente esto no es Alatriste, donde se mire por donde se mire, el resultado es una mierda del tamaño del Burj Dubai. Vista como mero entretenimiento, con la clara intención de dejar el cerebro a un lado de la butaca, El orfanato cumple su cometido, aunque sin alardes. El problema viene cuando tratamos de enjuiciarla como película con todas las letras. Entonces el frágil castillo de naipes se viene abajo estrepitosamente, saliendo a flote todas las carencias de una cinta que se parece al Monstruo de Frankenstein, construida a base de pedazos de otros filmes pegados aquí y allá, y cargada de topicazos, algún diálogo absurdo y escenas filmadas de manera lamentable (la atropellada carrera de Belén Rueda por la playa es un claro ejemplo). No se necesitan ni cinco minutos de metraje para tener la sensación de que se está viendo Los otros II, pero tampoco hace falta escarbar mucho para encontrar “referencias” a otras muchas películas del género de terror como Poltergeist, El Resplandor o House, una casa alucinante (de la cual plagia con absoluto descaro la idea central del argumento).

En resumidas cuentas, y tal y como hemos dicho antes, pasarlo bien con El orfanato depende mucho del color del cristal con que se mire. Rodada de forma aséptica pero sin maestría alguna, de manera bastante rutinaria, entretiene lo justo y tiene algunos momentos buenos, aunque tampoco realmente brillantes. Sin embargo como película no resiste un análisis mínimamente serio, excepción hecha de la buena interpretación de Belén Rueda. La impresión es que por 6,90 la entrada uno se merece más a cambio. Claro que, tal y como están las cosas, tampoco se pueden pedir peras al olmo.

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Publicado por Leo / Archivado en:Cine
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Bowling For Columbine

Sábado 28 febrero 2015

Bowling For Columbine (2002)

Director: Michael Moore

Que algo extraño pasa en Estados Unidos era algo que algunos ya sospechábamos, que estaban tan enfermos es algo que a mi me pilla bastante de sorpresa.
Bowling For Columbine es un recorrido que realiza Michael Moore por la América profunda en busca de las causas que justifiquen el nivel tan indecente de violencia que asola su país, Moore nos muestra como los rifles se dan en los bancos al abrir una cuenta, como los adolescentes hacen experimentos con napalm, como las armas se venden y se compran en cada esquina.
Mas allá de ese panorama preocupante que la cinta nos muestra se deja entrever una realidad aun peor, hay otros países donde se venden armas libremente, incluso hay pases mucho mas militarizados que los Estados unidos, sin embargo la tasa de crímenes violentos triplica la tasa europea e incluso la canadiense, siendo Canadá el país mas cercano geográfica y culturalmente.
¿Qué es lo que lleva a un estadounidense a empuñar un arma a las primeras de cambio? Pues según nos muestra Moore el motivo es una especie de paranoia colectiva, una enfermedad social a gran escala.
El americano medio se siente profundamente amenazado en su vida diaria, aunque a menudo no es capaz de explicar que es lo que le amenaza, y en función de esto compra armas, protege su casa, de forma totalmente irracional.
La película tiene varios momentos delirantes, la entrevista con el presidente de la asociación del rifle, Charlton Heston da una idea de hasta donde puede llegar la ignorancia y el fanatismo, los relatos sobre los asesinatos en escuelas son estremecedores, pero lo mas estremecedor de todo es comprobar como los propios norteamericanos permanecen ajenos e impasibles ante lo que les ocurre.
Una cinta que todo el mundo debería ver, quizás nos ayudaría a detener muchas de las cosas que están pasando hoy en día.

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Publicado por Luis / Archivado en:Cine
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Nosotros Bailamos

Viernes 27 febrero 2015

No hay miedo a la castración.
En una silla estarás conmigo.
Bailaremos,
Bailaremos,
Bailaremos,
Bailaremos.
Pero nadie bailara con nosotros
En esta ciudad chiflada.
Chim-chim-chim, canta una canción de alabanza
Para tus ancianos, están en la parte de atrás.
Coge algunas nueces brasileñas para tu boda
Revisa esa fecha de caducidad, tío
Es mas tarde de lo que crees
No puedes pasarlo bien, no puedo pasarlo bien
No puedes pasarlo bien, no puedo pasarlo bien
Haz ese giro
Y mira como se rompe despedazado como un arco
Pero yo no estaré aquí para dejarte, ah ah ah
Porque yo no tengo ni idea, nunca mas.
Quizás podríamos bailar
Quizás podríamos bailar
Quizás podríamos bailar
Quizás podríamos bailar
Juntos
Juntos
Juntos
Juntos
La primera vez que veas..
Y luego seas..
Cinco veces para siempre
Y nunca estarás perdido.

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Publicado por Luis / Archivado en:Letras
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Caja Con Forma De Corazon

Jueves 26 febrero 2015

Ella me mira como a un piscis cuando estoy debil…
he estado encerrado en tu caja en forma de corazon
durante semanas.

