Categoria Cine

RAN

Publicado el jueves 25 enero 2018

RAN (Caos) – 1985

Director: Akira Kurosawa
Interpretes: Tatsuya Nakadai, Akira Terao, Jinpachi Nezu, Daisuke Ryu, Mieko Harada

En COMPUTER AGE nunca hemos ocultado nuestra ciega admiración hacia Akira Kurosawa. Considerado como “el más occidental de los directores de cine japoneses” y habiendo sido un referente para cineastas de la talla de Sam Pekimpah o Sergio Leone, estoy convencido de que si este hombre hubiese nacido en Nueva York en lugar de en Tokio, hoy en día sería idoltrado continuamente en los medios como lo son Welles, Wilder o Ford. RAN pertenece a la llamada “etapa crepuscular” de Kurosawa, y se trata de uno de los filmes más injustamente olvidados de su filmografía. Mientras que los fans del genio prefieren decantarse por sus películas clásicas como Rashomon o Los Siete Samurais, el gran público tiende a recordar cintas como Kagemusha o los Sueños más que nada porque fueron producidas por Lucas y Spielberg respectivamente. Ran apenas ha sido emitida por TV desde su estreno en 1985, y para conseguir el DVD de la película hay que recurrir al mercado de importación, pues ha sido comercializado oficialmente en muy pocos paises (España no está entre ellos, evidentemente).

Los años 70 fueron muy difíciles para Kurosawa. Habiendo quedado atrás sus mejores años como cineasta, fue despedido del rodaje de Tora Tora Tora (que iba a co-dirigir) por protestar reiteradamente contra una película que consideraba “maniquea e insultante” para el pueblo japonés. Con las puertas Hollywood cerradas a causa de aquello, arruinado por el estrepitoso fiasco de Dô desu ka den, y no habiendo nadie en su país dispuesto a financiarle un nuevo proyecto, el cineasta cayó en una profunda depresión que desembocó en un intento de suicidio. Akira salvó la vida en el último momento, pero tuvo que marcharse nada menos que a la URSS para encontrar trabajo. El resultado sería la más que notable Dersu Uzala.

Kurosawa soñaba con hacer Ran desde mediados de la década, pero tuvo que esperar cerca de ocho años hasta que el gerifalte de Canal + y productor habitual de Buñuel, Serge Silberman, puso el dinero necesario para completar los 12 millones de dólares que costaría la película. Durante parte de ese tiempo, el realizador japonés se ocupó en dibujar literalmente el filme en un “storyboard” que hoy es considerado una verdadera obra de arte, habiendo sido expuesto en salas y galerías de todo el mundo. Una vez lograron reunir el dinero, Kurosawa y su equipo de producción sacaron partido hasta del último centavo. Viendo la película y conociendo detalles como que los trajes que llevan actores y extras (más de 1400) están TODOS hechos a mano (su confección llevó dos años a decenas de expertos), parece mentira que costase tan poco dinero. Para hacerse una idea de los costes, baste decir que Steven Spielberg rodó E.T. en 1982 concibiéndola como “una fantasía de bajo presupuesto” y se gastó 10 millones de dólares.

