Categoria Conciertos

Ray Davies, Madrid (14/05/2006)

Publicado el Miércoles 25 Octubre 2006

Ray Davies
Sala La Riviera (Madrid)
14 de Mayo 2006

Haber asistido en primera persona a cualquiera de aquellos míticos conciertos que los Kinks han ofrecido a lo largo de su longeva carrera es un privilegio solo al alcance de unos pocos privilegiados entre los cuales, desgraciadamente, no me encuentro, por eso, ver aunque fuese solamente a Ray Davies era para mi una ocasión verdaderamente especial, y es que, aunque suene a tópico, pocas veces se tiene oportunidad de tener delante a una persona que ha dado forma a buena parte de eso que llamamos rock.
La excusa para esta gira es el recientemente publicado disco en solitario de Ray Davies, “Other’s People Lifes” un disco que ha supuesto su primer larga duración al margen de la banda que le dio fama. Un trabajo brillante aunque irregular que contiene unos cuantos temas a la altura del mito, aunque lo que en realidad esperaban los numerosos fans que se congregaron en la sala era revivir las emociones que despiertan las inolvidables canciones que entregaron los Kinks.
Ray Davies, a sus 62 años, disfruta de un estado de forma envidiable. Se presentó en escena con una banda joven y competente y enseguida se metió al entregado publico en el bolsillo con la misma entrega y actitud que le hemos visto en las grabaciones de los Kinks.
Para empezar, la banda interpretó la mítica “I’m Not Like Everybody Else”, toda una declaración de principios. Poco a poco, entre notables temas de su último disco como “All She Wrote” o “The Tourist” fueron cayendo todos esos clásicos que todos queríamos escuchar, canciones como “Set me Free”, “Days”, “Sunny Afternoon”, “Till The End Of The Night”, “Tired of Waiting” o “Dead End Street” que suenan tan frescas, vigentes e impresionantes como el día que se compusieron.
En los momentos de máxima emoción quizás se echó de menos al gran ausente, a la otra mitad de los Kinks, su hermano Dave Davies, y es que algunos temas pierden sin el mordiente de su guitarra, el contrapunto a la inagotable lírica de Ray.
De cualquier manera, lo que quedó claro para todos los presentes es que no asistimos a un mero revival de un genio del pasado, sino a un pedazo de concierto intenso y emocionante como pocos que hace soñar con una futura reunificación de los Kinks.
Una noche de esas que no se olvidan.

Publicado por Luis / Archivado en:Conciertos
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Van Morrison, Madrid (15/01/2006)

Publicado el Viernes 19 Mayo 2006

Van Morrison
Palacio de Congresos. Madrid.
Domingo 15 de Enero 2006.

Van Morrison ha vuelto a actuar en la ciudad trayendo un repertorio centrado en su excelente disco del pasado año, con algún adelanto de lo que será su nuevo material, de inminente publicación. Pese al desagradable coste de las entradas, el concierto del cantante registró un lleno casi total. El público venía a ser una mezcla de edades con tendencia a la franja de entre los 30 y los 50 años, lo cual resulta natural, dada la edad del cantante, que no por ello decae en cuanto a la cantidad y el nivel de su producción en estudio y su puesta en escena en vivo. Al igual que otros artistas clásicos que también han publicado buenos discos en 2005, como Neil Young, Paul Mcartey o John Cale, trae un conjunto de canciones más que digno y apetecible de ser escuchado en vivo, sin tener que echar mano por necesidad de éxitos pasados, como así resultó ser, siendo en resumen una concierto centrado en Magic time y bien equilibrado en cuanto a la inclusión de temas de discos anteriores.
El recital tuvo como apertura una introducción instrumental a cargo de la banda, formada por un núcleo básico de guitarra (dirección musical), bajo, piano y batería, a los que se suman los vientos y una dinámica y ecléctica percusionista. El inicio ya daba una de las claves del concierto en cuanto al funcionamiento interno de la formación, ya que siendo adecuada, dado que la elección del instrumental de apertura fue acertada ( un rythm´n´ blues muy clásico en el que los diferentes solista se dan el pase en breves intervenciones solistas que pretenden calentar el ambiente ), falló precisamente en esto, en cuanto a lo dubitativo o temeroso de su salida, pues realmente no parecieron estar suficientemente sueltos como para conseguir el efecto deseado. Se intuía sin duda el alto nivel de los músicos, mas se notó enormemente la falta de fuerza y decisión al abordar un tema de estas características, e incluso por momentos pudieron parecer una especie de alumnos aventajados de una escuela de música que ofrecen un recital para padres y amigos. Careció de calor y del carácter necesario. Es un tipo de introducción clásica en este tipo de artistas, no tan osada como puede hacerlo un James Brown incluso al dia de hoy, pero si con esa misma función, en el que se debe de dejar ver lo que se va a ofrecer a continuación, a la vez que los músicos deben de mostrar sus recursos expresivos y el porqué de que la figura los lleve consigo, lo cual no era fácil de imaginar por la timidez con la que comenzaron. Un simple ejercicio que rápidamente fue olvidado tras la irrupción del cantante.
El concierto comenzó, como viene siendo habitual en esta gira, con Keep mediocrity at bay, del último disco, un blues al estilo Chicago, en el que Morrison toca la armónica y que sirve de excelente entrada. Un verdadero ejercicio de estilo con ritmo y punch, dejando claro dónde está una buena parte de sus raices. El estilo de la música interpretada está completamente centrado en el sonido de las últimas producciones del cantante, que prácticamente se está situando como un auténtico reducto y fortín del rhythm´n´ blues clásico, interpretado tal como los músicos de jazz lo hacen. Aunque no deja de tocar algún que otro clásico, como Moondance (especialmente ovacionado), el concierto discurrió felizmente por la interpretación de la mayoría de las canciones de su último disco, que verdaderamente sonaron impecables y emotivas durante toda la sesión. La estructura básica de los temas resultaba ser prácticamente idéntica: presentación del tema cantado, ronda de solos a modo de banda de jazz, vuelta al tema y final. Los solistas dejaron clara su valía, destacando especialmente el saxo, que fue el que más hizo vibrar al público con sus intervenciones, dejando entrever que lleva betún en las venas, manejando tanto el tenor como el barítono y encargándose de crear los momentos instrumentales más hot de la noche, así como el trompetista, que también tocó la flauta en Celtic New Year. El pianista mostró su formación y gustos en un discurso más jazzístico que soul. A su vez, la talla de Morrison como instrumentista quedaba más que clara cuando hacía sección con su saxo uniéndose a los vientos, sobre todo al interpretar las canciones jump al estilo Louis Jordan. Lo comentado arriba sobre lo revelador de la introducción fue confirmado durante todo el bolo. Sin duda debe de existir alguna clase de amedrentamiento entre los músicos que Van Morrison contrata, ya que casi nunca esta noche acababan de arrancar y tocar a placer, exceptuando quizás al saxo. Parece que la personalidad del cantante domina por completo a la banda, lo cual es lógico, pero parece ser excesivo en la práctica. Todo resultaba estar demasiado estudiado y poco suelto, muy acorde con las expectativas que un recinto como el Palacio de Congresos puede despertar. Es música negra, pero a veces en exceso domada. Todo muy correcto, demasiado casi siempre. Se debe de marcar una diferencia entre las canciones del disco y su representación en vivo. Aquí se hizo, pero echando mano de una estructuración de las mismas basada en rondas cerradas que no dejaban huecos a lo inesperado. Pero bueno, ese es el resultado de la voluntad del jefe, cuya actuación fue sin duda exquisita y emotiva en todo momento. Abre la boca y no hay más que decir. Eso si, sin dirigirse jamás al público: ni hola ni thank you ni hasta otra ( 90 minutos de reloj ), lo cual no importa tampoco tanto, pero sin duda no contribuye a la relajación y mayor goce del respetable. Hubo un calculado bis en el que Morrison interpretó a Sonny Boy ( Help me ), como viene haciendo desde hace más de 30 años y que sonó excelentemente. Punto y final.
El público disfrutó cuanto pudo del recital. Se notó la típica falta de familiaridad con el nuevo repertorio y un exceso de ganas de justificar el pago de la entrada, aplaudiendo sin ton ni son a la menor oportunidad, tras cada solo y especialmente cuando sonaba algún clásico añejo. No fue tanto el ruido respecto a las nuevas composiciones, que sin duda ya forman parte de su mejor legado. Ello es más que normal.
Pese a todo lo dicho, un muy buen concierto de alguien que seguramente no podría salir a un escenario si no diese, al menos, lo que esa noche ofreció.

