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Nick Drake: Su vida, su musica

Publicado el miércoles 4 abril 2018

Nicholas Rodney Drake nació en Rangún (Birmania) en 1948, era hijo de un importante comerciante obligado a realizar a menudo largos viajes, en uno de ellos nació Nick, cuando éste tenia cuatro años, los Drake, una adinerada familia británica, se establecieron definitivamente en Tanworth-in-Arden, una pequeña localidad cercana a Oxford.
La educación que recibió Nick Drake durante su infancia fue realmente esmerada, fue a los mejores colegios y pronto se le inculcó el gusto por la poesía, la pintura y la música, en el colegio empezó a tocar el clarinete, el saxofón y la guitarra acústica.
Sus amigos de la época le describen como un joven tímido pero alegre y amable, gran deportista y buen estudiante, a Nick le gustaba mucho la poesía (sobre todo William Blake) y la música clásica.
Con 17 años Nick realiza junto a sus compañeros un viaje a Marruecos, allí descubre las drogas y allí se acreditan sus primeras composiciones serias, con 19 años, cuando inicia sus estudios de literatura inglesa en Cambridge Nick Drake ya tiene compuestas bastantes canciones. Ya llamaba poderosamente la atención en su entorno el estilo fluido, ágil, perfecto de tocar la guitarra, y su voz, dulce y amarga, recitando y cantando al tiempo. Por aquel entonces ya había descubierto a Bob Dylan, a los Beatles, a Tim Buckley, a Van Morrison.
En 1968 Nick Drake actúa en un concierto benéfico en Londres en contra de la guerra, allí es descubierto por Ashley Hutchings, bajista de Fairport Convention que queda impresionado por el talento del joven, Hutchings hablará de Nick a Joe Boyd, productor de los Convention y de multitud de grupos folk británicos.
Un año mas tarde, a la edad de 21 años, Nick Drake entra en el estudio por primera vez, su primer disco recibirá el nombre de Five Leaves Left, nombre sugerido a raíz de un mensaje que salía en los estuches de papel de fumar avisando que solo quedaban cinco papeles.

Five Leaves left, producido por Joe Boyd recoge todas las canciones que Nick había ido componiendo en sus años de adolescencia, canciones sinceras, llenas de esperanza y de dudas, a modo de páginas de un diario secreto donde Nick se muestra tal como es, sin ocultar nada, en “Time has told me” nos habla de la búsqueda del amor, sobre la búsqueda de uno mismo a través del otro, en “way to blue” sobre la búsqueda de la felicidad, en “Fruit Tree” sobre las dudas que genera la fama.
Sorprende la increíble ejecución de todos los temas, sin mas apoyo que puntuales arreglos de cuerda y notas de piano, Drake encadena una sucesión magistral de canciones, entre el folk y el Jazz, entre el Pop y el Rock, con toques blues y soul, con joyas del calibre de “Cello Song”, “River Man” o “Day is done”.
Five Leaves Left obtuvo buenas críticas pero el disco no se vendió bien, motivado en parte a que el disco apenas fue presentado en directo, Nick Drake no se sentía a gusto tocando en directo y ofreció a lo largo de su vida muy pocos conciertos, son legendarias las pocas actuaciones documentadas, Nick sentado en una silla, mirando al suelo, pidiendo continuamente disculpas, inseguro y tímido.

Tras su primer disco, y a pesar del fracaso comercial, Nick Drake decide dedicarse por completo a la música, así deja la universidad y se establece definitivamente en Londres, contra la opinión de sus padres que le negaron cualquier ayuda económica, Nick se siente un tanto desconcertado en el ambiente de la gran ciudad, lejos del sustento de sus amigos y su familia, de nuevo la música y la poesía serán sus sustentos en esta época.
Joe Boyd apuesta decididamente por Nick Drake, y decide no reparar en gastos para su siguiente disco, contactando con toda clase de músicos de primera fila, incluido John Cale, que militaba aun en The Velvet Underground.
Aunque Nick estaba muy contento con el proyecto ya empezaba a mostrar un carácter especialmente retraído, caminaba siempre encorvado, con viejos trajes gastados y una expresión distante en la mirada, los que le conocieron le describen como una persona muy elegante, un joven alto, apuesto, dotado de un halo especial que le hacía parecer cansado, como si soportase una gran carga sobre sus hombros.

