Kids

martes 7 noviembre 2017

Kids (1995)

Director: Larry Clarck
Interpretes: Leo Firtzpatrick, Justin Pierce, Chloe Sevigny.

“Soy muy cool
Doy por cool
Estoy un poco loco
¡Soy gilipollas!”

DAS POR COOL – Lehendakaris muertos

Siempre he comentado en esta web (y si no lo he hecho, pues lo hago ahora y punto) que si los 70 fueron años de “cine de autor” y los 80 años gloriosos para el “cine de palomitas”, los 90 fueron los años indiscutibles del “cine indie”. Películas como Clerks o Mi Idaho privado, así como festivales como el de Sundance, pusieron de moda el rollo ese de pillar por banda una cámara y rodar pelis “comprometidas” con cuatro cuartos. Es más: cuanto más “comprometida” fuese tu peli y menos dinero te hubieses gastado en ella (y por lo tanto, más tiñoso fuese su aspecto) mayores eran tus posibilidades de convertirte en icono. Ahí están para demostralo gentes como Kevin Smith o Robert Rodriguez. El problema es que con la deblacle posterior del cine comercial, lo “indie” pasó a convertirse en “cool” (así, literalmente). De ahí al gafapastismo y a la culturetada rancia que padecemos hoy en día sólo había un paso. Un fenómeno tan “costra” e intocable como la Monarquía española, y si no probad a meteros en un cine V.O. a ver cosas como las de ESTE SEÑOR, salid luego comentando que os han parecido un tostón pretencioso, y permaneced atentos a las miradas asesinas que os dedicará cierto sector del público asistente. Afortunadamente, no es éste el caso de KIDS.

Producida en plena efervescencia “indie” (1995) por Gus Van Sant, deidad del subgénero en ese momento, esta película se ha convertido con los años en un clásico de culto. Fue presentada en Sundance (¿dónde si no?) y los taimados hermanos Weinstein, dueños de Miramax, vieron el filón que supondría. Compraron los derechos de la cinta no sin antes crear una distribuidora “independiente”, para exhibirla a gran escala bajo el paraguas de Disney (a quién pertenecía Miramax) con una etiqueta de “peli independiente”, que le permitiese llegar al gran público sin ahuyentar por ello al público habitual de este tipo de películas, aunque tal etiqueta fuese ahora pura fachada. De paso no cabreaban a los jefes de Disney, quienes no querían ver su nombre asociado a una cinta tan dura, aunque no renunciaban a llevarse su tajada del pastel, desde luego. La jugada, como vemos, era redonda. Y salió redonda, hasta el punto de haberse convertido en una práctica habitual en nuestros días, con ejemplos como Entre copas o Pequeña Miss Sunshine.

Kids es un crudo retrato sobre la vida nihilista y amoral de un grupo de jóvenes neoyorkinos de clase baja. Rodada al más puro estilo “indie” (escaso presupuesto, cámara en mano, actores noveles, sin artificios de ninguna clase…) esta cinta golpeó las conciencias de muchos, y supuso un toque de atención a la juventud ante el peligro del SIDA y la promiscuidad sexual sin precauciones, lo cual no quiere decir que contenga un mensaje moralista y reaccionario ni mucho menos. La base argumental del guión es simple, pero está bien llevada y el ritmo no decae en ningún momento, logrando incluso crear una notable atmósfera de tensión y “mal rollo” que engancha a la pantalla. A ello también contribuyen las muy naturales interpretaciones de los actores. Particularmente la de Leo Fiztpatrick, absolutamente repulsivo en su papel de desvirgador “profesional” de jovencitas, una de esas interpretaciones rebeldes que tanto molan a los actores jóvenes.

Kids es la película que habría querido rodar Fernando León de Aranóa de haber tenido talento. Una película que no se anda por las ramas y dura como un puñetazo al estómago. Sin ser tampoco una maravilla de la ciencia, se puede ver (si no te repugna lo que vas a ver) y hace reflexionar a la vez que también entretiene, algo esto último que es lo mínimo exigible para cualquier película. Cosa ésta que olvidan muchos asiduos del cine iraní o del Dogma 95 ese, cuando te espetan en la cara lo inculto que eres por comprarte la edición especial de Abyss en DVD. Total, todo para encontrártelos luego en el tren leyendo el Que! y notar cómo se les pone la cara roja como un tomate cuando se dan cuenta de que les has “cazado”. Dime de qué presumes y te diré de lo que careces.

“INTERVENCIONES: SANTIAGO SIERRA
El artista organiza la lectura continuada en lengua árabe de una guía de teléfonos palestina. Una y otra vez a lo largo de 120 horas ininterrumpidas. Hasta el 21 de Noviembre. Galería Helga de Alvear (Doctor Fourquet, 12. 914680506. Metro Lavapiés)”.

Agenda Cultural – EL PAÍS DE LAS TENTACIONES (Fuente: Las Horas Perdidas – www.lashorasperdidas.com)

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Publicado por Leo / Archivado en:Cine

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