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Nick Drake: Su vida, su musica

Publicado el Miércoles 22 octubre 2014

Nicholas Rodney Drake nació en Rangún (Birmania) en 1948, era hijo de un importante comerciante obligado a realizar a menudo largos viajes, en uno de ellos nació Nick, cuando éste tenia cuatro años, los Drake, una adinerada familia británica, se establecieron definitivamente en Tanworth-in-Arden, una pequeña localidad cercana a Oxford.
La educación que recibió Nick Drake durante su infancia fue realmente esmerada, fue a los mejores colegios y pronto se le inculcó el gusto por la poesía, la pintura y la música, en el colegio empezó a tocar el clarinete, el saxofón y la guitarra acústica.
Sus amigos de la época le describen como un joven tímido pero alegre y amable, gran deportista y buen estudiante, a Nick le gustaba mucho la poesía (sobre todo William Blake) y la música clásica.
Con 17 años Nick realiza junto a sus compañeros un viaje a Marruecos, allí descubre las drogas y allí se acreditan sus primeras composiciones serias, con 19 años, cuando inicia sus estudios de literatura inglesa en Cambridge Nick Drake ya tiene compuestas bastantes canciones. Ya llamaba poderosamente la atención en su entorno el estilo fluido, ágil, perfecto de tocar la guitarra, y su voz, dulce y amarga, recitando y cantando al tiempo. Por aquel entonces ya había descubierto a Bob Dylan, a los Beatles, a Tim Buckley, a Van Morrison.
En 1968 Nick Drake actúa en un concierto benéfico en Londres en contra de la guerra, allí es descubierto por Ashley Hutchings, bajista de Fairport Convention que queda impresionado por el talento del joven, Hutchings hablará de Nick a Joe Boyd, productor de los Convention y de multitud de grupos folk británicos.
Un año mas tarde, a la edad de 21 años, Nick Drake entra en el estudio por primera vez, su primer disco recibirá el nombre de Five Leaves Left, nombre sugerido a raíz de un mensaje que salía en los estuches de papel de fumar avisando que solo quedaban cinco papeles.

Five Leaves left, producido por Joe Boyd recoge todas las canciones que Nick había ido componiendo en sus años de adolescencia, canciones sinceras, llenas de esperanza y de dudas, a modo de páginas de un diario secreto donde Nick se muestra tal como es, sin ocultar nada, en “Time has told me” nos habla de la búsqueda del amor, sobre la búsqueda de uno mismo a través del otro, en “way to blue” sobre la búsqueda de la felicidad, en “Fruit Tree” sobre las dudas que genera la fama.
Sorprende la increíble ejecución de todos los temas, sin mas apoyo que puntuales arreglos de cuerda y notas de piano, Drake encadena una sucesión magistral de canciones, entre el folk y el Jazz, entre el Pop y el Rock, con toques blues y soul, con joyas del calibre de “Cello Song”, “River Man” o “Day is done”.
Five Leaves Left obtuvo buenas críticas pero el disco no se vendió bien, motivado en parte a que el disco apenas fue presentado en directo, Nick Drake no se sentía a gusto tocando en directo y ofreció a lo largo de su vida muy pocos conciertos, son legendarias las pocas actuaciones documentadas, Nick sentado en una silla, mirando al suelo, pidiendo continuamente disculpas, inseguro y tímido.

Tras su primer disco, y a pesar del fracaso comercial, Nick Drake decide dedicarse por completo a la música, así deja la universidad y se establece definitivamente en Londres, contra la opinión de sus padres que le negaron cualquier ayuda económica, Nick se siente un tanto desconcertado en el ambiente de la gran ciudad, lejos del sustento de sus amigos y su familia, de nuevo la música y la poesía serán sus sustentos en esta época.
Joe Boyd apuesta decididamente por Nick Drake, y decide no reparar en gastos para su siguiente disco, contactando con toda clase de músicos de primera fila, incluido John Cale, que militaba aun en The Velvet Underground.
Aunque Nick estaba muy contento con el proyecto ya empezaba a mostrar un carácter especialmente retraído, caminaba siempre encorvado, con viejos trajes gastados y una expresión distante en la mirada, los que le conocieron le describen como una persona muy elegante, un joven alto, apuesto, dotado de un halo especial que le hacía parecer cansado, como si soportase una gran carga sobre sus hombros.

En 1970, tras mas de nueve meses de trabajo se publica “Bryter Layter”, sin duda el disco mas ambicioso de Nick Drake, también el mas variado y el mas optimista, el disco contiene tres instrumentales maravillosos: “Introduction” que abre el disco, “Bryter Layter” y “Sunday” que lo cierra, entre ellas temas como “Hazy Jane II”, “At the chimes of the city clock” o “Fly”, fábulas sobre el amor, sobre la vida, llenas de mil matices, Drake entrega aquí sus mejores letras, auténticos poemas cargados de simbolismo y magia. Destaca sobre todo “Northern Sky”, sin duda la canción de amor mas bella jamas escrita por un ser humano, la alegría del encuentro, el amor como el fin último de la existencia, como el destino final de un camino marcado por la desgracia.
En Bryter Layter Drake amplía sus registros, aborda gran cantidad de estilos, ya no basados tanto en su guitarra, hace uso de secciones de cuerda, de guitarras eléctricas, de vientos para entregar su segunda obra maestra, quizás la mas rotunda.
Bryter Layter también obtuvo buenas criticas pero tampoco vendió lo esperado, aunque su majestuosidad y elegancia eran mas que evidentes, quizás era un disco demasiado complejo, demasiado perfecto para la época.
A partir de aquí los datos son oscuros y confusos, Nick Drake definitivamente cayo en una profunda depresión, estuvo un tiempo en tratamiento psiquiátrico pero no se observo ninguna mejoría, realizó diversos viajes, algunos de ellos propiciados por Boyd en un intento de liberarle de la presión que soportaba, en aquellos días se comenta que Nick Drake ha abandonado la composición, para dedicarse quizás a producir a otros músicos, desaparece largas temporadas y lo que realmente hizo en esos periodos aún es un secreto que nadie ha podido desvelar.

