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Nick Drake: Su vida, su musica

Publicado el Jueves 21 julio 2016

Nicholas Rodney Drake nació en Rangún (Birmania) en 1948, era hijo de un importante comerciante obligado a realizar a menudo largos viajes, en uno de ellos nació Nick, cuando éste tenia cuatro años, los Drake, una adinerada familia británica, se establecieron definitivamente en Tanworth-in-Arden, una pequeña localidad cercana a Oxford.
La educación que recibió Nick Drake durante su infancia fue realmente esmerada, fue a los mejores colegios y pronto se le inculcó el gusto por la poesía, la pintura y la música, en el colegio empezó a tocar el clarinete, el saxofón y la guitarra acústica.
Sus amigos de la época le describen como un joven tímido pero alegre y amable, gran deportista y buen estudiante, a Nick le gustaba mucho la poesía (sobre todo William Blake) y la música clásica.
Con 17 años Nick realiza junto a sus compañeros un viaje a Marruecos, allí descubre las drogas y allí se acreditan sus primeras composiciones serias, con 19 años, cuando inicia sus estudios de literatura inglesa en Cambridge Nick Drake ya tiene compuestas bastantes canciones. Ya llamaba poderosamente la atención en su entorno el estilo fluido, ágil, perfecto de tocar la guitarra, y su voz, dulce y amarga, recitando y cantando al tiempo. Por aquel entonces ya había descubierto a Bob Dylan, a los Beatles, a Tim Buckley, a Van Morrison.
En 1968 Nick Drake actúa en un concierto benéfico en Londres en contra de la guerra, allí es descubierto por Ashley Hutchings, bajista de Fairport Convention que queda impresionado por el talento del joven, Hutchings hablará de Nick a Joe Boyd, productor de los Convention y de multitud de grupos folk británicos.
Un año mas tarde, a la edad de 21 años, Nick Drake entra en el estudio por primera vez, su primer disco recibirá el nombre de Five Leaves Left, nombre sugerido a raíz de un mensaje que salía en los estuches de papel de fumar avisando que solo quedaban cinco papeles.

Five Leaves left, producido por Joe Boyd recoge todas las canciones que Nick había ido componiendo en sus años de adolescencia, canciones sinceras, llenas de esperanza y de dudas, a modo de páginas de un diario secreto donde Nick se muestra tal como es, sin ocultar nada, en “Time has told me” nos habla de la búsqueda del amor, sobre la búsqueda de uno mismo a través del otro, en “way to blue” sobre la búsqueda de la felicidad, en “Fruit Tree” sobre las dudas que genera la fama.
Sorprende la increíble ejecución de todos los temas, sin mas apoyo que puntuales arreglos de cuerda y notas de piano, Drake encadena una sucesión magistral de canciones, entre el folk y el Jazz, entre el Pop y el Rock, con toques blues y soul, con joyas del calibre de “Cello Song”, “River Man” o “Day is done”.
Five Leaves Left obtuvo buenas críticas pero el disco no se vendió bien, motivado en parte a que el disco apenas fue presentado en directo, Nick Drake no se sentía a gusto tocando en directo y ofreció a lo largo de su vida muy pocos conciertos, son legendarias las pocas actuaciones documentadas, Nick sentado en una silla, mirando al suelo, pidiendo continuamente disculpas, inseguro y tímido.

Tras su primer disco, y a pesar del fracaso comercial, Nick Drake decide dedicarse por completo a la música, así deja la universidad y se establece definitivamente en Londres, contra la opinión de sus padres que le negaron cualquier ayuda económica, Nick se siente un tanto desconcertado en el ambiente de la gran ciudad, lejos del sustento de sus amigos y su familia, de nuevo la música y la poesía serán sus sustentos en esta época.
Joe Boyd apuesta decididamente por Nick Drake, y decide no reparar en gastos para su siguiente disco, contactando con toda clase de músicos de primera fila, incluido John Cale, que militaba aun en The Velvet Underground.
Aunque Nick estaba muy contento con el proyecto ya empezaba a mostrar un carácter especialmente retraído, caminaba siempre encorvado, con viejos trajes gastados y una expresión distante en la mirada, los que le conocieron le describen como una persona muy elegante, un joven alto, apuesto, dotado de un halo especial que le hacía parecer cansado, como si soportase una gran carga sobre sus hombros.

En 1970, tras mas de nueve meses de trabajo se publica “Bryter Layter”, sin duda el disco mas ambicioso de Nick Drake, también el mas variado y el mas optimista, el disco contiene tres instrumentales maravillosos: “Introduction” que abre el disco, “Bryter Layter” y “Sunday” que lo cierra, entre ellas temas como “Hazy Jane II”, “At the chimes of the city clock” o “Fly”, fábulas sobre el amor, sobre la vida, llenas de mil matices, Drake entrega aquí sus mejores letras, auténticos poemas cargados de simbolismo y magia. Destaca sobre todo “Northern Sky”, sin duda la canción de amor mas bella jamas escrita por un ser humano, la alegría del encuentro, el amor como el fin último de la existencia, como el destino final de un camino marcado por la desgracia.
En Bryter Layter Drake amplía sus registros, aborda gran cantidad de estilos, ya no basados tanto en su guitarra, hace uso de secciones de cuerda, de guitarras eléctricas, de vientos para entregar su segunda obra maestra, quizás la mas rotunda.
Bryter Layter también obtuvo buenas criticas pero tampoco vendió lo esperado, aunque su majestuosidad y elegancia eran mas que evidentes, quizás era un disco demasiado complejo, demasiado perfecto para la época.
A partir de aquí los datos son oscuros y confusos, Nick Drake definitivamente cayo en una profunda depresión, estuvo un tiempo en tratamiento psiquiátrico pero no se observo ninguna mejoría, realizó diversos viajes, algunos de ellos propiciados por Boyd en un intento de liberarle de la presión que soportaba, en aquellos días se comenta que Nick Drake ha abandonado la composición, para dedicarse quizás a producir a otros músicos, desaparece largas temporadas y lo que realmente hizo en esos periodos aún es un secreto que nadie ha podido desvelar.

