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Rick Wright, “La Gran Actuación En El Cielo”

Publicado el Domingo 9 agosto 2015

Richard William Wright, más conocido como Rick Wright, teclista y cantante del grupo Pink Floyd, falleció anteayer, 15 de septiembre de 2008, “después de una corta lucha contra el cancer”, según una breve nota de su portavoz para informar a los medios. Aunque siempre estuvo en un segundo plano fue miembro fundamental del grupo Pink Floyd desde sus orígenes. Junto a Roger Waters y Nick Mason, a los que conoció en la Universidad como estudiantes de arquitectura, fueron los tres integrantes que se mantuvieron unidos tras las diferentes transformaciones, desde la primera banda que formaron en 1964 de rythm and blues llamada Sigma 6 y sus diversos cambios de nombre, miembros e instrumentos, hasta la incorporación en 1965 de Syd Barret y Bob Klose en el nuevo proyecto Tea Set, nombre que cambiaron al coincidir en un concierto con otra banda llamada igual, sugiriendo Barret el de The Pink Floyd Sound, más tarde The Pink Floyd y finalmente Pink Floyd.
Entre las aportaciones más importantes de Wright están las atmósferas y sonidos de órgano Hammond y sintetizadores tan característicos del grupo, además de la participación en la voz y en la composición de las canciones en todos los discos fundamentales, canciones firmadas bien en colaboración, bien en solitario (las más recordadas suelen ser las del álbum “Dark Side Of The Moon” por su trascencencia, “The Great Gig in the Sky” -Wright-, “Us and Them” -Waters/Wright- y “Breathe” -Gilmour/Waters/Wright-, así como el “Shine On You Crazy Diamond” -Gilmour/Waters/Wright- del disco “Wish You Were Here”), hasta la edición del disco “Animals” en 1977 donde el protagonismo de Roger Waters y en menor medida David Gilmour acapararon todas las composiciones. Problemas irreconciliables con Roger Waters acabaron con la salida de Rick Wright de la banda (aunque siguió como músico de sesión), hasta que marchó Waters y volvió a integrarse paulatinamente con los demás miembros. Si bien en los últimos años, tras coincidir con Waters en el concierto “Live 8” en 2005, volvieron a reconciliarse.
En solitario grabó tres discos, el primero cuando todavía estaba con el grupo (los problemas ya bullían en el ambiente), en 1978, el titulado “Wet Dream”, del que nunca se sintió orgulloso por considerarlo amateur y con una producción pobre, aunque al final le cogería cariño (personalmente me parece un buen disco, pop-sinfónico con acercamientos ocasionales al jazz, sencillo e íntimo y con melodías muy agradables). En 1984 editó un trabajo electrónico alejado de todo lo anterior, “Identity”, junto con Dave Harris con quien formó el grupo para la ocasión bajo el nombre de Zee (en palabras de Wright: “un error experimental”). Y en 1996 el considerado por sus fans como el álbum más logrado de los componentes de Pink Floyd en solitario, “Broken China”, recuperando el modo de disco conceptual, en esta ocasión tomando como temática la depresión y la lucha por superarla, dedicado a la que poco después sería su tercera mujer, Millie (contó con la colaboración de Sinead O’Connor en dos canciones destacadas, “Reaching for the Rail” y “Breakthrough”).
Sirva este breve recuerdo como homenaje a un artista que aunque le toco vivir el éxito más entre sombras fue uno de los pilares fundamentales sobre los que el sonido de Pink Floyd se erigió.

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Un prestigitador llamado Springsteen

Publicado el Miércoles 29 julio 2015

bruce2.jpgEn la década de los 70 fue saludado como el futuro del rock, en los 80 se convirtió en una superestrella, en los 90 parecía perdido para la causa y en el siglo XXI ha recobrado la capacidad para emocionar. “Magic” es la última prueba irrefutable de que Bruce Springsteen es un artista cuya inspiración no se ha agotado. Es una obra que remite a su glorioso pasado. Rezuma honestidad y vitalismo. Todo aquello que hace que el rock sea redentor.

Pero hagamos un flashback para repasar la carrera del Boss aprovechando la coyuntura de que ha editado su décimo quinto disco en estudio. Bruce Springsteen (23-09-1949, Freehold, NJ) llevaba ya intentándolo en los 60 (Castiles, Child, Steel Mill) cuando a principios de los 70 le fichó Columbia Records. En un principio se le etiquetó con el reducido estereotipo de nuevo Dylan. Un cliché que se le quedaba pequeño. Sí, esgrimía una lírica cercana a la del bardo de Duluth, pero era capaz de hacer rock’n’roll en la línea de un Elvis Presley o un Jerry Lee Lewis. Y era un amante confeso del Wall Of Sound del genial Phil Spector.