En 1972, repentinamente, casi en secreto, Nick Drake se reúne con su amigo John Wood para grabar lo que sería su tercer disco: “Pink Moon”, grabado en tan solo dos días y con la única presencia de su voz y de su guitarra acústica.
En Pink Moon nos encontramos a un hombre que habla directamente con la muerte, una persona completamente hundida, abandonada a su suerte, una a una va desgranando dolorosas estampas de vacío y desolación, lo que antes era esperanza se torna en cinismo y desesperación, la luna rosa es la noche, la muerte, en oposición al sol, al día, a la vida. “Place to be”, “Road”, “Know”, “Free Ride”, “Parasite” o “Harvest Breed” son atormentadas confesiones en voz alta de un hombre que ve próximo su final.
Técnicamente “Pink Moon” es una vez mas perfecto, los arreglos de guitarra y las melodías construyen un ambiente realmente estremecedor, cargado de tristeza pero de una belleza difícilmente descriptible, la voz de Nick suena mejor que nunca, sufriendo con cada palabra que sale de sus labios.
Una vez terminado el álbum fue el propio Drake quien entregó el master en la discográfica, en realidad lo dejó en una bandeja en recepción y paso allí tres días sin que nadie reparase en él.

Siguieron mas días oscuros, Nick Drake probó varias cosas, primero se quiso alistar en el ejército donde no fue admitido y luego llegó incluso a trabajar como programador de ordenadores, en esos últimos años vivió largas temporadas en París, allí surge el rumor de su relación con Françoise Hardy, es un hecho que se conocieron y que ambos se profesaban mutua admiración pero no se sabe hasta que punto llego la relación.
Drake termina volviendo a casa de sus padres, en Tanworth-In-Arden, escribe esporádicas canciones para un teórico cuarto álbum que nunca vio la luz, entre estas ultimas canciones (Recopiladas en el esencial “Time of no reply”) destaca la estremecedora “Black Eyed Dog”.

Una mañana su madre, extrañada de que Nick no se hubiese aún levantado decide subir a su habitación, en la mesilla había un libro de poemas, en el tocadiscos el concierto de Brandenburgo y en la cama su hijo muerto, tenia tan solo 26 años.
Oficialmente Nick Drake se suicidó, en la autopsia se encontraron restos de Tryptisol, un antidepresivo que Nick solía combinar con sus pastillas para dormir, su muerte bien pudo haber sucedido por accidente, por una sobredosis involuntaria, su familia insiste en que en aquellos días Nick estaba alegre y con un montón de proyectos en la cabeza.
El caso es que la muerte de Nick Drake contribuyó a crear el mito, la leyenda, cerrando un ciclo perfecto. La lápida de Drake está en el pequeño cementerio de Tanworth-In-Arden, ofreciendo fiel testimonio de que Nick existió realmente. A partir de entonces su música se fue instalando en dormitorios y buhardillas de poetas desconsolados, de bohemios, de soñadores.
Aunque su música nunca ha alcanzado destacables cotas de popularidad periódicamente se ha ido revisando el mito y se han ido editando diferentes discos póstumos, el mejor es el comentado “Time of no reply” que además de contener sus últimas canciones, contiene temas tan bellos como “Clothes Of sand” o la propia “Time of no Reply”.
También se han editado diferentes “Bootlegs” recopilando sus primeras composiciones caseras, muy influenciadas por Bob Dylan y el blues, destacan “Tanworth-In-Arden 1967/68” y “Second Grace”.
Toda la obra de Nick Drake es absolutamente capital e imprescindible, raras, muy raras veces hemos tenido ocasión de descubrir a un hombre en sus canciones de la forma en que Nick se presenta en las suyas, rara vez hemos sentido tan cerca el amor, la desesperación y la belleza, la insondable belleza de las canciones de Nick Drake.

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Neil Young & Crazy Horse

Publicado el Miércoles 15 octubre 2014

Si hay una persona que pueda condensar todo lo que ha dado de si el Rock norteamericano de los últimos 30 años, ese es Neil Young, su trascendencia es de la misma importancia que la de Elvis o Bob Dylan pero con una diferencia fundamental, el ha sabido mantenerse en activo y en plena forma durante todos los momentos de una carrera que llega ya a los 40 años.
Neil Young ha abordado todos los estilos musicales: Folk, Country, Soul, Rockabilly, Psicodelia, Techno, Heavy, y de todos ellos ha sacado resultados provechosos, algunas veces discutidos, pero siempre interesantes.
Gran parte de la leyenda de Neil Young, no obstante, es mérito de su banda, una banda que le ha acompañado siempre en sus momentos mas ruidosos, en sus obras mas épicas, en sus discos eléctricos: The Crazy Horse.
Billy Talbot, Ralph Molina y Danny Whitten , ya reunidos con el nombre de “The Rockets” era una banda que ofrecía vigorosos conciertos en el área de Chicago allá por 1968, destacaba la fuerza que conseguían arrancar a sus guitarras y sus composiciones llenas de energía.
Neil Young acababa de iniciar su carrera en solitario tras la disolución de Buffalo Springfield y andaba un tanto desorientado respecto al rumbo que debían llevar sus composiciones, como demuestra el difuso “Neil Young” de 1968.

