Categoria Discos

The Flamin’ Groovies – Teenage Head

Publicado el miércoles 4 julio 2018

The Flamin’ Groovies
Teenage Head
Kama Sutra 1971

Detrás de los grandes nombres de la música norteamericana de los 60, escarbando solo un poquito, surge siempre un nombre: el de The Flamin’ Groovies, un increible grupo que no obtuvo en su momento todo el reconocimiento que merecían y que tuvo que pasar por diversas peripecias para subsistir, en los 60, los 70 y casi hasta nuestros días.
La formación clásica de The Flamin’ Groovies, o la llamada formación “americana”, es para casi todos los fans la mejor, en esa formación compartían responsabilidades compositivas Cyril Jordan, un enamorado del pop britanico y Roy Loney, un fanático del rock and roll y del Garage mas salvaje.
el grupo inicio su carrera de una forma brillante y prometedora, con un primer disco “Supernazz” en el que contaron con un buen apoyo por parte de Epic, aunque su particular sonido, alejado de las corrientes de moda de la época, propicio que el disco se convirtiese en un sonado fracaso comercial y que la banda fuese despedida del sello.
Quizás el camino facil hubiese sido plegarse a las exigencias del mercado e introducir folk y elementos de psicodelia en sus canciones, lo que les hubiese evitado muchos problemas, pero The Flamin’ Groovies optaron por la via difícil, insistiendo mas aún si cabe en su extraño hibrido de Rockabilly, Blues, Rock de los cincuenta y Pop británico de la primera hornada, “Flamingo”, su siguiente disco, ya en la minúscula compañía Kama Sutra ofrecía otra suculenta colección de canciones en un álbum con un sonido que alguien definió como “Los primeros Kinks tocando el repertorio de los Rolling Stones”, con grandes canciones como “Headin’ For The Texas Border” aunque deslucido en parte por una producción un tanto deficiente.
“Teenage Head”, publicado en 1971, sería a la postre el último disco con Jordan y Loney, las diferencias musicales entre ambos terminaron por imponerse, diferencias que se aprecian con claridad en este disco, como también se aprecia el tremendo efecto que producía la conjunción de sus egos, en magníficos temas como “Have You Seen My Baby?”, “Yesterday Numbers” o “Whiskey Woman” donde se combinan de una forma magistral las afiladas y rugosas guitarras de Loney con las acertadísimas melodías de Jordan, en este disco es muy acusada la infuencia de los Rolling Stones y de los primeros Beatles, dotando al álbum de una coherencia superior a la de sus anteriores trabajos.
En este “Teenage Head” aparece claramente reflejada toda la actitud y la energía de la banda gracias a una producción (a cargo de Richard Robinson) que por fin les hizo justicia, resaltando su inigualable capacidad compositiva e interpretativa, su versatilidad a la hora de abordar temas rock clásicos (las versiones de “Doctor Boogie” y de “32-20”), temas blues o estupendas canciones pop.
Tras este álbum, con la salida de Roy Loney de la banda, The Flamin’ Groovies se decantaron definitivamente por el lado melódico de Jordan, ya con el control exclusivo de la banda, y aunque aún fueron capaces de entregar muy meritorios trabajos nunca volverían a sonar como lo hicieron en este disco, un auténtico clásico que nadie debería dejar de escuchar.