La ópera prima de Springsteen no podía ser más prometedora. “Greetings From Asbury Park, N.J.” (1973) era un estreno a lo grande. Presumía de temazos del calibre de “Growin’ Up”, “Spirit In The Night”, “For You” o “It’s Hard To Be A Saint In The City”. No tenía relleno. Pero pasó inadvertido. Sin embargo, “Blinded By The Light” se convirtió tiempo más tarde en un hit para Manfred Mann’s Earth Band.

La continuación corrió la misma suerte. “The Wild, The Innocent & The E Street Shuffle” (1973) no sólo mantiene el nivel creativo, sino que en algunos casos supera el listón (seminales “Incident On 57th Street”, “4th Of July, Asbury Park (Sandy)” y “New York City Serenade”). Springsteen empieza a cincelar su mítico mundo de coches y chicas. Este también es el álbum de los guiños jazzísticos y de esa epopeya teenager que es “Rosalita (Come Out Tonight)”.

A la tercera fue la vencida. El ascenso de Springsteen no es precisamente meteórico. Lento, pero seguro. O sea que cuando llegó a la cima ya era un artista hecho y derecho. El Boss reúne la formación que mejores resultados le ha dado. Esa E Street Band conformada por Clarence Clemons al saxo, Steve Van Zandt a la segunda guitarra, Danny Federici al órgano, Roy Bittan al piano, Garry Tallent al bajo y Max Weinberg a la batería. “Born To Run” (1975) es, escogiendo un atajo, el mejor disco de Springsteen. Es más, es uno de los grandes álbumes de la historia de la música popular. La insuperable “Thunder Road”, la brutal “Backstreets”, ese himno que es “Born To Run” o la monumental “Jungleland” son partituras inmortales. Especialmente recomendable es la edición del 30 aniversario. Sea como fuere, este es el disco que catapultó al Boss al status de crack mediático.

bruce11.jpgTras esta romántica obra maestra de rock urbano llegan los problemas. Springsteen se mete en una batalla legal contra su representante al descubrir que los derechos de sus canciones no le pertenecen. Así que pasan tres largos años hasta que ve la luz un nuevo disco. En plena era punk sale “Darkness On The Edge Of Town” (1978), que supura amargura en grandes cantidades. Ahora las viñetas reflejan las inquietudes de héroes anónimos de clase trabajadora. El sueño americano se convierte en pesadilla. “Badlands” (con el clásico filme de Terrence Malick en mente), “The Promised Land” o “Candy’s Room” son joyas que ponen de manifiesto que la rabia y la angustia pueden servir de vehículo para escribir grandes temas.

Después publicó “The River” (1980). Este es un doble álbum en el que se revela la gran versatilidad de un autor capaz de confeccionar himnos para reventar estadios (“Hungry Heart”, “Sherry Darling”, “Out In The Street”) o en las antípodas es capaz de romper corazones con baladas sinuosas (“Point Blank”, “Drive All Night”, la misma “The River”).

Y la sorpresa llegó acto seguido. Springsteen se lo montó él solito mucho antes de que se pusieran de moda los “Unplugged”. “Nebraska” (1982) es una gran colección de temas acústicos que retrotraen a Bob Dylan, Johnny Cash o Woody Guthrie. La América de Reagan queda retratada en blanco y negro con historias de perdedores y seres marginales. Grabado en un cuatro pistas, “Nebraska” es un álbum de una desnudez máxima. No hay finales felices. Tras el fundido en negro brotan las lágrimas…

Hasta aquí, la obra de Springsteen es inmaculada. A partir de “Born In The USA” (1984) empiezan las dudas, los peros, los defectos. Este es el punto de inflexión. Springsteen ya estaba instalado en el star-system, pero a partir de este momento pasa a ser una megaestrella. “Born In The USA” es un buen disco, pero peca a ratos de superficial (cae presa del populismo). Eso sí, “Bobby Jean”, “Downbound Train” o “No Surrender” valen un potosí. Por cierto, el tema que da título al disco fue etiquetado de himno conservador, cuando es todo lo contrario. El caso es que Springsteen no hizo bien la digestión de vender millones de discos.

“Tunnel Of Love” (1987) es irregular. A este romanticismo le falta la sustancia de antaño. Luce una producción que por momentos es irritante. Algunos lo consideran un disco de culto. Se equivocan. Falta pasión, se echa de menos la rabia y la frustración que impulsaban a Springsteen hacia metas superiores. Esconde buenos temas, por supuesto. Verbigracia, “Brilliant Disguise” o “One Step Up”. Este LP presagió el divorcio de Springsteen, que acabaría casándose después con la cantante Patti Scialfa (posteriormente miembro de la E Street Band).

bruce21.jpgSe abre un tiempo de silencio. Un lustro después vuelve con dos discos. “Human Touch” (1992) es flojo. La producción sigue siendo un lastre y lo peor es que las canciones dan la impresión de ser rutinarias. Uno echa de menos a la E Street Band. “Lucky Town” (1992) es otra cosa. Está un escalón por encima. Tampoco es que sea para tirar cohetes, pero se sostiene por una superior inspiración. Lo que es una evidencia es que Springsteen carece del feeling de tiempos pretéritos.