Young y los Crazy Horse se conocieron en un club de Chicago donde estos últimos actuaban y les propuso ser su banda de acompañamiento para una serie de Shows, la cosa funciono enseguida, el grupo ofrecía a Young potentes entramados rítmicos para que el canadiense pudiese desfogarse a gusto con su guitarra y sus composiciones.
La relación cuajo en un primer disco, “Everybody Knows this is Nowhere” (1969), que ya sentaría la base del sonido eléctrico de Young, caracterizado por bases rítmicas pétreas, desarrollos largisimos, y una aparente suciedad de sonido, una cierta imperfección en la ejecución muy característica. Temas como “Down By the river” o “Cowgirl in the Sand” superan los 8 minutos, pero podrían durar media hora cada uno y el oyente seguiría sin percibir el paso del tiempo, son canciones cautivadoras, épicas, alucinantes, es imposible permanecer impasible ante la sensación de escuchar a cuatro músicos dando todo lo que llevan dentro.
El disco contiene otro gran clásico: “Cinnamon Girl”, una de las mejores y mas evocadoras composiciones de Young, con reminiscencias a su etapa Buffalo Springfield aunque pasada ya por el tamiz Crazy Horse.

Tras esa primera y provechosa colaboración Young volvió con renovadas fuerzas a su carrera en solitario, mas centrada en el Country y en el Folk, en su guitarra acústica y en ambientes mas tranquilos, simultáneamente Danny Whitten empezaba a tener problemas con la heroína, Neil Young le haría en “Harvest” (1972) una estremecedora advertencia: “The Neddle and the Damage Done”.
Whitten fallecería de sobredosis meses mas tarde, cuando Young preparaba una gira junto a Crazy Horse, esa muerte marcara definitivamente la carrera del canadiense, que firmara algunos de los discos mas estremecedores y oscuros de su trayectoria: “Times fades away”, “On the beach” y sobre todo “tonight’s the night” una especie de exorcismo bañado en alcohol junto a los Crazy Horse supervivientes y músicos llamados para la ocasión, el roadie Bruce Berry murió también de sobredosis en esa época, a el esta dedicada la canción que abre y cierra el disco: “Tonight’s the Night”.

“Tonight’s the night” era la terapia que necesitaba Young y su banda para enterrar definitivamente el pasado y mirar hacia delante, en 1975, Frank “Poncho” Sampedro entra en Crazy Horse como segundo guitarrista, con una formación ya fija el grupo entra en el estudio para las sesiones de lo que seria otro disco inolvidable: “Zuma”, un torbellino de electricidad que ofrece mil y un matices distintos al oyente, temas que van del Country-Rock de “Looking for a love” a breves piezas de Rock enérgico y potente como “Don’t cry no tears”, pero es en los temas largos donde el grupo vuelve a demostrar todo su potencial, cruces inverosímiles de guitarras, melodías densas e hipnóticas, “Danger Bird” y “Cortez the Killer”. Para muchos el mejor disco de Neil Young.

“American Stars and Bars”, el disco de 1977 fue un extraño experimento, con recortes y temas de diversas épocas, destaca sobre todo por contener un absoluto clásico de la banda: “Like a Hurricane”.
En 1978 Neil Young publico otro disco, “Comes a time”, esta vez se trataba de una vuelta a los tiempos del “Harvest”, medios tiempos entre el folk y el country con grandes canciones como la propia “Comes a Time” o “look out for my love”. Algunos medios en EE.UU. y en Inglaterra dieron a Young por acabado tras este disco, en plena ebullición punk, “comes a time” resultaba un disco demasiado comercial, demasiado acomodado, Young no tardaría en ofrecerles un buena respuesta….

La respuesta fue “Rust Never Sleeps” un disco monumental, como monumentales son los instrumentos que aparecen en la portada, un compendio de toda su trayectoria y además una ruptura con el pasado, un paso adelante, adoptando el punk en su lenguaje, añadiendo mil matices nunca antes vistos, mostrando una energía y una vitalidad que le situaba ya a años luz de los compañeros de su generación y que dejaba en evidencia la “supuesta” transgresión punk. Dos caras, una acústica, con temas como “Trasher”, “Pocahontas”, “Ride my Llama, y otra eléctrica, con canciones como “Powderfinger”, o“Welfare Brothers”. Abriendo y cerrando el disco, “hey, hey, my, my” en acústico y en eléctrico. Sin palabras.
A “Rust Never Sleeps” le siguió un disco en directo, “Live Rust” necesario para dejar constancia de los directos de aquella época.