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Robyn Hitchcock – Spooked

Publicado el domingo 1 julio 2018

Robyn Hitchcock
Spooked
Lilliput Records 2004

El rock actual vive un confuso periodo de indefinición, quizás por eso resulta necesario que periódicamente vuelva algún clásico a recordarnos como se hacen las cosas, Robyn Hitchcock es uno de esos clásicos, junto a los Soft Boys a mediados de los 70 definió una nueva forma de entender la fusión del pop, el folk y la psicodelia que dejaría profunda huella en generaciones posteriores, planteando postulados que influirían definitivamente en bandas clave como R.E.M, Replacements o Dream Syndicate.
Aunque la trayectoria de The Soft Boys fue breve (tan solo un LP de estudio) la de Robyn Hitchcock se ha extendido, primero con The Egyptians y luego en solitario hasta nuestros días, mostrando una de esas personalidades únicas cada vez mas difíciles de ver.
Spooked ha sido saludado por los medios como su mejor disco en años, no les falta razón, y es que Hitchcock ha logrado reunir aquí una colección de canciones realmente sublime. El disco surgió de forma prácticamente casual a raiz de unos contactos esporádicos de Hitchcock con Gilliam Welch y David Rawlings que se plasmó en unas sesiones en Nashville planteadas como una reunión de amigos y que terminó resultando especialmente fértil. El grueso de las composiciones surgieron a partir de sesiones improvisadas basadas en las anotaciones de Hitchcock y el resultado fue ciertamente inmejorable.
“Spooked” es un disco relajado, optimista, de marcado carácter acústico, influido, como no, por la siempre presente figura de Syd Barrett y por el sentido de improvisación de Bob Dylan, un disco brillante con grandes canciones como “If You Know Time”, con esa marea de acústicas vagamente orientales, o como “Everybody Needs Love”, con ese sitar que recuerda al mejor George Harrison de los 70.
La producción del disco, aunque sencilla y austera recoge perfectamente los múltiples y variados matices de las canciones, vestidas con magníficos arreglos de la mano de Welch y Rawlings que añaden sonoridades netamente americanas que contrastan poderosamente con el particular universo onírico y surreal de Hitchcock, “Were gonna Live In The Tress” o “Creeped Out” acaban resultando extraños blues lisérgicos ciertamente originales que enlazan con los mejores momentos de Hitchcock. Encontramos también, como no, esas curiosas marcianadas tan típicas de su obra esta vez traducidas en esa curiosidad llamada “Welcome To Earth”.
La influencia de Dylan en este “Spooked” queda plasmada en la magnífica versión de “Tryin’ To Get To Heaven”, un tema de madurez de Dylan asociado con su triunfal regreso en los 90 que bien podría servir para ilustrar también este sensacional retorno de Robyn Hitchcock.

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Badfinger – No Dice

Publicado el sábado 30 junio 2018

Badfinger
No Dice
Capitol 1970

La historia de Badfinger es la prueba de que la crónica del Rock es una crónica con muchas sombras, con muchos nombres que se quedaron en el camino.
A finales de los 60 unos Beatles a punto de disolverse idearon una compañía discográfica, Apple Records, en la que planeaban descubrir nuevos talentos y lanzarlos al estrellato implicándose personalmente con ellos, el proyecto, como otros tantos que idearon en aquellos años resultó siendo un fracaso comercial, demostrando que los cuatro magnificos de Liverpool eran mucho mejores músicos que empresarios.
Uno de los primeros grupos en firmar con Apple, y uno de los mas exitosos en la breve carrera de la compañía fue Badfinger, un grupo formado por Pete Ham en 1965 que, inicialmente como The Iveys, llamaron la atención de Paul McCartney quien les contrató para grabar un primer disco que recibiría el nombre de “Maybe Tomorrow”. El fracaso comercial de este primer disco llevó a varios cambios en la formación de la banda y a la adopción del definitivo nombre de Badfinger tomando una estrofa de “With A Little Help From My Friends” de los Beatles.
La formación clásica de Badfinger, con Pete Ham, Joey Molland, Tom Evans y Mike Gibbins era un combo curtido ya en multitud de bandas con unos gustos musicales que iban del Rock americano mas rítmico al elegante Pop de finales de los 60, con, por supuesto, los Beatles a la cabeza.
“No Dice” fue el segundo disco como Badfinger para Apple, publicado en 1970, supuso un notable éxito para la banda y una rentable fuente de ingresos para la compañía que ya mostraba sus primeras incongruencias financieras.
Aunque Pete Ham fue el compositor inicial y cantante de The Iveys, poco a poco el resto de miembros de Badfinger se fueron revelando también como excelentes compositores y músicos al tiempo que la banda ganaba día a día consitencia, curtiendose en múltiples proyectos paralelos con George Harrison o John Lennon.
“No Dice” es un inmejorable cocktail de Hard-rock y brillantísimas melodías pop, con al menos tres temas absolutamente redondos e incontestables: “I Can’t Take It”, “No Matter What” y “Without You” y acertadísimas canciones que oscilan entre el folk de “I Don’t Mind” y el country de “Blodwyn” completando un disco realmente brillante que confirmó a Badfinger como uno de los mejores grupos de su tiempo, recuperando la contundencia del Rock and Roll primigenio al servicio de las melodias Pop mas inspiradas.
Badfinger es un grupo en el que cientos de bandas se han reflejado, desde The Posies a Teenage Fanclub, pasando por Gigolo Aunts, Sloan o Fountains Of Wayne, instaurando las directrices de aquello que posteriormente se llamaría Power-pop.
Tras publicar varios brillantes discos en Apple, eclipsados casi siempre por la alargada sombra de los Beatles el grupo se vió sacudido por los problemas que ya empezaban a desmembrar la compañía discográfica y terminaron recalando en la Warner donde los problemas financieros, legales y personales continuaron, culminando con el suicidio en 1975 de Pete Ham y posteriormente con el de Tom Evans en 1981.
Por encima de la leyenda negra que envuelve a Badfinger quedarán siempre las vibrantes, poderosas, enérgicas y vitalistas canciones que el grupo compuso en su breve e intensa carrera, unas canciones y un legado que sigue estando plenamente vigente.

