El cazador

Viernes 8 julio 2016

El Cazador
The Deer Hunter (1978)

Director: Michael Cimino
Interpretes: Robert De Niro, Meryl Streep, Christopher Walken

Siempre me he referido a los 70 como “los años italianos de Hollywood”. Durante aquellos tiempos, una nueva hornada de talentos de origen o ascendencia transalpina colocaron una pica en la Meca del cine con sus novedosas y, en ocasiones, transgresoras ideas. Gentes como Sorsese, Coppola, De Niro o Storaro ayudaron a hacer de aquella década la última verdaderamente grande en la historia del cine norteamericano. Pero de todos ellos fue Michael Cimino, el “enfant terrible” de aquella banda de italianos dispuesta a comerse el mundo con celuloide, el que tuvo más huevos que todos atreviéndose a estrenar, cuando no habían pasado ni tres años desde el fin del conflicto, una película sobre la traumática experiencia americana en Vietnam y sus horribles consecuencias, en lo que figura hasta ahora como la única derrota militar sufrida por Estados Unidos en toda su historia.

Llevar a la pantalla un guión sobre un grupo de amigos que ve sus vidas truncadas por la insensatez de una guerra absurda no resultó fácil. Los remilgos que provocaba un proyecto como este en la nación de las barras y estrellas, donde Vietnam era en ese momento un tema tabú para muchos, obligaron a Cimino a buscar apoyo financiero en la mítica EMI británica. El director contó para la ocasión con un auténtico repartazo, plagado de actores en la cima de su carrera o disparados de camino a ella, y no desaprovechó la oportunidad para sacar todo el jugo posible de ellos brindándonos unas actuaciones sublimes, comenzando por un sensacional (como casi siempre) Robert De Niro, pasando por Christopher Walken (Oscar al mejor actor secundario) y terminando en John Cazale, el inolvidable Fredo de El Padrino, que tuvo que rodar sus escenas en primer lugar y a toda prisa porque se moría de cáncer. Falleció poco después de terminar el rodaje en brazos de Meryl Strep, de quien se había enamorado y que cuidó de él en sus últimos momentos.

El cazador pasa por ser la mejor película jamás filmada sobre la guerra del Vietnam junto con Apocalypse now (curiosamente obra de otro miembro de aquella quinta de genios ítalo-americanos: Coppola). Aunque sus detractores la tachan de oportunista y de excesivamente larga, lo cierto es que su calidad está fuera de toda duda, y dejó escenas (como las del cautiverio en Vietnam o aquellas de Christopher Walken jugando a la ruleta rusa como si tal cosa) dignas de figurar en los anales del cine por su impecable factura y brutal crudeza, aspecto este último insólito para la época, y que hoy en día continúa siendo absolutamente impactante. El éxito de la cinta fue espectacular, y confirmó al director y a su joven reparto entre las estrellas más rutilantes de lo que se llamó el “nuevo Hollywood”. El cazador se erigió así como uno de los filmes emblemáticos de los 70.

Es una pena que Cimino la cagase (y de qué forma) con La puerta del cielo. Cimino, como Coppola, acabó siendo víctima de de su megalomanía y su ego superlativo. Aquel desastre de proporciones bíblicas (atribuible también en parte a la United Artist, que mutiló la película de un modo salvaje) acabó con la libertad creativa y el poder que hasta entonces habían gozado los directores en los grandes estudios, y condenó al ostracismo a un hombre que prometía darnos magnificas muestras de cine, cuya carrera jamás se recuperó de semejante varapalo. A fin de cuentas Hollywood no es España: aquello, pese a quién pese, es un tinglado serio; un negocio en el que los “genios” y los que se pasan de listos no tienen cabida por mucho nombre o talento que tengan. Y quien juega a ser Dios con el dinero de los inversores y mete el cuezo hasta el fondo sabe a lo que se expone…

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Publicado por Leo / Archivado en:Cine

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