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Centro-Matic – Operation Motorcide EP

Publicado el martes 6 febrero 2018

Centro-matic
Operation Motorcide EP
Houston Party 2007

Operation MotorcideHaré una pequeña revisión antes de adentrarme en el comentario del último disco de Centro-matic, cuya piedra angular está representada por el prolífico y polifacético Will Johnson (Denton, Texas). En 1990, con 19 años, comienza su carrera musical en una banda junto a Peter Schmidt y Clark Vogeler. El nombre que ponen al grupo es Funland, y la música que practican es rock de los 70 mezclado con el incipiente grunge. Graban un EP sin éxito, “Swettness” (Arista, 1993) y un disco en 1995 que recoge las canciones más célebres de sus cinco años dando conciertos “The Funland Band” (Steve Records). Will es el responsable de la batería y percusión, poniendo también la voz en algún tema. Por esta época comienza a grabar en solitario, en plan casero, en un cuatro pistas, composiciones propias, tocando él mismo batería, bajo, guitarra y voz. Luego regala a sus amigos y allegados las cintas grabadas. “Tocar la batería es divertido, pero componer es lo realmente satisfactorio”, comentaba por esas fechas en las entrevistas. El grupo se disuelve, Will publica la primera cinta oficial como Centro-matic “No Directional Jetpack Race” (1995) y actúa por primera vez bajo este nombre en 1996. Algún que otro epé, single y casete, colaboraciones esporádicas de otros músicos, hasta la publicación del primer elepé en 1997 “Redo The Stacks” (Steve Records), grabado en el estudio de Matt Pence, quien se convertirá en el batería oficial del grupo, para luego lograr una estabilidad en la formación con la incorporación definitiva de los músicos Scott Danbom (bajo, teclados, violín) y Mark Hedman (bajo, guitarra). Compositor inquieto e incansable, Will Johnson, para dar rienda suelta a todas sus creaciones no duda en formar el proyecto paralelo South San Gabriel para sacar a la luz los temas más tranquilos y lentos, o plasmar en solitario desnudas y crudas confesiones, o juntarse con lumbreras como Mark Eitzel, Vic Chesnut y David Bazan que junto con Scott Danbom integran el combo The Undertow Orquestra, sin renunciar en ningún momento a ninguna de las formaciones, grabando y actuando bajo el nombre de una u otra dependiendo de las circunstancias.
“Operation Motorcide EP” es continuación del aclamado octavo disco de Centro-matic “Fort Recovery” (Misra-Houston Party, 2006), no sólo en el tiempo, sino también en el contenido, pues las canciones forman parte de las veintiocho grabadas en las sesiones del anterior álbum (en septiembre de 2005 en Denton, en el estudio de Matt Pence). Unas sesiones que pillaron al grupo en uno de sus más inspirados momentos a tenor de lo comprobado al escuchar las ocho canciones que ahora nos presentan. Cualquier duda que con lógica surge al saber que estos temas habían sido desechados para el álbum precedente queda totalmente disipada tras su escucha, y esto no deja de ser más que una demostración palpable de lo que las opciones suerte y casualidad juegan en el destino de cualquier ser o proyecto. Nos encontramos ante un trabajo al mismo nivel que el anterior, tan sólo menor en la duración (alrededor de 33’) pero para nada en la calidad. De nuevo nos ofrecen diferentes facetas, en esta ocasión el lado más acústico, mecido por guitara y piano (con suaves cuerdas, ensoñadores coros y adornos electrónicos) lo representan la inicial ‘All This Fresh Mutiny’ y la triste ‘A Celebrated Grime’; las melodías amargas con interesantes dosis de power pop ‘Atlanta’ o ‘74 Cuts, 74 Scars’, este último tema cierra el álbum con unos punteos de guitarra finales que sueltan el freno de tu cuello no pudiendo evitar el zarandeo craneal; y el lado más rock con distorsiones a lo ‘Crazy Horse’ lo protagonizan las más suaves y épicas ‘Operation Motorcide’ y ‘Daggers Sharp Enough’ o las más agresivas y sureñas ‘Blood on the Floor’ y ‘Circuits to Circuses’.
Para colocar pegado al ‘Fort Recovery’, como ratificación de su época de restablecimiento, y al lado de las voces ásperas con profunda carga emocional.