En 1972, repentinamente, casi en secreto, Nick Drake se reúne con su amigo John Wood para grabar lo que sería su tercer disco: “Pink Moon”, grabado en tan solo dos días y con la única presencia de su voz y de su guitarra acústica.
En Pink Moon nos encontramos a un hombre que habla directamente con la muerte, una persona completamente hundida, abandonada a su suerte, una a una va desgranando dolorosas estampas de vacío y desolación, lo que antes era esperanza se torna en cinismo y desesperación, la luna rosa es la noche, la muerte, en oposición al sol, al día, a la vida. “Place to be”, “Road”, “Know”, “Free Ride”, “Parasite” o “Harvest Breed” son atormentadas confesiones en voz alta de un hombre que ve próximo su final.
Técnicamente “Pink Moon” es una vez mas perfecto, los arreglos de guitarra y las melodías construyen un ambiente realmente estremecedor, cargado de tristeza pero de una belleza difícilmente descriptible, la voz de Nick suena mejor que nunca, sufriendo con cada palabra que sale de sus labios.
Una vez terminado el álbum fue el propio Drake quien entregó el master en la discográfica, en realidad lo dejó en una bandeja en recepción y paso allí tres días sin que nadie reparase en él.

Siguieron mas días oscuros, Nick Drake probó varias cosas, primero se quiso alistar en el ejército donde no fue admitido y luego llegó incluso a trabajar como programador de ordenadores, en esos últimos años vivió largas temporadas en París, allí surge el rumor de su relación con Françoise Hardy, es un hecho que se conocieron y que ambos se profesaban mutua admiración pero no se sabe hasta que punto llego la relación.
Drake termina volviendo a casa de sus padres, en Tanworth-In-Arden, escribe esporádicas canciones para un teórico cuarto álbum que nunca vio la luz, entre estas ultimas canciones (Recopiladas en el esencial “Time of no reply”) destaca la estremecedora “Black Eyed Dog”.

Una mañana su madre, extrañada de que Nick no se hubiese aún levantado decide subir a su habitación, en la mesilla había un libro de poemas, en el tocadiscos el concierto de Brandenburgo y en la cama su hijo muerto, tenia tan solo 26 años.
Oficialmente Nick Drake se suicidó, en la autopsia se encontraron restos de Tryptisol, un antidepresivo que Nick solía combinar con sus pastillas para dormir, su muerte bien pudo haber sucedido por accidente, por una sobredosis involuntaria, su familia insiste en que en aquellos días Nick estaba alegre y con un montón de proyectos en la cabeza.
El caso es que la muerte de Nick Drake contribuyó a crear el mito, la leyenda, cerrando un ciclo perfecto. La lápida de Drake está en el pequeño cementerio de Tanworth-In-Arden, ofreciendo fiel testimonio de que Nick existió realmente. A partir de entonces su música se fue instalando en dormitorios y buhardillas de poetas desconsolados, de bohemios, de soñadores.
Aunque su música nunca ha alcanzado destacables cotas de popularidad periódicamente se ha ido revisando el mito y se han ido editando diferentes discos póstumos, el mejor es el comentado “Time of no reply” que además de contener sus últimas canciones, contiene temas tan bellos como “Clothes Of sand” o la propia “Time of no Reply”.
También se han editado diferentes “Bootlegs” recopilando sus primeras composiciones caseras, muy influenciadas por Bob Dylan y el blues, destacan “Tanworth-In-Arden 1967/68” y “Second Grace”.
Toda la obra de Nick Drake es absolutamente capital e imprescindible, raras, muy raras veces hemos tenido ocasión de descubrir a un hombre en sus canciones de la forma en que Nick se presenta en las suyas, rara vez hemos sentido tan cerca el amor, la desesperación y la belleza, la insondable belleza de las canciones de Nick Drake.

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Dennis Wilson, “Farewell My Friend”

