Categoria Discos

Stevie Wonder – A Time To Love

Publicado el Lunes 27 febrero 2017

Stevie Wonder
A time to love
Motown 2005

El pasado año ha sido escenario del retorno de algunos de los grandes artistas en diferentes campos de la música popular, sorprendiendonos algunos casos como el presente, ya que un nuevo disco de Stevie Wonder es una noticia rara, dado lo mucho que disminuyó su producción en los últimos 15 años. Los últimos lanzamientos los debemos de ir a buscar a los 90, con Conversation piece y el directo Natural Wonder, que supusieron en su momento la vuelta a la escena de uno de los creadores más relevantes de la música negra de la segunda mitad del pasado siglo. El disco es un bonito regalo para los seguidores del artista, y a ellos va dirigido. Quien no lo conozca no debe de empezar por aquí, ni por ningún disco posterior a Hotter than july (1980). Si gustará seguramente a los amantes del sonido acaramelado de la actual música negra comercial. Pero ello no define por sí solo al disco. Sin ser, como en algunas críticas puede leerse, el esperado retorno de Stevie a su fantástica etapa de los 70, si es la mejor versión que da de sí mismo desde hace 26 años y, salvando las distancias, contiene canciones que de haber sido grabadas en los 70 con el sonido del momento podrían figurar en sus grandes trabajos. Esto ocurre con todos los discos del músico sin excepción. De todos se rescata algo, con el reproche de haber utilizado la estética y tecnología del momento de manera casi siempre fallida a partir de un momento dado. Sin ir más lejos, en su anterior trabajo tenía canciones buenísimas, similares a otras de discos como Songs in the Key of Life (1976). Rain your love down, entre otras, podría haber figurado en ese vinilo.Uno no deja de pensar por qué no utiliza una batería en vez de cajas de ritmos ( la mayor parte de las baterías de sus discos clásicos las ha tocado él, como la práctica totalidad de los instrumentos ). La prudencia respecto a las texturas e instrumentos empleados marcan el envejecimiento o no de las obras musicales en incontables casos. En este disco, si bien no emplea la batería en todas las canciones, las bases si que reciben un tratamiento tímbrico más natural. No se trata de oír o no una caja de ritmos, si no el tipo de sonido que el artista elije.
Son 15 temas de los cuales la mayoría son buenos, excelentes unos pocos, que suelen ser los tiempos lentos, como Moon blue ( una canción perfecta, a su máximo nivel ), True love, Passionate raindrops o How will I know.
El funk está en Tell your heart I love you o Please don´t hurt my baby, que podrían estar incluidos en sus discos de hace 30 años, por el tratamiento rítmico y la labor de los teclados, de los cuales en su dia fue un importante innovador.
Respecto a la voz, está en su mejor estado y no ha perdido nada con el paso de las décadas, empleándola en numerosas ocasiones como instrumento improvisador, consiguiendo momentos brillantes, como Moon blue, donde se ríe literalmente de su propio virtuosismo. Hay duetos con cantantes femeninas, como su hija Aisha Morris o India.Arie, así como aportaciones de Prince, el reverendo Kirk Franklin al frente de su coro o Paul Mcartney ( que pone su guitarra en el tema que cierra y da título al disco, que desgraciadamente posee un alto índice de infumabilidad ). No son colaboraciones del estilo mercantil de Carlos Santana y Clive Davies, pasando desapercibidas casi por completo.
Estamos pues ante un buen disco que podría haber sido mejor si se recortase, mostrando de este modo las dos caras del artista: la muy admirada de los años 70 y, en menor dosis, afortunadamente, la tan denostada de los 80. Ha sido y seguirá siendo por mucho tiempo fuente de inspiración, referencia y altísimo listón para cantantes, compositores, arreglistas, armonicistas, teclistas y baterías.