En 1970, tras mas de nueve meses de trabajo se publica “Bryter Layter”, sin duda el disco mas ambicioso de Nick Drake, también el mas variado y el mas optimista, el disco contiene tres instrumentales maravillosos: “Introduction” que abre el disco, “Bryter Layter” y “Sunday” que lo cierra, entre ellas temas como “Hazy Jane II”, “At the chimes of the city clock” o “Fly”, fábulas sobre el amor, sobre la vida, llenas de mil matices, Drake entrega aquí sus mejores letras, auténticos poemas cargados de simbolismo y magia. Destaca sobre todo “Northern Sky”, sin duda la canción de amor mas bella jamas escrita por un ser humano, la alegría del encuentro, el amor como el fin último de la existencia, como el destino final de un camino marcado por la desgracia.
En Bryter Layter Drake amplía sus registros, aborda gran cantidad de estilos, ya no basados tanto en su guitarra, hace uso de secciones de cuerda, de guitarras eléctricas, de vientos para entregar su segunda obra maestra, quizás la mas rotunda.
Bryter Layter también obtuvo buenas criticas pero tampoco vendió lo esperado, aunque su majestuosidad y elegancia eran mas que evidentes, quizás era un disco demasiado complejo, demasiado perfecto para la época.
A partir de aquí los datos son oscuros y confusos, Nick Drake definitivamente cayo en una profunda depresión, estuvo un tiempo en tratamiento psiquiátrico pero no se observo ninguna mejoría, realizó diversos viajes, algunos de ellos propiciados por Boyd en un intento de liberarle de la presión que soportaba, en aquellos días se comenta que Nick Drake ha abandonado la composición, para dedicarse quizás a producir a otros músicos, desaparece largas temporadas y lo que realmente hizo en esos periodos aún es un secreto que nadie ha podido desvelar.

En 1972, repentinamente, casi en secreto, Nick Drake se reúne con su amigo John Wood para grabar lo que sería su tercer disco: “Pink Moon”, grabado en tan solo dos días y con la única presencia de su voz y de su guitarra acústica.
En Pink Moon nos encontramos a un hombre que habla directamente con la muerte, una persona completamente hundida, abandonada a su suerte, una a una va desgranando dolorosas estampas de vacío y desolación, lo que antes era esperanza se torna en cinismo y desesperación, la luna rosa es la noche, la muerte, en oposición al sol, al día, a la vida. “Place to be”, “Road”, “Know”, “Free Ride”, “Parasite” o “Harvest Breed” son atormentadas confesiones en voz alta de un hombre que ve próximo su final.
Técnicamente “Pink Moon” es una vez mas perfecto, los arreglos de guitarra y las melodías construyen un ambiente realmente estremecedor, cargado de tristeza pero de una belleza difícilmente descriptible, la voz de Nick suena mejor que nunca, sufriendo con cada palabra que sale de sus labios.
Una vez terminado el álbum fue el propio Drake quien entregó el master en la discográfica, en realidad lo dejó en una bandeja en recepción y paso allí tres días sin que nadie reparase en él.

Siguieron mas días oscuros, Nick Drake probó varias cosas, primero se quiso alistar en el ejército donde no fue admitido y luego llegó incluso a trabajar como programador de ordenadores, en esos últimos años vivió largas temporadas en París, allí surge el rumor de su relación con Françoise Hardy, es un hecho que se conocieron y que ambos se profesaban mutua admiración pero no se sabe hasta que punto llego la relación.
Drake termina volviendo a casa de sus padres, en Tanworth-In-Arden, escribe esporádicas canciones para un teórico cuarto álbum que nunca vio la luz, entre estas ultimas canciones (Recopiladas en el esencial “Time of no reply”) destaca la estremecedora “Black Eyed Dog”.

Una mañana su madre, extrañada de que Nick no se hubiese aún levantado decide subir a su habitación, en la mesilla había un libro de poemas, en el tocadiscos el concierto de Brandenburgo y en la cama su hijo muerto, tenia tan solo 26 años.
Oficialmente Nick Drake se suicidó, en la autopsia se encontraron restos de Tryptisol, un antidepresivo que Nick solía combinar con sus pastillas para dormir, su muerte bien pudo haber sucedido por accidente, por una sobredosis involuntaria, su familia insiste en que en aquellos días Nick estaba alegre y con un montón de proyectos en la cabeza.
El caso es que la muerte de Nick Drake contribuyó a crear el mito, la leyenda, cerrando un ciclo perfecto. La lápida de Drake está en el pequeño cementerio de Tanworth-In-Arden, ofreciendo fiel testimonio de que Nick existió realmente. A partir de entonces su música se fue instalando en dormitorios y buhardillas de poetas desconsolados, de bohemios, de soñadores.
Aunque su música nunca ha alcanzado destacables cotas de popularidad periódicamente se ha ido revisando el mito y se han ido editando diferentes discos póstumos, el mejor es el comentado “Time of no reply” que además de contener sus últimas canciones, contiene temas tan bellos como “Clothes Of sand” o la propia “Time of no Reply”.
También se han editado diferentes “Bootlegs” recopilando sus primeras composiciones caseras, muy influenciadas por Bob Dylan y el blues, destacan “Tanworth-In-Arden 1967/68” y “Second Grace”.
Toda la obra de Nick Drake es absolutamente capital e imprescindible, raras, muy raras veces hemos tenido ocasión de descubrir a un hombre en sus canciones de la forma en que Nick se presenta en las suyas, rara vez hemos sentido tan cerca el amor, la desesperación y la belleza, la insondable belleza de las canciones de Nick Drake.

