Primavera Sound 2004

jueves 3 junio 2004

Al alba, con viento duro de levante, dos amigos y un servidor de ustedes pusimos rumbo a la ciudad condal, con la preocupación aún rondándonos de que la lluvia pudiese enturbiar nuestros planes como ya lo hizo en nuestra anterior visita, sin embargo algo nos decía que esta vez nada podía fallar, que los dioses serían propicios.
En Barcelona nos encontramos un tiempo espléndido y una ciudad luminosa y plenamente animada, con todas sus gentes en las calles celebrando la llegada del buen tiempo o celebrando quizás alguna otra cosa que no alcanzamos a adivinar; con la mágica visión de las olas al romper en la playa y con la brisa acariciando nuestros rostros era hora de planificar a fondo tres días de rock and roll e intentar exprimir a fondo la oferta del Primavera Sound 2004, celebrado un año mas en el magnífico marco del Poble Espanyol.
El recinto del festival está organizado con cuatro escenarios en el ámbito del Poble Espanyol mas otros dos en el Mercat de les Flors, la única novedad respecto al año anterior es que ahora el escenario principal (llamado Nitsa-apolo) se ha trasladado a una zona mas amplia, esperando superar con esto los problemas de masificación del año anterior en los conciertos populares, dejando el resto de escenarios con la misma disposición inicial.
Este año se ha vuelto a utilizar el sistema de identificación digital del año pasado, un sistema lento, engorroso y no exento de fallos y fraudes que ha contribuido sin duda a las largas colas para acceder al recinto sobre todo el viernes.
El nuevo escenario principal sin duda es mas feo y mas impersonal que la plaza del Poble, pero contribuye de manera definitiva a evitar aglomeraciones y tapones que dificultaban notáblemente el tránsito el año pasado, en general hay que felicitar a la organización que una vez mas ha realizado un trabajo notable.

Jueves 27

Una vez canjeadas nuestras entradas, nos dispusimos a cumplir una cita previa antes de introducirnos en la vorágine del festival: el concierto que Grupo Salvaje ofrecían en la Casa Milá, un concierto íntimo y casi secreto en un marco de una belleza incomparable, el grupo compuesto por Ernesto Gonzalez y las ruinas de Evenless interpretó casi al completo las canciones que componen su primer y único disco, “In Black We Trust”, ofreciendo una visión nítida de sus mejores virtudes pero también de sus mas crónicos defectos, con unos temas que brillan en ocasiones a gran altura, mostrando un nutrido crisol de los sonidos mas turbios y oscuros del rock norteamericano en canciones como “The Survivor”, “Elvis Love US” o “Sorrynonews”, pero anulando el supuesto impacto emocional de otros temas al ahogarse en parones interminables e injustificables que solo pueden entenderse en bandas amateur, en definitiva irregulares cuando podrían ser inapelables, y es que desde su primer concierto (precisamente en el Primavera Sound 2003) el directo de la banda apenas ha evolucionado.

Ya de vuelta en el recinto del festival, nos encontramos a nuestra entrada, en el escenario Rockdelux (el principal de la anterior edición) a La Buena Vida mientras interpretaban “¿Que nos va a pasar?”, a pesar de que el grupo de Iranzu Valencia tiene alguna canción notable e incluso alguna que ha logrado emocionarme en algún momento de mi vida, su directo siempre me ha parecido lineal, aburrido y cargado de los clichés que mas detesto del indie-pop patrio, así que tras unos minutos para comprobar que nada había cambiado nos diluimos entre la masa en busca de nuestras primeras cervezas.

Mas entonados y mejor situados era el momento de ver como Pretty Girls Make Graves defendían sobre el escenario las aclamadas canciones de “The New Romance”, un disco que ha sorprendido por su frescura y fiereza, en directo el grupo definitivamente mantiene de sobra la tensión que desprenden temas como “Something bigger, something brighter”, “This is our emergency” o “The new romance” con una puesta en escena demoledora y un sonido impecable; el grupo liderado por la menuda Andrea Zollo transforma en directo su explosiva mezcla de hard-core y pop en un espectáculo demoledor, con lo mejor de la tradición Dischord de un lado y todo un crisol de influencias diversas del otro; buenos músicos y buenas composiciones, de lo mejor del festival.
Eso fue todo para nosotros por esa noche, lo que quedaba no tenía muy buena pinta y sin duda el viernes seria un día duro.