“Hawks and Doves” (1980) fue un disco de transición, una obra menor, con una banda de circunstancias, a punto de dejar su compañía para fichar con Geffen, con Crazy Horse grabaría en 1981 el extraño “Re-Ac-Tor” recientemente editado en CD y ya no volvería a contar con ellos hasta años mas tarde, pasada ya su etapa experimental en Geffen donde grabó su disco tecno “Trans” (1982), una rareza en clave Rocabilly: “Everybody’s Rockin´” (1983), un disco Country: “Old Ways” (1985) y el vanguardista y extraño “Landing on Water” (1986)

En 1987 Young reúne a los Crazy Horse para una extensa gira, para después grabar el que sería su último disco para Geffen: “Life”, un disco irregular y un tanto decepcionante, mezclando la experimentación de sus álbumes anteriores con el sonido clásico de su banda, un disco muy marcado por sus problemas con su compañía y muy politizado, en plena era “Reagan” Young se mostro muy crítico en este disco con la política belicista de los EE.UU. un disco de transición.
“This note´s for you”, publicado en 1988 junto a The Bluenotes, fue otro paréntesis interesante en su carrera, una valiente aproximación al Blues y al Soul que tendría su continuación años mas tarde, no participan los Crazy Horse pero desde entonces será habitual encontrar a Frank “Poncho” Sampedro secundando a Young en sus experimentos y escapadas.
En 1989 llega “Freedom”, un gran disco eclipsado por lo que vendría después, con un himno del calibre de “Rockin´in the free world” y grandes canciones como “The ways of love”, “No more” o la hipnotica y extraña “Crime in the city”.

1990, de la mano de Husker Du, Pixies, Sonic Youth y otras tantas bandas, el rock norteamericano parece entrar en una nueva época dorada, la distorsión, el ruido, el humo y las melenas empiezan a invadir la MTV, de nuevo Young se halla en una situación incomoda, sus experimentos son considerados excentricidades de estrella caduca, de nuevo se tendrán que tragar sus palabras…
“Ragged Glory” es Neil Young & Crazy Horse al 100%, aquí no hay experimentos con el Soul, no hay sintetizadores, no hay guitarras acústicas, ni banjos, ni violines, lo que hay son cuatro tipos, que entre todos suman mas de 200 años, tocando Rock al limite, guitarras a un volumen infernal, temas de mas de nueve minutos, intensidad y emoción sin límites, sin ningún tipo de concesión o complacencia, “Country Home”, “Love to burn”, “Over and Over” o “Fuckin´up” entran sin problemas, entre lo mejor y lo mas enérgico de su repertorio, de este disco procede su apodo de “padrino” del Grunge, de nuevo Young se convirtió en el espejo de miles de jóvenes músicos.
Inevitablemente, como ya paso con “Rust Never Sleeps” a este disco le seguiría un directo: “Weld” (1991), Sonic Youth entraron en escena y mezclaron lo que seria “Arc” con fragmentos de distorsiones y acoples de guitarras, el conjunto se llamaria “Arc-Weld”.
Tras la tempestad llega la calma, tiempo de revisitar los parajes de “Harvest”, con los mismos músicos Young grabo en 1992 “Harvest Moon” otro delicioso disco que alargaba aun mas la sombra del canadiense.

El suicidio de Kurt Kobain, y la frase “It´s better to burn out than to fade away” (de “Hey, hey, my, my”) incluida en su nota de suicidio, marco profundamente a Neil Young, “Sleeps With Angels” (1994) es su homenaje al músico muerto, de nuevo junto a Crazy Horse, Young entrega un disco oscuro, tétrico, temas como “Change your mind” o “Piece of crap” brillan a gran altura.
1995, Pearl Jam, grandes fans de Neil Young, coinciden con él en varios conciertos y le proponen grabar un disco juntos, ante su sorpresa el canadiense acepta, “Mirrorball” (1995) intenta sonar como “Ragged Glory” pero resulta evidente que Pearl Jam no eran Crazy Horse. Un disco menor para Young, la experiencia de sus vidas para Pearl Jam.
“Broken Arrow” (1996) de nuevo junto a los Horse muestra evidentes síntomas de agotamiento, se repite la fórmula de “Ragged Glory” y de “Sleeps with Angels” pero con resultados notablemente mas pobres, era tiempo para Young de volver a sus parajes acústicos y a sus experimentos.
Antes, a raíz del imprescindible documental “Year of the horse” de Jim Jarmush, saldría publicado un nuevo directo, que constataba una vez mas el estado de forma, casi inhumano, de la banda en vivo.
Después, el notable “Silver And Gold” (2000) en solitario, y el irregular “Are you passionate?”(2002) junto a los Bluenotes.
El tiempo dirá si este articulo necesita una segunda parte, “Greendale” marca el retorno a la actualidad de Neil Young & Crazy Horse y el futuro esta aún por salir de la guitarra de Young.

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11 obras maestras: los álbumes de los Beatles

Publicado el Sábado 5 septiembre 2009

Durante los meses de septiembre y octubre de 2008, publicamos un extenso reportaje sobre los Beatles, sacado de un viejo ejemplar de la revista Muy Interesante con el permiso de su director, José Pardina. Tras desempolvar para todos aquel excelente trabajo, dividido en entregas para la ocasión, dejamos pendiente para más adelante la publicación de un anexo en el que el autor original del texto comentaba, en tan solo unas pocas líneas (poco más de dos o tres columnas en la revista), los once discos originales de los chicos de Liverpool descontando singles, ediciones especiales, recopilaciones y demás. Al final, por unas cosas u otras nunca llegábamos a publicarlo en la web. Ya es hora, creo yo, de completar el círculo y ofreceros a todos ese curioso anexo, todo un ejercicio de síntesis de escritura a mi modo de ver. Disfrutadlo.

Beatles Para siempre: 25 años desde “Love me do”. Anexo “11 obras maestras, los álbumes de los Beatles”
Autor original: Agustín Sánchez Vidal
Publicado en Muy Interesante, número 77. Octubre 1987
http://www.muyinteresante.es/

Comentarios al texto (en negrita cursiva) por Leo.

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Portadas de los cuatro primeros LPs de The Beatles.