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Pete Dello, Modestia y Talento

Publicado el martes 13 marzo 2018

Pete Dello (Peter Blumson) nació en 1943 en Oxfordshire, Inglaterra. Aprendió a tocar el piano admirando a Fats Domino o Harry Champion, y la guitarra a Scotty Moore, Cliff Gallup o Chet Atkins. Los primeros pasos musicales a nivel profesional los dio en el sello Apollo Music (Decca Records), trabajando sobre todo como arreglista para Lionel Bart (autor del musical “Oliver!” o del tema principal de la película de James Bond “Desde Rusia con amor”). Tocó como guitarra solista entre otros grupos con Red Tallis & The Tallismen. Mas tarde en Grant Tracy & The Sunsets, con los que grabó varios singles que no tuvieron repercusión. Aquí coincidió con Ray Cane (de nombre Raymond Byart, había tocado el bajo con The Outlaws). Al disolverse el grupo ambos se unieron al intérprete de soul Steve Darbishire para formar The Steve Darbyshire Band, luego Steve Darbyshare & Yum Yum Band con la incorporación de Terry Noone a la batería (había tocado con los Them de Van Morrison y con Gene Vincent). Grabaron cinco singles, la mayoría con canciones de Dello y Cane; alcanzaron un importante éxito sobre todo a nivel de actuaciones, llegando a tocar como teloneros de Wilson Pickett o Frogman Henry, enfrascándose en numerosas giras. Al mismo tiempo Dello y Cane componían, arreglaban y producían para otros grupos (The Applejacks, The Roulettes… La canción que tuvo mayor repercusión fue “I Don’t Want You” grabada por The Anteeeks). En 1966 Pete sufrió un colapso pulmonar que le obligó a abandonar las actuaciones. Mientras estuvo ingresado en el hospital reflexionó sobre todo lo que había vivido y sobre lo que le interesaba seguir haciendo. Aprovechó para componer el tipo de canciones que realmente deseaba y se centró en el aprendizaje de arreglos orquestales. Harto de las giras, en 1967 le comentó a Cane el deseo de empezar un nuevo proyecto basado principalmente en las grabaciones de estudio y olvidarse del directo. Un día mientras tomaban un café a Cane se le ocurrió el nombre del nuevo grupo al ver pasar un bus: Honeybus. Con la colaboración de músicos de The Roulettes, grabaron un primer single, con dos canciones de Dello (“Delighted To See You” / “The Breaking Up Scene”), que pasó sin pena ni gloria. Para el segundo reclutaron a Peter Kircher como batería y a Colin Hare (antes en Honeycombs, había colaborado puntualmente con David Bowie y había grabado un par de canciones con George Martin barajándose la idea de un lanzamiento en solitario, idea que no prosperó) tocando bajo, guitarra y voz. En la cara A del segundo single grabaron de nuevo una canción de Dello, en esta ocasión firmada con su apellido real, Blumson, “(Do I Figure) In Your Life”, que si bien en un pricipio no alcanzó el éxito deseado, con el tiempo fue considerada como una de las mejores de su repertorio, haciéndose popular gracias a versiones de múltiples artistas. Fue con el tercer single con el que les llegó su mayor éxito, “I Can’t Let Maggie Go” se coló en el top 10 de las listas de radio y cosechó excelentes críticas musicales. Ello conllevó el que la casa de discos intensificara su promoción con actuaciones en TV y una gira incluida. Dello se negó a volver a la carretera y abandonó la banda. Siguió componiendo, produciendo, estudiando música y aprendiendo a tocar el violín, editando en 1969 la canción “I’m A Gambler” bajo el nombre de Lace, y el single “Taking The Heart Out Of Love” / “Uptight Basil”, esta vez con el seudónimo de Magic Valley. Como acompañantes contó con los miembros de Honeybus y músicos de sesión. Con ellos grabó también el disco editado en 1971 por el sello Nephenta, “Into Your Ears”, esta vez publicado bajo el nombre de Pete Dello & Friends. Se trata de una grabación entrañable, con sonido predominantemente acústico, arreglos (a cargo de Ray Cane) de cuerda y viento cálidos con acercamientos puntuales tanto al vodevil como a la psicodelia, armonías muy cuidadas y una voz frágil, con problemas en ese momento, que lejos de disminuir su capacidad para emocionar aporta a las canciones cercanía y humanidad, potenciadas por la producción, con percusiones muy suaves y la voz en primer plano, natural y sin efectos que distraigan. Una de las obras cumbre del pop de cámara. La primera edición contiene 12 canciones, varias de ellas publicadas o interpretadas en directo previamente en sus distintos proyectos, aunque en diferentes versiones. La portada la realizó Roger Dean (conocido por sus diseños para Yes, Asia o el logo del sello Virgin), basándose en la cuarta canción, “Harry The Earwig” cuyo inicio aparece escrito en la carátula (“Harry el tijereta / era un insecto muy extraño / Llevaba una espada / y cabalgaba sobre una oruga…”). La buena acogida por parte de la crítica animó a los componentes de Honeybus a volver a grabar con la formación y nombre originales, pero eso sí, como proyecto de estudio. Grabaron varios singles y un disco que no llegó a publicarse (“Recital”), dando por finalizado definitivamente el proyecto en 1973. En 1989, ya descatalogado el disco de Pete Dello y siendo muy buscado por coleccionistas, el sello See For Miles Records publicó una nueva edición “”Into Your Ears… Plus”, refiriéndose el plus a la adición de las dos canciones del single de 1969 bajo el nombre de Magic Valley, más dos inéditas de 1972, la maravillosa “Here Me Only” y la bella balada “Madame Chairman Of The Committee” que cierra este disco (aparecieron también incluídas en el completo recopilatorio de Honeybus “She Flies Like A Bird”, en 1982).
Convencido de que “I’m A Gambler” era una gran canción y siguiendo son su juego particular volvió a reeditarla en 1973 bajo el seudónimo de Red Harring y en 1975 como Magenta. En 1976 una nueva versión realizada por Dello del éxito “I Can’t Let Maggie Go” se utilizó para un anuncio de TV sobre una marca de pan. Finalmente decidió retirarse comercialmente de la música y dedicarse a la enseñanza.
En 2002 los responsables del festival Felipop invitaron a Pete Dello a participar en la edición de ese año, a quien se le unió su compañero Colin Hare (otro en la lista de ilustres a reivindicar). Tuvieron una gran acogida por parte del público, y fue el inició de una colaboración con los responsables del exquisito sello Hanky Panky Records que dio como resultado el lanzamiento en 2005 de una nueva edición del disco, con el título original pero con una presentación de lujo y diez temas como bonus tracks, entre ellos los singles editados bajo seudónimos, más tres canciones totalmente inéditas: “Texas Candy”, “Hold Up, Fold Up” y la maqueta original de la cara A del primer single de Honeybus, “Delighted To See You”. En 2006 sacaron para los amantes del vinilo una edición limitada en doble LP (aplausos y felicitaciones por el cariño y la calidad con que realizan sus ediciones).
Para finalizar, una declaración del propio Pete Dello que aporta unas pinceladas para comprender mejor su actitud ante la fama, con una última frase que me gusta especialmente: “Nunca pensé en ser famoso, no tengo madera de estrella. Tenía más preocupaciones que subirme al altar de la fama“.