Basada en la tragedia shakesperiana El Rey Lear, Kurosawa concibió Ran (en japonés “caos”) como “una obra de teatro filmada”, y esa es la impresión que uno tiene al ver la cinta ante el (magistral) uso de la cámara fija y la ausencia casi total de primeros planos. El bueno de Akira demostró que seguía siendo un genio del cine a pesar de encontrarse al final de su carrera y de su vida. De la perfección de su trabajo nos podemos dar cuenta viendo la sección de “gazapos” en la ficha de la peli que se encuentra en IMDB y comparar yendo acto seguido al mismo apartado en la ficha de, por ejemplo, Memorias de África (ganadora de 7 Oscar en ese año de 1985). Técnica y visualmente la película raya en ocasiones lo divino. Aquellos que consideren las cacareadas batallas de Braveheart como el “culmen” de ese tipo de secuencias en una película, deberían ver la del asalto al castillo de Hidetora Ichimonji en Ran donde la sangre, la violencia y la tragedia adquieren los tintes más bellamente sobrecogedores que se recuerdan, acentuados por la total ausencia de sonido a excepción de la minimalista partitura de Tôru Takemitsu. Ver para creer. Pese a todo, Ran tampoco es perfecta ni mucho menos. Adolece de un metraje excesivo (principal defecto del cine de Kurosawa) que produce un alargamiento inecesario de la segunda mitad de la película, precisamente tras la huida del anciano señor feudal de su castillo en llamas. La acción se centra demasiado en sus andanzas vagando junto a su fiel bufón por las agrestes planicies niponas, y el desalmado Lord Ichimonji queda como un vulgar payaso a causa de los excesos gestuales del veterano Tatsuya Nakadai y el más que cantoso maquillaje que le plantaron para aparentar los 73 “tacos” del personaje. Los detractores de la película afirman también que se parece demasiado a Kagemusha; pero Scorsesse hizo Casino poco después de rodar Uno de los nuestros (que es virtualmente igual) y nadie se queja tanto.

La fascinante aventura de Ran, la última gran película épica de Akira Kurosawa, se saldó para él con el aplauso de la crítica y un raspado éxito de taquilla que no cubrió las expectativas creadas. Como comentó un amigo mío hace tiempo, Kurosawa era como Woody Allen: todos le tenían por un genio pero nadie acudía al cine a ver sus películas. Pese a quedar como un “filme menor” del mítico director, Ran está plagada de detalles que la colocan por encima de muchas pretendidas “obras maestras” de los 80 llegadas de Hollywood. Y es que, tal y como se suele decir de Stanley Kubrick, incluso lo peor de Kurosawa es infinitamente mejor que lo mejor de muchos otros directores.

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Los Increibles

Publicado el miércoles 24 enero 2018

Los Increíbles
“The Incredibles” (2004)

Director: Brad Bird
Voces (en la VO): Craig T. Nelson, Holly Hunter, Samuel L. Jackson, Jason Lee

Cuando Toy Story fue estrenada, allá por 1995 fue tomada como poco mas que una curiosidad, quizás lo fuese, pero lo cierto es que aquella primera cinta de Pixar Studios sentó las bases de una pequeña revolución, una revolución que a la larga cambiaría para siempre el cine de animación. Toy Story demostró que el uso de técnicas digitales no significaba en absoluto perder la calidez del dibujo animado tradicional, y que la imaginación era ahora el único limite al que se tenían que enfrentar los creadores.
Ha pasado ya bastante tiempo desde aquella película, y ahora la creación digital esta plenamente aceptada y asimilada por el gran público, las nuevas películas de Pixar Studios han ido consiguiendo cada vez mayor éxito gracias a su combinación de originalidad, frescura, humor y alta tecnología, llevando de paso al cine tradicional de animación prácticamente a la extinción, con las grandes producciones de Disney a la cabeza.
La formula de Pixar, no obstante, no es tan sencilla, no se basa todo en diseñar unos personajes simpáticos y unos escenarios atractivos, detrás de cada pixel de sus producciones hay mas vida de la que hay detrás de muchas películas “convencionales”.
Con “Los Increíbles” Pixar alcanza un nivel de excelencia ciertamente inaudito, el film parte de premisas cercanas al tan actual cine de superheroes, Bob Paar es “Mr Increíble”, un héroe con superpoderes que lucha contra el crimen, hasta que es obligado a retirarse junto a todos los de su clase al ser considerados todos los superheroes un peligro para la sociedad. Mr Increíble se casa con Elasticgirl, otra super-heroína y se retiran a vivir una vida normal en un suburbio de la ciudad. Han pasado ya varios años y aunque Mr Increíble vive felizmente con su mujer y sus tres hijos, Dash, Violeta y Jack Jack, añora sus tiempos de superheroe, por eso cuando recibe un misterioso mensaje reclamando sus servicios encuentra la escusa perfecta para lanzarse a una peligrosa aventura poniendo en riesgo su vida y la de su familia.
Dirigida por Brad Bird (El Gigante de Hierro), “Los Increíbles” aún se adscribe al genero de cine “familiar” o para todos los públicos, aunque muestra ya detalles que pueden anticipar lo que sera Pixar una vez que consiga su independencia de Disney (queda tan solo otra película), los personajes están profundamente desarrollados y definidos, mostrando matices solo asimilables por el público adulto, destacando las personalidades imprimidas a personajes secundarios como Frozono, Edna Mode o Mirage, ricas en detalles y contrastes.
El film conserva por supuesto pinceladas de humor muy del agrado del público infantil, aunque lo que mas abundan son situaciones cargadas de cinismo y segundas intenciones.
“Los Increíbles” homenajea mas o menos veladamente a dos auténticos iconos del comic de superheroes, la historia tiene parecidos evidentes con la serie de culto de Alan Moore “Watchmen”, mientras que la estética del film remite a los cómics de los años 60, en especial a la saga de Los Cuatro Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby.
Con esta nueva película Pixar consigue romper las limitaciones del cine de animación con una cinta absolutamente trepidante, inteligente y divertidisima que pone el listón muy alto de cara a sus próximas producciones. Veremos sin son capaces de volver a sorprendernos.