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Publicado por jose / Archivado en:Discos
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The Evens

Publicado el viernes 2 febrero 2018

The Evens
The Evens
Dischord Records 2005

La separación (o parón técnico) de Fugazi en el 2003 no cogió realmente a nadie por sorpresa, Fugazi siempre han exhibido en todos sus actos una coherencia única para un grupo de rock y antes de permitirse desvirtuar su discurso cayendo en la repetición o en la apatía, males ya presentes en cierta forma en “The Argument” (2001), prefirieron finiquitar el asunto, así de simple.
Pero Dischord no es solo Fugazi, es mucho mas que Fugazi, y eso si que no tiene fin ni posibilidad de fracaso y Dischord ha seguido funcionando, implicando en diversos proyectos a todos los miembros de Fugazi, uno de esos proyectos es The Evens, un proyecto gestionado por Ian McKaye y Amy Farina de The Warmers.
El primer disco de The Evens, publicado el año pasado en los EEUU sigue la coherencia de la que antes hablábamos; ni es, ni pretende ser, una continuación de Fugazi, y es mas que probable que sorprenda profundamente a quien espere encontrar aquí rastros de ese afiladísimo Hard-core tan característico de la banda de Washington DC. Al tratar de definir la música de The Evens mas bien tendríamos que hablar de pop, en el sentido mas amplio y generoso del término, Pop con mayúsculas.
En principio sorprende la austeridad de la propuesta de The Evens, las canciones se construyen sobre la guitarra de McKaye y la batería de Farina, sin acompañamiento de ningún tipo, lo que da a las canciones una textura limpia, sencilla, casi minimalista.
A pesar de su aspecto en principio amable e inofensivo, el debut de The Evens encierra turbulentos mensajes cargados de intención política y social, las letras de McKaye son aquí incluso mas incisivas que en Fugazi, denunciando con furiosa vehemencia las contradicciones de la América de su tiempo, denuncias que suenan incluso mas poderosas al desvincularse del ruido y la furia.
Hay algo en el sonido de este disco verdaderamente emocionante, la desnudez y la vitalidad de canciones como “Around The Corner”, “Crude Bomb”, o “Mt. Pleasant Isn’t” hacen resaltar de forma magistral las excelentes melodías arropadas por las voces sorprendentemente dulces de Ian Mckaye y de Amy Farina.
Al lado de estos temas tan directos hay cortes bastante experimentales, con guitarras retorcidas y amenazantes envueltas en hipnóticos y extraños ritmos, temas como “Minding One’s Bussiness” o “On The Face Of It” están cercanos a referencias oscuras del catalogo Dischord como Embrace o Branch Manager.
“All This Governors”, con esos característicos cambios de ritmo, en la que McKaye vuelve a fruncir el ceño es el único tema que quizás podría haber entrado, con algunas guitarras mas, en alguno de los discos de Fugazi o de algún otro grupo del sello, aunque el resultado final del álbum queda bastante alejado de cualquier referencia del catálogo y desde luego completamente al margen de cualquier corriente estilística actual dentro del Rock o el Punk.
No se sabe demasiado sobre los planes de futuro de The Evens, no se sabe si habrá mas discos, si habrá giras o si éste será solo un proyecto aislado sin solución de continuidad, lo que si queda claro es que tanto Dischord como Ian McKaye tienen aún recursos mas que suficientes para seguir ofreciendo música emocionante, inteligente y comprometida.

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Publicado por Luis / Archivado en:Discos
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Richard Hawley – Coles Corner

Publicado el martes 30 enero 2018

Richard Hawley.
Coles corner.
Mute U.S. 2005.