Publicado el Sábado 16 julio 2016

Dennis Wilson (9-diciembre-1944) fue el más mujeriego, problemático y salvaje de los tres hermanos, la oveja negra en un clan familiar donde con el tiempo se vería que nínguna oveja era precisamente blanca. Sintió especial pasión por el mar, la pesca y el surf, atracciones que unidas a la música compaginó encantado con las chicas, los coches y las drogas. En una familia en que la música formaba parte de la vida cotidiana (su padre, tirano y frustrado compositor según todas las crónicas, tocaba el piano, su madre el órgano), no era raro ver a los hermanos Wilson interpretando canciones en fiestas del colegio o en reuniones familiares, sobre todo los viernes por la tarde. Su inquietud, aficiones y rebeldía hicieron que Dennis no mostrara tantas facultades ni interés como sus hermanos. Tuvo que interceder su madre para que lo aceptaran en la banda que pasaría a la historia como The Beach Boys. Además de participar en las voces, decidieron ofrecerle el puesto de batería, aunque no siempre fue él el que grabó el instrumento en los discos. Siendo el único que practicaba surf era lógico que fuera el más influenciado por toda la moda que surgió alrededor de este deporte: chicas, sol, vacaciones y música, con los instrumentales de Dick Dale y sus Deltones como punta de lanza. Comentó al grupo lo divertido que sería componer una canción sobre aquella moda juvenil, naciendo así el que sería primer éxito de la banda, “Surfin”. Con el tiempo, aunque con frecuencia metido en peleas y algún que otro accidente de coche, acabó convirtiéndose en un buen instrumentista, aprendió a tocar el piano y aunque seguramente era el más limitado de los hermanos para cantar, Dennis suplió las carencias de su voz con altas dosis de intimidad y una capacidad envidiable para lograr emocionar. Se estrenó como compositor cuando la fama de los Beach Boys cotizaba a la baja y la Invasión Británica al alza, era el final de la década de los ’60, el apogeo del hippismo y la psicodelia. La sombra de Brian Wilson se desdibujaba por momentos, aprovechando los demás componentes los resquicios para empezar a mostrar el brillo de sus luces. La primera canción compuesta por todos los Beach Boys sin la colaboración de Brian Wilson aparece en el disco de 1967 “Wild Honey” (se trata del tema “How She Boogalooed It”). En el siguiente disco, “Friends” (1968), Dennis Wilson firmó sus primeras composiciones sin la participación de sus hermanos, sencillas pero de gran calado emocional (“Little Bird” y “Be Still”, esta última sobrecoge tan sólo con voz y teclado), donde los excesos ya empezaban a notarse en sus cuerdas vocales. Amigo del riesgo, en esta época Dennis no hacía ascos a ninguna sustancia ni fiesta y si había mujeres por medio mucho mejor. Fueron precisamente dos amigas de Charles Manson las que le llevaron a entablar amistad con este lunático personaje, amistad que casi le cuesta la vida a él y a un hijo suyo (“soy el tipo más afortunado del mundo, porque salí de ésto perdiendo apenas algo de dinero”). Tanto su carrera como la de los Beach Boys quedaron muy tocadas tras el descubrimiento de su relación con este asesino.
Dennis alcanzó la madurez compositiva coincidiendo con el cambio de década y de casa discográfica, demostrando todo su talento en el primer disco de los Beach Boys para la Warner, mucho más colectivo y con menor participación directa de Brian (aunque este siguió ofreciendo en él, como no, alguna de las mejores perlas del disco), el titulado “Sunflower” (1970), en el que merece mención especial la composición de Dennis “Forever”, emocionante balada con todos los ingredientes para convertirse en clásica, situándose a la altura de las mejores canciones del grupo. En 1971 se editó la película de carretera dirigida por Monte Hellman “Two-Lane Blacktop” (“Carretera asfaltada en dos direcciones”) en la que Dennis interpretó uno de los papeles protagonistas como “El Mecánico”. Ese mismo año en un accidente con una puerta de cristal se cortó varios tendones de la mano, lo que le impidió tocar la batería durante cinco años. Vuelve a aparecer en los créditos como compositor y productor en el álbum “Carl And The Passions – So Tough”, editado en 1972 (“Carl & The Passions” fue uno de los nombres del grupo antes de llamarse Beach Boys), con dos canciones que elevan el disco de las sucias aguas por las que navega la mayor parte del tiempo: “Make It Good” y sobre todo la que cierra el álbum “Cuddle Up”, íntima, desgarradora por momentos, obra maestra que no desentonaría en el posterior disco en solitario “Pacific Ocean Blue”. Encontramos otra joya para colocar en el altar de las mejores baladas en el disco “Holland” (1973), “Only With You”, esta vez cantada por su hermano Carl. En 1974 colaboró con Billy Preston en la composición de la canción “You Are So Beautiful”, que haría famosa Joe Cocker y que Dennis cantaría en numerosos conciertos como homenaje a sus fans.
No debemos olvidar que el punk y la nueva ola se imponían entre las noticias de las revistas y emisoras musicales en 1977, cuando se editó el primer disco en solitario de un miembro de los Beach Boys, el “Pacific Ocean Blue” de Dennis Wilson, que aunque tuvo buenas críticas, fue aceptable pero escasa la respuesta del público. No era música de moda, incluso se la podía ver en muchos aspectos como una revisión de estilos ya desarrollados anteriormente. Pero, como suele pasar con las cosas en las que uno lo entrega todo, el tiempo se encargó de hacer relucir cada vez con mayor intensidad toda la personalidad, talento y emoción que sus surcos contenían. Se convirtió en disco de culto y hoy ya no es raro verlo en las listas de los mejores discos del rock. Dennis se implicó al máximo en todo el proceso encargándose de la composición, arreglos, producción, voz, teclados y batería (con la colaboración destacada de Gregg Jakobson, familiares y abundantes músicos en vientos, coros, bajo y guitarra). En este trabajo entregó su alma, en medio del caos en que se había convertido su vida logró encontrar el espíritu palpitante de unas flores destruídas años atrás. Nos habla de deseos en la grandiosa “River Song”, de su amor por el rock and roll en “What’s Wrong” y en “Friday Night” (esta con una introducción que recuerda claramente al “Shine On You Crazy diamond” de Pink Floyd, grupo que personalmente opino que flota en canciones y ambientes de este disco), de amor y soledad en las desgarradoras “Thoughts Of You” y “Time” (Randy Newman, nacido también en Los Angeles, viene inevitablemente a mi cabeza también en varias canciones de esta obra), de ecología en “Pacific Ocean Blue”, de color y esperanza en “Rainbows”, de despedidas inevitables en la atmosférica y genial “Farewell My Friend”, de sueños y realidad en “Dreamer” o en la que cierra el disco “End Of The Show”, con una voz conmovedoramente rota. Abrazado por una suntuosa producción y exquisitos arreglos el corazón que late es el de un disco de sombras y soledad, alejado del sol y la alegría, donde las únicas luces que brillan son las de la luna y la esperanza.
La nueva edición del disco, publicada este año, está realizada con esmero y cariño. Además de la excelente presentación, fotos e información, aporta abundante material inédito, con especial dedicación a las canciones del álbum que estaba preparando antes de morir, “Bambu” (antes de las investigaciones para esta reedición se conocía como “Bamboo”). Se trata de temas en general menos oscuros y personalmente me parecen de menor intensidad emocional, siendo la sensación que me dejan la que frecuentemente acompaña a este tipo de reediciones: resultan interesantes, emocionantes incluso en ocasiones, que sacian la ilusión y el afán completista, pero que en ningún momento superan lo ya escuchado (por el momento me quedo con “Love Remember Me”, “Wild Situation”, “Album Tag Song”, y sobre todo los bonus “Tug Of Love” y la versión interpretada esta vez por él del “Only With You”).
La publicación del disco en solitario no significó que dejara de pertenecer a los Beach Boys, siguió como miembro de la banda con sus altibajos por problemas derivados de la drogadicción, con expulsiones y reconciliaciones, entregando dos buenas composiciones para el álbum de los Beach Boys “L.A. Light Album” de 1979, que tenía previstas para “Bambu”: “Love Surrounds Me” y “Baby Blue”.
En 2007 se puso a la venta el DVD documental “Dennis Wilson Forever”, un repaso a su vida a traves de entrevistas a gente que lo conoció muy de cerca, producido y dirigido por su cuñado Billy Hinsche, componente del grupo Dino, Desi & Billy, además de acompañar como multiinstrumentista a los Beach Boys y otras formaciones (todavía no he tenido la oportunidad de verlo).
Rebelde y carismático, cinco matrimonios con sus correspondientes divorcios (entre ellos con Christine McVie, de los Fleetwood Mac), cinco hijos, amistades peligrosas, varios intentos de rehabilitación sin éxito, una fortuna gastada sin control llegando a perder una de sus pertenencias más queridas: el velero “Harmony”, expulsiones varias de la banda llegando a las manos con su primo Mike Love, quien decidió contratar guardaespaldas para que no se le acercara, especialmente cuando estuviera bebiendo “zumo de naranja” (solía usarlo para mezclar el vodka). Cumplíó a rajatabla los lemas “Vive rápido, muere joven y tendrás un cadáver bonito” o “Sexo, Drogas y Rock and Roll” acompañándolos de fuertes dosis de generosidad autodestructiva. La gente que lo conocía sabía que no estaba hecho para durar, por lo que la noticia de su muerte el 28 de diciembre de 1983 más que sorpresa era algo esperado. En una de sus inmersiones en Marina del Rey no salió a flote. Si bien los conflictos todavía seguirían. Los familiares discutieron sobre el lugar donde enterrarlo, si junto a su padre o en el mar; ganaron los que opinaban que deseaba hacerlo en el océano Pacífico, aunque para ello necesitaran la intercesión de Ronald Reagan para conseguir el permiso. Tampoco lograron ponerse de acuerdo en la canción de despedida ni en quien leería un relato de la biblia, mientras su hijo Michael tendría pesadillas con el entierro durante años.
En fin, una familia con sus problemas y conflictos que será recordada por componer una banda sonora muy especial tanto para su película como para la nuestra.

