Jesse Sykes and The Sweet Hereafter – Like, Love, Lust & the Open Halls of the Soul

Lunes 10 agosto 2015

Jesse Sykes And The Sweet Hereafter
Like, Love, Lust & the Open Halls of the Soul
Barsuk – Fargo – Discmedi 2007

Jesse Solomon, fan en su adolescencia de Lynyrd Skynyrd, estudiante de artes visuales y fotografía en la escuela de diseño de Rhode Island, se traslada con su madre a New York tras la graduación, siendo aquí donde decide que lo que a ella le atrae por encima de todo es la música, quiere ser cantante y compositora, mudándose a Seattle en 1990. Toca en varias bandas de rock y country integradas por amigos, cambia de nombre al casarse con el guitarrista Jim Sykes, con quien había formado el grupo Hominy. Sacaron un disco homónimo en 1998. Tras la separación sentimental, ese mismo año conoce en una tasca a Phil Wandscher, guitarrista del grupo Whiskeytown (quien pasa también por una fase difícil tras la escisión de la banda); pronto se da cuenta que su vida cambiará gracias a ese encuentro. Tras un proceso de búsqueda de sonido y de estabilidad emocional, evolución en las composiciones, actuaciones como dúo e integración paulatina de músicos, en 2002 ponen nombre a la banda “Jesse Sykes And The Sweet Hereafter” (igual que el título de la película de Atom Egoyan “El Dulce Porvenir”), completando la formación la violinista Anne Marie Ruljancich (Walkabouts…, permanecerá hasta enero del 2006), al bajo Bill Herzog (Neko Case…), y Kevin Warner en la batería (hasta enero del 2005). Sacan un gran disco “Reckless Burning”, en el que muestran su aprendizaje y su perfecto acoplamiento a la hora de convertir el desamor y la tragedia en baladas dramáticas. Le seguirá un disco de madurez y búsqueda interior “Oh, My Girl” (2004), otra obra maravillosa, cargada de culpas, engaños y pérdidas, vencida por la desesperanza. Y este año nos ofrecen el disco en el que buscan un sonido más cálido, menos atormentado, con unas letras más universales y cercanas, “Like, Love, Lust and the Open Halls of the Soul”. De la grabación y producción se han encargado Tucker Martine (Decemberist, The Long Winters), Martin Feveyear (Mark Lanegan, Kings Of Leon) y Randall Dunn. El batería ha sido sustituido por Eric Eagle, y cuentan con las colaboraciones especiales de Nicolai Dunger (guitarrista, compositor y cantante sueco, que también ha colaborado con Will Oldham, Calexico o Mercury Rev.), Wayne Horvitz (prolífico compositor y pianista americano, más conocido por su trabajo como teclista de la banda Naked City, liderada por John Zorn) y Eyvind Kang (compositor y violinista americano que, aparte de su amplia obra personal, ha colaborado entre otros con John Zorn, Marc Ribot, Beck o Animal Collective).
Si bien las comparaciones siempre son engañosas, para darse una idea del sonido de Jesse Sykes And The Sweet Hereafter, yo lo situaría en un imaginario cruce entre Cowboy Junkies, Mazzy Star y Marianne Faithfull. Ofrecen de modo magistral suavidad y fuerza, tristeza y esperanza, ilusión y desgarro, gracias al perfecto acompañamiento instrumental que sabe como enriquecer la personal voz, llena de matices, de una Jesse Sykes que domina a la perfección el arte de transmitir emociones. La canción ‘The Open Hands Of The Soul’ es la que le da la clave sobre la dirección que seguirá este álbum, una puerta hacia el cambio, hacia la esperanza y la ilusión “es una canción positiva que habla de abrir tu corazón y tu alma, es una suerte de aplauso a la vida… estamos de paso por un corto espacio de tiempo y debemos saber disfrutar de los pequeños placeres que nos otorga la vida”. Aunque fue la que originalmente inspiró la temática a seguir, en el disco ocupa el último lugar, representando las demás canciones el argumento para llegar a esa conclusión, un argumento narrado con una maestría tal que nada sobra ni nada falta, obligándote a escuchar la historia de principio a fin con los oídos bien abiertos, transportándote por paisajes y aventuras que cruzan del folk al pop, del rock al soul, del country al blues, pasando por avenidas de jazz, clásica o experimentación escondidas entre el decorado, y sobrevolando en momentos destacados los coros y vientos con una presencia como no lo habían hecho en sus anteriores discos. Se hace practicamente imposible destacar una canción sobre otra, todas tienen momentos mágicos, desde “Eisenhower Moon” que abre suavemente el disco con guitarra y armónica, a la que forma parte del título, ‘LLL’, con presencia destacada de guitarras eléctricas (en principio pensó en usar estas palabras como título del disco, idea surgida después de preguntar al dueño de un bar que estaba cubierto de tatuajes y llevaba en la muñeca tres L su significado; este le contestó “Like, Love, Lust… si tienes esto lo tienes todo”, luego al grabar el disco consideró necesario ampliar el título para definir mejor el álbum); pasando por ‘You Might Walk Away’ heredera del mejor pop de guitarras, con palmas incluidas; ‘The Air Is Thing’ te desarma por completo mientras Jesse habla de su niñez y sueños zarandeando finalmente tu corazón con vientos soul y coros gospel (hasta el momento representa su mayor éxito comercial); ‘Spectral Beings’, ‘How Will We Know’, ‘Hard to believe’ ‘Aftermath, ‘Station Grey’ (basada en el protagonista de ‘El guardián entre el centeno’), ‘I Like The Sound’, ‘Morning It Comes’. Se hace imposible no mencionar todas ellas.
No se trata de un disco con sonidos nuevos, si te dicen que ha sido grabado hace diez o veinte años te lo puedes creer perfectamente, pero en este caso eso no representa el más mínimo inconveniente, se trata precisamente de un síntoma claro de atemporalidad, de su lejanía de modas pasajeras, bebe de la mejor tradición para expresar sentimientos, emociones y vivencias tan actuales como universales, tan válidas hoy como dentro de cien años (quizá esto sea una tontería, pero bueno, como frase creo que suena bien).
Podéis escuchar el disco entero (y bajar 2 maravillosos vídeos con tomas alternativas en direco) en este enlace

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Publicado por jose / Archivado en:Discos

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