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Hey! Bo Diddley, “The Originator” (1928 - 2008)

Publicado el Domingo 8 Junio 2008

“Bo Diddley” nació en una granja algodonera cerca de McComb, Mississippi, el 30 de diciembre de 1928, siendo bautizado como Ellas Bates. Con 6 años fue adoptado por una prima de su madre, adoptando también su apellido y pasando a llamarse Ellas McDaniel. Coincidiendo con la “Gran Migración afroamericana” (de las zonas pobres del sur a las ciudades industriales del norte de EEUU) se trasladaron a Chicago donde estudió violín, hasta que su hermanastra Lucille le regaló una guitarra acústica. En esta ciudad vivió los cambios que sufrió el blues, con la inclusión de instrumentos eléctricos, batería, armónica, y en ocasiones saxos. Se quedaría prendado del sonido de la guitarra eléctrica, formó diferentes grupos con los que tocaba en los ratos libres que le dejaban los diversos oficios con los que se ganaba un sueldo. Una primera grabación para el sello Chess Records en 1955 (con las canciones Bo Diddley y I’m a man), el éxito que le sonrió y una banda fundamental para conseguir el sonido tan especial, destacando Jerome Green a las maracas y voces, y su hermanastra “La Duquesa” acompañando a la guitarra eléctrica, sin olvidar por supuesto los ritmos africanos y salvajes de batería. Frecuentes cambios de pareja y de domicilio. Colaboraciones múltiples con grupos y artistas de primera fila, influencia de su estilo y música a lo largo de las décadas (de Buddy Holly a Rolling Stones, de los Who a Bruce Springsteen, de Sex Pistols a Jesus & Mary Chain), cientos de versiones de sus temas (el who do you love es uno de los temas con menos acordes y más versiones diferentes en la historia de la música), y reconocimiento en forma de los más destacados premios en la música popular, han jalonado su carrera hasta el 2 de junio de 2008 en que problemas cardiacos le obligaron a mudarse de barrio, esta vez definitivamente.
Con un estilo muy personal, ritmos percusivos, repetitivos, rasposos, tribales y distorsionados, se convirtió en padre del rythm&blues, pieza clave en la evolución del rock&roll y en “el creador” de un sonido propio, el sonido Bo Diddley, algo que muy pocos han podido lograr. Si bien se basó en ritmos africanos, nadie había logrado la sonoridad y vibraciones que su guitarra sincopada y composiciones transmitían. Sin alardes ni virtuosismo en la técnica dejó para la posteridad riffs y ritmos que han quedado como clásicos, grabados en el inconsciente de gran cantidad de gente que los conoce pero que no sabría mencionar el nombre de su autor. En la interpretación de sus canciones, cargadas de humor y entusiamo, desprendía una fuerza contagiosa y primitiva, fundiendo sonido y movimientos, con la dosis exacta de mesura y energía. No he tenido la suerte de asistir a un concierto suyo en directo, pero creo que sin duda sería una de las experiencias más impactantes. Hasta que se pueda viajar en el tiempo tendremos que conformarnos con verlo en vídeo cantando y tocando su característica guitarra Gretsh cuadrada “square-bodied”, aunque para esta ocasión he preferido elegir dos vídeos de su primera época, antes de que diseñara dicha guitarra.

“Bo Diddley - Road Runner”

“Bo Diddley - Bo Diddley, 1955 (en el polémico Show de Ed Sullivan)

Seguro que los ángeles están celebrando, con bailes convulsivos y maracas en sus manos, la llegada del francés negro y su ritmo trepidante. bam bee bam bee bam bee bam bam…

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The Everly Brothers - Roots

Publicado el Jueves 22 Mayo 2008

The Everly Brothers
Roots
(Warner Brothers 1968)