I’m A Gambler”

Páginas que visité con mayor frecuencia para esta reseña (¿weblografía?):

SonicWave
Alohapoprock
Honeybus home page
En busca del vinilo perdido

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Townes Van Zandt

Publicado el martes 13 febrero 2018

Townes Van Zandt
El Trovador De Texas

townes1.jpgTownes Van Zandt nació en Forth Worth, Texas en 1944. Miembro de una importante familia Texana e hijo de un magnate del petróleo su vida discurriría por un camino muy distinto del que se había definido para el, hasta convertirse en una de las figuras mas importantes de la cultura popular del siglo XX.
La música de Townes Van Zandt, siempre a caballo entre el Country, el Blues y el Folk ha influido a multitud de músicos de nuestro tiempo, desde Steve Earle (Fan reconocido) hasta Wilco, pasando por grupos tan dispares como My Morning Jacket, Jayhawks o Uncle Tupelo, y su turbulenta biografía ha terminado por dibujar la figura de Townes Van Zandt como uno de esos creadores oscuros tan del gusto de mitómanos como yo.

Van Zandt empieza a componer a temprana edad, muy influido en sus composiciones por músicos como Lighting Hopkins, Guy Clarke o el propio Bob Dylan y con apenas 20 años viaja a Nashville guiado por otro influyente músico country: Mickey Newbury, y allí empezará a dar sus primeros conciertos y a componer sus primeras canciones adultas.
Su primer disco “For The Sake Of A Song” es publicado en 1968 y recibe un recibimiento mas bien discreto de público y critica, pero le permite asentarse y hacerse mas o menos con un nombre en el área de Nashville donde ofrecerá bastantes shows.
En esta época Townes Van Zandt vive en una pequeña cabaña en un bosque de Tenesse, sin teléfono y alejado del bullicio de la ciudad. De este etapa es el vídeo que presentamos hace un días, en el que aparece en esta cabaña interpretando “Waiting Around To Die” ante la mirada de su novia y su vecino.
Para entender mejor este y otros momentos hay que hablar de la condición mental de Van Zandt. Diagnosticado con síndrome maniaco-depresivo a los 20 años, tuvo que someterse a un estricto tratamiento durante años, lo que fue minando su memoria (se dice que olvidaba canciones continuamente en directo). Además gradualmente fue teniendo cada vez mas problemas con la bebida, lo que acentuó esos problemas de memoria y marco negativamente su carácter, tímido y reservado pero con un particular sentido del humor.