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Anonimos

Publicado el lunes 22 enero 2018

Anonimos
Masked And Anonymous (2003)

Director: Larry Charles
Interpretes: Bob Dylan, Jeff Bridges, Jessica Lange, John Goodman

Nunca me ha gustado Dylan, siempre le he visto pomposo dentro de su aparente recato. Pero una película llena de buenos actores y en la que Dylan tiene que hacer algo más que cantar resulta interesante.
“Anónimos” parece estar ambientada en un desmembrado Estados Unidos de América, presuntamente separado de nuevo entre norte y sur y con más aspecto de pais centroamericano que de la potencia mundial que estamos acostumbrados a ver en televisión. Esta ambientación es un acierto, ya que se acerca mucho a la América verdadera que solo vemos en los documentales de la 2, caminos de tierra, gente sin zapatos ni techo y polvo, mucho polvo flotando en el aire.
Dylan encarna a Jack Fate, un músico que acaba de salir de la carcel para cantar en un concierto benéfico que busca restaurar la unidad política y social del pais. A Fate le importa bastante poco lo que pasa a su alrededor, es más, parece tener el mismo interes que el verdadero Bob Dylan pone en la película. Lo que no se puede negar es que Dylan cambia totalmente cada vez que interpreta un tema, la banda que le acompaña, “Simple Twist of Fate”, resulta impresionante al menos en lo que respecta al batería, por lo que interpolando los otros miembros han de ser igual de buenos. Los temas estan grabados en directo y son demoledores.
La película falla estrepitosamente en la intención de hacer que cada linea del diálogo deba ser un monólogo merecedor de un Oscar. Los actores son maravillosos, pero tratar de que todos sean protagonistas, tengan profundidad y una historia completa detras no deja de ser ridículo. Mencion especial a Val Kilmer por el monólogo que suelta por más que tampoco se salve de la sobreactuación.
Si eres fan de Dylan la película te va a encantar. Solo por las canciones que interpretan en directo vale la pena verla. La versión de Dixie hace saltar las lágrimas y trata de recuperar esta maravillosa canción tan denostada por su relacción con el esclavismo de 1860 y con el racismo de hoy en día. En este caso es el sur la tierra de la libertad que lucha contra la opresión de norte.
“Anónimos” se deja ver y tiene puntos interesantes. Si te gusta Dylan o el cine independiente la disfrutaras, si no te gusta nada de eso puedes entretenerte un ratito, por muy sobreactuados que esten los personajes resultan interesantes.