Este disco es de una época en que Don y Phil Everly habían sido arrojados del paraiso del éxito y llevaban unos años con importantes problemas personales y profesionales.
Habían comenzado en la música cuando tan sólo contaban con 6 y 8 años, en la década de los 40, cantando country con sus padres, Ike y Margaret Everly, por diferentes emisoras de radio. Vivieron el cambio que las emisoras sufrieron cuando les resultaba mucho más económico contratar a una persona que pinchara discos que pagar a varios músicos tocando en directo. En 1955, tras graduarse en la escuela superior, se trasladaron, ya como dúo, a Nashville, donde el apoyo de Chet Atkins resultó decisivo para conseguir contrato discográfico. Columbia Records les firmó el primero por seis meses. Tras algunos singles que no tuvieron la más mínima repercusión decidieron no renovárselo. Sería el sello Cadence Records, en 1957, quien se llevaría el gato al agua al ofrecerles grabar una composición del matrimonio Felice y Boudleaux Bryant, especializados en canciones para adolescentes. La canción era “Bye Bye Love”, que había sido rechazada hasta en 29 ocasiones por otros intérpretes (incluído Elvis Presley). Los Everly Brothers decidieron añadirle arreglos que tenían preparados para otro tema y grabarla, con Chet Atkins a la guitarra eléctrica. Se colocó rápidamente en los primeros puestos en las listas de pop, de country y de R&B. La voz más suave de Phil y la más profunda de Don, junto a las hechiceras armonías vocales, a la mezcla de country y rock tan personal, y a su imagen de “aptos para todos los públicos”, les confería un encanto que hizo sucumbir, sobre todo, a la gran mayoría de adolescentes de la época. Habían abierto la puerta a las armonías de voces en el rock&roll y ayudado a cambiar la visión y aceptación de este estilo, no olvidemos que en esa época el rock&roll era considerado como maldito, rebeldía y locura con mal gusto sin el menor atisbo de calidad, sólo apto para degenerados. Luego vendrían “Wake Up, Little Susie”, “All I Have To Do Is Dream”, “Bird Dog” o “Cathy’s Clown”, esta última escrita por ellos mismos. Las ventas y los éxitos no cesaron de crecer, y los millones eran las cifras más manejadas en ese periodo. En 1960 dejaron, con la inevitable disputa de derechos de autor, Cadence Records, para firmar, por un millón de dólares y 10 años de contrato, con Warner Brothers (otro hecho sin precedentes, más sabiendo que en esos años el éxito de la mayoría de artistas se medía por semanas o meses). En 1962 comenzó la crisis en su carrera, coincidiendo por un lado con su incorporación a la Marina, y por otro con un accidente durante una gira por el Reino Unido: Don sufrió un colapso, según informaron unos medios por una crisis nerviosa, según otros por una intoxicación de comida en mal estado, pero la realidad fue que se trataba de una sobredosis por su adicción a los estupefacientes. El caso es que Phil se vio obligado a continuar la gira en solitario, y a partir de ahí… ya nunca sería lo mismo. Alternarían periodos de separación con otros de reconciliación, con momentos de mayor o menor acierto. Tampoco debemos olvidar la aparición de los Beatles y demás grupos de la “Invasión Británica” que arrasaron con la mayoría de las viejas glorias en las listas de éxitos.