townes2.jpgLa época que va de 1968 a 1973 es la etapa mas prolífica del músico Texano. En estos años graba sus mejores discos y compone sus mejores canciones. Ya en ese primer disco del 68 ofrece todo un recital de composiciones sublimes que iban desde las mas sobrecogedoras reflexiones sobre la soledad en clave folk como “For The Sake Of A Son” o la citada “Waiting Around To Die” a luminosas y esperanzadoras canciones como la preciosa “I´ll Be Here In The Morning” pasando por temas ligeros y humoristicos como “Talkin’ Karate Blues”.
“Our Mother The Mountain”, su segundo disco, es considerado como su primera verdadera obra maestra. Publicado en 1969 obtuvo una repercusión comercial un poco mejor que el primer disco, y es que el esfuerzo realizado por su compañía, Tomato Records, permitió mayores y mejores arreglos en unas canciones por lo demás sencillamente estupendas. Destacar aquí la preciosa “Kathleen” y las apocalípticas letras cargadas de simbolismo de “Our Mother The Mountain” y sobre todo “St John The Gambler“.
“Townes Van Zandt” (1970) recoge nuevas versiones de clasicos de sus dos primeros discos, muy cambiadas, mucho mas oscuras, junto a misteriosos temas como “Lungs“.
Sus siguiente trabajos de estudio, “Delta Momma Blues” (1971), “High, Low & In Between” (1972) y “The Late, Great Townes Van Zandt” (1972), todos grabados para Tomato y pésimamente distribuidos, muestran a un Van Zandt cada vez mas introspectivo y críptico, dejando atrás las profusas producciones de antaño en temas de marcado carácter Blues y Folk.

Tras un disco en directo publicado en el 77 (“Live At The Old Quarter”) y otro nuevo disco de estudio un año mas tarde (“Flyin’ Shoes”), Townes Van Zandt pasaría casi una década sin volver a grabar, ofreciendo pequeñas actuaciones en el área de Texas y de Nashville y viendo como sus problemas con el alcohol empeoran día tras día.

Reconocido como un maestro por las nuevas generaciones de músicos norteamericanos, la figura de Townes Van Zandt emerge tímidamente a finales de los 80. Graba un notable nuevo disco de estudio, “At My Window” (1987) e incluso se embarca en una gira junto a Cowboy Junkies. En los siguientes años Van Zandt sigue entregando discos de diversa indole (Versiones, reinterpretaciones, directos) hasta su muerte en 1997, a los 52 años de edad.

El legado y la influencia de Townes Van Zandt en la música de nuestro tiempo es de incalculable valor y hoy en día aun resulta un verdadero placer sumergirse en aquellas viejas canciones, cargadas de sinceridad y esperanza.

Escucha:
I´ll Be Here In The Morning

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Kathleen

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St. John The Gambler

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Articulos recomendados:
-For The Sake Of A Song: Articulo publicado en My Back Pages

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Beatles para siempre: Prólogo y Primera Parte

Publicado el martes 23 enero 2018

Antes de nada, creo que es justo empezar dejando claro que este artículo no lo he escrito yo. Lo que vais a leer a continuación se publicó originariamente dentro del ejemplar de Octubre de 1987 de la revista Muy Interesante, decana del periodismo divulgativo español (sale a los quioscos ininterrumpidamente cada mes desde Mayo de 1981). La fecha no fue casual, pues en aquel momento se cumplían veinticinco años desde la publicación del primer single del grupo, aquel sencillo pero pegadizo “Love me do”. Ese día de 1962 nadie era consciente de que tal acontecimiento supondría un hito en la historia de la música popular, a partir del cual ya nada sería lo mismo que antes. Y no sólo en el terreno estrictamente musical, pues la influencia de los “Fab Four” alcanzaría a muchos ámbitos de la vida y la cultura del Siglo XX y todavía hoy, plenamente inmersos en el XXI, dicha influencia está muy lejos de desaparecer.

La idea de reproducir íntegramente este reportaje en Computer Age me vino a la cabeza tras dedicar parte de mi tiempo libre a revisitar la discografía de la banda y volver a ver películas y documentales relacionados con ésta. Recordé la existencia de este excelente trabajo, publicado hace ya más de dos décadas y seguramente desconocido u olvidado por casi todo el mundo. Entendí que valdría la pena ponerlo a disposición de la gente en la Red y me puse en contacto con José Pardina, el director del MUY, que me concedió encantado el permiso necesario para llevar a cabo la idea. Por lo tanto, aquí os dejo una muestra de periodismo del bueno proveniente de una época en que no existía Internet, con su pasmosa facilidad de acceso a cantidades ingentes de datos (con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva), y por tanto había que husmear, y mucho, para encontrar información fidedigna y de calidad, aun tratándose de un grupo como The Beatles. Lo sacaremos a la luz por entregas a lo largo de las próximas semanas, para que no se os haga demasiado pesado, y me permitiré la licencia de insertar algunos comentarios propios cuando lo considere oportuno, debidamente señalados para diferenciarlos del texto original. Espero que lo disfrutéis como merece, porque realmente vale la pena. Os lo garantizo.

Beatles Para siempre: 25 años desde “Love me do”. Primera parte
Autor original: Agustín Sánchez Vidal
Publicado en Muy Interesante, número 77. Octubre 1987
http://www.muyinteresante.es/

Comentarios al texto (en negrita) por Leo.


En 1963 y 1964, los Beatles provocaban estados de histeria colectiva allá por donde pasaban. Antes que su música, ese aspecto escandaloso fue el primero que destacaron los pacatos medios de comunicación de la época. Debajo, los “Fab Tour” en una típica foto promocional de los años gloriosos. De izquierda a derecha: John, George, Paul y Ringo.

