Nicolás y Alejandra

lunes 15 junio 2015

Nicholas and Alexandra (1971)

Director: Franklin Shaffner

Intérpretes: Michael Jayston, Janet Suzman, Roderic Noble, Ania Marson, Lynne Frederick, Candace Glendenning, Fiona Fullerton, Tom Baker, Laurence Olivier

nicholas-and-alexandra

Los 70 fueron los años dorados de Franklin Shaffner, que tocó el cielo precisamente el primer año de aquella década gracias a Patton, un colosal éxito de crítica y de público que puso al director en la nómina de los grandes de Hollywood. Para su siguiente película, Shaffner decidió utilizar la misma fórmula que tan bien le había funcionado, pero dándole un giro radical.

Porque si en Patton Shaffner retrataba a un héroe de guerra que pese a ciertos “defectillos” era respetado hasta por sus enemigos más feroces, en Nicolás y Alejandra nos introducía en una de las figuras históricas más trágicas de siglo XX: la de Nikolai Alexandrovich Romanov, más conocido como Nicolás II, último Zar de Todas las Rusias, cuyo reinado de casi veintitrés años estuvo marcado por el infortunio desde el mismo momento de su entronización. El guionista James Goldman tomó el libro original en que se basa el filme y no se cortó un pelo a la hora de retratar a aquel hombre más o menos como lo que era: un personaje inepto y pusilánime cuyos enormes errores terminaron provocando el advenimiento de la Unión Soviética (personificada en un Lenin sediento de poder y dispuesto a cualquier cosa para obtenerlo), y acabaron abruptamente con una dinastía que había gobernado el enorme Imperio Ruso durante trescientos años.

En Nicolás y Alejandra los personajes se mueven en un entorno cuidado hasta el último detalle, con un diseño de producción y un vestuario realmente sobresalientes. Si a esto le unimos que la caracterización de los actores (sobre todo los principales) está particularmente conseguida, el resultado es que el espectador tiene la sensación de ser testigo directo de la decadencia de los zares. Además las interpretaciones son buenas, como corresponde a un elenco proveniente en su mayoría del teatro. Particularmente en el caso de Michael Jayston (Nicolás II), que ya desde el principio sabe transmitir las tachas de un hombre que carece por completo de la fortaleza necesaria para ser un buen gobernante, dominado por su manipuladora y en ocasiones neurótica esposa. Esos son los puntos positivos de una cinta que quizás pueda hacerse un poco larga para algunos (son tres horas de duración), pero que va de menos a más, y cuya mejor parte se reserva para la segunda mitad, a partir del momento en que Rusia entra en la I Guerra Mundial, cuando todas las incapacidades de aquel régimen enfermo y de su débil e inútil dirigente se muestran en pantalla con toda su crudeza hasta la llegada del inevitable final.

Facebook Twitter




Publicado por Leo / Archivado en:Cine

Deja un comentario

Nombre (required)
Mail (No sera publicado) (required)
Website

2003-2014 Computer Age. Blog powered by Wordpress