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Iluminados por el Fuego

Publicado el domingo 20 noviembre 2016

Iluminados Por el Fuego

Director: Tristan Bauer
Interpretes: Gaston Pauls, Edgardo Esteban, Gustavo Romero Borri

Claramente las justificaciones para comenzar una guerra son casi siempre estúpidas, y si concretamos en la guerra entre Argentina e Inglaterra por las Islas Malvinas, el grado de estupidez alcanza una máxima potencia. Y justifico esto dentro del mayor respeto que merece el pueblo argentino, las personas que lucharon en esa guerra y con el conocimiento que el conflicto con Inglaterra por las Malvinas es una de las tantas cosas absurdas que le tocó heredar a la Argentina del colonialismo español.
Valiente decisión la de Tristán Bauer de dirigir Iluminados por el Fuego, una película bajo esta temática.
La película narra la historia desde los ojos de Esteban, que revive los horrores de la guerra a raíz del suicidio de uno de sus antiguos compañeros. El personaje que interpreta Gastón Pauls decide regresar a Malvinas 20 años después, como forma de cerrar el ciclo de una herida constantemente abierta, rememorando de esta forma con gran carga emotiva las situaciones allí vividas con sus compañeros.
Iluminados por el Fuego es de esas películas que al acabar no te deja indiferente, pero también influye mucho en el gusto por el film las expectativas del espectador cuando entra a la sala.
Para quien vaya a verla esperando conocer qué ocurrió en Malvinas, cómo se originó el conflicto, cómo se desarrolló, así como las consecuencias que trajo para Argentina, es más recomendable quedarse en casa leyendo un libro de historia porque en Iluminados por el Fuego la contextualización de la guerra y lo que supuso para el país apenas si se percibe.
Pero si las expectativas son diferentes, puede que nos encontremos ante una buena película con muchos matices a analizar. Mirando más allá de los acontecimientos históricos, podría tratarse del horror que supone cualquier guerra para quien la vive y participa desde dentro. La película trascurre entre escenas bélicas que se entremezclan con escenas del presente, algunas de las cuales se podrían haber omitido porque aportan bien poco, pero sin ser muy exigente, tampoco llegan a molestar. Se juega mucho con las emociones de los personajes (aunque no siempre esa emoción llega hasta el espectador) y es de señalar el buen papel que desarrolla Gastón Pauls y la interpretación de Virginia Innocenti en contadas escenas, especialmente la que se desarrolla en el departamento del suicida y donde refleja cómo los efectos de la guerra no sólo tuvieron consecuencias para los que en ella participaron, sino para las personas que lucharon junto a los soldados para liberar sus secuelas.
A destacar la buena elección para la banda sonora del tema “Para la Vida” de León Gieco, uno de los músicos más versátiles y significativos de la canción protesta Argentina.
Creo que Iluminados por el Fuego es de esas películas que aparentemente no aportan tanto al espectador en el momento en el que la estás viendo, sino después, cuando pasan los días y te das cuenta que sigues recordando escenas y descubriendo nuevos detalles, no tanto de la película en sí, como del horror que supuso Malvinas para las personas que allí lucharon, para quienes entregaron su vida por una Patria de corruptos dirigentes, para el pueblo que les apoyó y que tras la derrota no siempre les reconoció como héroes. Es entonces cuando la película cumple con ese objetivo de despertar la motivación para descubrir por nosotros mismos lo que verdaderamente ocurrió en Malvinas y la herida abierta que aún hoy, más de 20 años después, sigue suponiendo para la Argentina.

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Transamerica

Publicado el jueves 30 junio 2016

Transamerica

Director: Duncan Tucker
Interpretes: Felicity Huffman, Kevin Zegers, Fionnula Flanagan

No deja de ser curioso comprobar que una vez más el cine, al igual que ocurre en otros ámbitos, concretamente sociales y políticos, se apuntan al carro de temáticas que por oleadas se van poniendo de actualidad y después caen al pozo del olvido colectivo –o al de la
saturación mediática- (recordemos: drogas, prostitución, violencia contra la mujer, terrorismo, etc). Con Transamerica llega el turno de la identidad sexual.
Felicity Huffman interpreta a Bree, un transexual que espera por una operación de cambio de sexo que le convierta definitivamente en el género al que verdaderamente pertenece. La vida de Bree cambia cuando descubre que tiene un hijo adolescente, fruto de una relación heterosexual, que busca a su padre para pedirle ayuda para salir de la cárcel.
Transamérica narra a través de la fórmula de Road Movie el encuentro entre una madre-padre y su hijo a través de un viaje que les lleva desde Nueva York a Los Angeles, haciendo uso de todos los tópicos de este género: tono cómico con trasfondo dramático, personajes que se van conociendo a lo largo de una sucesión de experiencias, enredo familiar, crecimiento emocional de los protagonistas y final previsible. Este orden, hace que el avance de la historia se vaya haciendo cada vez más inestable y comience a flaquear. Además, hay argumentos tan poco creíbles como el que un adolescente que ha vivido en entornos de prostitución y drogas demuestre tanta ingenuidad como para no darse cuenta de quién es su verdadero padre ante situaciones tan evidentes que ni si quiera hacen necesario el uso de un complejo razonamiento deductivo.
Definitivamente la historia se salva gracias a la actuación de Felicity Huffman que desarrolla con sumo cuidado su papel y verdaderamente nos hace creer que estamos ante un transexual, siendo muchos los matices del personaje que cuida con extrema pulcritud (el timbre de voz, el uso del lenguaje, los gestos, movimientos al
caminar, etc). Parte del mérito de la interpretación de Huffman está en su capacidad para llevar a cabo esa doble transformación de mujer a hombre y desde hombre transformarse nuevamente en mujer.
A pesar que el film pueda parecer inicialmente original por introducirse en aspectos moralmente polémicos para algunos sectores de la sociedad, el eje central no es la transexualidad y apenas se dejan ver unas llanas pinceladas de los que creen que se trata de una enfermedad mental (disforia sexual), aquellos que piensan que es una perversión o quienes lo viven como una identidad de género.
La elección de la vida de un transexual es lo que despierta el interés y se asegura el éxito, si Transamerica hubiese contado una historia de reencuentro entre un padre con su hijo habría pasado totalmente desapercibida, y seguro que si hubiese abordado plenamente el tema de la identidad de género se habría destapado la caja de Pandora. Pero creo que no es eso lo que pretendía (lástima perder una oportunidad así) ya que su función no va más allá de la de entretener y no dar mucho en qué pensar.

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Publicado por Pilar / Archivado en:Cine
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