The Beatles: Grabado en 16 horas y lanzado en abril de 1963, contenía siete títulos compuestos por Lennon y McCartney (algo insólito hasta la llegada de los cantautores). Un EP extraído del álbum, cuyo tema principal era Tiwst and shout, fue su primer éxito en España.

With The Beatles: Publicado el 22 de noviembre de 1963, de cara a las navidades, incluía siete temas propios y una original portada, muy imitada después. Sale sin single de apoyo, con entidad propia y no como una recopilación de éxitos. La canción I want to hold your hand les abre las puertas del mercado USA.

A hard day´s night. Editado el 10 de julio de 1964, es un más difícil todavía: un LP de encargo íntegramente compuesto por John y Paul para servir de banda sonora a una película. Un éxito total apoyado por el film.

Beatles for sale: Como indica el título, es un saldo de Beatles. Agotados después del esfuerzo de la película, hacen ocho composiciones a trancas y barrancas para el LP, que sale el 27 de noviembre de 1964. Baja el nivel de calidad, pero aun así hay innovaciones en temas como Eight days a week o I feel fine.

Help!: Publicado en Agosto de 1965 como banda sonora de la película del mismo título. No es tan homogeneo como A hard day´s night, pero hay novedades como la influencia de la droga (marihuana todavía) en Help!, de Dylan en You´ve got to hide your love away, y la famosísima Yesterday, cantada en solitario por Paul.

Rubber soul: 3 de diciembre de 1965. Se insiste en el álbum concebido como un todo, a base de encerrarse en el estudio de grabación. Dos importantes composiciones de Harrison: Norwegian Word y If i needed someone.

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No pocos sostienen que Help! y Rubber Soul marcan la frontera entre los primeros Beatles, comparables de alguna forma a las posteriores “boy bands” y musicalmente desenfadados, y la banda que vendría a partir de entonces. La transición desde la mentalidad juvenil a otra más adulta propiciada por el paso de los años, influencias como las de las drogas y el pasar horas y más horas experimentando en el estudio de grabación, dieron como resultado un grupo musicalmente mucho más sólido, aunque a cambio terminó perdiendo la frescura de los primeros tiempos.


Revolver: Editado el 5 de agosto de 1966, marca una ruptura en su trayectoria. Se saca el máximo partido del estudio de grabación, y el ritmo de producción baja de dos a un álbum anual. Para muchos, el LP cumbre de los Beatles, o el que mejor ha envejecido.

Sgt. Pepper´s lonely hearts club band: Influidos por el LSD, se encierran nueve meses en el estudio de grabación. Cuando el álbum aparece el 1 de junio de 1967, es el primer LP concebido como un todo, una larga suite cuyas piezas no pueden alterarse sin romper la unidad del conjunto. Su look ha cambiado: bigotes y aires pseudointelectuales.

The Beatles (white album): Aparecido en noviembre de 1968, es doble y significa una vuelta a los orígenes. Ya no actúan como grupo, si no como entidades separadas y con invitados, como Eric Clapton, que toca con Harrison While my guitar gently weeps.

Abbey road: 26 de septiembre de 1969. Su último LP como grupo, se grabó después de let it be, pero acabó lanzándose antes. Paul domina la cara A y John la B, pero los mejores resultados son de George con Something y Here comes the sun.

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El cenit creativo de los Fab Four reunido en una única imagen. Cuatro clásicos indiscutibles cuya influencia ha traspasado el ámbito de la música popular: el paso de cebra de Abbey Road se hizo muy famoso nada más publicarse el LP que tomó el nombre de la, hasta entonces, casi anónima calle. Hoy día es una visita obligada para los millones de turistas que llegan a Londres cada año, quienes no pierden la oportunidad de fotografiarse posando como los Beatles en aquella portada ya mítica.


letitbeLet it be: Publicado el 8 de mayo de 1970, cuando ya cada miembro del grupo iba por libre. Los productores George Martin, Glyn Johns y Phil Spector se encargan de hacerlo comercializable. El trabajo de Phil Spector, responsable último de la producción del disco, levantó suspicacias desde el principio incluso entre los propios Beatles. Lennon lo elogió, pero McCartney nunca se cansó de expresar su disgusto ante el aspecto que el famoso “muro de sonido” de Spector había otorgado al disco.  Finalmente Paul se salió con la suya, y en 2003 se publicó Let it be… naked a partir de una idea original del propio ex Beatle y en el que, como el nombre indica, Let it be se nos presenta “desnudo” de toda la sobreproducción característica de Spector.

Pincha aquí si quieres leer “Beatles para siempre: 25 años desde “Love me do”.

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The Soft Boys – “Vibraciones Positivas”

