Categoria Cine

La Ultima Noche

Publicado el Lunes 17 julio 2017

La Ultima Noche
The 25th Hour (2002)

Director: Spike Lee
Interpretes: Edward Norton, Phillip Seymour Hoffman, Barry Pepper, Rosario Dawson, Anna Paquin

25th Hour es la historia de un narcotraficante (Edward Norton) condenado a 7 años de cárcel que afronta su última noche en libertad antes de entrar en prisión. En esa noche se rodea de sus amigos y de sus personas queridas al tiempo que afronta una severa reflexión sobre lo que ha sido su propia vida y sobre el futuro incierto que le espera al despuntar el día.
Al ser esta una película de Spike Lee podríamos imaginar al protagonista como un marginal hombre de color de Harlem predestinado a ir a la cárcel, nada mas lejos de la realidad, Monty Brogan (Norton) es un Neoyorquino de origen irlandés, educado, brillante, atractivo, de clase media, que no sabe muy bien como se metió en el mundo de la droga, pero que ha esperado demasiado para intentar salir.
Brogan convoca a sus dos amigos de la infancia, un Broker de Wall Street, Francis Slaugherty (Barry Pepper) y un profesor de Universidad, Jakob Elinsky (Phillip Seymour Hoffman), en su última noche, las historias de estos dos amigos aparecen también esbozadas y vemos también en ellas la fragilidad que separa el buen camino del malo, entendido como buen camino aquel que te permite seguir una vida burguesa respetable en el Nueva York de hoy en día, Jakob flirtea con una alumna suya de 17 años (Anna Paquin) y aparece claramente la consciencia de que si cae en esa relación su vida se habrá acabado, como ha acabado ya la vida de Monty.
Porque es evidente que la vida tal como se entiende en Manhattan se acaba en el momento que atraviesas la puerta de la cárcel, no hay segunda oportunidad.
Monty es plenamente consciente de ello y en su desesperación arremete contra el mundo, contra Nueva York, convertida de repente en su enemigo.
Spike Lee nos brinda en esta película una acertada reflexión sobre la marginalidad, situándola mas allá de razas o procedencias. Situándola como la consecuencia del azar, de malas decisiones.
Nueva York aparece como una ciudad herida, ya en los créditos vemos imágenes del skyline nocturno mutilado tras los atentados del 11-S, con dos focos iluminando el espacio de las torres caídas.
También es impactante el dialogo de los dos amigos, Jakob y Francis en el apartamento de este ultimo, en Manhattan, frente al solar de las torres gemelas.
Los diálogos son verdaderamente brillantes, destaca la interpretación de un siempre creíble Edward Norton y de un infalible Phillip Seymour Hoffman que se ha convertido ya en uno de los mejores secundarios del cine norteamericano.
La última noche es una película inteligente, amarga y sincera, Spike Lee demuestra una vez mas seguir en el buen camino.

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Crash

Publicado el Sábado 15 julio 2017

Crash (1996)

Director: David Cronenberg

Intérpretes: James Spader, Holly Hunter, Elias Koteas, Deborah Kara Unger, Rosanna Arquette

crashSi tuviera que definir con un adjetivo a David Cronenberg, tal vez el más adecuado sería “calenturiento”. Repasando la filmografía de este realizador canadiense curtido en sus inicios en el cine fantástico, pocos podrían acusarle de ser un remilgado, y tal vez sea Crash su película menos remilgada, que ya es decir.

Basada en una novela de J. G. Ballard, autor de El Imperio del Sol, Crash es un filme que hoy por hoy permanece relativamente cubierto por un manto de discreto anonimato dentro de la trayectoria de Cronenberg, en parte por culpa de esa insulsez de título homónimo que alcanzó notoriedad gracias a los Oscar – Saldos de 2006. Pero no cabe duda de que parte de culpa la tiene también lo atrevidísimo y poco convencional de la película, al menos para los estándares habituales. Si cuando Ballard presentó la novela a los editores alguno de ellos le espetó que necesitaba urgentemente ayuda psiquiátrica, cabe preguntarse lo que dirá más de uno al ver la cinta por vez primera, porque Crash puede resultar muy difícil de digerir por el espectador de cine medio; ese que acude a una sala preferentemente “para divertirse” en compañía de su pareja o los amigos. Sin duda se trata de un filme complicado de clasificar, pues no se trata exactamente de un drama ni de un thriller de acción, por ejemplo, y desde luego tampoco es una comedia. Estamos ante una película que no deja indiferente a nadie: o la amas o la odias, aunque yo personalmente opto por juzgarla desde un prudente término medio. Porque no está mal hecha y se deja ver, tal vez con la excepción de un último tercio en el que a Cronenberg se le pira la pinza cosa mala (que ya es decir viniendo de él), y siempre teniendo en cuenta que por sus características y su ambiente turbador y opresivo, que “atosiga” al espectador desde el inicio, puede llegar a incomodar a más de uno.

