Radiohead – Hail To The Thief

Jueves 5 marzo 2015

Radiohead
Hail to the thief
EMI 2003

Ningún grupo consigue despertar tanta expectación ante un nuevo lanzamiento como Radiohead, y es que el impacto que causo “OK Computer” está aún por valorar completamente, Radiohead con ese disco dieron una vuelta a tuerca mas a la ya larga historia del rock y por supuesto a su propia carrera y el mundo desde ese instante fijó su vista en ellos para ver hasta donde eran capaces de llegar.
“Kid A” supuso un paso adelante, un nuevo giro, quizás no tan brillante como el anterior, pero igualmente arriesgado y valiente, “Amnesiac” básicamente era un apéndice de “Kid A” así que la pregunta era: ¿qué serán capaces de hacer ahora?
La respuesta es “Hail to the thief”, un disco que mucho antes de su publicación circulaba indiscriminadamente por Internet, de una forma que se ha visto pocas veces, así que la sorpresa no era ya tal. Por fin con una copia original del nuevo disco puedo decir que es un buen disco, muy bueno seguramente, pero con el regusto amargo de saber que Radiohead tienen limites y que esta vez ni siquiera llegan a alcanzarlos.
La presencia de electrónica es mucho menor que en discos anteriores, volviendo a dar mayor protagonismo a las guitarras y sobre todo a la voz, que fluye por todos los cortes clara, limpia, sin apenas efectos, los temas suenan a Radiohead, sus medios tiempos, sus largos desarrollos instrumentales, todo sigue allí y por primera vez tenemos la sensación de ya haberlo oído, de conocerlo.
Por encima de todo esto no obstante tienen que estar las canciones, y en “Hail to the thief” hay bastantes muy buenas, el single “There, there” se encuentra entre lo mejor, parece grabada dos minutos después de “Paranoid Android” con esos magníficos cruces de guitarras y esa soberbia melodía, “2+2=5” suena dinámica, potente, majestuosa, “where I end and you begin” recupera esquemas de su experimentación electrónica conjugando otra canción perfecta.
“Hail to the thief” no decepciona en absoluto cuando lo escuchas, decepciona saber que Radiohead posiblemente no vuelvan a sorprendernos

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Publicado por Luis / Archivado en:Discos
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Alison Hell

Miércoles 4 marzo 2015

Esta semana he estado escuchando discos antiguos de Annhilator, un grupo que con buen criterio me recomendaron.

Lo cierto es que aunque por el nombre y la estetica que utilizan en sus portadas podamos pensar que se trata de un tipico grupo Trash o Death, nada mas lejos de la realidad. La apuesta del grupo de Jeff Waters es bastante mas particular e interesante, letras inteligentes, desarrollos complejos y atrevidos y algunos temas realmente redondos.

Annihilator se formaron en Canada, lo que seguramente, como suele pasar con los grupos de ese pais, les dio ese punto tan original.

Os dejo con el videoclip de uno de sus temas mas famosos, “Alison Hell”, de su disco debut “Alice In Hell” de 1989.

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Publicado por Luis / Archivado en:Canciones
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El Apacible Willie

Martes 3 marzo 2015

Willie era un marinero,
navegó sobre el mar,
Y Willie dijo: una vida de marinero
es la vida que me gusta.
Pero ellos le enviaron a la batalla
para que entregara su vida,
Y Willie dijo: una vida de marinero no es lo que me gusta

Así que Willie se cambió a las fuerzas aéreas,
allí aprendió a volar,
y Willie dijo: ¡qué felicidad!,
mientras volaba por el cielo.
Pero ellos le enviaron a la batalla
para que entregara su vida,
Y Willie dijo: las fuerzas aéreas no es lo que me gusta

Ahora Willie está pensando
que la gente conspiraba contra su vida,
así que se compró una atalaya
y se encerró dentro.
Pero la torre miraba hacia un campo de batalla
donde los hombres entregaban sus vidas
y Willie tuvo que reirse antes de echarse a llorar.

