Categoria Discos

Slayer – Reign In Blood

Publicado el Sábado 14 octubre 2017

Slayer
Reign In Blood
American 1986

Reign_In_BloodCampos de exterminio nacis, mutilaciones, trepanaciones, satanismo, mucha, pero mucha velocidad y mucha, pero que mucha mala leche es lo que este “Reign In Blood” escupe en la cara del oyente. Sinceramente, recomiendo pasar primero por Metallica o Sepultura (parecen a su lado Spandau Ballet) para acomodar el cerebro a esta autentica catarsis de odio que es por derecho propio uno de los pilares del metal moderno.
Publicado en 1986, la salida del quinto disco de estudio de Slayer supuso una autentica bofetada de aire fétido en el a menudo inmovilista mundo del heavy metal. Tras aquellos primeros discos que anticipaban el caos, Rick Rubin cogió aquí las riendas de la producción para conseguir, según sus palabras, que se escuchasen todos los instrumentos dentro de aquel gigantesco muro de sonido. El conjunto quedo comprimido en apenas media hora, 30 minutos que servirían perfectamente para lobotomizar al bacala mas recalcitrante.
Tom Araya y los suyos, con especial mención al INCREIBLE batería Dave Lombardo, están aquí perfectamente sincronizados, tocan rápido, si, extremadamente rápido, pero todo esta en su sitio, cada riff, cada solo, cada golpe de caja esta donde tiene que estar, y todo el conjunto fluye con un único fin que es el de horrorizar y escandalizar al oyente. El tema inicial, ese “Angel Of Death” que es todo un himno, es una canción dedicada al criminal naci Joseph Mengele y la letra cuenta, con todo lujo de detalles, las abominaciones perpetradas en su nombre en Auswitch.
No hay pausas, y los diez temas se suceden uno tras otro mostrándonos nuevos horrores a toda velocidad, hasta cerrar con esa magistral “Raining Blodd” que acompañan en sus conciertos con una lluvia de sangre.
Este disco es considerado el iniciador del llamado Speed Metal, y es por derecho propio (a base de ostias) uno de los pilares del rock extremo moderno.
Un disco en definitiva que todo aquel fan de la música rock con amplitud de miras debería escuchar al menos una vez en su vida. Aunque cuidado, duele…