Enlaces interesantes:
En este enlace tenéis una página muy completa sobre Dennis y los demás miembros de los Beach Boys (en castellano)
Aquí una buena crónica sobre todo lo que rodeó su muerte (en ingles)
Aquí una entrevista realizada en 1976 (en inglés)
En este otro de youtube una corta entrevista en TV al grupo en 1980, con Dennis… un tanto “perdido”, no es de buena calidad pero vale la pena. Fijaros en el saludo: “good morning”… todavía es por la mañana…

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Tom Petty

Publicado el Lunes 27 junio 2016

El canon del rock clásico americano
Por José Luis Ruiz Mesa

tompetty3.jpgNo es Bob Dylan. No es Bruce Springsteen. No es Neil Young. Sí que es otro heredero de Woody Guthrie, pero además ha sido capaz de mantener una coherencia digna de elogio y una notable calidad artística a lo largo de nada menos que 30 años de carrera. Salido de un pueblecito llamado Gainesville (Florida), Tom Petty, que nació el 20 de octubre de 1950, logró hacer realidad el sueño de convertirse en una rock star y lo hizo contando con un grupo -The Heartbreakers- que ha acabado funcionando como una típica familia. Como cualquier chiquillo de los 60 se rindió al poder mágico de Elvis Presley y luego quedó fascinado por ese arrasador huracán que fueron los Beatles. Tom Petty apostó fuerte porque su vida fuera la música y gozó de la suerte necesaria para que su talento se acabara imponiendo a las adversidades. El caso es que puede presumir, como Jackson Browne, John Mellencamp o John Hiatt, de haber legado a la posteridad unas cuantas piezas maestras del mejor rock americano.