Este disco corresponde a uno de esos primeros periodos de crisis en que sentían que estaban haciendo buenos trabajos pero popularmente no se les reconocía. Intentaban ser parte de la escena sin conseguirlo. Probaron, sin muchas esperanzas, volver al country que habían mamado de sus padres. Para ello creyeron importante estar en el lugar donde el country-rock estaba viviendo una importante transformación, en Los Angeles. Allí pasaron horas tocando con Linda Ronstadt, con miembros de los Byrds o con los Flying Burrito Brothers. En julio de 1968 Andy Wickham, de la Warner Bros. les sugirió hacer un álbum conceptual, en el cual los temas country elegidos fueran mezclados con tomas seleccionadas de los shows que la familia Everly había realizado en los ‘50, es decir volver, como bien indica el título, a sus Raices. La Warner se tomó el proyecto como un reto personal, aportó ilusión y esfuerzo para lograr una obra de madurez y trascendencia, no escatimando medios. En este sentido el disco consigue todo lo que se habían propuesto, aunar con maestría evolución y tradición, unos arreglos exquisitos, y unas canciones maravillosas. Tuvo muy buena acogida de crítica, aunque no de ventas. La selección se hizo eligiendo temas de country clásicos y populares junto a composiciones de nuevos autores que estaban despuntando. Dentro de los temas de country puro eligieron dos de Merle Haggard (”Mama Tried” and “Sing Me Back Home”), uno de Jimmie Rodgers (”T For Texas”, al que aplican un efecto wahwah de guitarra eléctrica más que atractivo) y el tradicional “Shady Grove”. “Less of Me” es una canción de Glen Campbell interpretada al estilo de los Byrds en su época con Gram Parsons. Entre los nuevos valores contaron con la colaboración de Ron Elliott (de los Beau Brummels) en los arreglos, guitarras y composición de dos temas (”Ventura Boulevard” y “Turn Around”, ambos enriquecidos con discretos acompañamientos de cuerdas que potencian su encanto); “Illinois” era una canción de un todavía poco conocido Randy Newman, que ese año editaría su primer disco; “Living Too Close To The Ground” fue la aportación de su bajista inglés Terry Slater. Siguiendo la tónica de sus discos de los 60, las composiciones propias eran escasas; en esta ocasión sólo hay una, “I Wonder If I Care As Much”, no siendo totalmente inédita, pues había formado parte en 1957 del single “Bye Bye Love”, si bien le hicieron cambios de tiempo y arreglos que le confirieron nueva vida.
Este sería el último disco de estudio para la Warner, con quienes sólo al principio consiguieron llegar al nivel de popularidad alcanzado durante su estancia en Cadence Records (aunque eso no quiere decir que, como en este caso, no realizaran discos más que interesantes).
Duraderas separaciones, carreras en solitario, colaboraciones estelares, premios y reencuentros se han sucedido en los años posteriores (como anécdota famosa está la causante del mayor periodo de separación en 1973, cuando Phil rompió su guitarra en plena actuación y abandonó el escenario, terminando Don en solitario la última parte del concierto, y comentando: “Los Everly Brothers murieron hace diez años”). ingresaron en el Rock&Roll Hall of Fame en 1986.
A destacar también su enorme influencia en artistas posteriores a sus comienzos, como Simon & Garfunkel, The Beatles, The Beach Boys, The Mamas & The Papas o The Hollies, llegando por supuesto su influencia a nuestro país, siendo el Dúo Dinámico el más claro referente.
Opino que Rick Rubin todavía podría hacer milagros con ellos.