Lo más llamativo es ver a rostros más o menos conocidos dentro del Hollywood comercial de los 90 metidos en esta historia, que gira en torno a un grupo de personas que se ponen cachondas viendo (y sufriendo) accidentes de tráfico; una historia de gente muy extrema envuelta en situaciones aún más extremas, con escenas de sexo en el límite de lo explícito nada comunes incluso en películas de esta índole. Lo dicho: casi un filme de culto, si no lo es ya.

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RKO 281

Publicado el Miércoles 12 julio 2017

RKO 281
RKO 281 (1999)

Director: Benjamin Ross
Intérpretes: Liev Schreiber, James Cromwell, Melanie Griffith, John Malkovich, Brenda Blethyn, Roy Scheider

rko-281-poster-1.jpgLa reciente muerte de Roy Scheider tras una larga enfermedad, nos ha dejado huérfanos del que fuera uno de los rostros más populares en el cine de los 70. Aunque unos años antes era carne de las producciones de serie B con las que había iniciado su carrera, a partir de su participación en Klute (1971) no dejó de empalmar un peliculón tras otro durante prácticamente toda la década: aunque su inolvidable papel protagonista en Tiburón figure como máximo exponente de su filmografía en aquellos años, tampoco podemos olvidarnos de cosas como The French Connection, la perturbadora Marathon man o All that jazz, película en la que demostró que, además de ser un actor más que competente, también se podía defender cantando. Con el cambio de década su estrella comenzó a declinar, hasta llegar a los 90 y al nuevo siglo habiendo sido prácticamente olvidado por el público. No obstante todavía fue capaz de guardarse algunos ases en la manga, como la entretenida El Trueno Azul o la cinta que ahora nos ocupa: RKO 281.

RKO 281 es un ejemplo más de telefilme para TV por cable que fuera de los USA acabó estrenándose en cines, solo que esta vez no parece que estemos ante un telefilme, con todo lo peyorativo que semejante término suele acarrear para una película. De hecho nació para ser exhibida a lo grande, en salas comerciales y dirigida por Ridley Scott, pero los estudios rechazaron el proyecto sucesivas veces y Scott, empeñado en sacarlo adelante contra viento y marea, redujo el presupuesto notablemente y lo estrenó como telefilme, cambiando completamente el reparto (que en la versión cinematográfica iban a encabezar inicialmente Edward Norton y Marlon Brando) y limitándose a producir la película. No se puede negar lo adecuado de dicho cambio en el reparto, la verdad, y con él en la mano, con actores tal vez sin tanto “status” pero con solvencia más que comprobada, la cosa ya promete. El tema que trata ya anima, por sí mismo, a echarle un ojo al tinglado. Y si para finalizar comentamos que la factura de dicho tinglado es bastante digna, seguro que más de uno estará pensando en echarle el guante para verlo. Y les aseguro que no perderán el tiempo.

Cualquier cinéfilo de pro que esté leyendo este texto sabrá que tras la etiqueta “RKO 281” se esconde el título de producción de Ciudadano Kane, que tal vez sea la película más famosa de todos los tiempos (sobre si es la mejor ya hablaremos otro día). El proceso de concepción y rodaje del filme daría para escribir una novela o hacer una película a propósito (como es el caso). Orson Welles tuvo que luchar, y de qué manera, para sacar adelante un proyecto en el que casi nadie creía, contra el que un iracundo William Randolph Hearst (ridiculizado sin piedad en el personaje de Charles Foster Kane) volcó toda la furia de su inmenso poder, estando a punto de lograr la destrucción de los negativos. Orson Welles tuvo suerte y al final pudo exhibir su película públicamente, aunque lo cierto es que el influjo de la ira de Hearst nunca le abandonaría y su carrera, por activa o por pasiva, jamás llegó a brillar como se esperaba en un genio de su categoría.