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Magin Blanco – Ella

Publicado el viernes 29 junio 2018

Magín Blanco
Ella
PAI-Casa de Tolos – 2006

Magín Blanco apenas es conocido fuera de Galicia, y en Galicia tampoco demasiado pero sí que tiene un grupo de fieles a los que ha conquistado con los anteriores discos como lider del grupo ‘La Rosa’ y sus actuaciones. Con esta formación ha editado cuatro discos, ‘La Rosa’ (1989), ‘Tren de Azucar’ (1990), ‘El sueño del camaleón’ (1992) y ‘En El Arco Iris’ (1994) y en todos ellos encontramos al menos tres o cuatro GRANDES canciones. Las influencias en su música van del folk-rock al pop o rythm&blues, Bob Dylan, Neil Young, Keith Richards o Lucinda Williams. El motivo de su falta de éxito tendríamos que buscarlo seguramente en la nula promoción de sus trabajos y en el descontento que ha ido acumulando por tropiezos continuos, malas producciones, falta de entendimiento con las casas de discos, en fin, una de tantas historias de gente con gran valía que no llega a conocerse, madera de gran calidad que se queda en la carpintería por falta de un ebanista que sepa trabajarla. Sigue viviendo en Rúa Petín (Ourense) como carpintero, aunque nunca ha dejado la música, y desde el último disco ha seguido colaborando con otros músicos, grabando diversas maquetas o actuado en el Felipop.
El motivo por el que vuelve a ser actualidad es la edición de un nuevo álbum, esta vez bajo su nombre. Comenta en una entrevista al ‘Ruta 66′ que lo ha hecho como regalo para ”Ella’. Y bendita sea esa Ella que lo ha inspirado y ha hecho que decida grabar un nuevo trabajo porque el regalo es también para nuestros oídos. Al fin cuenta con una producción que está a la altura que se merece, a cargo del ex-‘Siniestro Total’ Segundo Grandío. Destaca especialmente también, entre los músicos que participan, Pepe Losada, contribuyendo al mágico sonido con sus guitarras acústicas, lap steel, dobro y coros.
Este álbum está repleto de buenas canciones. Después de múltiples escuchas me gustan practicamente todas (saltando con frecuencia el último recitado), pero me suelo quedar con la primera impresión, y es esta la que quiero comentar: al empezar a escuchar el cd pensaba “esto está muy bien, pero para mi gusto tiene un sonido excesivamente limpio, demasiado cercano al pop comercial, muy buenos músicos, muy buenas canciones”, pero la personalidad se quedaba sólo en su voz, en las letras y algo más pero que no acababa de saber muy bien qué… hasta llegar a la quinta canción… ‘Ella’, por fin una canción en la que todo está en su sitio, sonido, instrumentos, producción, letra, melodía, perfecta, y que no cansa por más veces que la escuches. Y a partir de aquí todas las demás convencen por su exquisita sensibilidad, por encontrar el camino directo al corazón, con un estilo mucho más personal, original, cargadas de múltiples influencias pero que sirven para realzar la sencillez, crear y enriquecer un mundo propio que rebosa talento y respira genialidad. ‘Dolores’, ‘Cuando mi voz’ , ‘Vuela palomita’ (acompañado magistralmente por la ex-‘Vainica Doble’ Gloria Van Aersen) o ‘Veño ou vou?’ (en gallego, con la acertada participación de la cantante Uxía), todas ellas son canciones que convencen, cargadas de magia y encanto, canciones que duele que queden en el olvido y que hacen desear a su autor que siga con esta inspiración y que no tarde tanto tiempo en ofrecernos otra gran obra.