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The Magnetic Fields - Distortion

Publicado el Martes 8 Abril 2008

The Magnetic Fields
Distortion
(Nonesuch 2008)

A Stephen Merritt siempre le ha gustado jugar con los sonidos de diferentes épocas y estilos, aprovecharse descaradamente de lo que otros músicos han hecho y comentarlo sin el menor rubor, porque en el fondo sabe que todo el mundo lo hace aunque no lo diga (o no lo sepa), sabe que muy pocos son capaces de realizarlo con la maestría con que él lo hace y sabe que nadie inventa nada que no esté basado en lo que otros ya han hecho. No intenta engañar a nadie, con lo cual no se engaña a sí mismo, a partir de ahí el camino de fabricar obras sinceras y personales está allanado.
En esta ocasión ha vuelto a mezclar melodías de los 50 con coros o punteos surf de los 60, feedback y reberb de los 70 con ritmos, acoples o distorsiones de los 80, lo ha metido en la túrmix, le ha añadido un chorro de Phil Spector de alta graduación, una botella de Pop reserva especial, lo revolvió con teclas, guitarras, chelo, banjo y acordeón manejados por sus compañeros habituales (Sam Davol, Claudia Gonson, John Woo, y la colaboración de Daniel Handler al acordeón) hasta que la mezcla quedó a su gusto. Esta vez han querido presentarlo incluyendo el sonido de la batidora. Por supuesto que Merritt sabe que ya otros lo han hecho antes, no ha parado de repetir que Jesus & Mary Chain han sido la base de esta idea, cuando vas por la segunda o tercera canción y ves que el ruído de fondo es una constante en todas ellas es lo primero que te viene a la cabeza (por cierto y aunque los resultados no tengan mucho que ver, esto me ha recordado también a los primeros Penelope Trip cuando grabaron con una aspiradora funcionando como base musical). Pero hay diferencias claras entre ambos trabajos, este es un disco Magnetic Fields por los cuatro costados. Si en el Psychocandy de J&MC el cuerpo era el ruído y la melodía los adornos, en Distortion la melodía es el cuerpo y el ruido un complemento decorativo. En este sentido ha resultado ser mucho más rompedor el trabajo de J&MC. The Magnetics Fields tienen que conformarse con hacer canciones pop impecables y sublimes. La voz de Merritt sigue destacando y encandilando, personalmente me convence más que la de Shirley Simms, quien ya había cantado en el genial “69 Lovesongs”, poniendo la voz para este trabajo en la mitad de las canciones.
“Distortion” es el octavo disco con The Magnetic Fields, y el segundo para el sello Nonesuch Records. Todos los instrumentos han sido grabados con efectos de retroalimentación o feedback (colocando los amplificadores de cada instrumento lo suficientemente cerca hasta conseguir acoples), excepto la batería. Según palabras de S.Merritt para satisfacer a sus fans más rockeros. Empieza el álbum con dos temas surf en toda regla, un logrado instrumental y el “California Girls”, en el que aprovechan para aportar un toque de provocación declarando que odian a las chicas de California. Con bases muy sencillas de bajo y batería, como en la práctica totalidad del disco, nos cuentan en el lento “Old Fools” que los viejos también pueden bailar, cantar y enamorarse. En “Xavier Says” un diálogo de desprecio entre Zsa-Zsa y Xavier es el argumento. Canciones breves, de formato pop clásico, con melodías y punteos sin complicaciones pero maravillosamente encajados, altamente atractivos y adictivos, envueltas en capas y capas de sonido. En “Mr. Mistletoe” Stephen Merritt nos canta una triste canción de navidad con voz de crooner galáctico mecido por tímidos coros doo-wop de ángeles escondidos entre los arboles y la nieve. Con “Please Stop Dancing”, cantada a medias entre Stephen Merritt y Shirley Simms, comienza la serie de canciones más rock y al mismo tiempo más pegadizas y comerciales, junto a “Drive On, Driver”, que me recuerda a los Eurythmics, y a la maravillosa “Too Drunk To Dream”, convencida apología a la borrachera. En “Zombie Boy”, hacen vudú a la luz de la luna en Haití, mientras siguen soñando en noches solitarias en “I’ll Dream Alone”. Shirley Simms vuelve a convencer plenamente en la contagiosa “The Nun’s Litany” cuando canta que quiere ser un conejo de playboy, una modelo de artistas o una actriz porno (aunque para esto esperará a que su madre muera), así como en la que cierra el disco, hablándonos de la vida de las prostitutas, “Courtesans”.
Y es que The Magnetic Fields cantan al amor como nadie sabe hacerlo, desde puntos de vista originales, irónicos y llenos de doble sentido, buscando sorprender en todo momento. Como cualquier obra que no es perfecta (y esta, por mucho que me guste, no lo es), tiene sus defectos. En este caso yo los achacaría al abuso y repetición del motivo ó concepto con que han querido vestir el disco: la base ruido-acoples-distorsión, aunque original, se acaba convirtiendo en ligeramente monótono y previsible, saliendo a flote sin problemas gracias a las excelentes canciones que lo sostienen. Recomendado 100% a los amantes del POP y a los que la perfección se la suda.

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