Antes de grabar “The Ghost Of Tom Joad” (1995) gana el óscar por “Streets Of Philadelphia”. Se ha convertido en el rey Midas. Cuando los presagios son peores, Springsteen demuestra que aún se puede defender su causa. “The Ghost Of Tom Joad” recupera la autenticidad de “Nebraska”. Basándose en “Las Uvas De La Ira” de John Steinbeck y con la película de John Ford bien guardada en el corazón, Springsteen ofrece una nueva lección de cómo aguantar el tipo con medios austeros. Como apunte anecdótico cabe destacar que la canción que sirve como título para el disco tuvo una cover de Rage Against The Machine.

“The Rising” (2002) sirve para que continúe recuperando crédito. Vuelve a grabar con The E Street Band (desde el “Born In The USA no hacía tal cosa). Con la tragedia del 11 de septiembre como trasfondo, “The Rising” se eleva con el ingrávido peso de 15 canciones donde la esperanza acaba ganando la partida al dolor y la tristeza.

Como confirmación de que está en buena racha edita “Devils & Dust” (2005). Retorno a la faceta acústica y a la exploración de su vertiente de contador de historias. “Devils & Dust” es un escalofriante retrato de un soldado en la guerra de Irak, “Long Time Comin’” refresca por su aliento vivificante. “Maria’s Bed” y “All I’m Thinkin’ Bout” también sobresalen en un álbum notable.

El siguiente paso es inesperado. “We Shall Overcome: The Seeger Sessions” (2006) es el primer disco de versiones en la larga trayectoria de Springsteen. Se trata de un excelente tributo a la figura de Pete Seeger y por extensión de los cantautores folk cuyo compromiso con la realidad circundante es total.

Por último, saca “Magic” (2007). Otra vez cuenta con sus mejores compañeros de viaje: la seminal The E Street Band. En el álbum hay constantes guiños a su propia obra (sirva de ejemplo la cita obvia a “Tenth Avenue Freeze Out” que se observa en “Livin’ In The Future”). Pero también es fácil discernir referencias a clásicos de la Biblia del Rock (brilla con intensidad la spectoriana “Girls In Their Summer Clothes”).

Bruce Springsteen no gozará del prestigio intelectual de otros artistas, pero la calidad de su trabajo resiste la comparación con cualquiera de ellos. Resulta lamentable comprobar cómo muchos le desdeñan desde el desconocimiento o porque no entra en el canon de lo ‘cool’ proclamar que te gusta Springsteen. No obstante, parece que su figura cada vez es más reconocida por grupos ‘indies’. Llegará el momento de su exaltación. No cabe la menor duda de que será reivindicado como una figura esencial. En contraposición, también es irritante comprobar como para muchos el rock se reduce a Springsteen. Ni una cosa, ni la otra.

El genio de Freehold se merece un puesto de honor en el Olimpo. Sólo hay que asistir (uno siempre acaba estupefacto) a alguno de sus incontestables directos para saber que es muy grande. Y si no, basta con un somero repaso a su primera etapa antes del estrellato universal. O, qué demonios, tengamos en cuenta que fue capaz de descartar los temas incluidos en la magnífica caja “Tracks” (1998). Este tipo ha hecho historia.

Por Jose Luis Ruiz

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Dennis Wilson, “Farewell My Friend”

