Transamerica

Jueves 30 junio 2016

Transamerica

Director: Duncan Tucker
Interpretes: Felicity Huffman, Kevin Zegers, Fionnula Flanagan

No deja de ser curioso comprobar que una vez más el cine, al igual que ocurre en otros ámbitos, concretamente sociales y políticos, se apuntan al carro de temáticas que por oleadas se van poniendo de actualidad y después caen al pozo del olvido colectivo –o al de la
saturación mediática- (recordemos: drogas, prostitución, violencia contra la mujer, terrorismo, etc). Con Transamerica llega el turno de la identidad sexual.
Felicity Huffman interpreta a Bree, un transexual que espera por una operación de cambio de sexo que le convierta definitivamente en el género al que verdaderamente pertenece. La vida de Bree cambia cuando descubre que tiene un hijo adolescente, fruto de una relación heterosexual, que busca a su padre para pedirle ayuda para salir de la cárcel.
Transamérica narra a través de la fórmula de Road Movie el encuentro entre una madre-padre y su hijo a través de un viaje que les lleva desde Nueva York a Los Angeles, haciendo uso de todos los tópicos de este género: tono cómico con trasfondo dramático, personajes que se van conociendo a lo largo de una sucesión de experiencias, enredo familiar, crecimiento emocional de los protagonistas y final previsible. Este orden, hace que el avance de la historia se vaya haciendo cada vez más inestable y comience a flaquear. Además, hay argumentos tan poco creíbles como el que un adolescente que ha vivido en entornos de prostitución y drogas demuestre tanta ingenuidad como para no darse cuenta de quién es su verdadero padre ante situaciones tan evidentes que ni si quiera hacen necesario el uso de un complejo razonamiento deductivo.
Definitivamente la historia se salva gracias a la actuación de Felicity Huffman que desarrolla con sumo cuidado su papel y verdaderamente nos hace creer que estamos ante un transexual, siendo muchos los matices del personaje que cuida con extrema pulcritud (el timbre de voz, el uso del lenguaje, los gestos, movimientos al
caminar, etc). Parte del mérito de la interpretación de Huffman está en su capacidad para llevar a cabo esa doble transformación de mujer a hombre y desde hombre transformarse nuevamente en mujer.
A pesar que el film pueda parecer inicialmente original por introducirse en aspectos moralmente polémicos para algunos sectores de la sociedad, el eje central no es la transexualidad y apenas se dejan ver unas llanas pinceladas de los que creen que se trata de una enfermedad mental (disforia sexual), aquellos que piensan que es una perversión o quienes lo viven como una identidad de género.
La elección de la vida de un transexual es lo que despierta el interés y se asegura el éxito, si Transamerica hubiese contado una historia de reencuentro entre un padre con su hijo habría pasado totalmente desapercibida, y seguro que si hubiese abordado plenamente el tema de la identidad de género se habría destapado la caja de Pandora. Pero creo que no es eso lo que pretendía (lástima perder una oportunidad así) ya que su función no va más allá de la de entretener y no dar mucho en qué pensar.

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Publicado por Pilar / Archivado en:Cine

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