Avatar

Domingo 12 febrero 2017

Avatar (2009)

Director: James Cameron

Intérpretes:  Sam Worthington, Zoe Saldana, Sigourney Weaver, Stephen Lang, Joel Moore, Giovanni Ribisi

Pocahontas contra los marines. Así rebautizaba Iván Reguera a Avatar en su extraordinario blog. Y no fue el único: desde el mismo momento en que pudieron verse las primeras escenas de la película en trailers y demás, Internet se convirtió en un hervidero donde cualquiera que creía tener un mínimo de conocimientos sobre cine ponía a parir a la cinta. Y el modo más fácil, obvio y evidente era cambiarle el nombre, pues su parecido con muchas películas anteriores a ella salta a la vista desde el punto de vista argumental.

Admito que se me hace difícil escribir algo que no se haya dicho ya sobre una película que, a día de hoy, está en boca de todo el mundo y todo el mundo ha visto. Estuve tentado de no hacer nada y esperar unos cuantos meses más, tal vez unos años, a que disminuyese la enorme expectación generada en torno a Avatar; la misma que me ha impedido ver la película en su formato nativo (en 3D) en dos ocasiones, tal es la avalancha de gente que acude aún a los cines, la cual hace imposible asistir a la proyección si no se reservan entradas una semana antes; la misma expectación que me ha obligado a verla en “formato plano” para poder generarme una opinión propia sobre el filme, al margen de los comentarios de otras personas y de todo lo que he leído sobre ella en la Red. Algo que dicho sea de paso es casi imposible: en cierto modo es como ser jurado popular en un caso de gran impacto mediático y tratar de dictar una sentencia justa, al margen de la presión de los medios y de la sociedad.

Porque si hay una palabra que defina Avatar en toda su extensión ésa es “hype”, palabro inglés cuyo uso y popularidad se han generalizado gracias a Internet, y más desde que se tuvieron noticias de que James Cameron ponía en marcha su nuevo proyecto. Cuando se dice de algo que tiene “hype” se dice que ese algo está generando una expectación inusitada a su alrededor, generalmente muy por encima de la que luego demuestra merecer. Generar expectación sobre algo para que luego ese algo se venda como rosquillas con independencia de su calidad, es un recurso tan viejo como el hombre. Ya saben lo que dicen: el buen vendedor es aquel capaz de vender algo que no existe. Ejemplos de esto en cine haberlos haylos, curiosamente casi siempre asociados al género de terror y a la ciencia ficción. Pero Avatar se ha llevado la palma de calle.

Reconozco que admiro enormemente a James Cameron. Será un cabrón de tomo y lomo, o al menos eso es lo que dice la mayoría de quienes le conocen en persona y han tenido la desgracia, según ellos, de trabajar con él. No será un gran director, ni desde luego un buen guionista; pero el tío ha demostrado a lo largo de su carrera que le sobran arrestos para levantar proyectos que otros directores, supuestamente mejores que él, ni siquiera se atreverían a plantearse. Y no sólo eso: el tío es capaz de cargar a sus espaldas con todo el trabajo que haga falta cargar, ponerlo a funcionar contra viento y marea, y hacer que el resultado final reviente las taquillas allá donde sea exhibido. En el cine contemporáneo ya no existe la gente así. Hay demasiado dinero en juego, demasiados intereses comerciales como para que nadie se atreva a asumir nuevos retos; siempre teniendo en cuenta las limitaciones de un mundo, el del cine, en el que  todo (o casi todo) está ya inventado desde los años cuarenta. En las últimas tres décadas, sólo el George Lucas de La Guerra de las Galaxias y el Spielberg de Tiburón se podrían aproximar a la figura de James Cameron, todo un experto en hacer cortes de mangas a los agoreros del fracaso en el cine. Avatar sería otro ejemplo de todo esto, aunque hay que reconocer que su proceso de producción no llegó a ser tan arriesgado y complejo como el de otras pesadillas anteriores del director, tal que Abyss o Titanic. El ordenador facilita mucho las cosas, Tito James no tiene un pelo de tonto, y antes de chasquear la primera claqueta de su último filme lo tenía todo atado y bien atado, hasta el punto de que costaba creer que una película tan cara pudiera ser un fracaso de taquilla, algo que por supuesto no ha ocurrido.

¿Y la peli? Pues bastante flojita, la verdad. Tal vez la más floja del repertorio de Cameron, excepción hecha de Piraña 2. Más que una peli en toda regla, Avatar es una demo de nuevas tecnologías aplicadas al cine, y la clara demostración de la tendencia actual del séptimo arte a poner el continente muy por encima del contenido. Porque Avatar es como si te regalan una caja vacía con un envoltorio precioso. Hay que reconocer que desde ese punto de vista es acojonante incluso en su “versión plana”, aunque su estética ultracolorista pueda ser tildada de “kitsch” en más de una ocasión. Pero no tiene más. Si desconectamos el cerebro antes de verla, Avatar puede que cumpla con su objetivo de entretener. De hecho entretiene, aunque sólo sea por los alardes técnicos de los que hace gala. Pero hace unos días, y sin ir más lejos, volví a verme Bailando con Lobos en su versión original y extendida (casi cuatro horas de vellón, oigan) y me atrevería a decir que mola bastante más, aun careciendo de tanta pijada hecha por ordenador.