Los futuros Beatles nacieron todos en el duro enclave de Liverpool, que a las inclemencias provincianas del cinturón industrial del centro de Inglaterra añadía entonces las impuestas por la Segunda Guerra Mundial. John Lennon y Richard Starkey (más conocido luego como Ringo Starr) nacieron en 1940; Paul McCartney les siguió en 1942, y George Harrison en 1943. Ringo procedía de los arrabales proletarios y el padre de George era el conductor del autobús escolar del centro donde estudiaba. John y su madre, Julia (que moriría en 1957 atropellada por un policía borracho) habían sido abandonados por su padre, un marinero pendenciero que cuando su hijo alcanzase la fama grabaría un disco intentando rentabilizar la situación. Quizá Paul fuera el que disfrutase de una infancia más tranquila y estable, en el seno de una típica familia de clase media – baja con aficiones musicales.

Con el tiempo, Liverpool tendría, sin embargo, sus ventajas: el puerto la mantenía bien surtida de novedades discográficas, la comunicación con sodomas y gomorras como Hamburgo era fluida y la gente sobrevivía gracias a un dislocado sentido del humor del que dan fe los mejores cómicos del país, que proceden de allí. Tras varias formaciones y nombres, John, Paul y George (los tres armados de guitarras, a los que hay que añadir Stuart Sutcliffe al bajo y Pete Best a la batería) se bregan en Hamburgo tocando incansablemente en clubs de mala muerte. Pero también son apreciados por universitarios alemanes como Klaus Voorman, futuro miembro de la Manfred Mann y autor de la portada de su álbum Revolver. Muchos años después, y tras haber colaborado puntualmente con la Plastic Ono Band de Lennon, Voorman sería de nuevo tanteado por los Beatles supervivientes para poner portada al disco recopilatorio The Beatles Antology (1996).

Por aquel entonces, no pasan de ser unos descuidados rockers con las inevitables zamarras de cuero, que han adoptado el nombre de Beatles como un juego de palabras muy de Lennon entre beat (“percusión”) y beetle (“escarabajo”), un guiño a los Crickets (“Grillos”) que acompañaban a Buddy Holly. Pero esta imagen un tanto zafia y trasnochada será pulida por Brian Epstein cuando se haga cargo de su promoción tras escucharles en La Caverna, un antiguo club de jazz donde tocaban en Liverpool a su vuelta, ya sin Stuart Sutcliffe, que se queda en Alemania y morirá algún tiempo después.

En 1993, el director Ian Softley (K-Pax) debutó en el cine con Backbeat, un filme centrado en las correrías de los Beatles en Hamburgo a principios de los 60, aunque Luis (el jefón de este site) no se corta de calificarlo públicamente como “un pedazo de mierda”. Ciertamente no es un filme demasiado brillante que digamos, pero puede constituirse como punto de partida para indagar más seriamente en una etapa de la banda tan poco conocida como igualmente fascinante.

IR A LA SEGUNDA PARTE.

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El Septimo Samurai

Publicado el miércoles 10 enero 2018

Toshiro Mifune
El Septimo Samurai

Curiosamente, el mejor actor del cine clásico japonés, la perfecta encarnación del Samurai, nació, aunque de padres japoneses, en China en 1920. Toshiro Mifune simboliza mejor que ningún otro actor la brutal transformación que sufrió Japón en el segunda mitad del siglo XX, una transformación que tras la tremenda tragedia de la II Guerra Mundial llevó al país a evolucionar de un sistema prácticamente feudal a reconvertirse en la gran potencia económica y tecnológica que es hoy en día.

Toshiro Mifune llegó a Japon tras la guerra, empezando a trabajar en ocupaciones ocasionales hasta que, casi por casualidad, entro en el mundo del cine a los 26 años, sin ninguna preparación previa. Tras algunos papeles de escasa importancia Akira Kurosawa se fijó en el, iniciándose en ese momento una de las relaciones mas productivas del cine moderno, una relación que se alargaría casi 20 años y que cristalizaría en 15 películas absolutamente imprescindibles. A pesar de lo fructífero de su colaboración con Kurosawa, Toshiro Mifune trabajó en muchas mas películas, vamos a tratar de hacer aquí un resumen necesariamente incompleto de su singular trayectoria.

La primera película de Mifune junto a Kurosawa fue ”Yoidore Tenshi” (El Angel Ebrio), un desgarrador drama de posguerra en el que se produce un interesante duelo interpretativo con otro de los actores favoritos de Kurosawa, Takashi Shimura, encarnando a un abnegado doctor y el propio Mifune en el papel de un golfo aficionado a la bebida, en esta película ya salen claramente a relucir las tremendas dotes interpretativas de Mifune, otorgando a su personaje una carga expresiva y emocional pocas veces vista en el cine oriental, El Angel Ebrio es una película directa y potente que aún hoy sigue conservando toda su fuerza.