RKO 281 repasa aquel complejo proceso, y aunque no se ciñe estrictamente a los hechos históricos se trata de un filme interesante, bien rodado y excelentemente interpretado por todos los actores, tal como se podría esperar de ellos. Incluyendo a un casi novato Liev Schreiber, un buen actor que, por desgracia, se ha empeñado en arrojar por la taza del water su prometedora carrera con engendros como ESTE. El guión es aceptable, aunque como de buen biopic que es, pasa de puntillas sobre los aspectos más escabrosos en la figura de Welles, como su ambigua relación con Herman Mankiewicz (guionista de Kane) o su adicción al alcohol y a las pastillas. Pero por lo demás la película, sin estar ni mucho menos a la altura de Ciudadano Kane o del gran Orson, cumple y no resulta aburrida, constituyendo una buena base para animarse a investigar más profundamente sobre uno de los episodios más famosos y oscuros de la historia del cine.

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The Life Aquatic

Publicado el Miércoles 5 julio 2017

The Life Aquatic With Steve Zissou (2005)

Director: Wes Anderson
Interpretes: Bill Murray, Owen Wilson, Williem Dafoe, Cate Blanchett, Jeff Goldblum

Extraña y curiosa película, The Life Aquatic es una especie de sentido homenaje, a la vez que sátira, de los antiguos documentales de naturaleza de los 70 y 80, con los de Jacques Cousteau a la cabeza. Había algo tremendamente encantador en aquellos documentales, esa inocencia, esa estética tan artificial y tan ridícula, esa sofisticación que los hacía tan atractivos, algo que Wes Anderson ha conseguido recoger en esta película.
Wes Anderson no es un director ciertamente demasiado ortodoxo, sus cintas a menudo rozan el absurdo con historias estravagantes que frecuentemente tienden a desconcertar al espectador, ya lo vimos en “Rushmore”, quizás su película mas personal y brillante en la que un genial Bill Murray conseguía, con sus inimitables recursos, enfocar una historia por momentos demasiado delirante.
Bill Murray repite papel protagonista en esta “The Life Aquatic” y su aportación es de nuevo determinante, es complicado imaginar películas como “Lost In Translation”, “Ed Wood” o sobretodo la grandiosa “Groundhog Day” sin el concurso del actor norteamericano que atraviesa el mejor momento de su carrera y es al fin reconocido por crítica y público.
Bill Murray es Steve Zissou, un documentalista y explorador marino de larga trayectoria y prestigio al que las cosas se le empiezan a complicar, sus últimos documentales son artificiales y pomposos y ya no cuenta con el favor de la crítica, además atraviesa una crisis personal por los problemas con su mujer que se ven agravados con el descrédito que sufre ante sus propios compañeros. Por todo esto, el próximo viaje del “Belafonte” se plantea como algo muy especial, mas aún cuando descubra que su propio hijo ilegítimo, al que acaba de conocer, formará parte de la tripulación.
Con esta trama original, de temática practicamente insólita, Wes Anderson consigue crear un universo que es todo un festín de imágenes y sonidos, de situaciones hilarantes y de momentos brillantes, aunque de nuevo la excesiva excentricidad de la cinta, buscando situaciones quizás demasiado rebuscadas hace que se pierda por momentos el ritmo. Bill Murray actúa de nuevo como catalizador y aglutinador de la historia en otra interpretación mas que brillante que consigue dotar de coherencia al conjunto, aunque esta vez su presencia no es tan apabullante y el protagonismo esta mas repartido entre una serie de personajes que dan color a la cinta, destaca la interpretación de un Williem Dafoe que explora su faceta cómica dando vida a un inseguro marinero que idolatra a Zissou, Anjelica Huston, como la mujer del oceanógrafo también aporta buenas secuencias, y el decorado se completa con otros secundarios de lujo como Jeff Goldblum o Cate Blanchett.
The Life Aquatic es una película llena de detalles curiosos y simpáticos, como el marinero que no sabe mas que tocar canciones de Bowie con su guitarra o la marinera que, no se sabe muy bien porque, va siempre en top-less por la cubierta, por citar solo unos pocos.
Resumiendo, una cinta simpática, entretenida, curiosa e interesante a la que solo se le puede echar en cara ese cargante tonillo intelectual que lastra un tanto no solo la película, sino toda la carrera de Wes Anderson, un director bien dotado al que su ego le gasta malas pasadas.

