Categoria Discos

Love – Forever Changes

Publicado el sábado 16 diciembre 2017

Love
Forever Changes
Elektra/Warner 1968

“forever changes” es citado a menudo como “el disco hippie”, el disco que mejor resume el espíritu de aquellos años confusos e inocentes. Efectivamente, “forever changes” es eso, pero también es mucho, muchisimo mas.
Love son ante todo Arthur Lee, un excéntrico genio que deambulaba por el San Francisco de 1966 envuelto en una nube tóxica, Lee ya había militado en varias bandas, en una escena inundada de grandes talentos, Jimi Hendrix entre ellos, pero seria con Love donde mostraría todo su potencial, toda su magia.
“Forever Changes” es un viaje alucinante por la América de la época, un país confuso, contradictorio, ahogado en su propia existencia, y es también un viaje por la música creada en esas contradicciones; Love combinan Rock, pop, Psicodelia, Folk, Rocabilly, de una forma única, nunca vista hasta entonces, las canciones inundan el espacio sonoro de una forma incendiaria, explosiva.
“Alone again or..” es la turbadora declaración de amor que abre el disco, y que prepara al oyente para lo que viene después, ya se oyen los vientos, las guitarras eléctricas, las acústicas. Sigue “A house is not a motel” con un dinamismo difícil de describir, una tensión fácil de palpar, de hecho las tensiones en el seno de Love marcarían el resultado de este disco, ultimo de la formación original.
“and more again” deliciosa melodía directamente emparentada con el “pet sounds” de los Beach boys, y tras ella, la sucesión de canciones mas increíble que se pueda encontrar en disco alguno: “The daily planet”, “old man”, “the red telephone”, “maybe the people would be the times or between Clark and Hilldale”, “live and let live”… se van desgranando con una majestuosidad única.
Un disco irrepetible, clásico entre los clásicos.

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Stevie Wonder – A Time To Love

Publicado el miércoles 13 diciembre 2017

Stevie Wonder
A time to love
Motown 2005

El pasado año ha sido escenario del retorno de algunos de los grandes artistas en diferentes campos de la música popular, sorprendiendonos algunos casos como el presente, ya que un nuevo disco de Stevie Wonder es una noticia rara, dado lo mucho que disminuyó su producción en los últimos 15 años. Los últimos lanzamientos los debemos de ir a buscar a los 90, con Conversation piece y el directo Natural Wonder, que supusieron en su momento la vuelta a la escena de uno de los creadores más relevantes de la música negra de la segunda mitad del pasado siglo. El disco es un bonito regalo para los seguidores del artista, y a ellos va dirigido. Quien no lo conozca no debe de empezar por aquí, ni por ningún disco posterior a Hotter than july (1980). Si gustará seguramente a los amantes del sonido acaramelado de la actual música negra comercial. Pero ello no define por sí solo al disco. Sin ser, como en algunas críticas puede leerse, el esperado retorno de Stevie a su fantástica etapa de los 70, si es la mejor versión que da de sí mismo desde hace 26 años y, salvando las distancias, contiene canciones que de haber sido grabadas en los 70 con el sonido del momento podrían figurar en sus grandes trabajos. Esto ocurre con todos los discos del músico sin excepción. De todos se rescata algo, con el reproche de haber utilizado la estética y tecnología del momento de manera casi siempre fallida a partir de un momento dado. Sin ir más lejos, en su anterior trabajo tenía canciones buenísimas, similares a otras de discos como Songs in the Key of Life (1976). Rain your love down, entre otras, podría haber figurado en ese vinilo.Uno no deja de pensar por qué no utiliza una batería en vez de cajas de ritmos ( la mayor parte de las baterías de sus discos clásicos las ha tocado él, como la práctica totalidad de los instrumentos ). La prudencia respecto a las texturas e instrumentos empleados marcan el envejecimiento o no de las obras musicales en incontables casos. En este disco, si bien no emplea la batería en todas las canciones, las bases si que reciben un tratamiento tímbrico más natural. No se trata de oír o no una caja de ritmos, si no el tipo de sonido que el artista elije.
Son 15 temas de los cuales la mayoría son buenos, excelentes unos pocos, que suelen ser los tiempos lentos, como Moon blue ( una canción perfecta, a su máximo nivel ), True love, Passionate raindrops o How will I know.
El funk está en Tell your heart I love you o Please don´t hurt my baby, que podrían estar incluidos en sus discos de hace 30 años, por el tratamiento rítmico y la labor de los teclados, de los cuales en su dia fue un importante innovador.
Respecto a la voz, está en su mejor estado y no ha perdido nada con el paso de las décadas, empleándola en numerosas ocasiones como instrumento improvisador, consiguiendo momentos brillantes, como Moon blue, donde se ríe literalmente de su propio virtuosismo. Hay duetos con cantantes femeninas, como su hija Aisha Morris o India.Arie, así como aportaciones de Prince, el reverendo Kirk Franklin al frente de su coro o Paul Mcartney ( que pone su guitarra en el tema que cierra y da título al disco, que desgraciadamente posee un alto índice de infumabilidad ). No son colaboraciones del estilo mercantil de Carlos Santana y Clive Davies, pasando desapercibidas casi por completo.
Estamos pues ante un buen disco que podría haber sido mejor si se recortase, mostrando de este modo las dos caras del artista: la muy admirada de los años 70 y, en menor dosis, afortunadamente, la tan denostada de los 80. Ha sido y seguirá siendo por mucho tiempo fuente de inspiración, referencia y altísimo listón para cantantes, compositores, arreglistas, armonicistas, teclistas y baterías.