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The Troggs – Athens Andover

Publicado el Miércoles 4 octubre 2017

The Troggs
Athens Andover
Page One-Larry Page Productions 1992

The Troggs, grupo de los 60, llamado en sus orígenes The Troglodytes, que saltaron a la fama con la canción “Wild Thing”, se han mantenido en el recuerdo gracias a sus canciones y al público, no gracias a la prensa ni al respeto de sus compañeros de época, quienes les tachaban de primitivos y rudos (el mismo Ray Davies comentó que se trataban de una copia de los Kinks y de un montaje de Larry Page -anterior manager de los Kinks y luego productor de los primeros éxitos de los Troggs- para su lucro personal). Serían, sin embargo, esta base ruda, sus riffs y los problemas con la censura (siempre por alusiones a la sexualidad), además de la atracción y encanto que sus canciones desprenden, lo que les llevaría a ser influencia importante en la creación del garage rock y del punk. Hay que destacar asimismo su gran acierto para componer canciones melódicas (“You Can Cry If You Want”, “Love Is All Around”, “Cousin Jane”, “Little Girl”, “Anyway That You Want Me”), tanto o más perfectas que los trallazos “Wild Thing”, “I Can’t Control Myself”, la stoniana “I Can Only Give You Everything”, o los temas a medio camino y extremadamente contagiosos “With A Gir Like You”, “Night Of The Long Grass” o “Give It To Me”.
Llega la época de la psicodelia y el éxito deja de sonreirles (aunque con los conciertos sigan convenciendo y ampliando su grupo de fans, sobre todo en Alemania, Francia, Holanda, Gran Bretaña y EE.UU.), hasta que inevitablemente se acaban separando. Lo intentan con proyectos en solitario pero tampoco tienen suerte. Reg Presley (Reginald Maurice Ball – 12 Junio 1941), voz y autor de gran parte del repertorio de los Troggs, junto a Chris Britton (Charles Christopher Britton – 21 Junio 1944), guitarra y coros desde que pasaran a llamarse The Troggs, acompañados de nuevos músicos, vuelven a juntarse y dar actuaciones por circuitos de cabarets y clubs, rememorando viejos éxitos. Con los años y cambios de moda serían reivindicados por diferentes artistas y movimientos, hasta que en 1992 Larry Page tiene la idea de volver a grabarles un disco, convencido de que podrían ser relanzados a la fama con la colaboración de músicos de rock de esa época, que frecuentemente incluían en sus actuaciones alguna versión suya o que los consideraban influencia y que estarían orgullosos de colaborar. Es así como se generó este disco, lleno de buenas ideas y buenos resultados, contando con todos los ingredientes que caracterizaran a los clásicos Troggs, desde sonidos potentes, riffs y distorsiones, hasta melodías y coros pegadizos, todo ello bajo el halo de una producción respetuosa y elegante. El repertorio que presentan son once nuevas canciones, de las cuales Reg Presley es autor de cinco, las más cercanas a sus tiempos salvajes “Dust Bowl” y “What’s Your Game”, la dylaniana “Suspicious”, un medio tiempo “Together” y la balada “Don’t you Know”. Abre el disco la inspirada y con aires nostálgicos “Crazy Annie”, compuesta por Chip Taylor, autor de su primer éxito “Wild Thing”. Tony James Shevlin compone el precioso “Deja Vu”, plagado de alusiones a anteriores títulos del grupo. El productor Larry Page junto con Daniel Boone (este último colaborando también con la guitarra eléctrica y haciendo coros), son autores de dos típicos temas cañeros y eléctricos “Tuned Into Love” y el que cierra el disco “Hot Stuff”, intento descarado e interesante de emular el “Wild Thing” . Y para el final dejo las colaboraciones con más renombre en la época en que se grabó, se trata del componente del grupo DB’s Peter Holsapple (que también toca guitarras de 6 y 12 cuerdas en el disco), aportando los temas “I’m In Control” (en contraposición al tema clásico en que cantaban que no se podían controlar) y “Nowhere Roads”, este último compuesto en colaboración con los componentes de REM, Peter Buck (también toca mandolina y guitarras), Bill Berry (tocando batería y percusión) y Mike Mills (toca bajo, acordeon y órgano).
Sus letras siguen tratando sobre todo la temática amorosa en sus diferentes vertientes, desde el lado más tierno y clásico al más salvaje y pasional, desde el placer a la verguenza; pasando puntualmente por temáticas ecológicas, pobreza, recuerdos o búsqueda de soluciones personales a problemas vitales. El disco comenzaron a grabarlo en Andover (al sur de Inglaterra), ciudad donde originalmente se formaron los Troggs; allí Reg Presley, Chris Britton, Peter Lucas (bajo, guitarra acústica y coros) y Dave Maggs (batería) registraron las tomas básicas del disco, trasladándose ocasionalmente a Athens (Georgia, Estados Unidos) para finalizarlo acompañados de los colaboradores especiales, quedando prendados de la zona y del estudio de John Keane (quien toca también guitarras, pedal steel y coros), así como de la profesionalidad y gran hospitalidad con que son acogidos por este y los componentes de REM y Peter Holsapple.
Comenta Larry Page, en las notas que acompañan al álbum, que está convencido de que en años venideros este disco será ampliamente reconocido como un hito en la historia del R&R. Sin duda la amistad y falta de objetividad han influido en lo excesivo de su comentario, pero aunque no se trata de un álbum imprescindible, si se trata de una obra altamente disfrutable. (Sería reeditado en 1996, con siete temas extras, bajo el título “Athens, Georgia & Beyond”).

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Nick Cave – Abbatoir Blues / The Lyre Of Orpheus