Publicado el Miércoles 10 junio 2015

Dennis Wilson (9-diciembre-1944) fue el más mujeriego, problemático y salvaje de los tres hermanos, la oveja negra en un clan familiar donde con el tiempo se vería que nínguna oveja era precisamente blanca. Sintió especial pasión por el mar, la pesca y el surf, atracciones que unidas a la música compaginó encantado con las chicas, los coches y las drogas. En una familia en que la música formaba parte de la vida cotidiana (su padre, tirano y frustrado compositor según todas las crónicas, tocaba el piano, su madre el órgano), no era raro ver a los hermanos Wilson interpretando canciones en fiestas del colegio o en reuniones familiares, sobre todo los viernes por la tarde. Su inquietud, aficiones y rebeldía hicieron que Dennis no mostrara tantas facultades ni interés como sus hermanos. Tuvo que interceder su madre para que lo aceptaran en la banda que pasaría a la historia como The Beach Boys. Además de participar en las voces, decidieron ofrecerle el puesto de batería, aunque no siempre fue él el que grabó el instrumento en los discos. Siendo el único que practicaba surf era lógico que fuera el más influenciado por toda la moda que surgió alrededor de este deporte: chicas, sol, vacaciones y música, con los instrumentales de Dick Dale y sus Deltones como punta de lanza. Comentó al grupo lo divertido que sería componer una canción sobre aquella moda juvenil, naciendo así el que sería primer éxito de la banda, “Surfin”. Con el tiempo, aunque con frecuencia metido en peleas y algún que otro accidente de coche, acabó convirtiéndose en un buen instrumentista, aprendió a tocar el piano y aunque seguramente era el más limitado de los hermanos para cantar, Dennis suplió las carencias de su voz con altas dosis de intimidad y una capacidad envidiable para lograr emocionar. Se estrenó como compositor cuando la fama de los Beach Boys cotizaba a la baja y la Invasión Británica al alza, era el final de la década de los ’60, el apogeo del hippismo y la psicodelia. La sombra de Brian Wilson se desdibujaba por momentos, aprovechando los demás componentes los resquicios para empezar a mostrar el brillo de sus luces. La primera canción compuesta por todos los Beach Boys sin la colaboración de Brian Wilson aparece en el disco de 1967 “Wild Honey” (se trata del tema “How She Boogalooed It”). En el siguiente disco, “Friends” (1968), Dennis Wilson firmó sus primeras composiciones sin la participación de sus hermanos, sencillas pero de gran calado emocional (“Little Bird” y “Be Still”, esta última sobrecoge tan sólo con voz y teclado), donde los excesos ya empezaban a notarse en sus cuerdas vocales. Amigo del riesgo, en esta época Dennis no hacía ascos a ninguna sustancia ni fiesta y si había mujeres por medio mucho mejor. Fueron precisamente dos amigas de Charles Manson las que le llevaron a entablar amistad con este lunático personaje, amistad que casi le cuesta la vida a él y a un hijo suyo (“soy el tipo más afortunado del mundo, porque salí de ésto perdiendo apenas algo de dinero”). Tanto su carrera como la de los Beach Boys quedaron muy tocadas tras el descubrimiento de su relación con este asesino.
Dennis alcanzó la madurez compositiva coincidiendo con el cambio de década y de casa discográfica, demostrando todo su talento en el primer disco de los Beach Boys para la Warner, mucho más colectivo y con menor participación directa de Brian (aunque este siguió ofreciendo en él, como no, alguna de las mejores perlas del disco), el titulado “Sunflower” (1970), en el que merece mención especial la composición de Dennis “Forever”, emocionante balada con todos los ingredientes para convertirse en clásica, situándose a la altura de las mejores canciones del grupo. En 1971 se editó la película de carretera dirigida por Monte Hellman “Two-Lane Blacktop” (“Carretera asfaltada en dos direcciones”) en la que Dennis interpretó uno de los papeles protagonistas como “El Mecánico”. Ese mismo año en un accidente con una puerta de cristal se cortó varios tendones de la mano, lo que le impidió tocar la batería durante cinco años. Vuelve a aparecer en los créditos como compositor y productor en el álbum “Carl And The Passions – So Tough”, editado en 1972 (“Carl & The Passions” fue uno de los nombres del grupo antes de llamarse Beach Boys), con dos canciones que elevan el disco de las sucias aguas por las que navega la mayor parte del tiempo: “Make It Good” y sobre todo la que cierra el álbum “Cuddle Up”, íntima, desgarradora por momentos, obra maestra que no desentonaría en el posterior disco en solitario “Pacific Ocean Blue”. Encontramos otra joya para colocar en el altar de las mejores baladas en el disco “Holland” (1973), “Only With You”, esta vez cantada por su hermano Carl. En 1974 colaboró con Billy Preston en la composición de la canción “You Are So Beautiful”, que haría famosa Joe Cocker y que Dennis cantaría en numerosos conciertos como homenaje a sus fans.