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Publicado por teresa / Archivado en:Discos
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Beastie Boys – Licensed To Ill

Publicado el lunes 11 diciembre 2017

Beastie Boys
Licensed to Ill
Def Jam, 1986

Principios de los ochenta, tres jóvenes que parecen sacados de “La Venganza de los Nerds”, blancos, judios, de clase acomodada, y de Manhatan forman parte de un grupo punk underground que ya ha afilado los colmillos en los principales locales de la movida de Nueva York. Un día comienzan a hacer burla del floreciente movimiento rap que llevaba más de una década gestándose en la costa este americana y descubren que ellos lo hacen tan bien o mejor que muchos de los componentes de este movimiento y que la respuesta del público supera a la que obtienen tocando temas punk.
Como en realidad tanto el punk como el movimiento hip-hop nacen de la falta de medios y la necesidad de buscarse la vida el paso dado por los BB no fue nada traumático. La única falta que tenían era la de su discoteca, en vez discos de James Brown, Cool and the Gang o Earth, Wind And Fire ellos tenían albums de Led Zeppelin, The Clash, Black Sabbath y AC/DC, de forma que las bases de sus rimas y el esquema de sus canciones eran diferentes de las que usaba cualquier otro grupo.
Rick Rubin les firmó para su discográfica, Def Jam, y compuso y produjo con ellos uno de los albums más influyentes de los 80’s, “Licensed to Ill”. No esta claro si esta joyita puede considerarse un simple disco de hip-hop o de rock, pero ciertamente fue la primera piedra de lo que acabo degenerando en la mezcla rap/rock tan en boga hoy en día.
“Rhymin & Stealin” abre el disco como solo abren los grandes, marcando diferencias. Si la moda y el estilo de rap de aquellos años exigían velocidad y rimas aceleradas lo que se encuentra el oyente es un tema exageradamente ralentizado con una base rítmica muy simple, sobre la que los BB riman de la más difícil de las maneras, despacio. El disco sigue con temas mucho más cercanos a los estándares rap del old school, demostrando la versatilidad de los tres componentes a la par que su descaro. Pero son las cuatro canciones del ecuador del disco las que convierten a esta obra en un clásico. “Girls” “Fight for Your Right”, “No Sleep ‘till Brookyn” y “Paul Revere” fueron verdaderos bombazos en la confundida cultura de su década. Los dos primeros, con su pegadizo estribillo, se convirtieron en himnos populares de la juventud y de la rebeldía ante la sosería impuesta por la era Reagan. Si ya Hollywood marcaba la pauta con películas como “Footloose”, “Flash Dance” y “Girls Just Want to Have Fun”, el vídeo musical de “Fight for Your Right” se coló en los hogares de todo el mundo inundando las pantallas de calcetines blancos y de chicas frescales.
“No Sleep ‘till Brookyn”, con sus afiladas guitarras puede considerarse como el germen del rap-metal y “Paul Revere” devuelve a los BB a su versión más gamberra y rapera.
No es justo dar todo el crédito a los BB, Rick Rubin se debería al menos la mitad, pero la cara, las rimas y el gamberreo lo ponían el grupo. MTV hizo el resto.