Publicado el Domingo 23 noviembre 2008

El lider de los “Chicos Blandos”, Robyn Hitchcock (Robyn Rowan Hitchcock), nació el 3 marzo de 1953 en Londres (West London). Su padre, dibujante de comics, pintor, humorista, escritor de historias fantásticas y poco convencionales, marcó decisivamente su manera tan peculiar de ver el mundo y de plasmarlo en sus canciones y demás proyectos artísticos. Pasó la infancia en un internado masculino (“te estropean la mente y luego te dejan salir para que dirijas el país”). Atraído por la música rock desde joven sus influencias quedaron marcadas por nombres clásicos, desde Elvis y el rock’n’roll de los ’50 hasta Phil Spector, Bob Dylan, Beatles (“solíamos ir a casa de Robyn para aprendernos álbumes enteros de los Beatles” -Andy Metcalfe-), Beach Boys, The Byrds, Syd Barret en sus inicios con Pink Floyd, la Velvet Underground o Captain Beefheart. Para cuando empezó a escribir canciones propias a principios de los ´70 podrían enmarcarse dentro del pop psicodélico, pero con múltiples influencias sin estilo todavía definido. A finales de 1974 decidió trasladarse a Cambridge, tras haber abandonado la academia de arte, con la intención de formar una banda. Pronto empezó a tocar los fines de semana en el Portland Arms Folk Club, donde conoció a Rob Lamb y el nuevo grupo que éste estaba formando, los Dennis & The Experts, con Rob Lamb a las guitarra, Andy Metcalfe al bajo y Morris Windsor a la batería. Acostumbrado Rob a tomar la música de modo trascendente y a interpretar piezas que consideraba de mayor envergadura por aquella época (Steely Dan, Little Feat…), vio a Robyn como a una persona caprichosa y su música demasiado excéntrica, decidiendo abandonar la formación. El resto de componentes permanecieron juntos entendiéndose cada vez mejor. Como Robyn todavía era poco diestro con el instrumento decidieron en 1977 añadir un guitarra solista: Alan Davies, también amigo de Morris. En la primera actuación con el nuevo guitarrista Robyn dijo al público que cambiaban de nombre, acababa de componer la canción “Give It To The Soft Boys” y le pareció buena idea (aunque luego se arrepentiría) anunciar que a partir de ese momento pasaban a llamarse “The Soft Boys”. Su repertorio se componía de versiones de Elvis, los Who, The Band, David Bowiemezcladas con algunas composiciones propias de Robyn, donde ya quedaban definidas las temáticas peculiares de sus canciones, la muerte, el amor y el sexo, desde un punto de vista psicótico y un marcado sentido de lo absurdo con importantes dosis de humor y cinismo. Con esta formación grabaron una maqueta en casa de Hitchcock, de la que surgió el 1º EP “Give It To The Soft Boys” (Raw Records, 1977).
Hay que recordar que por esas fechas un nuevo movimiento musical (y social) acababa de surgir en Inglaterra, y todos los medios de comunicación se hacían eco de ello, el punk. Si bien en un principio estaban de acuerdo con las ideas que este movimiento defendía, el ir en contra de la música ampulosa y determinado tipo de rock progresivo, pronto se desmarcaron del camino por el que esta supuesta revolución transitaba (“nosotros no podíamos desechar lo que habíamos aprendido y pretender de pronto que sólo conocíamos un único acorde… Supongo que se podría decir que, musicalmente, los Soft Boys fueron como una especie de reacción frente a todo lo que ocurría a nuestro alrededor en esa época”). A nivel local tuvieron gran éxito, los continuos ensayos ayudaron a que evolucionaran musicalmente (“siempre he concebido el trabajo como una aproximación a lo Captain Beefheart, en la que hay dos guitarras tocando dos cosas totalmente diferentes, y no una guitarra única y un ritmo”). Decidieron cambiar a Alan Davies por otro guitarrista que les parecía mucho más completo y especial, Kimberley Rew (formaba parte del otro grupo famoso por aquella época en Cambridge, los Waves). El sello Radar Records les firmó contrato para grabar un disco. Registraron suficientes temas para un Lp, pero tan sólo les editaron un single, “(I Want To Be An) Anglepoise Lamp” (“Nosotros pensábamos que la mejor canción de esa sesión era ‘Where Are The Prawns?’, pero ellos editaron lo que, según su opinión, sonaba más parecido a lo que escuchaba la gente entonces, y no lo que nosotros hacíamos bien. Ese es un problema que nos ha perseguido a través de los años…”). Finalmente se grabó el Lp aunque Radar nunca lo editó (“el legendario álbum perdido”).
En vista de la mala experiencia por ambas partes decidieron finalizar el contrato y grabar de nuevo por su cuenta y a su manera todas las canciones que tenían preparadas sin importarle que gustaran o no a los demás, convirtiéndose en el 1º LP oficial de la banda, “A Can Of Bees”, que publicó el sello independiente Two Crabs en 1979. Una mezcla magistral de guitarras del pasado y sonidos punk que debido al rechazo que sentían por este movimiento las acabaron pasando por su propio filtro, con claras influencias de las voces de The Incredible String Band, de las guitarras de Captain Beefheart y de la aceleración de los Vibrators.
Ese mismo año, durante la grabación del siguiente disco, el bajista Andy Metcalfe abandonó el grupo, siendo sustituído por Matthew Seligman (quien ya había tocado en el primer concierto de Hitchcock como Dennis and The Experts y con Alex Chilton and The Local Heroes). Su incorporación influyó para que los nuevos temas fueran más “poppys”. El disco estuvo varios años sin publicarse, hasta 1983 que fue editado como “Invisible Hits”, cuando la formación ya estaba disuelta. En 1980, antes de decidir su separación, grabaron el trabajo que se convertitiría en uno de los mejores discos de guitarras de los ’80, el “Underwater Moonlight” (“…me acuerdo que estaba sentado con Matthew y él dijo: Mira, hagamos que este álbum sea genial. El mundo puede acabarse, pero al menos sabremos que lo hemos hecho”… “…nuestro ego no estaba en muy buena posición, pero de lo que si me acuerdo es que inmediatamente después de haber grabado ‘Kingdom Of Love’ pensé: ¡Dios, puede que yo termine en el infierno, pero esto es genial!”… “Hicimos ese disco por menos de 600 libras. El productor Pat Collier hizo un trato con alguien para que pudiésemos grabarlo… La mayoría se hizo con un 8 pistas, y uno debe recordar que era la época de Steve Lillywhite y todo eso…”).
Nunca tuvieron grandes ventas en Inglaterra, mejor vistos en Estados Unidos dieron varios conciertos en Nueva York, pero ante la falta de resultados claros para poder vivir de la música decidieron que la separación como banda y búsqueda de nuevos proyectos era la mejor salida (“puede que hubiésemos tenido algún futuro en los Estados Unidos, pero la sensación que teníamos era que no íbamos a llegar a ninguna parte”).
Llegando a ser considerado como “el padre del revival psicodélico”, Robyn Hitchcok siguió su propio camino, con una carrera más o menos estable pero siempre con obras de calidad, sacó varios discos en solitario o con los Egyptians, participó en múltiples proyectos y actuaciones, entre ellos junto a REM (Peter Buck comentó muchas veces que los Soft Boys les influyeron más que los Byrds), Billy Bragg, Grant Lee Phillips o Jonathan Demme en la grabación de la película musical “Storefront Hitchcock”. Ya en 2001 solicitaron su colaboración para la reedición del clásico “Underwater Moonlight” (Matador), con motivo del 21 aniversario de la edición original, encantado con la idea decidieron añadir 26 tomas inéditas y lo sacaron como doble CD. Robyn habló con Kimberley Rew, Matthew Seligman y Morris Windsor y decidieron sacar a flote The Soft Boys para realizar una minigira. Ante la buena acogida, el siguiente paso fue publicar un disco con temas nuevos: “Nextdoorland” (Matador 2002), con esculturas en la portada de su hermana Lal Hitchcock, al igual que en “Underwater Moonlight”, convirtiéndose también en lo musical en una digna continuación de este. Sin abandonar en ningún momento sus proyectos personales Robyn sigue el viaje en su particular “tren de largo recorrido”: “Lo que yo pretendo es algo largo e inevitable y todavía no he finalizado. Es como un tren muy largo, no puedes ver ni donde empieza ni donde acaba. Es como algo interminable que va atravesando la estación. Un día se parará, alguien saldrá y lo explicará todo”.