Con todo, poner a caldo Avatar acusándola de ser “un refrito” no deja de ser un poco simplista a mi parecer, pues el cine actual (de los sesenta a esta parte, más o menos) es en sí mismo un continuo refrito. Ocurre periódicamente, siempre: algún listillo toma prestados elementos de aquí y de allá, los “refrita” con un poco de acierto y marca a una generación como el que marca al ganado. Sin ir más lejos, cuando La Guerra de las Galaxias comenzó a exhibirse en los cines le llovieron hondonadas de hostias por lo mismo que ahora le llueven a Avatar. Curiosamente son muchos los que ahora ponen a Cameron y a su película a caer de un burro, mientras se hacen pajas imaginándose a los jawas en pelotas. Y a estas alturas ya deberían  saber que  La Guera de las Galaxias no es más que Avatar con maquetas.

De todos modos me gustaría ser razonablemente optimista, porque la historia ya nos ha enseñado cual podría ser el paso siguiente. El cine ha combatido con explosiones tecnológicas sus diversas crisis en el correr de los tiempos. Estas explosiones han terminado pasando de moda, dando lugar a un nuevo interés por reconciliarse con el espectador a base de buenas historias, que es lo que debería ser la esencia de este negocio. Ocurrió en los sesenta, después de la moda de los formatos panorámicos y otras bobadas semejantes; ocurrió en los noventa, una vez agotada la veta del cine palomitero durante la década anterior. Ahora estoy a la espera de lo que pueda ocurrir en la actualidad, cuando se desinfle el “hype” del 3D. Ojalá los dueños del cotarro se den cuenta otra vez de que el negocio del cine es algo diferente al de un parque de atracciones, auque muy probablemente ya sea tarde para remediar nada.

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Publicado por Leo / Archivado en:Cine

Comentarios

  1. Publicado por Gozbarg @ 17 Feb 2010 9:20  

    Buen amigo leo. Si bien comparto en gran medida tu opinion, creo que es un articulo demasiado extenso para tan poco contenido. Te ha sucedido como la propia pelicula: demasiado larga para tan poco guion.

    Que la pelicula es tan solo un alarde de FX? Por supuesto, igual que lo fue Star wars (eso si,con mejor guion) o blancanieves.

    Cada pelicula aporta algo,ya sea una buena historia, unos nuevos efectos o un par de horas perdidas.
    No todo esta inventado desde los 50. Hay peliculas que si son novedosas. Si aplicasemos tu regla de tres,podriamos decir que todo esta inventado,en el mundo de la representacion, desde las tragedias griegas.
    En cualquier caso,eso seria otra historia…

  2. Publicado por Leo @ 17 Feb 2010 20:43  

    Hombre, es que si tengo que limitarme a hablar sobre la peli en sí… bueno, todo se reduciría a dos párrafos de texto, y la cosa quedaría como que muy cutre ¿no? xD. Curioso que me haya salido un texto tan largo a partir de una peli tan vacua (justo lo mismito que me pasó con el artículo sobre… Titanic). Pero valía la pena explayarse, porque al igual que en la otra peli de Tito Cameron, estamos casi ante un fenómeno sociológico más que ante una película, nos guste admitirlo o no. De ahí la parrafada que me salió, aunque yo creo que al final no quedó mal ;-).
    Lo de que Star Wars tenga mejor guión es algo sobre lo que habría que discutir largo y tendido. La estuve viendo otra vez hace cosa de un par de meses (junto con el resto de la saga), y la conclusión es la misma que vengo sosteniendo desde hace años: aparte de ser una cinta tremendamente pueril, ha envejecido muy mal; cosa que acabará sucediéndole a Avatar con el tiempo, ya verás: una atracción de feria hecha película, sin un buen guión que la sujete, no es más que una camiseta de moda. Así de claro.
    En níngún momento he dicho que todo esté inventado. lo que dije es que CASI too está inventado. Que no es lo mismo, oiga xD
    Un saludo:
    Leo

  3. Publicado por Luis @ 22 Feb 2010 16:42  

    A mi la pelicula se me hizo francamente entretenida, no es que sea una obra maestra pero se deja ver bastante bien.
    Lo que vi fueron muchas similitudes con La Princesa Mononoke, esa gran pelicula de Miyazaki, sobre todo en el tema de la naturaleza erigida como protagonista activa


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