Lambchop – Damaged

sábado 21 octubre 2017

Lambchop
Damaged
City Slang 2006

En este año se han reeditado sus cuatro primeros discos ampliados con temas extras. Se han publicado dos recopilatorios de singles y rarezas que se pisan temas “The Decline of the Country & Western Civilization (1993-1999)”, y “The Decline of Country & Western Civilization Part II: The Woodwind Years”, y en agosto este álbum con canciones nuevas (curiosamente, aunque no por casualidad, con el mismo título que un disco de los subversivos Black Flag). Sin duda un año intenso de publicaciones para Lambchop, algo a lo que estamos acostumbrados sólo en caso de muertes sonadas. Por suerte no es este el caso, aunque probablemente el contacto con la muerte si ha influenciado este último trabajo. La reciente recuperación de Kurt Wagner tras un tratamiento para combatir el cáncer sin duda le ha dejado cicatrices y secuelas imposibles de olvidar o esconder.
Ha desaparecido por completo el toque de cinismo, aunque no del todo el sentido del humor. La sinceridad y las ganas de dar lo mejor y más íntimo se respiran desde la primera hasta la última nota de instrumentos y voz. La aparente sencillez y limpieza, el tono sepia con pinceladas de color estrategicamente colocadas y el ambiente intemporal que respira cada canción no hacen sino encumbrar la obra y situarla fuera de etiquetas, su lugar se encuentra en el corazón, rodeada de oleajes y vientos empujados por emociones y experiencias personales a la vez que universales.
Kurt Wagner con su guitarra y su voz, cada vez con mayores capacidades para transmitir sensaciones, ha contado de nuevo con la colaboración del dúo Hands Off Cuba y sus tímidas aportaciones ambientales y electrónicas, de Peter Stopshinski (y el Dafo String Quartet de Krakovia) en los delicados pero extremadamente efectivos arreglos de cuerda, de William Tyler y sus frágiles sonidos de guitarra, de Paul Niehaus (Caléxico) en la dolida steel guitar, o Tony Crow en las sencillas pero sentidas notas de piano.
Todas las canciones respiran un aire de quietud, madurez y confesión, pero intentando no alejarse en ningún momento de la realidad; los problemas están ahí, pero el lugar desde donde uno los mire hace que su importancia varíe, y las diferentes perspectivas de observación ayudarán a encontrar una resolución, o, en los casos más duros, ver claramente que no hay solución posible. Todas las canciones son sublimes, desde la que abre el disco ‘Paperback Bible’, casi ocho minutos (yo que soy amante de las canciones de 2 minutos) que no se hacen largos por su transcurrir natural, contándonos una historia inspirada en el programa de radio Swap Shop (Tienda de cambio), en el que la gente intercambia cosas inútiles o ya no deseadas y en la que Kurt logra hacer poesía de lo vulgar; pasando por la maravillosa ‘Prepared (2)’, nueva versión del mismo tema aparecido el año pasado en el ep “CoLAB” (en colaboración con Hands Off Cuba); o por ‘I Would Have Waited Here All Day’, canción escrita en un principio para la cantante de soul Candi Staton, pero que nunca llegó a cantar porque el productor (Mark Nevers, miembro también de Lambchop) la consideraba demasiado larga y que ella nunca pronunciaría la palabra “dick” (polla), y que Kurt interpreta poniéndose en el papel de un ama de casa frustrada que espera, entre vagas ilusiones y decepciones, que su marido regrese del trabajo (“Estás calado desde la ducha del mediodía, pronto secarás tu polla, quiero ser romántica, pero no hay realmente mucho más. Me pongo el vestido que me compraste y calzo las nuevas botas, espero tu llamada, mientras vuelves a casa del trabajo”); hasta la que cierra el álbum ‘The Decline Of Country And Western Civilization”, la única que rompe el tono de calma para dejar claro que no se olvidan de donde vienen (en palabras de Kurt: “Quisimos recuperar mi manera original de cantar, con una voz ruidosa y sincopada. Se acerca a la actitud punk que teníamos en nuestros comienzos, y que esperemos no se haya perdido del todo”), pero que tienen muy claro que lo suyo es seguir avanzando, y que el punk no es de las cosas más duras ni difíciles en esta vida. Las chuletas de cordero están heridas, pero cada herida no hace sino convertirlas en más especiales y únicas.

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Publicado por jose / Archivado en:Discos

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