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Beatles para siempre: Cuarta (y última) Parte

Publicado el Domingo 26 octubre 2008

Viene de la Tercera parte

Finalmente llegamos a la conclusión del reportaje sobre los Beatles que hemos venido publicando por entregas a lo largo de las últimas semanas. Al principio tenía pensado dividir esta última en dos partes separadas, pero he decidido publicarlo todo en un único capítulo. Aunque con ello resulte un texto un poco más largo respecto al resto de entregas, creo que según vayáis leyendo entenderéis por qué lo publico entero. Os aseguro que merece la pena, porque esta parte final es realmente hermosa, y es la que marca la diferencia definitiva entre un buen reportaje sobre los Beatles y la inmensa mayoría de lo que se ha publicado sobre ellos en Internet. Espero sinceramente que lo disfrutéis como seguramente lo habréis hecho hasta ahora.

Autor original: Agustín Sánchez Vidal
Publicado en Muy Interesante, número 77. Octubre 1987
www.muyinteresante.es

Comentarios al texto (en negrita) por Leo.

ABAJO: La figura de John Lennon, idealizada por su trágico final a manos del fan Mark David Chapman en 1980, se destaca fácilmente del resto del grupo. Su relación con Yoko Ono le llevaría a divorciarse de los Beatles, algo que no le perdonarían ni sus fans ni sus propios compañeros.

En Mayo de 1970, coincidiendo con el lanzamiento del último álbum del conjunto, Let it be, Paul comunicó oficialmente la separación de los Beatles. John ya llevaba algún tiempo trabajando por su cuenta con Yoko Ono en álbumes más experimentales que los de los Beatles (y, en ocasiones, también bastante más insoportables), y terminaría emprendiendo una cruzada por la paz y el desarme que le llevaría a estar fichado por el FBI y dificultaría su asentamiento en Nueva York, donde se establecería para criar a su hijo con Yoko, Sean, nacido en Octubre de 1975. Sería asesinado a la puerta de su casa de varios tiros a bocajarro el 8 de Diciembre de 1980. Un desequilibrado admirador, Mark David Chapman, le esperaba a su regreso del estudio de grabación, donde él y Yoko daban los últimos toques al álbum que suponía su regreso a la música, Double fantasy.

Paul terminó casándose con Linda Eastman, heredera del imperio Kodak, una hogareña mujercita que empezó a llenarlo de hijos y de chalecos a rayas. Su música se volvió una pizca hortera (más si cabe de lo que fue en su última etapa con los Beatles), pero tuvo el coraje de empezar desde cero con su grupo Wings, tocando en pequeñas salas. Muerto John, ha sido el único de los Beatles capaz de retomar éxitos multitudinarios, y hoy se le calculan unos ingresos de unos 130 millones diarios (en pesetas de 1987, se entiende). Su canción más difundida, Yesterday, ha alcanzado las 1500 versiones, y suena un promedio de una vez por minuto en todo el mundo. A finales de los 90, y coincidiendo con la enfermedad y muerte de Linda a causa del cáncer, su estrella comenzó a declinar. Los avatares de su vida privada han hecho que su nombre termine ocupando más espacios en las páginas de sociedad y en los temibles tabloides ingleses que en las listas de ventas, aunque gracias a su hija Stella, que ha logrado hacerse un hueco como diseñadora de moda, el lugar de la familia entre las personalidades de éxito parece estar a salvo.