Me he ahogado en tu trampa magnetica
desearia comer tu cancer cuando se vuelva negro

hey espera, tengo una nueva queja
siempre en deuda con tu inapreciable consejo
hey espera
tengo una nueva queja
siempre en deuda con tu inapreciable consejo

las orquideas carnivoras no perdonan una sola ofensa
me corto a mi mismo con el cabello de un angel
y la respiracion de un bebe

himen roto de su realeza que dejé en negro
lanzame tu cordon umbilical para que pueda escalar de nuevo

hey espera, tengo una nueva queja
siempre en deuda con tu inapreciable consejo
hey espera
tengo una nueva queja
siempre en deuda con tu inapreciable consejo

Ella me mira como a un piscis cuando estoy debil…
he estado encerrado en tu caja en forma de corazon
durante semanas.

he estado ahogado en tu trampa de brea magnetica
desearia comer tu cancer cuando se vuelva negro

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John Hammond Jr. – Southern Fried

Miércoles 25 febrero 2015

John Hammond Jr.
Southern Fried.
Atlantic. 1969.

John Hammond Jr.es un famoso cantante, armonicista y guitarrista blanco, hijo de John Hammond Sr., cazatalentos, productor y crítico de jazz de Columbia Records. Nacido en 1942 en New York, está considerado como uno de los grandes artistas blancos de blues de todos los tiempos, junto a Paul Butterfield, Mike Bloomfield o Dr. John. Su dilatada carrera, que aún continúa ( In your arms again, 2005 ), incluye alrededor de 30 discos, siendo al dia de hoy todo un clásico vivo y una referencia de primer orden dentro de su estilo.
En estos años, entre el 67 y el 69, importantes nombres consagrados del blues clásico se dejaron influenciar por las aportaciones de James Brown, Jimi Hendrix y otros. El blues ganó versatilidad y fuerza rítmica. Su paleta sonora fue ampliada mediante el uso de vientos, pianos eléctricos y órganos hammond. El virtuosismo individual se convirtió en un valor en alza, pero sin los excesos que posteriormente saturarían el mercado de discos basados más en la capacidad de los solistas que en la canción en si. Valgan como ejemplo de lo dicho más arriba dos producciones de ese momento, de B.B.King ( Completelly well, donde registró su famoso The thrill is gone ) y de Muddy Waters, ( Electric Mud, que casi parece ideado por Hendrix ). El nuevo concepto consistía en mezclar el estilo del blues de Chicago de los 50 con el rhythm´n´blues, el funk y el soul.
Es este un disco integrado por canciones: la voz manda, no está sobrepasada por los solos. En Southern fried hallamos a una banda integrada por grandes músicos del estilo, como Roger Hawkins y Eddie Hinton, así como el fino toque del slide guitar de Duane Allman en cuatro cortes. El trabajo de la sección rítmica es soberbio, favorecido por la cálida producción del disco, nada extraña si nos situamos en esa fecha. Las canciones están firmadas por nombres como Willie Dixon, Muddy Waters, Chuck Berry o Howlin Wolf entre otros, transformadas y adaptadas al estilo hipervitamínico del album. Es un disco muy bailable. Destacan en este sentido el Nadine de Berry, y el You´ll be mine de Howlin wolf, donde el funk arcaico se construye sobre una base rotunda, repetitiva y caliente que sirve de soporte para la voz y los solos. Hammond toca la armónica menos de lo habitual, destacando en este sentido en Riding in the moonlight o Don´t go no further, con los vientos como colchón impulsor del fraseo. El shuffle tiene momentos como I´m leaving you, rompiendo con la ortodoxia al apoyarse sobre un piano eléctrico en vez del acústico, algo que se repite en más canciones. El estilo latino mixturado y primitivo de New Orleans está presente en I´m tore down, con maracas, al estilo Diddley. El trabajo de la batería está en un punto intermedio entre la la tradición de lo robusto y comedido y lo que los años posteriores traeran en cuanto a independencia y profusión de breaks, llevando a los tambores hacia un plano más adelantado. Hay pocos tiempos lentos. Uno es It´s too late, basada en el fender rhodes y las escobillas, cantada en un estilo cercano a Elvis, pero repleto de las inflexiones vocales en falsete que son marca del autor. Hay quienes no consideran a Hammond un gran cantante, dado su particular modo de colocar la voz y sus continuos cambios de registro, que muchas veces parecen un poco locos y dejados, pero desde luego, además de ser una cuestión de gustos, se trata de un excelente intérprete donde los posibles defectos o carencias se suplen con fuerza, rotundidad y mucho calor, dando como resultado un estilo personal e inconfundible. Aunque no sea considerado uno de los mejores discos del artista, no deja de ser merecedor de esta reseña dada la vitalidad, invitación al baile y diversión que contiene, además del alto nivel instrumental. Un buen disco para quienes sean profanos del estilo o no traguen facilmente los discos y artistas más tradicionales.Una gran parte del blues, blanco o negro, sonaba así en 1969.

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Publicado por Jose Gutierrez / Archivado en:Discos
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