Facebook Twitter
Publicado por teresa / Archivado en:Discos
2 Comentarios

Great Lake Swimmers – Bodies and Minds

Publicado el Domingo 26 febrero 2017

Great Lake Swimmers
Bodies and Minds
Misra 2005

Ahora que empezamos a sentir los primeros días de la Primavera es cuando nos damos cuenta de que hemos pasado un duro, frio y largo invierno, largas noches en las que mirar por la ventana ha sido nuestra actividad favorita, preferiblemente con un cigarro en la mano, la cabeza llena de sueños imposibles y una bella canción de fondo. Este “Bodies and Minds” esta lleno de ese tipo de canciones, canciones que se convierten en inseparables compañeras de viaje.
Tras el nombre de Great Lake Swimmers se esconde Tony Dekker, compositor afincado en Toronto del que apenas se conocen unos cuantos datos inconexos que no sirven para explicar las excelencias de este “Bodies And Minds”, su segundo disco, publicado como el anterior en el minúsculo sello Misra.
Muy influido por el ambiente rural donde creció (El sur de Ontario, Canada) Tony Dekker grabó este disco en una pequeña iglesia a la orilla de un lago, buscando una atmósfera especial en la que pudiesen fluir naturalmente sus canciones, algo similar ya pasó con el anterior (y tambien espléndido) álbum de debut, grabado en un granero abandonado tan solo cinco meses antes.
Quien esté acostumbrado a transitar por los desolados parajes dibujados por alquimistas de la desgracia como American Music Club o Red House Painters encontrará en estas austeras canciones espejos en los que reconocerse, prácicamente todo el conjunto se compone de medios tiempos repletos de guitarras a media luz y difusas notas de piano, con la vista siempre puesta en el Harvest de Neil Young (“Let’s Trade Skins”, “Various Stages”), pero sin resistirse a descubrir otros terrenos que se muestran al oyente tras sucesivas escuchas, de tal forma sorprende el vitalista tono pop de “Bodies and Minds”, los coros casi gospel de “Falling Into The Sky” o los ecos griegos de “I Could Be Nothing”.
En sus textos Dekker crea preciosas y desoladas estampas donde sitúa sus mas personales reflexiones, recuerdos de soledades y desgracias, si, pero tambien de esperanzas e ilusiones en unas letras evocadoras, sencillas y sinceras.
Mas allá de las siempre odiosas comparaciones, de verdad merece la pena dejarse embriagar por canciones como “When It Flows” o la inicial “Song For The Angels”, temas realmente majestuosos y hermosos que dificilmente te dejarán indiferente.
Sin duda Great Lake Swimmers será un grupo a tener muy en cuenta de aquí en adelante, no es facil dar con músicos capaces de plasmar sus emociones en un puñado de canciones con tanta sensibilidad y naturalidad.

Facebook Twitter
Publicado por Luis / Archivado en:Discos
1 Comentario

Jennifer Gentle – Valende

Publicado el Viernes 24 febrero 2017

Jennifer Gentle
Valende
Sub Pop 2005

Jennifer Gentle es el personaje de una antigua canción navideña, personaje que sin motivo evidente aparecía en “Lucifer Sam”, un enloquecido tema de Syd Barrett de sus tiempos junto a Pink Floyd, aunque el nombre ahora también sirve para referirse a este extraño grupo italiano formado por Marco Fasolo y Alessio Gastaldello.
Sin duda la referencia a Syd Barrett no es casual, en la música de Jennifer Gentle encontramos bastantes elementos de esa peculiar forma de composición, desquiciada y genial del británico, aunque en la música de los italianos hay muchos mas elementos interesantes, explorando con devoción todos los variados recovecos de la psicodelia.
Valende es el tercer trabajo de la banda, el primero para Sub Pop después de autoproducirse en Italia sus primeros discos, el mayor presupuesto ha dado la oportunidad al grupo para explorar nuevas posibilidades y nuevos límites, introduciendo toda clase de sonidos e instrumentos extravagantes y curiosos como sitares, globos de helio o glockenspiels.
Aunque el sonido del disco es bastante retorcido muchas canciones se construyen sobre sencillas y bucólicas guitarras acústicas, con melodías y coros que podrían recordar por momentos a los mejores Gorky’s Zygotic Mincy, aunque siempre esta presente esa voluntad casi enfermiza de contorsionar y desdibujar sus canciones, una voluntad inherente a la obra de otros destacados alquimistas como The Incredible String Band, Family o The Soft Machine, con los que Jennifer Gentle comparten mas de una obsesión.
“I Do Dream You” es el single nato del álbum, un enloquecido y genial tema que podría funcionar de maravilla en la MTV, con una vibrante melodía repetitiva y contagiosa; mas marciano aún es el tema que cierra el disco, “Nothing Makes Sense”, una delirante extravagancia cargada de encanto.
El resto de álbum se mueve por terrenos mas inseguros e incómodos, buscando definir retorcidas atmósferas mas turbias y oníricas, en temas como “Hessesopoa”, “Golden Drawings” o “Liquid Coffee” esta búsqueda alcanza sus mayores éxitos, Los temas mas abiertamente influidos por Barrett y los primeros Pink Floyd, como la inicial “Universal Daughter” o “Tiny Holes” suenan, dentro de esas similitudes, muy personales gracias sobre todo a la peculiar voz de Marco Fasolo.
Este “Valende” es un disco mas que notable, una revisión actualizada y acertada de la psicodelia mas lisérgica de los 60 que adquiere mayor dimensión si cabe al venir de Italia, un país en tan alejado en principio de los canales habituales y al que habrá que prestar mas atención a partir de ahora.