No debemos olvidar que el punk y la nueva ola se imponían entre las noticias de las revistas y emisoras musicales en 1977, cuando se editó el primer disco en solitario de un miembro de los Beach Boys, el “Pacific Ocean Blue” de Dennis Wilson, que aunque tuvo buenas críticas, fue aceptable pero escasa la respuesta del público. No era música de moda, incluso se la podía ver en muchos aspectos como una revisión de estilos ya desarrollados anteriormente. Pero, como suele pasar con las cosas en las que uno lo entrega todo, el tiempo se encargó de hacer relucir cada vez con mayor intensidad toda la personalidad, talento y emoción que sus surcos contenían. Se convirtió en disco de culto y hoy ya no es raro verlo en las listas de los mejores discos del rock. Dennis se implicó al máximo en todo el proceso encargándose de la composición, arreglos, producción, voz, teclados y batería (con la colaboración destacada de Gregg Jakobson, familiares y abundantes músicos en vientos, coros, bajo y guitarra). En este trabajo entregó su alma, en medio del caos en que se había convertido su vida logró encontrar el espíritu palpitante de unas flores destruídas años atrás. Nos habla de deseos en la grandiosa “River Song”, de su amor por el rock and roll en “What’s Wrong” y en “Friday Night” (esta con una introducción que recuerda claramente al “Shine On You Crazy diamond” de Pink Floyd, grupo que personalmente opino que flota en canciones y ambientes de este disco), de amor y soledad en las desgarradoras “Thoughts Of You” y “Time” (Randy Newman, nacido también en Los Angeles, viene inevitablemente a mi cabeza también en varias canciones de esta obra), de ecología en “Pacific Ocean Blue”, de color y esperanza en “Rainbows”, de despedidas inevitables en la atmosférica y genial “Farewell My Friend”, de sueños y realidad en “Dreamer” o en la que cierra el disco “End Of The Show”, con una voz conmovedoramente rota. Abrazado por una suntuosa producción y exquisitos arreglos el corazón que late es el de un disco de sombras y soledad, alejado del sol y la alegría, donde las únicas luces que brillan son las de la luna y la esperanza.
La nueva edición del disco, publicada este año, está realizada con esmero y cariño. Además de la excelente presentación, fotos e información, aporta abundante material inédito, con especial dedicación a las canciones del álbum que estaba preparando antes de morir, “Bambu” (antes de las investigaciones para esta reedición se conocía como “Bamboo”). Se trata de temas en general menos oscuros y personalmente me parecen de menor intensidad emocional, siendo la sensación que me dejan la que frecuentemente acompaña a este tipo de reediciones: resultan interesantes, emocionantes incluso en ocasiones, que sacian la ilusión y el afán completista, pero que en ningún momento superan lo ya escuchado (por el momento me quedo con “Love Remember Me”, “Wild Situation”, “Album Tag Song”, y sobre todo los bonus “Tug Of Love” y la versión interpretada esta vez por él del “Only With You”).
La publicación del disco en solitario no significó que dejara de pertenecer a los Beach Boys, siguió como miembro de la banda con sus altibajos por problemas derivados de la drogadicción, con expulsiones y reconciliaciones, entregando dos buenas composiciones para el álbum de los Beach Boys “L.A. Light Album” de 1979, que tenía previstas para “Bambu”: “Love Surrounds Me” y “Baby Blue”.
En 2007 se puso a la venta el DVD documental “Dennis Wilson Forever”, un repaso a su vida a traves de entrevistas a gente que lo conoció muy de cerca, producido y dirigido por su cuñado Billy Hinsche, componente del grupo Dino, Desi & Billy, además de acompañar como multiinstrumentista a los Beach Boys y otras formaciones (todavía no he tenido la oportunidad de verlo).
Rebelde y carismático, cinco matrimonios con sus correspondientes divorcios (entre ellos con Christine McVie, de los Fleetwood Mac), cinco hijos, amistades peligrosas, varios intentos de rehabilitación sin éxito, una fortuna gastada sin control llegando a perder una de sus pertenencias más queridas: el velero “Harmony”, expulsiones varias de la banda llegando a las manos con su primo Mike Love, quien decidió contratar guardaespaldas para que no se le acercara, especialmente cuando estuviera bebiendo “zumo de naranja” (solía usarlo para mezclar el vodka). Cumplíó a rajatabla los lemas “Vive rápido, muere joven y tendrás un cadáver bonito” o “Sexo, Drogas y Rock and Roll” acompañándolos de fuertes dosis de generosidad autodestructiva. La gente que lo conocía sabía que no estaba hecho para durar, por lo que la noticia de su muerte el 28 de diciembre de 1983 más que sorpresa era algo esperado. En una de sus inmersiones en Marina del Rey no salió a flote. Si bien los conflictos todavía seguirían. Los familiares discutieron sobre el lugar donde enterrarlo, si junto a su padre o en el mar; ganaron los que opinaban que deseaba hacerlo en el océano Pacífico, aunque para ello necesitaran la intercesión de Ronald Reagan para conseguir el permiso. Tampoco lograron ponerse de acuerdo en la canción de despedida ni en quien leería un relato de la biblia, mientras su hijo Michael tendría pesadillas con el entierro durante años.
En fin, una familia con sus problemas y conflictos que será recordada por componer una banda sonora muy especial tanto para su película como para la nuestra.