Publicado por Jose Gutierrez / Archivado en:Conciertos
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Lou Barlow, Madrid (13/11/2005)

Publicado el Martes 27 Diciembre 2005

Lou Barlow
Sala Siroco
13 de Noviembre 2005

Parece mentira como pasan los años, aún recuerdo claramente aquel día de universidad enseñando con orgullo a mis compañeros mi última adquisición indie, se trataba de “Bakesale”, de los para mi entonces desconocidos Sebadoh, y el año, creo que 1995 aproximadamente.
Todo ha cambiado mucho en estos diez últimos años, son pocos ya los discos que logran sorprender y emocionar como cuando tienes 23 años, y todos nos hemos hecho mas mayores…, tambien Lou Barlow que visitó nuestra ciudad con su reciente “Emoh” bajo el brazo, oficialmente su primer disco en solitario, aunque todos sabemos que no es así.
“Emoh” es un disco extraordinario, un disco de tono intimista y cálido que rompe un tanto con la frialdad y la distancia que desprendían los temas de su último proyecto conocido, The Folk Implosion, y este concierto se planteaba como el marco idoneo para escuchar esas canciones acústicas en su entorno natural. Lo que casi nadie esperaba era encontrarse de nuevo con aquellas viejas canciones de Sebadoh que poco a poco ha ido dejando atras y que se fueron introduciendo súbitamente en el repertorio dando a la cita una dimensión magica, y es que temas como “Soul and Fire”, “On Fire”, “Think (Let Tomorrow Be)” o “Brand New Love” son ya, por derecho propio, aunténticos clásicos, canciones realmente especiales que despertaron sentimientos de nostalgia a mas de uno, en una audiencia compuesta mayoritariamente por treintañeros fans de Sebadoh.
Barlow se presentó en escena en solitario, acompañado tan solo de su guitarra acústica y de un pequeño secuenciador que utilizó en contadas ocasiones para añadir con precisión algunos arreglos a unas canciones que por lo demás fueron interpretadas con especial sobriedad y sencillez. Lou Barlow siempre ha vestido sus canciones con tupidos mantos de electricidad, y fue gratificante y revelador comprobar como su repertorio suena igualmente intenso con esos mínimos medios. Barlow no tiene una gran voz ni destaca por ser un intérprete sublime, pero es capaz de imprimir a su interpretación una intensidad y una emotividad que pocos pueden lograr, escuchando el concierto, muchos descubrimos matices en su música que nos recordaron a Nick Drake o a Elliott Smith. Algunos temas de “Emoh” como “Legendary”, “Imagined Life” o “Home” son de lo mejor que ha compuesto en mucho tiempo, esperemos que continue esa tendencia en próximos trabajos, a ser posible en una nueva reunificación de Sebadoh, Jason y Lou hacen muy buena pareja.

Publicado por Luis / Archivado en:Conciertos
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