Viernes 28

Nuestra intención era incorporarnos al festival a las 19:30 para ver la actuación de Dayna Kurtz y por los problemas de acceso al recinto antes comentadas casi no lo conseguimos, con la lengua fuera por fin llegamos al escenario Nasti (uno de los pequeños, cubierto) mientras la norteamericana iniciaba su set acompañada tan solo por su guitarra acústica y el soporte de un contrabajista. La voz de Dayna Kurtz es un auténtico prodigio, un auténtico torrente que lo inunda todo, suave y sugerente como las mejores voces negras y oscura y desgarrada como la de Tom Waits o Mark Lanegan, su música se mueve por parámetros similares a los de los músicos citados, canciones emocionantes y turbias con la mirada puesta en el folk, el rock y el blues mas primitivo, destacaron por derecho propio los temas que encierra su último disco “Postcards from downtown”, uno de los discos mas destacables del pasado año.

Sin tiempo que perder, corriendo hacia el escenario Nitsa-Apolo donde The Raveonettes habían empezado ya su actuación, una actuación marcada por el ensordecedor ruido que los daneses estaban sacando de sus guitarras, el planteamiento garage-rock de sus canciones queda prácticamente oculto en directo tras la muralla de distorsión realmente salvaje que aplican a su sonido, acercándose por momentos al white-noise de The Jesus and Mary Chain o a los momentos mas psicóticos de Sonic Youth, el problema es que canciones, lo que se dice canciones, tienen pocas que merezcan la pena, aunque en directo gracias sobre todo a la espectacular presencia de Sune Rose Wagner logran montar un espectáculo razonablemente satisfactorio.

Sin cambiar de escenario era ahora el turno de Franz Ferdinand, el fenómeno mediático de la temporada que despertaba todas las suspicacias y reservas imaginables a pesar de (o debido a) lo bien que suena su álbum de debut, pronto nos dimos cuenta de que lo que había sobre el escenario era una banda tremendamente competente, centrada e inspirada; hasta el espectador mas critico se tuvo que rendir ante la contundencia de temas como “Take me out”, “This fire” o “Michael”, con un claro toque ochentero via The Clash, Wire o Joy Division y una actitud incendiaria ciertamente coherente, parece que por fin los británicos han encontrado la respuesta que andaban buscando a Strokes o Interpol.

Sin tiempo para reflexionar sobre lo visto hasta el momento nos encontrábamos de nuevo en el escenario Nasti donde Sun Kil Moon iniciaban su actuación, con una formación mínima, sin batería, el nuevo grupo de Mark Kocelek inició su set con “Glenn Tipton”, el tema que abre el fantástico “Ghosts of the great highway” lo que hacía suponer un repaso intensivo al disco, aunque la realidad fue que al final sonaron casi mas temas de los Red House Painters, temas como “New Jersey”, “Mistress” o “All mixed up” que ya se pueden catalogar tranquilamente de clásicos por mas que Kocelek insista en deformarlos en directo hasta hacerlos irreconocibles, la nueva banda suena compenetrada y sólida y el talento de Mark Kocelek no da aún síntomas de agotamiento con lo que la actuación colmó todas las espectativas.

De nuevo en el escenario grande del que ya no nos moveriamos para asistir a los conciertos de los pesos pesados de la jornada: Mudhoney, Wilco y Pixies.
Mudhoney ofrecieron un concierto poderoso y contundente aunque sin demasiada pegada, de alguna manera parece que su sonido caducó con la muerte de Kurt Kobain y su punk rock a lo Ramones es bastante previsible y lineal, aunque clásicos como “Touch me, I’m sick” siguen brillando a gran altura, Mudhoney parecen hoy en día mas una banda de circunstancias que una apuesta real, con unos miembros mas interesados en sus proyectos en solitario que en reivindicar el puesto del grupo de Seattle como auténticos iniciadores de todo lo que Nirvana luego rentabilizarían.