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Ryan Adams – Cold Roses

Publicado el sábado 23 junio 2018

Ryan Adams
Cold Roses
2005

A Ryan Adams se le suele acusar de publicar demasiados discos, de sacar demasiado material, también se le echa en cara su falta de modestia, su desorbitado ego, estas razones a menudo enturbian una escucha sosegada de sus canciones, algo que resulta definitivamente injusto.
Parece que el favor de la crítica se perdió con aquel “Rock and Roll” que sin ser un disco desastroso no convenció a practicamente nadie, un disco que contenía algunos temas ciertamente mediocres y que dañó bastante la credibilidad del músico de Jacksonville.
Tras el notable esfuerzo de limpiar su imagen que fue “Love Is Hell”, Ryan Adams vuelve en este 2005 con el anuncio de tres nuevos discos bajo el brazo, este “Cold Roses” es el primero de ellos, un disco doble grabado junto a The Cardinals en el que se nos presentan un total de 18 canciones en las que aparecen todas las facetas de Ryan Adams, su lado eléctrico y rockero en temas como “Beautiful Sorta”, “Let It Ride” o “Cold Roses”, su lado mas folk y acústico en canciones como “Meadowlake Street” o la espléndida “Mockingbird” y apuntes de Country, de Pop o de Blues en otro puñado de temas mas. Definitivamente este no es un disco para escépticos, analizado friamente contiene todos los lastres que siempre se le han achacado, aunque si nos dejamos guiar solo por las canciones encontraremos aquí buenas razones para seguir rindiéndonos a su música.
Mas que por sus composiciones, Ryan Adams destaca como interprete, sus canciones buscan sin disimulo la inspiración en modelos clásicos bien conocidos, de los Byrds a Gram Parsons pasando por los Rolling Stones o Bob Dylan, pero su forma de presentar sus canciones, de forma honesta, sin limitarse nunca a un solo género hacen sus discos siempre ciertamente disfrutables.
La presencia de The Cardinals, un grupo especialmente creado para la ocasión, no esta limitada unicamente a aparecer en los créditos, este “Cold Roses” es en muchos sentidos un disco de banda, un disco que precisamente por eso recuerda a esos primeros discos de Whiskeytown tan celebrados y recordados.
Ryan Adams se encuentra en una incomoda tierra de nadie, entre el mainstream y el público independiente, sin llegar a unos ni convencer plenamente a otros, quizás él lo sabe y quizás también sabe que la única forma de mirar hacia delante es seguir confiando en si mismo y en sus canciones, mientras los discos que saque sean como este “Cold Roses” por mi parte no habrá ningun problema en que adopte esa actitud, aunque otros le tachen de arrogante.

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