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Publicado por jose / Archivado en:Letras
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The Magnetic Fields – 69 Love Songs

Lunes 2 marzo 2015

The Magnetic Fields
69 Love Songs
Merge Records 1999 (Circus-PIAS Spain 2000)

Stephin Merritt ya ha aportado méritos más que suficientes para que se le considere como uno de los grandes compositores en la historia del pop. Vampirizando múltiples estilos y artistas dispares ha logrado conquistar su propio reino en la cima. Se ha especializado en cantar al amor, pero lo hace de modo diferente y novedoso, su música recuerda a melodías ya escuchadas, pero suenan diferentes y novedosas, lo mismo se acerca al techno que al country, al jazz que al pop, al chachachá que a la música china… pero los resultados son diferentes y novedosos. Sus obras aparentan estar formadas por canciones sencillas, que le salen sin esfuerzo mientras pasea o se toma una copa de vino, juega con lo clásico añadiéndo una buena dosis de chulería y gamberrismo sobre todo en las letras, la música aparenta estar tocada escapando de la grandilocuencia (la mayoría de las veces), utilizando ruídos, instrumentos digitales y/o naturales, o sólo voces, pero siempre logrando que suenen perfectamente imperfectos, simulando a un maravilloso malabarista callejero que lanza multitud de pelotas al aire y sorprendentemente no se le cae ninguna, pareciendo que estas vuelvan solas a sus manos. Y esto está claro que sólo puede hacerlo alguien que posee dones especiales y le dedica muchas horas porque es con lo que más disfruta. Inquieto y ansioso por descubrir nuevas rutas y aventuras no duda en embarcarse en diferentes proyectos: Future Bible Heroes, 6th’s, Gothic Archies, The Three Terrors, bandas sonoras…
69 Love songs, editado bajo el proyecto más reconicido, The Magnetic Fields, es su mayor golpe de efecto hasta el momento, y sin duda muy difícil de ser superado, no sólo por su calidad, sino por la proporción de excelentes temas publicados conjuntamente. En principio pensó en montar un gran musical dedicado a las canciones de amor y con cien temas. Considerando exagerado el número por su larga duración decidió reducirlo, encontrando más acertado y relacionado con la obra el capicúa, mágico y sicalíptico 69. A la espera de que alguien se decida a ponerlo en escena sólo nos queda disfrutarlo como triple CD, con 23 canciones cada uno, con una duración por tema que rondan los 2-3 minutos la mayoría. Los estilos que recorre son numerosos, reggae, noise, krautrock, pop, gospel, psicodelia, world music, country, punk, jazz, disco, voces a cappella o hasta música celta o renacentista… sin miedo a épocas ni modas; pero todo ello pasado por el filtro Stephin Merritt que logra dotar a todas las canciones de un único y personal aroma, entre música de cámara y casera, entre música de juguete y de nightclub, recordando lo mismo a Beach Boys que a Jesus & Mary Chain, a Abba que a Lee Hazlewood, a Cure que a Fleetwood Mac, a Ultravox que a Miles Davis, a Michael Nyman que a Leonard Cohen, a New York Dolls que a Doris Day… llegando a hacerte dudar en ocasiones si serán simples referencias o si se acercan peligrosamente a una imitación.
Logicamente es imposible que entre tanta variedad y cantidad de canciones agraden y convenzan todas, pero también es igual de cierto que resulta complicado seleccionar cuatro o cinco como las mejores, pues son muchas más las que se cuelan de modo especial por los sensibles circuitos eléctricos del cerebro, resultando muy difícil nombrar las preferidas sin resultar pesado. No sólo el cambio de estilos hace que la escucha sea más agradable y enriquecedora, también el registro de diferentes voces contribuye a dar color y variedad, contando para este trabajo con las colaboraciónes vocales de Shirley Simms, Lawrence David Beghtol (un tercio del proyecto ‘The Three Terrors’, líder del colectivo de pop orquestal Flare, la mitad del dúo experimental Moth Wranglers, así como un virtuoso del ukelele), Dudley Klute (el otro tercio en ‘The Three Terrors’), y la inseparable amiga, manager, batería y pianista del grupo Claudia Gonson (ex ‘The Zinnias’ y ‘The Honeybunch’), que interpretan más de una veintena de canciones. Contando también en el apartado instrumental con las colaboraciónes del novelista Daniel Handler (acordeón y teclados), su compañero en Future Bible Heroes Chris Ewen (Ex ‘Figures On A Beach’, famoso Dj y teclista, quien aporta fondos instrumentales electrónicos), además de los fijos Sam Davol (cello), y John Woo (banjo, guitarra).
Se trata pues de una obra grandiosa en todos los aspectos, ya que si bien no era la primera vez que se editaba un triple disco, nadie hasta la fecha había editado 69 canciones juntas con la cantidad de aciertos, eclecticismo y calidad que el conjunto contiene (y difícil que alguien vuelva a lograrlo. No me olvido del quíntuple cd que poco después editó Andrés Calamaro con 100 canciones, pero su relevancia, variedad y calidad musical creo que están bastante por debajo de este trabajo). Stephen Merritt ha puesto el listón muy alto y, aunque sus últimos discos siguen siendo de un elevado nivel y parece que nunca dejará de investigar, esta obra sigue siendo referencia de la que dificilmente podrá desligarse (comentaba en este sentido: “digamos que ’69 Love Songs’ me vio explotar en ochenta direcciones diferentes, y que a partir de ahora nada de lo que haga significará un cambio”. Sin embargo, de una mente inquieta como la suya puede esperarse de todo y seguró que intentará superar la hazaña. Por el momento como mínimo sigue sorprendiéndonos).