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Sonic Youth – Sonic Nurse

Publicado el sábado 9 diciembre 2017

Sonic Youth
Sonic Nurse
Geffen 2004

El (creo no equivocarme) decimocuarto disco de estudio de Sonic Youth ahonda en la senda abierta con “Murray Street” a raiz de la entrada de Jim O’Rourke en la banda, una senda que les llevó a depurar su caracteristico sonido eliminando los excesos experimentales en los que la banda se venia enredando en sus últimas grabaciones.
Sorprende en primer lugar la determinación y la frescura que demuestran Sonic Youth en este disco, cosa que no debe resultar facil para una banda con su longeva trayectoria, sin nada ya que demostrar, inmunes a esa absurda corriente de opinión actual que tiende a menospreciarles, siendo en muchos casos esas voces las mismas que les “reivindicaban” en los 90 cuando ser fan de Sonic Youth era lo mas cool; quizas ahora ya no sea muy cool ser fan de Sonic Youth, pero sin duda sigue siendo algo muy sensato y agradecido.
Centrandonos en este “Sonic Nurse” lo que primero destaca es la mayor presencia compositiva de Kim Gordon, un tanto difuminada en los últimos discos de la banda, ella firma algunos de los temas mas potentes del disco, como la inicial “Pattern Recognicion” que recuerda poderosamente el sonido que exhibía la banda en aquel “Goo” (1991) por la crudeza y contundencia de las guitarras o la tambien contundente y extraña “Maria Carey + Arthur Clarke”, piezas que contrastan con temas mas serenos y delicados como “Dude Ranch Nurse” o “I Love Golden Blue” en los que Gordon pasa del chillido esquizoide y demente a registros de una delicadeza narcótica, sin duda ella es la principal protagonista de este disco.
El resto de cortes, los firmados por Moore y Ranaldo buscan profundizar en ese sonido de guitarras cristalinas que tan buen resultado dio en Murray Street aunque cuando da mejores frutos es cuando se fusiona con sus habituales y míticas tormentas sónicas como en “Stones” quizás el mejor tema del disco, un disco exigente y variado, cargado de textos crípticos y oscuros que revelan el incansable incorformismo y el decidido espiritu provocador de la banda.
Mas allá de otro tipo de cambios, donde verdaderamente se nota la presencia de Jim O’Rourke es en la producción, él es responsable directo en la depuración y rehabilitación del ya vetusto lenguaje sónico de la banda, aportando a los cortes una frescura realmente interesante, imprimiendo una sonoridad cruda, directa, cercana en ocasiones a las de bandas post-hardcore como The New Year o Karate.
En los 90 se contaban a millares los grupos que aporreaban sus guitarras buscando extraer de sus instrumentos el ruido que sacaban Sonic Youth, hoy apenas nadie ya lo intenta, aunque la fórmula sigue demostrando su validez en manos expertas como las de ellos, unos jovenes sonicos que rebasan ya los cuarenta años pero que demuestran seguir teniendo ideas perfectamente válidas.

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Suede – Dog Man Star

Publicado el miércoles 6 diciembre 2017

Suede
Dog Man Star
Nude/Columbia 1994

Lo verdaderamente mágico de la música es su caracter imprevisible, a menudo pienso que por mas discos que escuches, por mas que investigues y aprendas, los discos que de verdad te llegan son unos pocos y a menudo es difícil buscar las razones de ese flechazo que sientes con algunas canciones.
Recientemente Bernard Butler y Brett Anderson han publicado un nuevo disco como The Tears, hecho que me hizo pensar en los primeros Suede, una banda a la que perdí la pista hace mucho, mucho tiempo.
Buscando entre mis discos antiguos encontré mi copia de Dog Man Star y lo puse mientras hacía otras cosas, “Introducing the band” suena floja, es una introducción mas o menos pomposa, pero con “We are the pigs” empecé a notar esa sensación extraña, esa fuerza que te obliga a subir el volumen y prestar atención, con “Heroin” ya estaba con el volumen a tope y cantando en mi habitación, con ese cosquilleo que solo se siente al besar y al escuchar grandes canciones.
Mi desinteres por Suede se fue forjando por una excesiva saturación, hubo un tiempo en que sonaban a todas horas y tocaban en todos los festivales, poco a poco dejé de escucharles y de pensar en ellos, ahora, mientras suena “The Wild Ones” es cuando me doy cuenta de lo bien que les quedó aquel disco, de lo recomendable que resulta sumergirse de vez en cuando en esos ambientes tan deliciosamente decadentes y melancólicos.
“Dog Man Star” es un disco único y para mi el mejor de Suede, se dieron aquí una serie de circunstancias, de casualidades si se quiere, que propiciaron una química especial que impregna todo el disco, Bernard Buttler y Brett Anderson estaban ya enfrentados, a punto de separarse y compiten en el disco por dejar una mayor presencia, aunque de esa rivalidad surge lo mejor de ambos, Brett Anderson canta con una pasión y un convencimiento que aún hoy sorprende, y los riffs que Buttler arranca de su guitarra suenan aquí mejor que nunca, vistiendo todas las canciones de ese decadente tono épico de los 70.
“Dog Man Star” fue concebido como la obra definitiva de la banda, fue creado a imagen y semejanza de aquellos grandes discos de los 60 y 70 que tanto adoraban, y lo cierto es que el resultado estuvo a la altura de sus idolos, escuchar hoy este disco es sumergirse de lleno en un universo de sensaciones absolutamente intemporal, de nada sirve ya apoyarse en el típico cliche que dice que Suede imitan a Bowie, el tiempo ha puesto a cada uno en su sitio, y aunque es cierto que Suede ardieron en su propia soberbia, no es menos cierto que sus dos primeros discos, y en especial este “Dog Man Star” fueron de lo mejor que nos dieron nuestros adorados años 90. Hoy el tiempo corre a favor de ellos y de su música.

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