El embrión de Tom Petty & The Heartbreakers fue Mudcrutch, donde ya estaban el propio Petty, el excelente guitarrista Mike Campbell y el teclista Benmont Tench. Petty logró un contrato con Shelter Records en L.A. y en 1976 lanzó su primer álbum. Antes había reclutado al bajista Ron Blair y al batería Stan Lynch. “Tom Petty & The Heartbreakers” es brillante, hay riffs que recuerdan a los Byrds (por cortesía de las benditas rickenbackers), suena sucio al estilo de los Stones y contiene temazos definitivos como “American Girl”, “Fooled Again” (I Don’t Like It) o “Breakdown”. En la época del punk y la new wave fue todo un éxito en Inglaterra. ¿Por qué? Era sencillo, directo, puro rock que confesaba su amor por las bandas de la british invasion de los 60 y el garage rock americano. Entraba en el canon de lo cool en un momento crucial donde se defendía con pasión la vuelta a las raíces, la naturalización de un género que había entrado en terrenos pantanosos (sinfonismo, heavy…).

El segundo intento no fue tan acertado, pero mostraba a un grupo que iba por el buen camino. “You’re Gonna Get It” (1978) escondía en sus entrañas dos perlas como “I Need To Know” y “Listen To Her Heart” y les afianzó como una banda potente, enérgica, visceral y con un gran olfato para hacer temas con aroma a clásico (esa ecuación infalible que aúna grandes melodías con letras sencillas, pero significativas).

El tercer intento dio en el centro de la diana. Al igual que Bruce Springsteen con “Born To Run”, Tom Petty alcanzó la madurez como compositor en “Damn The Torpedoes” (1979). En plena gestación del álbum Tom Petty entró en una batalla legal contra la discográfica y acabó saliendo triunfante de la bancarrota. Su convicción y contenida rabia se hicieron patentes en composiciones definitivas (“Refugee””, “Even The Losers”, “Here Comes My Girl” y la preciosa “Louisiana Rain”). La cristalina producción de Jimmy Iovine aportó su granito de arena. De repente, Petty ya era una sólida realidad. Ojalá todo el mainstream rock fuera tan bueno como el que se alzaba con orgullo de los surcos de “Damn The Torpedoes”. La América post Vietnam y post Wargate cayó rendida a los pies de Petty y cía. Fue un tremendo hit que le convirtió en una superestrella.

tompetty1.jpgQue Tom Petty tiene un corazón rebelde se puso de manifiesto de nuevo con la salida de “Hard Promises” (1981). La compañía puso un precio alto al disco aprovechando el tirón del exitoso precedente y al rubio sureño le sentó como un puñetazo en la boca del estómago. Petty se enciende cada vez que se siente víctima de una injusticia y aquí presionó hasta que bajaron el precio. En la esfera de lo estrictamente musical, cabe destacar que “Hard Promises” no era tan bueno como “Damn The Torpedoes”, pero era consistente y atesoraba una maravilla como es la pegadiza “The Waiting”.

Esta es la época en la que murió la madre de Petty, algo que afectó mucho al autor de “American Girl”. Y también llegó el momento de la colaboración con Stevie Nicks. El rubio sureño le escribió “Stop Draggin’ My Heart Around”, incluido en “Bella Donna”, y ese tema se convirtió en un gran hit. Por aquellas fechas también apareció el bajista Howie Epstein en escena. Tom Petty se lo birló a Del Shannon. Ocupó la vacante dejada por Ron Blair y se acopló a la perfección a los Heartbreakers.

“Long After Dark” (1982) significó un paso atrás. No cabe la menor duda de que es un bajón. Por supuesto que escondía canciones destacables (“You Got Lucky”, “Change Of Heart”), pero la consistencia de entregas anteriores se desvanecía. De hecho, la irregularidad era la característica principal de un álbum que ha caído (con justicia) en el olvido.

Tras un paréntesis de tres años, salió “Southern Accents” (1985). Giras, drogas y una mano destrozada en el camino. Sí, porque Tom Petty se pulverizó una mano estrellándola contra la pared en un acceso de ira. La pretensión de Petty era sacar un doble álbum, pero al final llegó a la conclusión de que la cosa no funcionaría. Carecía del material suficiente de calidad para semejante empresa. Dave Stewart fue el productor y el grupo amplió horizontes estilísticos. Hay guiños country, soul y psicodélicos. Para la hipnótica “Don’t Come Around Here No More” se sacaron de la manga un ingenioso videoclip muy en la onda del universo de Lewis Carroll.

Tras esta obra, Tom Petty & The Heartbreakers se sumergieron en una larga gira con Bob Dylan. Y el siguiente paso en estudio fue “Let Me Up (I’ve Had Enough)” (1987), que vio la luz tras un directo que llegó como entremés: “Pack Up The Plantation: Live!” (1986). “ Let Me Up (I’ve Had Enough)” no acaba de funcionar. Sigue por los derroteros de la irregularidad. Hay partituras que sobresalen (“Jammin’ Me, escrita por Petty con Campbell y Dylan, o “It’s All Work Out”) dentro de un listado de canciones sin la inspiración de antaño.