Publicado el Sábado 30 septiembre 2017

Nick Cave & The Bad Seeds
Abbatoir Blues / The Lyre Of Orpheus
Mute 2005

No resulta fácil aproximarse a una figura como la de Nick Cave, su sombra siempre ha estado rondándome desde que compré hace años aquel “Your Funeral My Trial” que sin saber exactamente por qué arrinconé en un cajón sin apenas escuchar. Es difícil catalogar la obra y la trayectoria de uno de los tipos mas extraños y ariscos que ha dado la música rock moderna, un músico que lleva mas de veinte años ofreciendo obras extrañas y herméticas, su mezcla de géneros, de atmósferas y de registros siempre me ha infundido bastante respeto y me ha tenido un tanto alejado de sus canciones.
Hará como dos, quizás tres meses compré este último disco doble atraído por su estupenda presentación y por las efusivas recomendaciones que recibí de algunos de mis amigos, pero no ha sido hasta ahora cuando de verdad me he decidido a escucharlo.
El hilo por el cual empecé a entrar en “Abbatoir Blues” fue sin duda “Cannibals Hymmn”, un tema rocoso, aspero y vibrante que progresa con una singular crudeza y que resulta ciertamente incontestable, de hay llegué a “Hiding All Away” y quedé deslumbrado ante esos obsesivos y escalofriantes coros Gospel que acompañan la sangrante voz de Cave, es un disco difícil y extraño, que hay que escuchar desde las entrañas para empezar a disfrutar de verdad. Temas como “Nature Boy” o “Let The Ring Bells” comparten esa singular rugosidad que sirve para entender la enorme influencia que ha tenido la obra Nick Cave entre aquellos que buscan la belleza en el desierto, en la noche y en el alcohol.
Una vez pasado el mal trago, entrar en “The Lyre Of Orpheus” fue mucho mas sencillo, este segundo disco es bastante mas accesible y luminoso (en los términos de Nick Cave, por supuesto) y aquí encontramos el contrapunto acústico y romántico a la tormenta eléctrica de “Abbatoir Blues”, con temas delicados y sugerentes que siguen la tendencia iniciada en “Nocturama” aunque sin caer en esa cierta apatía que en cierta medida arruinó ese disco, temas como “Breathless”, “Easy Money”, “Spell” o “Carry Me” suenan rotundos y comprometidos con el particular universo de Nick Cave, y su retorcida y alegórica poesía que se apoya en sus obsesiones de siempre, la religión, la muerte, y de la que trasciende un cierto optimismo basado en sus mas íntimas e irrevocables creencias: el amor, la tierra, las raices…
Este majestuoso doble disco es sin duda uno de los mejores de la carrera de Cave, un disco rotundo e incontestable que sigue sin poner las cosas faciles a nadie y que se mantiene a años luz de cualquier tendencia medianamente comercial, un disco que queda ahí para quien se atreva a escucharlo.

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The Byrds – Sweetheart of the Rodeo

Publicado el Domingo 24 septiembre 2017

The Byrds
Sweetheart of the rodeo
Columbia 1968

Hoy día parece natural identificar el Country-Rock como un elemento genuinamente americano, como una seña de identidad de miles de bandas Norteamericanas (e Inglesas) que adoptan con total naturalidad en miles de canciones y discos.
Pero el Country y el Rock no siempre estuvieron aunados, es mas, durante muchisimos años fueron géneros antagónicos, el Country era un estilo tradicional adoptado por las clases obreras y denostado por los jóvenes rockeros de los años 50 y 60, mas interesados en los cánones Blues y psicodélicos importados de las grandes bandas británicas.
Gram Parsons había publicado varias canciones con The Incredible Submarine Band cuando fue propuesto por Roger McGuinn para entrar en los Byrds, en esas primeras composiciones Parsons ya mostraba (a parte de un incontenible talento) sus pocos reparos a la hora de fijarse en los esquemas tradicionales del country, lo que le situaba en una situación muy incomoda: muy anticuado para los “Rockers” y demasiado moderno para los Cowboys.
The Byrds, ya con Parsons en sus filas planearon realizar un extenso disco conceptual que resumiese la historia de la música americana, desde el Bluegrass hasta el Country moderno pero finalmente el proyecto por su excesiva complejidad fue desestimado.
Finalmente, el resultado de aquellas sesiones de 1968 para “Sweetheart of the rodeo” fue aun mas revolucionario que lo que podía dar a entender el proyecto original, la fusión definitiva, la unión perfecta entre el Country y el Rock, en perfecto enlace entre pasado y futuro, el disco que marcaría el destino de miles de músicos.
“You ain’s going nowhere” el tema de Dylan que abre el disco ya marca los trazos que seguirá todo el disco, tejidos cristalinos de guitarras acústicas y eléctricas arropadas en mareas de Steel Guitars, Banjos y violines.
El disco incluye revisiones de clásicos del Bluegrass y el Country como “I am a Pilgrim”, “this christian life”, “blue canadian roockies” que la banda convierte en Vanguardia, en música extrema.
Todo el disco rebosa inspiración pero es en los temas de Gram Parsons donde la inspiración se convierte en leyenda, y es que “hickory Wind” o “One Hundred Years From Now” se sitúan sin problemas entre lo mejor de su repertorio, además, su reinterpretacion de “You’re still on my mind” de L. McDaniel añade varios kilates al conjunto.
“Sweetheart of the rodeo”, Historia, Leyenda, un disco clave para entender la música del siglo XX.

