Shearwater
Domingo 7 de Marzo, 2010
Barcelona – sala 2 Apolo
Domingo tarde lloviendo, sorteando charcos a traves del Paralelo para al fin acceder a la sala Apolo, envolvente con su media luz y un escenario al alcance de las manos, sin masificaciones y con un publico dulce.
De camino a la barra, entre la oscuridad y mi emoción por encontrar un sitio donde colocarme (cuando hay tanto para elegir, te entran las ansias) casi me choco con un hombrecillo que tocaba un instrumento de viento (por determinar) y que formaba parte de la actuación de los teloneros, el grupo liderado por David Thomas Broughton.
Este cantante llama la atención, especialmente por su particular forma de intercalar sonidos de objetos y propios (ingerir bebida, toquecitos varios, bostezos, restregones de manos en los ojos) en su repertorio musical.
La aparición del conjunto de Shearwater sucede de forma gradual. Poco a poco los componentes se van añadiendo a la banda de Thomas Broughton y van interpretando. A las 20:25 h empieza el concierto y es en cuestion de momentos que la voz de Johnattan Meiburg se filtra por cada poro de la sala y, conforme entona, vas notando como te domina el alma hasta dejarte a su merced.
A partir de aquí, el repertorio lo inician con los temas del nuevo álbum; con un Meridian arrebatador, pasando por Black Eyes cantado con una fuerza desbordante y de pronto te plantan un suave “Runners of the sun” ” que te desmonta en blandos pedacitos.
Pero antes de que puedas recomponerte bebiendote otra Coca Cola, y tras dedicar el tema a las aves, ya están sonando los acordes de Rooks, tema especialmente deseado por el público, y siguen con: Century Eyes, I was a cloud, the hunter´s star, seventy-four seventy-five,… Y alguno más que no recuerdo.
Cuando el espectáculo llega a su fin, uno tras uno, desaparecen por la puertecita lateral del escenario, con sus camisitas cow-boy, de rallitas o esa melena con tupé del batería que desafía a las mechas de más calidad. La gente empieza a aplaudir y a silbar y los componentes reaparecen.
El cantante, pregunta en un castellano muy gracioso: “¿Qué quieres?”Poco a poco, la gente se anima y se escuchan vocecillas que claman por escuchar una canción en concreto. Yo, que sigo atronada por los altavoces, no entiendo ningún título, y me parece que el cantante tampoco, así que se anima a cantar lo que le apetece.
Genial, 2 canciones más disfrutando y ahora sí el espectáculo termina entre hurras y vítores.
Fuera llueve mas fuerte. Toca saltar charcos, mas hondos, pero esta vez con ritmillo en los talones”.
Nunca he sido un fan del Heavy Metal, siempre he observado con recelo a esos personajes de camiseta negra, greñas y “yumas”, pero siempre he intentado ampliar mis horizontes musicales añadiendo nuevos grupos a mi catalogo, y desde que Internet entró en nuestra vida es algo mucho mas fácil, que duda cabe.
No pretende este articulo ser una crónica festivalera al uso, ya que por diversas cuestiones (la principal, la edad) solo pude asistir a unos pocos conciertos del total de programados en esta edición del Azkena Rock Festival.