Enlaces interesantes:
En este enlace tenéis una página muy completa sobre Dennis y los demás miembros de los Beach Boys (en castellano)
Aquí una buena crónica sobre todo lo que rodeó su muerte (en ingles)
Aquí una entrevista realizada en 1976 (en inglés)
En este otro de youtube una corta entrevista en TV al grupo en 1980, con Dennis… un tanto “perdido”, no es de buena calidad pero vale la pena. Fijaros en el saludo: “good morning”… todavía es por la mañana…

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Roky Erickson y The 13th Floor Elevators

Publicado el Sábado 30 mayo 2015

Roky Erickson y The 13th Floor Elevators
Ojos Estrellados

roky1.jpgLa historia de Roky Erickson (Roger Kynard Erickson 15/07/1947, Dallas, Texas) es una de esas raras páginas de penalidades y superación personal que de vez en cuando nos deja la historia del Rock and Roll. La historia del éxito, la caída a los abismos de la locura y la resurrección de un nombre clave para entender la música del siglo XX.
Roky Erickon es bien conocido como líder y miembro fundador de The 13th Floor Elevators, grupo surgido en Texas en 1965 y que en su efímera carrera marco varios hitos importantes, como ser el primero en utilizar el término “psicodelia” aplicado al mundo de la música, inaugurando así una de las corrientes mas importantes de los 60. Fue en el titulo de su primer disco, “The Psychedelic Sounds Of The 12th Floor Elevators” (1966) un disco que incluía el tema “You’re Gonna Miss Me”, un auténtico bombazo comercial en la época y que aun hoy permanece como su tema mas reconocible.
El sonido de The 13th Floor Elevators, a pesar de lo que pueda parecer, no tenía demasiado que ver con la corriente de grupos psicodelicos que surgieron en EE.UU (en especial en la costa Oeste) a mediados de los 60. Mientras estos partían de unos sonidos folk al que añadían instrumentaciones inéditas para lograr ese característico sonido “amigable”, los Elevators partieron de unos principios mucho mas salvajes y guitarreros, muy influenciados por el blues-rock hasta el punto que algunas fuentes señala a la banda como precedente mas o menos remoto del Punk norteamericano.
El sonido de la banda se caracterizaba, a parte de por las estridentes guitarras y la peculiar voz nasal de Roky Erickson por el instrumento llamado Electric-Jug que sin duda fue su marca de estilo mas característica. La “Jarra Eléctrica” era simplemente una jarra con un micrófono acoplado al fondo y con el que se obtenía soplando ese peculiar sonido.
Pero ese primer disco, a parte del que fue su gran éxito, contenía una buena cantidad de temas memorables como “Splash1”, “Don’t Fall Down” o “Fire Engine” que hacen de ese debut un punto de referencia mas que prometedor para la banda.
El segundo disco de The 13th Floor Elevators, “Eastern Everywhere” es considerado unánimemente por la crítica como su mejor trabajo. Con una producción mas cuidada y una mayor variedad de registros este álbum contiene algunas de las mejores canciones compuestas por Roky Ericson para la banda. Hay espacio para enérgicos e hipnóticos temas como “Slip Inside This House”, “Slide Machine” o “Somebody To Love” pero también para canciones mas introspectivas, de una indudable belleza como “Dust”, “I Have To Tell You” o “It’s All Over Now, Baby Blue”, cover de Bob Dylan.
“Eastern Everywhere” (1967) no tiene un hit claro como “You’re Gonna Miss Me” y aunque la acogida de la crítica fue favorable, la recepción comercial no lo fue tanto, y empezaron a surgir las primeras diferencias en el seno de la banda, al tiempo que Roky Erickson comenzaba a refugiarse en el consumo desmedido de todo tipo de substancias estupefacientes.
“Bull On The Wood” (1968), el tercer disco de estudio de la formación no hace sino confirmar la caída en picado de la banda y del propio Erickson, muy mermado ya de sus facultades mentales, hasta el punto que la mayoría de composiciones son del guitarrista Stacy Sutherland. Ni que decir tiene que la calidad de este trabajo se vio muy mermada por todas estas circunstancias.
Justo en esta época Roky Erickson comienza a cometer pequeños delitos para costearse sus numerosas adiciones y finalmente en 1969 es detenido y enviado a un psiquiátrico. Termina aquí la historia de una banda y comienza el descenso a los infiernos de una persona reducida a la mínima expresión de la condición humana. Una estrella del pop adolescente convertido en un desheredado condenado a una vida de locura.

roky2.jpgTras la disolución de The 13th Floor Elevators los detalles sobre la biografía de Roky Erickson se vuelven confusos e incluso contradictorios entre las diversas fuentes. Parece claro que el periodo que va de 1969 a 1972 Roky lo pasa internado en un psiquiátrico, algunas versiones sostienen que allí se le somete a fuertes terapias de electroshock y medicamentos para tratar su esquizofrenia, aunque lo que esta claro es que a su salida del centro, en 1972, Roky Erickson ya no era el mismo.
No es lugar este para profundizar en unos problemas mentales y una situación personal que sin duda debió ser difícil. Lo que si nos compete es hablar de la carrera musical de Roky Erickson a partir de este punto. Una carrera mucho mas desconocida y que tiene momentos verdaderamente brillantes.
En algún punto de esta etapa Roky forma una nueva banda, Bleib Alien, con un sonido mucho mas duro que el de los Elevators y con unas temáticas centradas en la ciencia ficción y el cine de terror. Con esta nueva banda comienza a dar conciertos en garitos locales y a componer nuevas canciones, como las notables “Two Headed Dog”, “Cold Night For Alligators”, “Starry Eyes” o “Stand For The Fire Demon”.
Aunque alrededor de la figura de Roky Erickson se formó en seguida un nutrido grupo de incondicionales fans, el éxito comercial no acompañó esta nueva etapa y los diversos fraudes por parte de promotores y productores a los que vio sometido hacen que ordenar su discografía sea una labor prácticamente imposible ya que, guiado por su condición mental Roky firmó varios contratos discográficos con sellos oscuros que se repartieron los beneficios de sus obras y que editaron multitud de singles, 45Rpm, lp’s semioficiales y todo tipo de material con canciones que en ocasiones no eran mas que puras maquetas con una ínfima calidad de grabación y por las que Roky Erickson no veía un solo dolar.
Para acercarse con buen pie a la obra de Roky Erickon en solitario recomiendo la caja “I Have Always Been Before: The Roky Erickon Anthology” (Shout Factory, 1994) donde se recopila con rigor toda la obra del músico estadounidense.
A lo largo de los 70 Roky Erickson compone una ingente cantidad de canciones de todo tipo, en solitario, junto a The Aliens y junto a otras bandas o combos locales como The Ressurrectionists o The Explosives. Canciones que van de la fiereza demente de “Creature With The Atom Brain” o “Bloody Hammer” a la delicadeza acústica de preciosas canciones como “I Have Always Been Here Before” o “You Don’t Love Me Yet”.
En 1981 Roky Erikson declara haber sido abducido por un alien, y gradualmente va desapareciendo de la actualidad musical hasta que a principios de los 90 diversas bandas como R.E.M comienzan a reivindicar su figura provocando su vuelta a la actualidad. Comienza a dar de nuevo conciertos e incluso grabar algunas canciones nuevas.
Roky Erickson, durante estas tres largas décadas vive al borde de la pobreza, de diversos subsidios estatales, abandonado a su suerte y sin ningún tratamiento especifico para su dolencia. No es hasta el 2001 cuando su hermano asume su custodia y Roky comienza a recibir los cuidados y el tratamiento adecuado.
Alguno de nuestros lectores seguro que ha tenido la ocasión de verle recientemente en concierto, muy recuperado y feliz de poder dedicarse en cuerpo y alma a aquello que lo ha convertido en un mito viviente: El Rock and Roll.