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Teenage Fanclub – Bandwagonesque

Publicado el Viernes 22 septiembre 2017

Teenage Fanclub
Bandwagonesque
DGC 1991

En 1991, con el mundo a punto de ser devorado por el axfisiante pesimismo del grunge, cuatro escoceses publicaban una pequeña obra maestra de pop luminoso y desenfadado, un disco chispeante repleto de grandes canciones que se convertiría en referencia ineludible y disco de cabecera para miles de personas que empezaron a prestar atención a ese rincón del planeta, ese disco recibía el curioso nombre de “Bandwagonesque”.
Teenage Fanclub se formaron en Glasgow en 1989, Norman Blake, Raymond McGinley, Francis McDonald y Gerard Love eran cuatro jovenes enamorados de la música de los Beatles sin demasiada experiencia previa en grupos, aunque Blake y MacDonald habían militado en unos primerizos BMX Bandits con los que adquirieron cierto reconocimiento. Sin apenas medios ni tiempo transcurrido tras su formación el nuevo grupo grabaría autofinanciandose lo que sería su primer disco: “A Catholic Education” que ya mostraba claramente hacia donde se decantaba el grupo: un explosivo coctel de vibrantes y contagiosas melodias y ruido salvaje directamente importado de los Sonic Youth mas cafres, época “Daydream Nation”.
Este primer disco les abrió las puertas necesarias para firmar su primer contrato importante con Matador, contrato que mas tarde romperían para fichar ya por una multinacional, la de David Geffen.
En la musica de Teenage Fanclub siempre han estado presentes en diversas medidas las dos tendencias que antes comentábamos, el ruido y la melodía, en “A Catholic Education” el ruido ahogaba practicamente cualquier intento melódico, y posteriormente, sobre todo a partir de “Grand Prix” el grupo ha ido abandonando progresivamente su faceta noise (al menos en estudio), “Bandwagonesque” es el disco que presenta las dos caras del grupo en su justo balance, es el disco que mejores canciones tiene y el disco en el que mas ruido meten.
El innegable referente de Teenage Fanclub son Big Star, al igual que el grupo de Alex Chilton y Chris Bell, la banda escocesa nunca ha ocultado su fijación por las melodías de los Beatles, y ambos grupos se han acercado a ellas con maniobras similares, subiendo el volumen de sus guitarras y acelerando los ritmos, aunque los resultados han sido bien distintos, “The Concept”, el increible tema que abre “Bandwagonesque” debe mucho en su melodía a Big Star, pero se separa mucho en “el concepto” mismo, en la malsana intención de ensuciar y pervertir la mas preciosa de las melodías, añadiendo una distorsión sencillamente genial, la jugada se remata en el segundo corte, titulado explicitamente “Satan” una breve dentellada hard-core absolutamente demencial.
El disco contiene una buena serie de temas a la altura de “The Concept”, melodías perfectas bañadas en mareas de distorsión como “December”, “What you do to me”, “I don’t know”, “Metal Baby” o “Pet Rock”, temas contagiosos, optimistas y verdaderamente brillantes, donde ya aparecía en todo su explendor la capacidad compositiva e interpretativa del grupo comandado por un Norman Blake en estado de gracia.
Años mas tarde, en plena ebullicion del noise-rock norteamericano, Teenage Fanclub obtuvieron un merecido reconocimiento y “Bandwagonesque” obtuvo el status de disco referencial para multitud de bandas que trataron de aproximarse de esa forma tan particular al pop.
Hoy en día la banda, con un sonido mucho mas limpio y profesional sigue entregando magníficos discos y ofreciendo inmejorables conciertos, corriendose entre sus fans el rumor de que el grupo es sencillamente infalible, tras haberles visto cuatro veces en directo empiezo a tomar muy en serio esos rumores.

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