Después de que le quemaran la casa y de ese divertimento que supuso The Traveling Willburys (esto sí que es una superbanda y lo demás son tonterías), que publicaron un par de interesantes álbumes, Tom Petty se lo montó en solitario con la ayuda de Jeff Lynne. “Full Moon Fever” (1989) es todo un acierto. Aquí Tom Petty recuperó el estado de gracia. Andaba sobrado de temazos y eso se nota. “Free Fallin’”, “I Won’t Back Down”, “Yer So Bad” o “Runnin’ Down A Dream” son incontestables. “Full Moon Fever” es el típico álbum disfrutable al máximo que resiste el paso del tiempo con la autoridad conferida por el hecho de ser todo un clásico.

Acto seguido, Petty intentó mantener el hechizo experimentado al lado de Jeff Lynne añadiendo el ingrediente de los Heartbreakers. “Into The Great Wide Open” (1991) es una repetición de la fórmula, pero sin el aval de las (grandes) canciones del inmediato precedente. No obstante, quedan para el recuerdo composiciones como “Learning To Fly”, “Kings Highway” o la canción que da título al álbum (con aquel videoclip en el que Johnny Depp ostentaba un papel estelar).

Entre medias hay que rememorar por su calidad la contribución de Petty a “Back From Rio” (1990) de Roger McGuinn. Escribió con el ex Byrds la deliciosa e incisiva “King Of The Hill”.

tompetty2.jpgLuego pasaron tres años para que saliera una nueva obra de Petty. Con la producción de Rick Rubin esta vez, el subio sureño entregó otra magnífica obra. “Wildflowers” (1994). El cambio es evidente. Rubin trabaja de una forma diferente a Lynne. Este disco fluye con más naturalidad. “You Don’t Know How It Feels”, “You Wreck Me”, “It’s Good To Be King”, “Only A Broken Heart” y la misma “Wildflowers” son buenas muestras de lo que es capaz de hacer Tom Petty cuando le visitan las musas.

Este instante fue crucial en el devenir de las aventuras de Tom Petty & The Heartbreakers. Hacía poco que “Mary Jane’s Last Dance”, incluida en el pertinente “Greatest Hits” (1993) había sido un exitazo gracias básicamente a que era una gran canción y a su fascinante videoclip en el que salía, por cierto, Kim Basinger. Precisamente esta fue la última canción en la que participó Stan Lynch. Steve Ferrone cogió las baquetas tras la marcha de Lynch (en el interín Dave Grohl también tocó la batería con Petty y cía).

Otro motivo para rendir tributo a Tom Petty & The Heartbreakers es que participaron en las seminales sesiones que dieron fruto a las “American Recordings” de Johnny Cash – es esencial su presencia en “Unchained” (1996)-. Cash hizo un par de covers de Petty: las emblemáticas “Southern Accents” y “I Won’t Back Down”. Casi nada. Este tipo al final ha acabado tocando con sus ídolos (Dylan, Cash, McGuinn, Harrison…) y esas eventuales uniones han sido bastante jugosas.

Tras la apreciable banda sonora “She’s The One” (1996), puso en circulación su particular “Blood On The Tracks”. “Echo” (1999) es su álbum de divorcio. “Room At The Top”, “Accused Of Love” o “This One’s For Me” brillan con luz propia en un disco que seguía las huellas de “Wildflowers”.

La siguiente aventura discográfica de Tom Petty & The Heartbreakers es “The Last DJ” (2002). Un obús contra el establishment. Un dardo contra el negocio musical. El disco es desigual, pero tiene gemas como la misma “The Last DJ” y la sutil “You And Me”.

Los problemas con las drogas pasaron factura a Howie Epstein. Su trágica muerte en 2003 situó de nuevo en los Heartbreakers a Ron Blair (dicho sea de paso en la formación de los Heartbreakers habría que añadir como miembro permanente al versátil Scott Thurston).

El último episodio musical de Petty hasta la fecha ha sido una vuelta al pasado. El rubio sureño se lo ha vuelto a montar en solitario con la ayuda de Jeff Lynne. “Highway Companion” (2006) es más sólido que “The Last DJ”. Y como pasa con todos sus discos hay temas que satisfacen al paladar más exigente (“Saving Grace”; “Flirting With Time”, “Down South”, “Damaged By Love”…).

De un artista con tan pocos altibajos sólo se puede esperar que continúe publicando buenos discos. A lo mejor no lucen la frescura de su ópera prima o la calidad de “Damn The Torpedoes” y “Full Moon Fever”, pero a buen seguro que sigue escribiendo melodías que se te adhieren a tu cabeza como si fueran un chicle pegado a un zapato. Alguien que ejemplifica aquello de que todo es muy difícil antes de ser sencillo no nos puede fallar.

P.D. Acaba de salir publicado el documental “Runnin’ Down A Dream” (2007). Este filme de Peter Bogdanovich viene a cuento por los 30 años cumplidos por Tom Petty & The Heartbreakers como banda. Y lo cierto es que es esencial para fans. El devenir de Petty y cía está detallado con imágenes históricas. De propina viene un concierto y un cd de rarezas. Es, sin duda, una joya.