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Magnolia

Publicado el sábado 20 enero 2018

Magnolia (1999)

Director: Paul Tomas Anderson
Interpretes: Jason Robards, Jr, Julianne Moore, Tom Cruise, Philip Seymour Hoffman, John C Reilly, Melora Walters

Magnolia es un día en el valle de San Fernando en California, un escenario donde se cruzan las vidas y las historias de una serie de personajes que irán dando un cambio esencial a sus vidas en un desgarrador relato sobre la soledad, sobre la muerte, sobre el amor, sobre la vida.
Earl Partridge (jason Robards) yace en su cama enfermo de cáncer, su mujer Linda (Julianne Moore) empieza a amarle ahora que llega el final de sus días, Frank Mackie (Tom Cruise) es el hijo de Earl, abandonado por su padre años atrás cuando su madre enfermo también de cáncer.
Phil (Philip Seymour Duncan) es el enfermero que tendrá que propiciar un reencuentro entre padre e hijo.
Jimmi Gator (phillip Baker Hall) presenta el mas conocido concurso de la cadena de Earl, Jimmi también tiene cáncer, y quiere reconciliarse con su hija Claudia (Melora Walters)
Jim Kurring (John C Reilly) es un oficial de policía que vive solo tras su divorcio y que se enamorara de Claudia.
Stanley (Jeremy Blackman) es un niño concursante en el programa de Jimmi, en el que va camino de batir todos los récords, años atrás en el mismo concurso Donnie Smith (William H Macy) consiguió la popularidad, ahora, en su vida como adulto, las cosas no parecen irle tan bien.
Magnolia reflexiona amargamente sobre la vida, sobre las oportunidades perdidas, sobre la fragilidad del hombre, introduce el azar como punto desencadenante de las situaciones que cambian la vida de las personas, aunque ese azar realmente no sea tal, sino una predisposición casi divina, un destino que se va forjando caprichosamente manejando a los individuos a su antojo.
La película tiene un tono narrativo vertiginoso, las historias de los personajes se alternan continuamente y a cada paso vemos lo que cada uno es y lo que quiere en realidad ser, vemos lo que hace y lo que desea hacer, nos hace observar estremecidos como cada personaje llega al limite, casi simultáneamente, dibujando ese caprichoso destino, hasta que en uno de los momentos mas mágicos todos cantan al unísono “wise up” de Aimee Mann, haciéndonos saber que su vida se ha roto, y que ya nada será lo mismo.
Todo en esta película es grandioso, es tremenda la gesta de cada personaje, es magnifica la realización, la fotografía, es vibrante la interpretación de todos los actores (muchos de ellos ya trabajaron con Anderson en Boogie Nights), son magnificas las canciones que acompañan la película.
No obstante, lo mejor de Magnolia es descubrir que tras la tormenta, tras la noche, llega de nuevo el día, y que el nuevo día puede ofrecer tan caprichosamente como ofrece desgracias, momentos increíbles de felicidad.
Desde ya, mi película.

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Help!

Publicado el viernes 19 enero 2018

Help! (1965)

Director: Richard Lester

Intérpretes: The Beatles (John Lennon, Paul McCartney, George Harrison, Ringo Starr), Leo McKern, Eleanor Bron, Victor Spinetti, Roy Kinnear