George tuvo un brioso arranque con su triple LP, All things must past, luego ensombrecido por la condena por plagio de su single más famoso, My sweet lord, idéntico al He´s so fine de los Chiffons. El concierto benéfico por Bangla Desh fue su momento estelar antes de pasar a una discreta penumbra. Discreta penumbra de la que nunca salió Ringo Starr, que hizo sus versiones más o menos simpáticas y frecuentó más que sus compañeros las aventuras cinematográficas. En 2001 George también perdería una larga batalla contra el cáncer. Desde años antes de aquel triste suceso muchos fans de los Beatles se han esforzado por revindicarlo como el “cerebro en la sombra” de la banda y como un instrumentista y compositor más que competente. Muchos cinéfilos también le tienen un hueco reservado gracias a su productora Handmade Films, responsable entre otras de todo un clásico como La vida de Brian, la mejor película de los geniales Monty Python. En cualquier caso, su saldo en solitario en modo alguno puede compararse al legado que han dejado como grupo.

La química de los Beatles funcionaba como una extraña amalgama de personalidades. Su productor, George Martin, definió el ajuste entre John y Paul comparándolo con la mezcla entre el vinagre y el aceite: aislados, pueden resultar demasiado ácidos o excesivamente untuosos; juntos, se equilibran. Lennon aportaba un innegable desgarro, una fuerza corrosiva y un toque blues que añadían mordiente a las canciones; McCartney proporcionaba la ligereza, el optimismo, la fluidez melódica. Y no hay que desdeñarlos como instrumentistas: John imprimía a su guitarra un ritmo personal e intransferible, Paul introdujo muchas novedades en el uso del bajo y la guitarra solista de George o la batería de Ringo eran justas y eficaces, lejos del exhibicionismo posterior del rock.

Y luego estaban sus personalidades: fáciles de diferenciar, pero, al igual que sus voces, perfectamente capaces de amalgamarse en un todo. No es difícil destacar, con todo, la de Lennon, agrandada por la mitología y la necrofilia. John Winston Lennon era un niño de postguerra, nacido en pleno bombardeo alemán sobre Liverpool. Llevaba como estigma bélico ese segundo nombre en homenaje a Winston Churchill, al igual que la España posterior a 1939 se pobló de significativos Jose-Antonios. “Me nausearon en Liverpool mientras los hitléricos bombardeaban el barrio”, escribía en In his own write.

Su libro preferido era Alicia en el país de las maravillas, y Peter Pan su mito emblemático: el síndrome de quien se negó a crecer. No es que Lennon no quisiera evolucionar: se fue de los Beatles porque no se resignaba a estancarse. Es que no aceptaba los mecanismos iniciáticos por los que alguien deja de ser él mismo para encajar en el molde que a cada uno, como el ataúd, se le tiene preparado: profesión, oficio, talante, personaje, carnet de identidad, libreta militar, permiso para conducir… Por no aceptar, no quiso ni siquiera pasarse la vida siendo un Beatle. Y esa fue su perdición. Uno de sus fans que no aceptó ese cambio acabó con su vida.

Con todo, hay algo que diferencia radicalmente a John Lennon, no sólo respecto a otros hombres ilustres, sino incluso en relación con otras figuras del rock. Él lo tuvo todo a los 25 años: era mundialmente famoso y en su cuenta corriente entraban anualmente 900 millones de los de entonces sin necesidad de hacer nada. Él decía que se alegraba de haber llegado joven a esa situación porque así se sentía completamente liberado. Le parecía terrible luchar toda una vida para situarse, hacerse célebre, ser respetado e influyente, tener pasta. Él ya lo había logrado y se dedicó directamente a ser persona. A ser persona, no a ser adulto. Y a partir de determinado momento quiso utilizar su influencia para arreglar un poco las cosas. No le faltó instinto al abrazar la causa del pacifismo, a la que proporcionó su himno Dad una oportunidad a la paz.

La influencia de los Beatles en la música y en la cultura popular permanece intacta transcurridos casi cincuenta años desde la publicación de su primer single. IZQUIERDA: Portada del LP The black and white album de The Hives (2007), claramente inspirada en la portada del With The Beatles de 1963.

Pero muchas de las características que en John se daban en grado superlativo serían extensibles a los otros Beatles. Ellos surgieron en los años 60 por un cúmulo de circunstancias difícilmente repetibles. Cuando aparecieron en escena, el rock and roll que hoy llamamos clásico, el de los años cincuenta, estaba prácticamente en extinción, con Elvis en la mili, Little Richard en un convento, Chuck Berry en la cárcel, Buddy Holly en la tumba, Jerry Lee Lewis fuera de combate por haberse casado con su primita de 12 años… Los Beatles retomaron esa herencia, la estilizaron, la recrearon, la pusieron al día, la hicieron evolucionar y salvaron todo ese torrente de energía adolescente proyectándolo hacia metas más ambiciosas.

La suerte quiso que todo eso coincidiera con un vasto movimiento de revisión de valores de los que gente como ellos (o Dylan) se convirtieron en portavoces. Como haría notar Lennon, tenían la impresión de ir todos en un mismo barco que navegaba hacia delante; quizá ellos fueran en la proa o en lo alto del palo mayor, pero el barco se movía solidariamente. Con razón los propios Beatles se negaron siempre en redondo al paripé de la reaparición: habría habido que recomponer toda una época para que su vuelta tuviese sentido. Seguramente ha habido momentos más vanguardistas en la cultura del siglo XX, e incluso más comerciales; pero una mezcla tan convincente de profundidad y difusión raramente se ha dado y difícilmente volverá a repetirse.

IR AL ANEXO “11 OBRAS MAESTRAS: LOS ÁLBUMES DE LOS BEATLES”.

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