El Último Emperador

Jueves 2 febrero 2017

El Ultimo Emperador
The Last Emperor (1987)

Director: Bernardo Bertolucci
Interpretes: John Lone, Peter O’Toole, Joan Chen, Ying Ruocheng, Victor Wong

The Last EmperorDentro de pocos meses se cumplirán veinte años del estreno de la que, posiblemente, sea la última gran producción épica del cine contemporáneo. Nos referimos a El Último Emperador, la película que encumbró a Bernardo Bertolucci, y muy probablemente su obra maestra.

Bertolucci llevaba años queriendo rodar una película en China, y vio en el relativo aperturismo económico impulsado por el gobierno de Deng Shiao Ping (“enriquecerse es lícito”, dijo) la oportunidad de llevar a cabo su sueño. Desde el principio, los mandatarios chinos vieron con buenos ojos este proyecto de llevar a la gran pantalla la rocambolesca y trágica historia de Aisin-Gioro Puyi, el último emperador de China, coronado cuando sólo tenía tres años de edad. Ayudaron a financiar los costes y dieron todo tipo de facilidades al equipo de producción.

El Último Emperador se convirtió en la primera película occidental rodada en la impresionante Ciudad Prohibida de Pekín (unos años antes se había filmado allí un documental norteamericano). El resultado fue espectacular a todos los niveles, logrando muy buenas recaudaciones, el beneplácito de la crítica, y convirtiéndose de inmediato en un clásico. Cualidades no le faltaron para ello, desde luego, pues la cinta raya a un gran nivelen todos los aspectos artísticos y técnicos, comenzando por las interpretaciones de John Lon y Joan Chen (quienes se “colocaron” en Hollywood gracias a su participación en el rodaje), y terminando con la bellísima partitura firmada a tres bandas por Ryuichi Sakamoto, David Byrne y Cong Su. Pero sin duda lo mejor está en la fotografía del siempre genial Vittorio Storaro, a cuyo trabajo se deben escenas primorosamente rodadas, como la coronación de Puyi o toda la parte que transcurre en Manchukuo. Esta última es tal vez la mejor del metraje y su ambientación, oscura y opresiva, contribuye a reforzar la imagen siniestra de aquel gobierno de opereta.

Pasados ya veinte años desde su estreno El Último Emperador se disfruta, si cabe, todavía más que entonces. Porque ya no se hacen películas así. Y además sale Victor Wong, uno de los “eternos secundarios” más populares y simpáticos del cine comercial ochentero, aquí en un papel totalmente atípico para lo que era habitual en él.

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Publicado por Leo / Archivado en:Cine

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