Richard Hawley es más conocido por haber girado como guitarrista de Pulp. Ha sido músico de sesión para artistas como Perry Farrell, Beth Orton, Robbie Williams o Nancy Sinatra. Tocó en el grupo pop ochentero Treebound Story y conoció la fama y los excesos con Longpigs en los 90. Se aproxima a los 40 años y tiene 4 discos.Llama la atención en el cantante y guitarrista su timbre vocal, viril, seco, cálido, grave y con un leve vibrato al rematar las frases que lo acerca mucho al estilo vocal de Elvis Presley, Johnny Cash o Scott Walker. Ha sido calificado de nuevo crooner, lo cual es una falta de precisión un poco torpe, y conlleva un encasillamiento innecesario. El estilo es practicamente country, folk norteamericano, a veces pop. Melancólico, lleno de añoranza y ensoñación, sus texturas y los sonidos de las guitarras se encargan de acentuar la cualidad vocal de la que emana este efecto. En estas canciones casi no hallamos solos ni pasajes instrumentales que vayan más allá del breve reposo y el arreglo comedido.
Tiene una calidad compositiva alta, en un plano distinto al poprock. Scott Walker telefoneó personalmente al artista para felicitarlo, y Nancy Sinatra estuvo encantada de llevarlo como acompañante, resultando que alguna noche tenía más éxito su combo, que realizaba la apertura al recital de la diva, que ella misma. Sus canciones parecen haber sido oidas antes. Se asimila en esta obra a una tradición compositiva e interpretativa clásica. Es un disco agradecido, resultando natural escucharlo de principio a fín tal como ha sido ideado. Es corto ( 11 piezas breves ). Al principio puede no ser tomado en serio, resultar parecido a nombres demasiado evidentes, pero tras las sucesivas escuchas se perciben una sinceridad y entrega artesanal absolutas.
La idea que sirve de base al disco está en el título, que es la esquina de unos almacenes en su ciudad natal de Sheffield, tradicional punto de encuentro de amigos y amantes.
Entre los músicos que participan, cabe destacar al encargado de los arreglos de cuerda, Collin Elliott. Su trabajo es excelente en la apertura del disco y sobre todo en The ocean, con unos arreglos que tienden a lo épico, próximos al estilo de una banda sonora y con un ligero toque impresionista, una de las mejores canciones del disco. Cuando el cantante sube una octava en la recta final de la canción, repitiendo el estribillo, acompañado por la creciente intensidad de las cuerdas y apareciendo un nuevo arreglo de guitarra hasta que la voz llega hasta la última frase, consigue un resultado conmovedor.
Contiene algunas texturas jazzísticas ( Coles corner, con acompañamiento de contrabajo y sección de cuerdas ) a veces sonando a balada de rhythm´n´blues juvenil cincuentero ( Hotel room, con el piano meciendo gustosamente el ritmo durante todo el tema y una base armónica sobre la que se habrán escrito cientos de temas, con un delicioso slide adornando ), en otros momentos suena a country clásico, como en Just like the rain, a ritmo de tren elaborado con escobillas ( que predominan sobre las baquetas en toda la grabación ). El sonido obtenido en la mezcla destaca los timbres naturales de los instrumentos, siendo sumamente agradable.
Remata con una disolución realizada mediante dos canciones, un a capella, Who´s gonna shoe your pretty little feet , sobre una delicada melodía, y el instrumental Last orders, muy cercano a los experimentos de M. Ward, con quien tiene en común su afecto hacia la música tradicional. Consigue así dejar al oyente en un placentero estado de reposo final. Destacan también las baladas Tonight y Darlin´ wait for me, exquisitas.
Muy buen disco, en resumen, superando sus anteriores trabajos y altamente recomendable.

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Publicado por teresa / Archivado en:Discos
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Black Sabbath – Paranoid

