Carros de fuego

Lunes 28 noviembre 2016

Chariots of fire (1981)
Director: Hugh Hudson
Intérpretes: Ian Charleson, Ben Cross, Nicholas Farrell, Nigel Havers, Daniel Gerroll, Ian Holm, John Gielgud

Durante los Juegos Olímpicos de París de 1924, dos atletas británicos de convicciones y carácter diametralmente opuestos dieron la campanada, ganando la medalla de oro en sendas pruebas de velocidad en las que eran teóricamente inferiores a sus rivales. Gracias a ello se convirtieron en verdaderos iconos mediáticos de la época, y con el tiempo (y una pequeña ayudita del cine) acabarían por convertirse en mitos.

De no ser por el enorme éxito que en su momento tuvo Carros de fuego, la historia de Eric Henry Liddell y Harold Maurice Abrahams seguramente no habría pasado de ser una de tantas historias de amistad, rivalidad, superación y triunfo que se han dado hasta ahora en los más de cien años de Olimpiadas modernas. Es más: escarbando un poco en los archivos del COI no nos costará nada encontrarlas más emotivas, duras o gloriosas. Pero el caso es que esta caló hondo en el corazón de los británicos, y acabó convertida en una de las películas más populares de los primeros años 80, aunque hoy ha caído en el olvido casi absoluto.

Tal y como era de esperar, la película no se ciñe completamente a los hechos reales, pero la historia que relata es bonita y está bien plasmada. El guión es lo bastante bueno como para “estirar” la trama hasta las dos horas sin que se llegue a perder interés, a pesar de que no ocurre nada realmente importante hasta que la delegación olímpica británica llega a París. Hasta entonces todo se centra en retratar a los personajes principales e ilustrar detalladamente la relación de respetuosa rivalidad que les unía, entremezclada con los soterrados pero evidentes sentimientos antisemitas (Harold Abrahams era hijo de un potentado emigrante judío) presentes en la sociedad británica de aquel tiempo, en una especie de anticipo de los horrores que llegarían pocos años después. Las escenas deportivas resultan de una marcada plasticidad, gracias a una conseguida fotografía y a un montaje que, pese a seguir los cánones del “estilo videoclip” que empezaba a ponerse de moda entonces, no llega a chirriar en ningún momento pese al cierto exceso con el uso de la cámara lenta.

Pero si por algo Carros de fuego pasará a la historia es por la fabulosa banda sonora creada por Evangelos Odysseas Papathanassiou, aka Vangelis. Sobre todo por el tema que abre y cierra los créditos, un clásico más que conocido por todo el mundo, cuya intemporalidad ha terminado haciéndole sombra a la propia película que lo justificó: como yo digo siempre, una partitura se convierte en clásica cuando, pasados muchos años desde su publicación, la mayoría de la gente puede reconocerla de oídas aunque no recuerde cómo se llama, quién la compuso y para qué. Algo que, aplicado a la música moderna, ocurre por ejemplo con muchos temas de los Beatles, y que sin duda ocurre con este tema que nos ocupa. La sinergía del filme con su banda sonora es total, y no se entienden la una sin la otra. Lo mejor es que, aun siendo consciente de su belleza, Vangelis no cae en la tentación de abusar de ella: la música aparece en la medida y en los momentos justos, lo que la engrandece aun más. Aunque la obra del compositor griego ya era relativamente conocida desde los años 70, fue su trabajo en Carros de fuego lo que le abrió de par en par las puertas de la fama y de Hollywood, convirtiéndose a partir de entonces en el músico que todos querían contratar para ponerle banda sonora a su película.

Como suele ocurrir cuando se produce un bombazo semejante, la mayoría de los principales implicados en él no lograron repetirlo posteriormente. Con la excepción del propio Vangelis y de ese gran actor que es Ian Holm, el resto vieron sus trayectorias sepultadas por las brumas del olvido poco tiempo después. La parte más triste de este brumoso epílogo fue sin duda para Ian Charleston: el actor que daba vida a Eric Liddell, homosexual declarado, falleció por culpa del sida en 1990. Para entonces la popularidad que le había otorgado su participación en Carros de fuego era cosa ya lejana, aunque el hombre se había ganado un respecto en los escenarios teatrales británicos, y desde 1991 un galardón del ramo se ocupa de honrar su memoria cada año.

* Como curiosidad para los aficionados al ¡Hola! y cosas por el estilo, Dodi Al Fayed sale en los créditos como productor ejecutivo del filme.

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Publicado por Leo / Archivado en:Cine

Comentarios

  1. Publicado por isabel @ 16 May 2008 7:29  

    xo kero la melodia para la flauta dulce gracias

  2. Publicado por Alexandra @ 20 Jul 2008 1:25  

    Esta canción me inspira mucho cuando era niña porque yo jugaba y competía en demasiadas competencias y siempre migrupo y yo ganababos, por eso nos pusieron de nombre las rápidas ganadoras del colegio “Jesús es mi luz”,Por eso amo y adoro a la canción “Carros de fuego”.

  3. Publicado por jorge @ 06 Feb 2009 2:56  

    Una gran pelicula no me canso de admirarla,gracias

  4. Publicado por ana paula @ 16 Nov 2009 23:10  

    me gusta mucho el tema no he visto la peli pero voy a intentar verla como tema de entrada para un cumple de 15 años esta muy buena dios los bendiga besitos….

  5. Publicado por Krakmann @ 25 Ene 2010 0:14  

    Salud!

    http://www.youtube.com/watch?v=eUJBqD5M2Jw

    La original, he cogido la guitarra afinada y está a medio camino entre do sostenido mayor y re mayor, pero en el vídeo la simplifican a do mayor, lo que es además más adecuado para la flauta dulce. Las notas serían do fa sol la sooool me – do fa sol la sooool – do fa sol la sooool me – mi fa miii do dooo- do (alto) si la sol siiii sol laaaaa fa soooool – do (alto) si la sol siiiiii – do (alto) si la sol siiii sol laaaaa fa soooool – me fa miii do dooooo.

    Pero no me jodáis, no seáis vagos y usad las putas orejas, que valen para algo. :)


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