Facebook Twitter
Publicado por Luis / Archivado en:Discos
Hacer un comentario

Simon And Garfunkel – The Sounds Of Silence

Publicado el Miércoles 22 febrero 2017

Simon & Garfunkel
The Sounds Of Silence
Sony (1966)

Paul Simon y Art Garfunkel se conocieron en la adolescencia, coincidieron en sus periodos de estudios en un colegio mayor donde ya formaron su primer grupo, llamado “Tom and Jerry”, un grupo amateur sin grandes aspiraciones, muy influido por las melodías de los Everly Brothers.
Ya en su etapa universitaria Simon y Garfunkel volvieron a coincidir y publicaron su primer trabajo, ya como dúo en 1964, un disco llamado “Wednesday Morning, 3 AM” que les supuso cierto reconocimiento dentro de la incipiente escena folk de Nueva York, escena que un jovencisimo Bob Dylan estaba popularizando.
La musica de Simon & Garfunkel discurre en ese primer disco por las sendas clásicas del folk, bellas armonías, guitarras acústicas y hermosas letras que ya anticipaban las dotes poéticas de Paul Simon.
Tras ese primer disco el dúo se separó, y Paul Simon se fue a vivir a Inglaterra, allí conectó con la música de grupos folk británicos como Fairport Convention al tiempo que recibía tambien el influjo de los grupos de la costa oeste norteamericana, principalmente de mano del folk-rock de los Byrds o Buffalo Springfield.
Durante su estancia en Inglaterra Paul Simon compuso la mayoría de los temas que luego irían incluidos en “The Sound of Silence”, temas como “I am a Rock”, “Leaves that are green“, “Kathy´s Song” o “April come she will” que se publicaron en su primer disco en solitario “The Paul Simon Songbook”, fue precisamente el éxito que obtuvo con aquellas canciones lo que hizo volver a Simon a los Estados Unidos y reunirse de nuevo con Art Garfunkel, volviendo a grabar el dúo todo el material que éste trajo de Inglaterra.
“The Sound of Silence” es pues, una colección de canciones, canciones que acompañaron a Simon en su peregrinaje y que captan perfectamente las inquietudes y temores de su juventud, sentimientos que calaron hondo en toda una generacion de jóvenes desencantados que hicieron suyas esas canciones, canciones que hablan del paso del tiempo, de dolorosos recuerdos, de buscar refugio en la poesía a la crueldad del mundo, letras que describen certeramente todo un abanico de emociones juveniles.
En lo musical, Simon & Garfunkel fueron en este disco un poco mas alla de sus planteamientos iniciales, añadiendo matices e instrumentos diversos para enriquecer su sonido, adornando las composiciones originales de Simon para dotar al conjunto de una sonoridad mas actual, mas contemporanea. Este trabajo dio como resultado un disco que se salia ya claramente de las directrices clasicas del folk adentrandose en un ambito mas abierto, mas comercial.
Hoy día el sonido de aquel disco esta claramente superado, y algunas de sus ideas pueden sonar incluso desfasadas y pueriles, lo que lo no ha perdido un ápice de su vigencia es la amplitud emocional de los temas, poemas que describen con nitidez problemas de juventud que están igual de presentes hoy en día.
La música de Simon & Garfunkel ha influido a multitud de músicos a lo largo y ancho del planeta, aunque pocos han sabido extraer la esencia de su música, generando una pleyade de insufribles imitadores entre los que se encuentran los “Cantautores” que tanto nos hicieron (y nos hacen) sufrir en nuestro país.
Por encima de cualquier otra consideración “The Sound of Silence” es un expléndido disco que aguanta con solvencia el paso del tiempo apoyandose en unas palabras que no han perdido su significado en estos albores del siglo XXI.