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Llegado 1965, la Beatlemanía estaba en su máximo apogeo, aunque no eran muchos los conscientes de la importancia capital que, para la música popular, tenía lo que estaban viviendo. Por aquel entonces, la mayoría de la población veía a los Beatles como una especie de “boy band” al estilo de las que se pondrían de moda en los años 90, salvando las distancias. Una moda pasajera liderada por una cuadrilla de melenudos, con poco que ofrecer más allá de su capacidad para provocar incidentes allí donde osaran hacer acto de presencia, soliviantando a la iletrada y asilvestrada juventud que escuchaba sus demoníacos discos. Como tal moda eran vistos hasta por miembros de su propio entorno, que se aprestaron a exprimir la gallina de los huevos de oro mientras fuera rentable. Los Beatles no paraban de currar, dando rienda suelta a su talento en discos primero y en películas después. Un año antes, en 1964, la banda había rodado su primer largometraje, Qué noche la de aquel día, con un notable éxito tanto de crítica como de público. Aquello animó a los tipos que dirigían la “Beatleindustria” a repetir la fórmula reuniendo al mismo equipo responsable del primer filme. El resultado sería Help!

Rodada con algo más de tiempo y presupuesto que en el caso de Qué noche la de aquel día (aquella película se rodó a toda hostia para rentabilizar al máximo el “boom” del fenómeno Beatles), en Help! se buscó sacar partido de la fama de cachondos e irreverentes que tenían los cuatro de Liverpool (particularmente John y Ringo) para mostrarlos como una especie de hermanos Marx del pop, tal como señalaba Agustín Sánchez Vidal en el artículo que reprodujimos hace un tiempo. Por tanto la película se caracteriza por el absurdo y el surrealismo que rodea a muchas situaciones, en consonancia con la forma de ser del director, Dick Lester, y de los propios Beatles. El sentido del humor que todos compartían junto con buenas dosis de “maría”, pan de cada día en el plató, contribuyo a hacer más distendido el ambiente en un rodaje problemático, principalmente a causa de las premuras de tiempo impuestas por los productores, los caprichos de éstos y de Brian Epstein (suya fue la idea de obligar al equipo a desplazarse a Nassau para rodar algunas secuencias) y el inmisericorde acoso de los fans, que obligaba a suspender el rodaje más de una vez.

El resultado de todo esto no puede calificarse como demasiado brillante. Dado que no era posible repetir el esquema pseudo documental de Qué noche la de aquel día, para Help! se hizo un guión más tradicional, con un argumento en el que una secta hindú adoradora de la diosa Khali persigue a Ringo para arrebatarle un anillo sagrado. Pero los Beatles no eran actores ni mucho menos (menos aún bajo los efectos de la marihuana) y el guión forzaba muchas de las situaciones de supuesta comedia, que vistas hoy casi producen vergüenza ajena en más de una ocasión. De esta forma, la película queda reducida a un vehículo para justificar la presencia de los Fab Four en cada plano, dado que para eso se montó este tinglado: para dar a su público objetivo lo que quería y, ya puestos, hacer negocio a cambio.

El mayor mérito cinematográficamente hablando lo tiene Richard Lester, un buen director que saca todo el partido posible de lo que tiene entre manos, haciendo uso de buenas ideas para presentar una especie de cómic con una estética muy colorista y desenfadada, fiel reflejo de la juventud del momento que vivía sus esperanzas de cambio social inmersa en el pop art y a las puertas de la psicodelia y del hippismo. Respecto a la música huelga decir nada, por supuesto, aunque resulta curioso que ésta no sea protagonista de la película tal y como uno podría imaginarse inicialmente. De hecho, sólo aparece un puñado de canciones del disco que en teoría se presenta como la banda sonora del filme (por citar sólo un ejemplo, Yesterday no aparece por ningún lado). Además las secuencias en que los Beatles interpretan sus temas están insertadas con calzador dentro del metraje, lo que produce una sensación cuanto menos extraña. Eso sí: dichas secuencias están generalmente muy bien rodadas, con un estilo dinámico y rompedor para su tiempo que preludiaba lo que luego serían los archiconocidos videoclips. De hecho, muchos años después la propia MTV bautizaría a Dick Lester como el padre del género, a lo que el realizador, fiel a su estilo, respondió enviando una carta a los jefes de la cadena exigiendo que se sometieran a una prueba de paternidad. Genio y figura, vaya.

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