Escucha:
You Don’t Love Me Yet

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Dust

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Paginas recomendadas:
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Confesiones de Leonard Cohen

Publicado el Domingo 24 mayo 2015

-“…entonces lo que quería era ser un héroe tipo Superman o Capitán Trueno”.

-“El caso es que me dispuse a viajar a Nashville, pero en el camino pasé por Nueva York y entré en contacto con el movimiento que formaron Joan Baez, Bob Dylan y demás. Empecé a escribir mis canciones”.

-“Yo era al menos diez años mayor que toda aquella gente. ¿Rebelde? No, siempre tuve la sensación de que ninguna de aquellas causas era lo suficientemente radical. Me parecían limitadas a modelos establecidos, y yo luchaba contra cualquier modelo”.

-“…¿podían pensar los hippies que serían objeto de ridículo para una generación? ¿Con lo autoconscientes y orgullosos que estaban de haber dado pasos valerosos y seguros para encontrarse a sí mismos dentro de una sociedad inamovible? ¿Con los riesgos, las opciones, la marihuana que fumaron, el ácido que consumieron? ¿Pensaron alguna vez que se mofarían de ellos, como si fueran dibujos animados? No. Y así es, con cada generación. Hay un dicho: “Aquel que se casa con el espíritu de su generación será viudo en la siguiente””.

-“Creo que el ser humano debe defender sus creencias contra viento y marea. Cualquiera que sea la postura que él cree que debe adoptar debe hacerlo. Si cree que debe luchar debe hacerlo y si cree que debe esconderse también. Esa es mi postura política; pura cuestión de supervivencia”.

-“Hubo un momento, concretamente en la época que estuve en Cuba, en que declaré que estaba profundamente interesado por la violencia. Luego, cuando pude comprobar lo que era, decidí que quería evitarla a todo precio”.

-“Mucha gente dice que no sé cantar. Y he considerado estas opiniones muy seriamente. Hubo un tiempo en que llegué a la conclusión de que no sabía cantar, pero que sabía hacer otra cosa, llámalo cantar o como quieras, pero hay algo en la voz que es verdadero y que es auténtico. Y así continué”.

-“Tuve problemas con “The Partisan”en Madrid, se suponía que tenía que grabarla en un estudio de televisión. Llegué alli, y me encontré con que habían preparado un decorado y habían contratado cuatro muchachas en minifalda… tenían que cantar la canción y yo moverme entre el decorado… Le dije al productor que yo no podía trabajar bajo esas condiciones. No creía apropiado tener a esas muchachas.., que por otro lado eran preciosas, que les pedía disculpas, pero que no podía cantar de esa manera. El productor me dijo que “o cantaba en este decorado o que no cantaba”. Me fui y no canté”.

-“En nuestro tiempo, ciertos mecanismos espirituales que eran útiles se abandonaron y olvidaron. Redención, arrepentimiento, resurrección. Todas esas ideas se tiraron por el inodoro. La gente desconfía de la religión y de todos los mecanismos redentores que son útiles”.