Llegaba uno de los momentos mas esperados del festival, Wilco nunca habían actuado en nuestro país y la espectación entre sus fans se había transformado casi en obsesión, “A Ghost is born”, el nuevo disco de la banda no ha sido aún publicado pero era previsible que su concierto se basase en las nuevas canciones como así fue, con una formación inédita, con muchos músicos nuevos, Jeff Tweedy subió por fin al escenario ante la incredulidad de la reducida pero selecta audiencia que les esperaba, con un sonido sólido y sorprendente y una puesta en escena auténticamente impactante Wilco ofrecieron lo que sin duda fue el concierto del festival, canciones inéditas del nuevo álbum como “Theologians”, “Spiders” o la brutal “I’m a wheel” adquieren en directo unas dimensiones incalculables, y los cortes de aquel “Yankee Hotel Foxtrot” (2003) ganan en directo con cientos de matices y una interpretación soberbia, se echaron en falta quizás mas visitas a sus discos clásicos (solo sonaron “A shot in the arm” del Summerteeth y “One on one” del Mermaid Avenue vol1) pero el concierto fue sin duda inapelable y la prueba de que Wilco definitivamente han dejado atrás las etiquetas y que solo tienen por delante sus propios límites que aún ni tan siquiera se adivinan. Tremendos.

La reunificación de los Pixies ha estado desde sus primeros anuncios rodeada de polémica y de dudas, hay quien no ve la necesidad ni la oportunidad de una reunificación que puede tener efectos no deseados sobre la leyenda de la banda de Boston, por eso la cita de Barcelona se esperaba con una mezcla extraña de escepticismo y emoción, por primera (y unica) vez en el festival el escenario grande se quedo pequeño ante el fervor casi religioso de miles de fans, Frank Black (o mejor Black Francis) y los suyos arremetieron sin piedad con todos sus clásicos, sin apenas pausas sonaron temas del calibre de “I’m amazed”, “Velouria”, “Where’s my mind”, “Vamos”, “Isla de encanta”, “Monkey gone to heaven” o “Debaser” por citar solo algunos. El grupo mantuvo en todo momento una actitud bastante fria y distante pero sonaron compactos y compenetrados, además ante el calibre del material que atesoran no caben demasiadas objeciones.
Llamo la atención que no interpretasen ningún corte de aquel “Trompe le monde” (1992) que fue su último disco de estudio.

Con casi ocho horas de conciertos a nuestras espaldas fue hora de retirarnos para afrontar con algo de resuello la jornada final.

Sabado 29

El Sabado se presentaba a priori como una jornada mas tranquila y de menor entidad, pero al final supimos sacar buen partido al cartel, a las 19:30 accedimos al recinto para ver el concierto de Devendra Banhart en el escenario Nasti, el músico californiano guarda bajo su aspecto de vagabundo excentrico un notable talento para construir profundas canciones a partir de melodías de derribo, se le ha comparado con músicos como Daniel Johnson, Roky Erickson o Nick Drake, aunque lo cierto es que su peculiar forma de interpretación le situa al margen de cualquier comparación, en Barcelona completó un set que entusiasmó a un público al que arengaba constantemente en un mas que correcto castellano con acento argentino (!!!???), destacaron los temas de su reciente álbum “Rejoicing in the hands”, folk lo-fi.

Nuestro siguiente movimiento nos llevo hasta el escenario Rockdelux donde actuaba Dominique A, el músico francés es en ocasiones un tanto lineal y previsible aunque su hermosa voz siempre suple sus limitaciones compositivas, reconozco que desde “Auguri” (2001) le tengo perdida la pista, asi que no conecté demasiado con sus nuevos temas, la barrera idiomática en estos casos tambien supone un obstáculo, aun así tendría que ser muy necio para no valorar la arriesgada apuesta del galo.

Mas por curiosidad que por otra cosa nuestros pasos nos encaminaron hacia el escenario principal donde Liars estaban ofreciendo su performance, y digo performance porque llamarlo actuación o concierto me parece francamente exagerado, sobre el escenario unos tipos muy serios golpeando sus pedales con gesto afectado mientras por los altavoces surgían unos ruidos cacofónicos de dificil digestión. Quizás llegamos en el momento equivocado pero tras esperar veinte minutos algún amago de algo que se pudiese llamar “cancion” decidimos que una cervecita en la zona de descanso nos iba a resultar mas rentable.
Seguramente esto es cosa de escuchar a fondo el disco; francamente, despues de lo que vi el sábado no me quedan muchas ganas.

Otra cita a ciegas, esta vez para ver a Willard Grant Conspiracy que actuaban en el escenario Nasti, esta vez acertamos, el grupo norteamericano liderado por el orondo Robert Fisher lleva desde el 96 publicando discos, aunque son prácticamente desconocidos al menos en nuestro país, lo suyo es el Country-rock tradicional, genero que a la vista de la actuación que ofrecieron manejan a la perfección, unas canciones realmente hermosas, vibrantes y honestas que arrancaron los aplausos mas sinceros de la jornada, un grupo que merece la pena descubrir aunque sea tarde.