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Rick Wright, “La Gran Actuación En El Cielo”

Publicado el Miércoles 13 abril 2016

Richard William Wright, más conocido como Rick Wright, teclista y cantante del grupo Pink Floyd, falleció anteayer, 15 de septiembre de 2008, “después de una corta lucha contra el cancer”, según una breve nota de su portavoz para informar a los medios. Aunque siempre estuvo en un segundo plano fue miembro fundamental del grupo Pink Floyd desde sus orígenes. Junto a Roger Waters y Nick Mason, a los que conoció en la Universidad como estudiantes de arquitectura, fueron los tres integrantes que se mantuvieron unidos tras las diferentes transformaciones, desde la primera banda que formaron en 1964 de rythm and blues llamada Sigma 6 y sus diversos cambios de nombre, miembros e instrumentos, hasta la incorporación en 1965 de Syd Barret y Bob Klose en el nuevo proyecto Tea Set, nombre que cambiaron al coincidir en un concierto con otra banda llamada igual, sugiriendo Barret el de The Pink Floyd Sound, más tarde The Pink Floyd y finalmente Pink Floyd.
Entre las aportaciones más importantes de Wright están las atmósferas y sonidos de órgano Hammond y sintetizadores tan característicos del grupo, además de la participación en la voz y en la composición de las canciones en todos los discos fundamentales, canciones firmadas bien en colaboración, bien en solitario (las más recordadas suelen ser las del álbum “Dark Side Of The Moon” por su trascencencia, “The Great Gig in the Sky” -Wright-, “Us and Them” -Waters/Wright- y “Breathe” -Gilmour/Waters/Wright-, así como el “Shine On You Crazy Diamond” -Gilmour/Waters/Wright- del disco “Wish You Were Here”), hasta la edición del disco “Animals” en 1977 donde el protagonismo de Roger Waters y en menor medida David Gilmour acapararon todas las composiciones. Problemas irreconciliables con Roger Waters acabaron con la salida de Rick Wright de la banda (aunque siguió como músico de sesión), hasta que marchó Waters y volvió a integrarse paulatinamente con los demás miembros. Si bien en los últimos años, tras coincidir con Waters en el concierto “Live 8” en 2005, volvieron a reconciliarse.
En solitario grabó tres discos, el primero cuando todavía estaba con el grupo (los problemas ya bullían en el ambiente), en 1978, el titulado “Wet Dream”, del que nunca se sintió orgulloso por considerarlo amateur y con una producción pobre, aunque al final le cogería cariño (personalmente me parece un buen disco, pop-sinfónico con acercamientos ocasionales al jazz, sencillo e íntimo y con melodías muy agradables). En 1984 editó un trabajo electrónico alejado de todo lo anterior, “Identity”, junto con Dave Harris con quien formó el grupo para la ocasión bajo el nombre de Zee (en palabras de Wright: “un error experimental”). Y en 1996 el considerado por sus fans como el álbum más logrado de los componentes de Pink Floyd en solitario, “Broken China”, recuperando el modo de disco conceptual, en esta ocasión tomando como temática la depresión y la lucha por superarla, dedicado a la que poco después sería su tercera mujer, Millie (contó con la colaboración de Sinead O’Connor en dos canciones destacadas, “Reaching for the Rail” y “Breakthrough”).
Sirva este breve recuerdo como homenaje a un artista que aunque le toco vivir el éxito más entre sombras fue uno de los pilares fundamentales sobre los que el sonido de Pink Floyd se erigió.

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Pete Dello, Modestia y Talento