Apenas un año después llegarían otras dos películas en las que se volvían a repetir los roles de Kurosawa a la dirección con Mifune y Shimura en los papeles protagonistas: “Shizuka Naro Ketto” (El Duelo Silencioso) y “Nora-Inu” (Perro Rabioso), dos estremecedores relatos inspirados también en el destrozado Japon de post-guerra en las que aparecen ya bien definidos todos los matices de la obra de Kurosawa, el conflicto entre la tradición y la modernidad, entre el honor y la libertad. Mifune da en estas dos cintas nuevas muestras de su versatilidad y capacidad interpretativa, especialmente brillante es su papel en Perro Rabioso, encarnando a un policía atormentado por la perdida de su arma, quizás Paul Thomas Anderson pensó en esta película al definir el personaje del Oficial Jim Kurrey en “Magnolia”.

Estas primeras colaboraciones con Kurosawa dieron a Toshiro Mifune una notable popularidad en su país, y pronto le surgieron nuevos proyectos, en 1950 Mifune rodó nada menos que seis peliculas, entre las que destaca, de nuevo a las ordenes del gran maestro la sensacional “Rashomon” una brillantísima cinta ambientada en el Japón feudal en la que una misma historia es contada por diferentes personajes, acentuando los contrastes y las paradojas de la mentalidad japonesa, una película profunda, brillante y visualmente deslumbrante, con algunos de esos planos de lluvia en blanco y negro que solo Kurosawa sabía rodar. Mifune acepta de buen grado las nuevas exigencias a las que es sometido para el rodaje (tuvo que aprender diferentes danzas basadas en movimientos de animales) y su prestigio sale fortalecido con la experiencia. Autentica obra maestra.

Si 1950 fue un año intenso para Toshiro Mifune, las siguentes temporadas no se quedaron atrás, rodando entre 1951 y 1953 la friolera de 17 largometrajes, desgraciadamente muchas de estas cintas son prácticamente imposibles de encontrar en el mercado occidental y no he tenido ocasión de ver la mayoría de las películas de esa época, junto a Kurosawa rodó “Hakuchi” (El Idiota) en 1951, una obra definitivamente menor considerando lo que quedaba por venir, y trabajó también a las ordenes de destacados directores japoneses como Senkichi Taniguchi, Hiroshi Inagaki o Kenji Mizoguchi ampliando mas si cabe sus registros. A mediados de los 50 Mifune ya era toda una institución en su país, un actor experimentado que representaba a la perfección todos los valores ideales de la sociedad japonesa, un actor versatil que ofrecía actuaciones memorables en dramas, comedias o relatos de época, un personaje que ya empezaba a ser conocido en todo el mundo, gracias particularmente a “Rashomon”, cinta presentada en el Festival de Venecia con un mas que notable éxito.

Toshiro Mifune es conocido sobre todo por sus papeles dando vida a Samurais, encarnando el ideal del Tateyaku, fuertemente enraizado en la cultura de Japón, el ideal de hombre estoico, sacrificado, al servicio de su señor, con el honor como única motivación, como único fin. A partir de 1954 vendrían muchas de estas películas; ese mismo año rodaría dos de las mas fascinantes de su carrera, por una parte “Miyamoto Musashi” (Samurai: La leyenda de Musashi) de Hiroshi Inagaki, primera parte de la llamada “Trilogia del Samurai”, una sensacional película donde se describe a la perfección el nacimiento y la trayectoria de un perfecto Samurai, desde su origen humilde hasta su victoria final, una película y una trilogía fascinante con secuencias realmente memorables, una saga llena de acción, amor, combates a espada y espectaculares escenarios.
De 1954 es también “Shichinin No Samurai” (Los Siete Samurais), quizás la obra cumbre de Akira Kurosawa, una obra maestra en la que se ponen en entredicho los estrictos e inmutables valores del samurai, una película en la que los protagonistas son débiles hombres cargados de dudas y temores, Samurais sin dueño (Ronins) que encuentran la redención en una última misión desesperada, Toshiro Mifune aquí es Kikuchiyo, un alocado joven de origen humilde que finge ser Samurai para unirse al grupo, un falso e incansable guerrero que enseñara muchas lecciones a los auténticos Samurais. Destaca también la presencia una vez mas del veterano actor Takashi Shimura en el papel de Kanbei, el viejo guerrero que ha de reunir al grupo.
Poca cosa mas se puede decir aquí sobre esta extraordinaria película, hay una extensísima bibliografía ya publicada sobre ella, aunque lo mejor sigue siendo volver a disfrutar con la película, una cinta que siempre ofrece nuevas emociones al espectador.

Entre 1955 y 1957 Toshiro Mifune continuó con su incansable ritmo de trabajo, participando en numerosos proyectos, entre ellos la segunda y tercera parte de la trilogía de Inagaki: “Zoku Miyamoto Musashi” (Samurai II: Duelo en Ichichoji) y “Miyamoto Musashi Yori: Ketto Ganryujima” (Samurai III: Duelo en la isla Ganryu) y protagonizando además tres nuevas películas de Akira Kurosawa: “Ikimono No Kiroku” (Cronica de un Ser Vivo), “Donzoko” (Los Bajos Fondos) y la soberbia “Kumonosu-Jo” (Trono de Sangre), espectacular película en la que merece la pena detenerse, ya fue comentada en profundidad en esta página, aunque no está de mas recordar aquí la increible fuerza visual de una cinta, adaptación del Macbeth de Shakespeare que exceptuanto “Dersu Uzala” es sin duda la mas espectacular de su director, las escenas de niebla, de lluvia, la oscuridad del bosque, la música, la violencia de las batallas, las traiciones y los cientos de elementos que confluyen en este largometraje transportan al espectador a un universo ciertamente atractivo, Trono de Sangre es para mi la mejor película de Akira Kurosawa y uno de los mejores papeles de Toshiro Mifune. Todo un clásico.