Facebook Twitter
Publicado por Luis / Archivado en:Discos
3 Comentarios

Chris Bell – I Am The Cosmos

Publicado el Lunes 20 febrero 2017

Chris Bell
I Am The Cosmos
Rykodisc 1992

Chris Bell dejó Big Star en 1972, cansado de ver como la industria menospreciaba el trabajo de la banda, cansado de la indiferencia de un público que no supo ver las virtudes de un grupo que hasta muchos años despues no obtendría reconocimiento. Su relación con Alex Chilton se había ido enfriando paulatinamente, y el fracaso comercial de “#1 Record” precipitó la salida de Bell de la banda, mostrando ya claros síntomas de su caracter depresivo.
Aunque algunos temas de Bell se publicaron en el siguiente disco de Big Star, “Radio City” lo cierto es que el músico estaba ya completamente desvinculado de la banda y sumido en una profunda crisis personal, su hermano David, para tratar de animarle, organizó unas sesiones en Francia para que Chris grabase las canciones que aún guardaba, esas sesiones componen el grueso de “I Am The Cosmos” aunque en su momento los temas tambien fueron menospreciados y no fueron publicados.
Tras un retorno a Europa para tocar algunos conciertos acusticos, Chris Bell se apartó definitivamente de la música, dedicandose a trabajar en el negocio familiar de hostelería.
Los mejores temas grabados en Francia y algún otro grabado junto a Jody Stephens en Memphis se recopilaron en 1992, justo cuando el legado de Big Star empezaba a ser reconocido.
En las canciones de “I Am The Cosmos” aparece claramente el sello distintivo que Chris Bell imprimía a las composiciones de Big Star, empezando por su cálida y dolorosa voz, aunque lo que en “#1 Record” era optimismo aquí se torna en angustiosas reflexiones sobre la soledad y el amor impregnando todas las composiciones de un tono ciertamente oscuro.
Los únicos temas que recuerdan el vigoroso Power-pop de Big Star son “Get Away”, “Make A Scene” y la magnifica “I Got Kinda Lost” enérgicos y poderosos temas inundados de frenéticas guitarras donde Bell aporta su sensacional instinto melódico, el resto del álbum discurre por sendas mucho mas turbias e introspectivas, entre el folk acústico de “Speed Of Sound” o de la tremenda “You And Your Sister”, el pop de “Look Up” y lo que solo se me ocurre clasificar de pre-slow-core en agónicos temas como “Better Save Yourself” o la propia “I Am The Cosmos”, en los que se aprecia el mismo germen enfermizo que en las obras de Come, Codeine o Low.
El nexo de union en estos temas es el desesperado tono reflexivo inundado de desesperación, son estas canciones brutalmente honestas, de un hombre que ya nada esperaba de la música, que solo utilizaba sus composiciones para volcar todos sus conflictos internos.
Mientras tanto, los Big Star de Chilton entregaban otro trabajo cargado de amargura: “Third / Sisters Lovers”, un trabajo en esencia muy parecido a este “I Am The Cosmos”, cortando de raiz el vitalismo que caracterizó a la banda en sus inicios.
Chris Bell fallecería en un trágico accidente de tráfico en 1978, sin ver sus canciones publicadas, completamente olvidado y apartado de la musica.
Hoy día, el legado de Chris Bell ha adquirido por fin la importancia que merece, influyendo a cientos de bandas de todo el mundo que han visto en su sencilla inocencia un espejo en el que mirarse.

Foros Computer Age:
Chris Bell – I Am The Cosmos

Facebook Twitter
Publicado por Luis / Archivado en:Discos
1 Comentario

2003-2014 Computer Age. Blog powered by Wordpress