Publicado el Sábado 26 marzo 2016

Pete Dello (Peter Blumson) nació en 1943 en Oxfordshire, Inglaterra. Aprendió a tocar el piano admirando a Fats Domino o Harry Champion, y la guitarra a Scotty Moore, Cliff Gallup o Chet Atkins. Los primeros pasos musicales a nivel profesional los dio en el sello Apollo Music (Decca Records), trabajando sobre todo como arreglista para Lionel Bart (autor del musical “Oliver!” o del tema principal de la película de James Bond “Desde Rusia con amor”). Tocó como guitarra solista entre otros grupos con Red Tallis & The Tallismen. Mas tarde en Grant Tracy & The Sunsets, con los que grabó varios singles que no tuvieron repercusión. Aquí coincidió con Ray Cane (de nombre Raymond Byart, había tocado el bajo con The Outlaws). Al disolverse el grupo ambos se unieron al intérprete de soul Steve Darbishire para formar The Steve Darbyshire Band, luego Steve Darbyshare & Yum Yum Band con la incorporación de Terry Noone a la batería (había tocado con los Them de Van Morrison y con Gene Vincent). Grabaron cinco singles, la mayoría con canciones de Dello y Cane; alcanzaron un importante éxito sobre todo a nivel de actuaciones, llegando a tocar como teloneros de Wilson Pickett o Frogman Henry, enfrascándose en numerosas giras. Al mismo tiempo Dello y Cane componían, arreglaban y producían para otros grupos (The Applejacks, The Roulettes… La canción que tuvo mayor repercusión fue “I Don’t Want You” grabada por The Anteeeks). En 1966 Pete sufrió un colapso pulmonar que le obligó a abandonar las actuaciones. Mientras estuvo ingresado en el hospital reflexionó sobre todo lo que había vivido y sobre lo que le interesaba seguir haciendo. Aprovechó para componer el tipo de canciones que realmente deseaba y se centró en el aprendizaje de arreglos orquestales. Harto de las giras, en 1967 le comentó a Cane el deseo de empezar un nuevo proyecto basado principalmente en las grabaciones de estudio y olvidarse del directo. Un día mientras tomaban un café a Cane se le ocurrió el nombre del nuevo grupo al ver pasar un bus: Honeybus. Con la colaboración de músicos de The Roulettes, grabaron un primer single, con dos canciones de Dello (“Delighted To See You” / “The Breaking Up Scene”), que pasó sin pena ni gloria. Para el segundo reclutaron a Peter Kircher como batería y a Colin Hare (antes en Honeycombs, había colaborado puntualmente con David Bowie y había grabado un par de canciones con George Martin barajándose la idea de un lanzamiento en solitario, idea que no prosperó) tocando bajo, guitarra y voz. En la cara A del segundo single grabaron de nuevo una canción de Dello, en esta ocasión firmada con su apellido real, Blumson, “(Do I Figure) In Your Life”, que si bien en un pricipio no alcanzó el éxito deseado, con el tiempo fue considerada como una de las mejores de su repertorio, haciéndose popular gracias a versiones de múltiples artistas. Fue con el tercer single con el que les llegó su mayor éxito, “I Can’t Let Maggie Go” se coló en el top 10 de las listas de radio y cosechó excelentes críticas musicales. Ello conllevó el que la casa de discos intensificara su promoción con actuaciones en TV y una gira incluida. Dello se negó a volver a la carretera y abandonó la banda. Siguió componiendo, produciendo, estudiando música y aprendiendo a tocar el violín, editando en 1969 la canción “I’m A Gambler” bajo el nombre de Lace, y el single “Taking The Heart Out Of Love” / “Uptight Basil”, esta vez con el seudónimo de Magic Valley. Como acompañantes contó con los miembros de Honeybus y músicos de sesión. Con ellos grabó también el disco editado en 1971 por el sello Nephenta, “Into Your Ears”, esta vez publicado bajo el nombre de Pete Dello & Friends. Se trata de una grabación entrañable, con sonido predominantemente acústico, arreglos (a cargo de Ray Cane) de cuerda y viento cálidos con acercamientos puntuales tanto al vodevil como a la psicodelia, armonías muy cuidadas y una voz frágil, con problemas en ese momento, que lejos de disminuir su capacidad para emocionar aporta a las canciones cercanía y humanidad, potenciadas por la producción, con percusiones muy suaves y la voz en primer plano, natural y sin efectos que distraigan. Una de las obras cumbre del pop de cámara. La primera edición contiene 12 canciones, varias de ellas publicadas o interpretadas en directo previamente en sus distintos proyectos, aunque en diferentes versiones. La portada la realizó Roger Dean (conocido por sus diseños para Yes, Asia o el logo del sello Virgin), basándose en la cuarta canción, “Harry The Earwig” cuyo inicio aparece escrito en la carátula (“Harry el tijereta / era un insecto muy extraño / Llevaba una espada / y cabalgaba sobre una oruga…”). La buena acogida por parte de la crítica animó a los componentes de Honeybus a volver a grabar con la formación y nombre originales, pero eso sí, como proyecto de estudio. Grabaron varios singles y un disco que no llegó a publicarse (“Recital”), dando por finalizado definitivamente el proyecto en 1973. En 1989, ya descatalogado el disco de Pete Dello y siendo muy buscado por coleccionistas, el sello See For Miles Records publicó una nueva edición “”Into Your Ears… Plus”, refiriéndose el plus a la adición de las dos canciones del single de 1969 bajo el nombre de Magic Valley, más dos inéditas de 1972, la maravillosa “Here Me Only” y la bella balada “Madame Chairman Of The Committee” que cierra este disco (aparecieron también incluídas en el completo recopilatorio de Honeybus “She Flies Like A Bird”, en 1982).
Convencido de que “I’m A Gambler” era una gran canción y siguiendo son su juego particular volvió a reeditarla en 1973 bajo el seudónimo de Red Harring y en 1975 como Magenta. En 1976 una nueva versión realizada por Dello del éxito “I Can’t Let Maggie Go” se utilizó para un anuncio de TV sobre una marca de pan. Finalmente decidió retirarse comercialmente de la música y dedicarse a la enseñanza.
En 2002 los responsables del festival Felipop invitaron a Pete Dello a participar en la edición de ese año, a quien se le unió su compañero Colin Hare (otro en la lista de ilustres a reivindicar). Tuvieron una gran acogida por parte del público, y fue el inició de una colaboración con los responsables del exquisito sello Hanky Panky Records que dio como resultado el lanzamiento en 2005 de una nueva edición del disco, con el título original pero con una presentación de lujo y diez temas como bonus tracks, entre ellos los singles editados bajo seudónimos, más tres canciones totalmente inéditas: “Texas Candy”, “Hold Up, Fold Up” y la maqueta original de la cara A del primer single de Honeybus, “Delighted To See You”. En 2006 sacaron para los amantes del vinilo una edición limitada en doble LP (aplausos y felicitaciones por el cariño y la calidad con que realizan sus ediciones).
Para finalizar, una declaración del propio Pete Dello que aporta unas pinceladas para comprender mejor su actitud ante la fama, con una última frase que me gusta especialmente: “Nunca pensé en ser famoso, no tengo madera de estrella. Tenía más preocupaciones que subirme al altar de la fama“.

I’m A Gambler”

Páginas que visité con mayor frecuencia para esta reseña (¿weblografía?):

SonicWave
Alohapoprock
Honeybus home page
En busca del vinilo perdido

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