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Clerks

Publicado el Martes 4 julio 2017

Clerks (1994)

Director: Kevin Smith
Interpretes: Brian O’Halloran, Jeff Anderson, Marilyn Ghigliotti, Lisa Spoonauer, Jason Mewes, Kevin Smith

ClerksAlgunas veces he comentado por aquí que los 90 fueron, indiscutiblemente, los años “indies” del cine americano (bueno, no sólo del cine, la verdad sea dicha). Las salas se poblaron, súbitamente, de películas con aspecto trapero y hechas con cuatro cuartos supuestamente al margen del “mainstream” ese. Algunas de ellas (pocas) hasta tuvieron éxito y, de éstas, algunas (menos aun) convirtieron a su realizador en tótem al que adorar. Y uno de los casos más notorios fue, sin duda, el de Kevin Smith y su primera película, Clerks. Este muchachote gordinflón, barbudo y con aspecto de pasar de todo como de la mierda, seguramente no habría pasado de ser una “camiseta de moda” del fenómeno indie, aun con la ayuda de Clerks. Pero en su camino se cruzaron los ya legendarios hermanos Weinstein (adorados y aborrecidos a partes iguales) para cambiarle la vida. Los inteligentísimos hermanos supieron vender Clerks como la creme de la creme de la comedia independiente. Con ello lograron atraer a miles de jóvenes, ávidos de presumir de “intelectuales cachondos y enrollados” con la esperanza de meterla en un agujero que no fuese el de una muñeca hinchable o el tubo de escape de algún utilitario.

Cuando fui a ver la película con un grupo de amigos, algún tiempo después del estreno, ya me imaginaba que no sería para tanto, aunque estaba convencido, a fin de cuentas, de que una película rodada en un lugar que se llama como yo no podía ser mala (jijiji). Efectivamente, la primera frase que asaltó mi pensamiento al terminar la proyección fue “pues no es para tanto”. Cleks es una de esas películas que resultan más divertidas cuando te las cuentan que cuando las ves, como ocurre por ejemplo con Torrente, el brazo tonto de la ley. Sin ser tan jodidamente mala como aquella, cierto es que Clerks tiene mucha menos “chicha” de la que uno podría imaginarse, y tal vez lo mejor de la misma tenga que ver con la historia que rodeó su rodaje, típica de aquellos años en los que estaba de moda hacer cine con unos medios ridículos.

Sin llegar a los extremos de Robert Rodríguez, quien ejerció de cobaya humana para obtener fondos con los que hacer El Mariachi, Kevin Smith también tuvo que pasar lo suyo hasta convertir en realidad aquel guión basado vagamente en su propia experiencia como dependiente (“clerk” en inglés) en una tienda de ultramarinos de pueblo. Echando mano de todos sus ahorros y del dinero prestado por familiares y amigos, pudo al fin completar un rodaje que se llevó a cabo en la misma tienda donde Smith trabajaba. Su jefe le dio permiso para usarla como “plató” a condición de hacerlo fuera de horas de trabajo (o sea de noche), razón por la cual vemos al comienzo que unos gamberros supuestamente han atrancado los cierres del negocio, con lo que éstos no se pueden abrir y, por tanto, no entra luz.

En resumidas cuentas, hay que ir con mucho cuidadín al ver Clerks, porque lo más seguro es que no cumpla las expectativas que tengamos en ella. Está claro que esto no es una peli de los hermanos Marx, pero tampoco estamos ante uno de los “inventos” de los hermanos Wayans (Dios nos libre), aunque tampoco se queda muy lejos… En Clerks hay algún chiste potable, pero Kevin Smith imprime a su película un tono humorístico bastante chusco y facilón hasta para una persona como él, que gusta de la sal gorda. Tal vez los 23 años que tenía el director en aquella época sean en parte culpables, no lo sé, pero la sensación de que “no es para tanto” es una constante a lo largo de todo el metraje. A lo mejor Clerks tampoco es una puta mierda (no creo que haya que juzgarla de un modo tan radikal), pero si algo queda claro después de verla es que los Weinstein son dos cabrones muy pero que muy listos y que lo mejor, aparte de esas historias sobre el rodaje, puede que esté en una banda sonora cuyas ventas sirvieron, por sí solas, para amortizar los costes del filme.

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