Publicado el domingo 28 enero 2018

Black Sabbath
Paranoid
Warner 1971

Gran Bretaña, 1970, un país convulso conmocionado aun por la disolución de los Beatles y por la muerte de Jimi Hendrix, las bandas surgidas en los 60 en Manchester, Londres y Liverpool mutaban y giraban sobre si mismas evolucionando hacia formas de sonido inéditas hasta la fecha, del otro lado del Atlántico, de California, llegaban los ecos de la psicodelia y el hipismo.
The Who, The Rolling Stones, The Kinks, Cream y miles de bandas menores grababan por aquella época sus mejores discos, todo estaba preparado para una nueva revolución.
Anthony “Tony” Iommi y John “Ozzy” Osbourne eran dos amigos adolescentes de Birmingham amantes del Blues y del Jazz, dos chicos extraños y excéntricos que en 1969 grabaron un disco “Black Sabbath” que daría nombre al grupo, un debut extraño, con largos desarrollos de guitarra distorsionada y bases rítmicas monolíticas, en realidad no muy alejado de lo que estaban haciendo Vanilla Fudge o Blue Cheer por aquella época, aunque ya llamaba la atención una inquietante fijación por lo exotérico y las leyendas oscuras de brujas y maldiciones.
Pero fue su segundo disco “Paranoid” (1971) el que definitivamente coloco a Black Sabbath al margen de cualquier corriente musical conocida, en esencia los Sabbath tocaban Blues, pero deformado y retorcido de tal manera que era difícil reconocer cualquier precedente, simplificando las estructuras, retardando los tempos y añadiendo distorsión a las guitarras, “War Pigs” el tremendo tema que abre el disco, gira sobre si mismo una y otra vez, sobre mareas interminables de Riffs pétreos, precisos, incontestables y la voz de Ozzy, inundándolo todo, como una presencia de otro mundo, de ultratumba.
“Paranoid”, el segundo corte, define apenas en tres minutos los fundamentos de lo que después seria el Heavy Metal: un Riff potente durante toda la canción y un buen solo de guitarra, pero es que Black Sabbath eran mucho mas que eso, por cortes como “Iron Man” o “Electric Funeral” circula un ambiente de claustrofobia, de enfermedad, de locura dificil de describir, dejando muy al margen todas las corrientes musicales y de pensamiento de la época.
No es extraño entonces que este disco sea considerado piedra angular (junto a los de Led Zeppelin) en el nacimiento del Heavy Metal y el Rock duro, pero es que también para el Punk, el Post-Punk, el Slow-Core o el Noise-Rock, Black Sabbath y “Paranoid” son el espejo donde cualquier músico que haya buscado la oscuridad y lo mas turbio de la personalidad humana tarde o temprano a tenido que mirarse.
Llama la atención que hoy en día, una época ésta marcada por el reciclaje, el legado de Black Sabbath permanezca aun semioculto, es tiempo ya de reivindicar a esta gran banda, grande entre las grandes.

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Publicado por Luis / Archivado en:Discos
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Archer Prewitt – Wilderness

Publicado el sábado 13 enero 2018

Archer Prewitt
Wilderness
Thrill Jockey 2005

Es ahora en este 2005, gracias a Pepsounds, cuando descubro a uno de los talentos mejor guardados del underground americano, y es que Archer Prewitt lleva años ofreciendo muestras de su trabajo en su doble faceta de músico y creador de comics. Como músico empezó allá por 1991 junto a The Coctails para mas tarde unirse como guitarrista a The Sea And The Cake antes de comenzar su carrera en solitario, como dibujante, ha alcanzado bastante éxito con algunas de sus obras, en especial con su delirante personaje Sof’ Boy.
Wilderness es ya su cuarto trabajo en solitario, un disco que ya de entrada resulta atractivo gracias a su sugerente y magnífica portada, dibujada, como no, por él mismo; una portada sencilla y dulce que ilustra realmente bien lo que encontraremos en el interior, canciones amables y bien construidas.
Quien haya seguido el trabajo de Prewitt desde hace tiempo quizás se sorprenda por el aroma eminentemente clásico que desprenden todos los cortes del disco, alejado de las experimentaciones propias de su sello Thrill Jockey. Archer Prewitt se vuelca aquí en atmosferas de pop setentero repletas de guitarras acústicas; medios tiempos que cuentan con magníficos y exquisitos arreglos y que evolucionan de forma realmente sorprendente, tocando diversos registros y estilos en cada canción, canciones que crecen y se transforman a cada escucha. Una buena muestra de todo esto la hallamos por ejemplo en el segundo tema “Leaders”, un tema que comienza como una delicada cancion folk y que va mutando su melodía metiendose de lleno en terrenos pop, para cerrarse con un crescendo instrumental con tintes psicodélicos. Semejante evolución siguen otros temas del disco, integrando diferentes partes en una misma canción, aunque de forma que nada resulte fuera de su sitio. Esta formula resulta plenamente convincente en varios de los cortes del disco, temas como “O, Ky”, “Think Again” (con ese magnífico slide de aires Country), “Go Away”, “No More” o la estupenda “Without You”, quizás el corte mas sorprendente, una canción que se inicia como un medio tiempo Alt-country y que evoluciona hacia un majestuoso pop cercano al de los Beatles del “Album Blanco”.
Sorprende quizás la capacidad de Prewitt de asimilar con tanto acierto tantas y tan variadas influencias, y su sabiduria para convinar todo el conjunto sonando tan creible y acertado, es este un disco de Pop con mayúsculas que resulta ciertamente deslumbrante, un trabajo sensacional que merece ser descubierto.

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Publicado por Luis / Archivado en:Discos
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