Mas tarde, de nuevo en el escenario grande se presentaron Elbow, teóricamente presentando su nuevo disco “Cast of Thousands” aunque lo cierto es que el concierto se basó sobre todo en los magníficos temas de su anterior LP “Asleep in the Back”, la banda británica comparte con Coldplay y Travis su afición por las melodías melancólicas y épicas, las mismas melodías que conviertieron a Radiohead en lo que son hoy, sin embargo la banda de Guy Garvey tiene un mordiente especial que los separa convenientemente del grupo, son temas largos, oscuros, llenos de matices, en su actuación del PS la banda se mostró compacta y concentrada, ofreciendo buenos momentos en temas como “Any Day Now” o “Newborn”, aunque también es cierto que en ocasiones la tensión se desdibujó en arreglos demasiado lentos y tediosos, aun así, si tuviese que elegir un solo grupo del lote post-Radiohead me quedaría con ellos sin dudarlo.

Lo de The Hidden Camaras sin embargo ya tiene mucha peor pinta, catalogados como los nuevos Belle & Sebastian la banda británica ofreció lo que sin duda fue el concierto mas patético de todos los que presencié el fin de semana, cierto es que se vieron perjudicados por un sonido infame a lo largo de gran parte de la actuación (solo se oía el casiotone y el bajo), pero eso no debería bastar para justificar el auténtico festival de despropósitos que presenciamos sobre el escenario, un grupo que se afana sin éxito en ocultar bajo insulsas melodías tonti-pop y posturitas cool sus mas que evidentes lagunas creativas, compositivas y técnicas, tan malos que ni siquiera daban risa, casi hicieron bueno el concierto de La Buena Vida.

De vuelta al escenario grande (con menor afluencia de público que la anterior jornada), llegó el momento de la actuación de PJ Harvey, que se presentó en el escenario con una banda muy rockera y una actitud bastante incendiaria, los discos de la británica son siempre bastante irregulares pero en directo ofrece siempre un espectáculo notable, esta vez apenas hubo margen para la experimentación o para temas mas cadenciosos y su set tuvo un desarrollo claramente rockero. Precisamente es en este tipo de temas donde la sombra de Patti Smith (que actuó el viernes en el Festimad) se proyecta mas sobre Polly Jean, es una influencia mas que evidente que ya ni siquiera se esfuerza en disimular, aún con todo, un concierto de gran altura.

El concierto de The Divine Comedy cerró nuestro periplo festivalero, aunque lo cierto es que el grupo se presentó bajo mínimos, únicamente con la presencia de un contrabajo y un teclado apoyando la voz y la guitarra de Neil Hannon, mas que suficiente, el musico londinense tiene un repertorio de canciones que ya quisieran muchas de las luminarias del pop actual, el último disco de la banda, “Absent Friends” contiene temas bellisimos como “Charmed Life”, “Sticks and Stones” o “Come Home Billy Bird” que en directo se acompañaron con piezas ya clásicas como “Everybody knows… Except You” o un “Becoming more like Alfie” intepretado a lo crooner que terminó por redondear un concierto memorable.
Hannon es uno de los músicos de mas talento de las Islas Británicas, excelente compositor, buen músico y dotado de una voz tremendamente personal y carismática, el día que supere definitivamente su fijación por Scott Walker se desprenderá de un lastre que viene limitando desde el principio toda su carrera.

Y eso fue todo para nosotros, nos hubiese dado tiempo de ver algo de la actuación de Primal Scream pero el agotamiento tras tres días intensísimos pasaba ya su inexorable factura así que pusimos ahí el punto final.
El Primavera Sound 2004 ha sido una cita muy positiva y de altísimo nivel, quizás un poco mas descompensada que la anterior edición pero igualmente interesante. La nueva ubicación del escenario grande es un cambio que debemos de valorar como positivo, con él se logran minimizar los agobios de anteriores ediciones y superar también los problemas de sonido de la anterior edición. El festival se sitúa ya como uno de los mas importantes de nuestro país, ofreciendo una calidad inmejorable, un entorno único y el marco de una de las ciudades mas bellas del planeta.

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Publicado por Luis / Archivado en:Conciertos

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