–Sobre el disco “Death Of A Ladies’ Man”
-“No puedo soportar el oírlo. Lo odio. Pero hay algo sobre esto que no quiero reconocer. Quizás es bueno, pero no es algo que comprenda. Fue un experimento no sé ni como entré en esto… es decir… te encuentras en ciertas situaciones y para cuando te quieres dar cuenta no sabes cómo has llegado a ellas”.
–En una entrevista que te hicieron en “Rolling Stone”, tu decias sobre Phil que “él no quería ninguna otra sombra en su oscuridad”…
-“No lo he visto desde que salió el disco. No lo vi cuando se hicieron las mezclas. El se llevaba las cintas de cada sesión a su casa. Tuve la oportunidad de confiscar legalmente las cintas y poder remezclar todo de nuevo, pero tampoco lo podía hacer porque era su música de todas maneras. Nunca debí hablar con Phil, fue una equivocación”.

-“Mi voz empezó a cambiar hacia el ‘82. Se ha hecho más profunda con los años y parece que seguirá ese camino. Pensaba que era por los 50 mil cigarrillos y varias piletas de whisky. Pero dejé de fumar hace algunos años y se sigue profundizando”.

-“”If It Be Your Will” realmente es una plegaria. Y “Hallelujah” tiene ese sentimiento. Muchas otras: “Dance Me to the End of Love”, “Suzanne”. Me gusta la música de las iglesias, las sinagogas, las mezquitas”.

–Es difícil de creer que descarte versos…
-“La cuestión es que antes de descartarlo tengo que escribirlo. Los versos malos toman tanto tiempo de escritura como los buenos. Como se dijo alguna vez, es tan difícil escribir una mala novela como una buena novela. No puedo descartar un verso antes de escribirlo porque la escritura del verso produce las delicias o intereses o facetas que atraparán la luz”.

-“Creo que las canciones son, en primer lugar , para el cortejo. Para encontrar a tu compañero. Para cosas profundas. Para conjurar el amor, para curar noches rotas, y para ser el acompañamiento central en los retos de la vida”.

-“Las canciones siempre significan algo para alguien. La gente seduce, encuentra a sus esposas, tiene hijos, lava los platos; la gente vive el día a día, y los acompañan canciones que podemos encontrar insignificantes. Pero su significado se afirma por ellos. Siempre va a existir alguien que afirme la importancia de una canción al tomar una mujer entre sus brazos, o al pasar la noche. Eso dignifica a las canciones. Las canciones no dignifican la actividad humana. La actividad humana dignifica a las canciones”.

-“La respuesta más particular puede ser la más universal”.

-“Cuando todo te falla, cuando no encuentras una salida ni siquiera en la religión, el amor se convierte en un clavo ardiendo al que aferrarse”.

-” Simplemente me gano la vida, educo a mi hijo, trato de hacer mi trabajo lo más claro y mejor que puedo, trato de no hacer daño a nadie. Es lo que puedo hacer, yo no tengo una estrategia, o un plan para hacer las cosas mejor…”.

-“Aún espero cosas de la vida. Pero las espero de la misma manera que espero flotar cuando entro en el Océano. Si entras correctamente en el agua, no te hundirás. Lo mismo que en la vida, si entras correctamente… bueno, hay veces que tragas un poco de agua, pero hasta que mueres, el Océano te soporta perfectamente, y la vida te soporta perfectamente también”.

-“Entré en el monasterio después de publicar mi último disco, en 1993. Me acercaba a los 60 años y mi viejo profesor y gran amigo (el maestro Roshi) estaba a punto de cumplir los 90. Pensé que no le quedaba mucho tiempo, que tal vez a mí tampoco, y creí que era el momento de reforzar mi unión con él, de estudiar más a fondo sus enseñanzas. Entonces me hice monje. No fue porque estuviera buscando otra religión, no; yo estoy contento con mi propia religión. La vida allí arriba no es una vida religiosa, sino de trabajo duro y de estudio”.

-“No buscaba una elevación espiritual, sino una solución a la presión de mi vida, y me daba igual si eso pasaba por la religión, la cocina o la filosofía. Pero no conseguí entender el concepto budista, me canso intentándolo”.

-“Después de un cierto período, empecé a sentir que mis conocimientos habían llegado a un punto determinado y tuve una revelación: me di cuenta de que no tengo talento para los estudios de religión. No creas que me sentí contrariado, sino aliviado, relajado: ya no tenía que estudiar más”.

-“…Yo nunca he sabido realmente de dónde viene mi estado depresivo, pero tiene que ver con un alejamiento de mí mismo. Ha sido el motor, el mecanismo determinante que me ha hecho tomar toda actitud en la vida: he vivido tratando de evitarla, de escapar de ella, de entenderla, de manejarla”.

-“He buscado en todas partes, en la Cienciología, en el Zen, en el sexo, en las drogas, pero ninguna de esas actividades me proporcionaba el equilibrio que buscaba. Así, hasta que dejé de buscar”.

Al fin parece que encontró el equilibrio en su vida. Quizás no sea más que una parada en una tranquila estación del camino. Si el tren vuelve a ponerse en marcha siempre habrá pasajeros esperando para subir.

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Publicado por jose / Archivado en:Revisiones
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