El extraordinario éxito de estas producciones ambientadas en el Japón feudal llevaron a Toshiro Mifune a embarcarse en años sucesivos en una gran cantidad de producciones de este estilo, repartiendo sus apariciones entre películas de Kurosawa y de Hiroshi Inagaki principalmente, con ambos directores, entre 1958 y 1965 rodaría una gran cantidad de películas desarrollando su rol de perfecto Samurai, veamos algunas de las mas destacadas de ese periodo:
Rodada en 1958 “Kakushi Toride No San-Akunin” (La Fortaleza Escondida) de Kurosawa es otra espectacular cinta de aventuras con Princesas herrantes, Samurais disfrazados y toda una paleta de personajes y situaciones que muchos dicen sirvió a George Lucas para perfilar el universo de aquella galaxia “muy, muy lejana”.
Menos conocida que la saga del Samurai de Inagaki es la saga de “Yagyu Bugeicho” (Secret Scroll I & II), películas de acción de género impecablemente realizadas que sirvieron para definir el llamado “Chambara”, un equivalente al Western estadounidense.
Otras notables películas de Inagaki junto a Mifune de ese periodo son cintas como “Nihon Tanjo” (Los Tres Tesoros), “Osakajo Monogatari” (Daredevil In The Castle), “Chusingura” o “Daitatsumaki”, entre otras muchas.
Al lado de Kurosawa, Mifune trabajó en los primeros 60 en una larga lista de producciones de distintos géneros destacando su papel de Sanjuro en “Yojimbo” y “Sanjuro”, la historia de un Samurai errante sin escrúpulos que impone la ley de su espada por donde quiera que va, Kurosawa vuelve en estas películas a sorprender introduciendo inéditos elementos de humor en las habitualmente demasiado serias producciones “Chambara”.
En otros largos como “Warui Yatsu Hodo Yoku Nemuru” (Los Canallas Duermen en Paz) o “Tengoku To Jigoku” (El Infierno del Odio), dramas de intenso contenido social, Mifune abandona momentaneamente su Katana demostrando una vez mas su amplitud de registros.

Al periodo que va de 1958 a 1965 también corresponde una curiosa película, “Animas Trujano”, también conocida como “El Hombre Importante”, una cinta rodada en México a las ordenes de Ismael Rodriguez en la que Toshiro Mifune interpreta a un pendenciero y violento campesino empeñado en ser el gran hombre del pueblo, para rodar esta extraña producción Mifune tuvo que aprender en un tiempo record a vocalizar en español, aprendiendo de memoria sus partes grabadas en una cinta, una película que mas allá de la curiosidad de ver a Mifune con gorro mejicano no fue ninguna broma, tiene esa importante carga de drama social del mejor cine mejicano de la época.

En 1965 Toshiro Mifune y Akira Kurosawa trabajaron juntos por última vez en “Akahige” (Barba Roja), un drama en la linea de la genial “Ikiru” (Vivir) en la que Mifune ofrece otra sublime interpretación dando vida a un abnegado médico rural. Con esta cinta se ponía fin a una de las colaboraciones mas fructíferas de la historia del cine, Toshiro Mifune fundaría entonces su propia productora con la que seguiría realizando producciones “Chambara” de resultado irregular.

Capitulo aparte merecen las incursiones que realizó Toshiro Mifune en el mercado norteamericano, la primera de ellas fue un papel secundario en “Grand Prix” de John Frankenheimer, un largometraje sin demasiadas pretensiones que pasó prácticamente desapercibida, bastante mas notable fue su segunda aparición (ese mismo año) en “Infierno en el Pacifico” de John Boorman, un notable mano a mano interpretativo con Lee Marvin que dió un magnífico resultado, la película narra con brillantez la historia de dos soldados durante la Segunda Guerra Mundial (uno japonés, otro norteamericano) que se ven obligados a entenderse al ser derribados sus respectivos aviones y encontrarse solos en la misma isla.
Sin duda esta película fue la mas brillante que rodó Toshiro Mifune fuera de su país, posteriormente aparecería en papeles sin demasiada entidad en otras producciones estadounidenses como “Midway” de Jack Smight (1976) o “1941” de Steven Spielberg, aunque su trabajo siguió centrado en Japón en sus propias producciones con las que no obtuvo demasiado éxito, lo que paulatinamente le obligó a aceptar papeles de escasa importancia en producciones de Samurais de dudosa entidad.

Toshiro Mifune falleció en 1997, después de haber protagonizado mas de un centenar de películas, muchas de las cuales se han quedado naturalmente en el tintero en este especial que tan solo quiere ser un sencillo homenaje a uno de los actores mas extraordinarios de la historia del cine.

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Publicado por Luis / Archivado en:Revisiones
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