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Publicado por jose / Archivado en:Discos
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El Orfanato

Domingo 1 marzo 2015

El orfanato (2007)

Director: Juan Antonio Bayona
Intérpretes: Belén Rueda, Fernando Cayo, Roger Princep, Monserrat Carulla, Andrés Gertrúdix

orfanato.jpgSi hace unos años alguien me hubiese dicho que, un día, me pasaría ocho meses sin pisar una sala de cine, seguramente me habría parecido increíble. Y es que hubo un tiempo en que quien esto escribe era perfectamente capaz de, en ocasiones, ver tres e incluso más películas por semana en el cine de turno. Pero aquí estamos, y resulta que desde la última vez en que pisé una sala de cine (para ver Zodiac) hasta el momento de ver El orfanato han pasado casi ¡nueve meses!.

¿Razones para esto?. Pues varias. Dejando a un lado el punto de vista de gente que, como yo, sostiene que vivimos el último suspiro del cine al menos tal y como lo hemos conocido hasta ahora, una razón de peso es sin duda el carísimo precio de las entradas. Jamás en la vida habría imaginado que dos personas tendrían que desembolsar casi 14 euros para entrar en un cine, y encima sin la garantía de ver una buena película a cambio (y sin contar con el gasto suplementario en palomitas y bebidas, por supuesto). Hace sólo diez o doce años, lo cual no es tanto tiempo, mis padres me daban precisamente la mitad de ese dinero cada fin de semana: 1100 pelas de las de entonces. No era precisamente una pasta, y aun así era posible pasar la tarde – noche viendo una peli de estreno en el cine, para luego gastar el dinero sobrante pillando “el puntillo” con los colegas a base de minis de cerveza barata y kalimotxo de tetra-brick.

De esta forma, a nadie le debe extrañar que sea mi novia la que me haya empujado últimamente a ver cine en pantalla grande. De no ser por ella, es seguro que no habría visto ni la mitad de las películas que he visto en los últimos dos años (no muchas, ciertamente); entre ellas esta que nos ocupa hoy.

El orfanato es la típica película encargada como cada año de maquillar los penosos registros cuantitativos y cualitativos del cine “apañó”. Pero tampoco hay que llevarse a engaño: en una producción de esta categoría, con mucho dinero de por medio, las campañas publicitarias hechas “a degüello” para poner culos en las butacas a toda costa, influyen de manera determinante en los resultados de taquilla. Y que una película sea un éxito no quiere decir necesariamente que sea una maravilla. Este es el caso de El orfanato, aunque todo depende del punto de vista con el que se enjuicie el filme.

Porque afortunadamente esto no es Alatriste, donde se mire por donde se mire, el resultado es una mierda del tamaño del Burj Dubai. Vista como mero entretenimiento, con la clara intención de dejar el cerebro a un lado de la butaca, El orfanato cumple su cometido, aunque sin alardes. El problema viene cuando tratamos de enjuiciarla como película con todas las letras. Entonces el frágil castillo de naipes se viene abajo estrepitosamente, saliendo a flote todas las carencias de una cinta que se parece al Monstruo de Frankenstein, construida a base de pedazos de otros filmes pegados aquí y allá, y cargada de topicazos, algún diálogo absurdo y escenas filmadas de manera lamentable (la atropellada carrera de Belén Rueda por la playa es un claro ejemplo). No se necesitan ni cinco minutos de metraje para tener la sensación de que se está viendo Los otros II, pero tampoco hace falta escarbar mucho para encontrar “referencias” a otras muchas películas del género de terror como Poltergeist, El Resplandor o House, una casa alucinante (de la cual plagia con absoluto descaro la idea central del argumento).

En resumidas cuentas, y tal y como hemos dicho antes, pasarlo bien con El orfanato depende mucho del color del cristal con que se mire. Rodada de forma aséptica pero sin maestría alguna, de manera bastante rutinaria, entretiene lo justo y tiene algunos momentos buenos, aunque tampoco realmente brillantes. Sin embargo como película no resiste un análisis mínimamente serio, excepción hecha de la buena interpretación de Belén Rueda. La impresión es que por 6,90 la entrada uno se merece más a cambio. Claro que, tal y como están las cosas, tampoco se pueden pedir peras al olmo.

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Publicado por Leo / Archivado en:Cine
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