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Dennis Wilson, “Farewell My Friend”

Publicado el Martes 9 Septiembre 2008

Dennis Wilson (9-diciembre-1944) fue el más mujeriego, problemático y salvaje de los tres hermanos, la oveja negra en un clan familiar donde con el tiempo se vería que nínguna oveja era precisamente blanca. Sintió especial pasión por el mar, la pesca y el surf, atracciones que unidas a la música compaginó encantado con las chicas, los coches y las drogas. En una familia en que la música formaba parte de la vida cotidiana (su padre, tirano y frustrado compositor según todas las crónicas, tocaba el piano, su madre el órgano), no era raro ver a los hermanos Wilson interpretando canciones en fiestas del colegio o en reuniones familiares, sobre todo los viernes por la tarde. Su inquietud, aficiones y rebeldía hicieron que Dennis no mostrara tantas facultades ni interés como sus hermanos. Tuvo que interceder su madre para que lo aceptaran en la banda que pasaría a la historia como The Beach Boys. Además de participar en las voces, decidieron ofrecerle el puesto de batería, aunque no siempre fue él el que grabó el instrumento en los discos. Siendo el único que practicaba surf era lógico que fuera el más influenciado por toda la moda que surgió alrededor de este deporte: chicas, sol, vacaciones y música, con los instrumentales de Dick Dale y sus Deltones como punta de lanza. Comentó al grupo lo divertido que sería componer una canción sobre aquella moda juvenil, naciendo así el que sería primer éxito de la banda, “Surfin”. Con el tiempo, aunque con frecuencia metido en peleas y algún que otro accidente de coche, acabó convirtiéndose en un buen instrumentista, aprendió a tocar el piano y aunque seguramente era el más limitado de los hermanos para cantar, Dennis suplió las carencias de su voz con altas dosis de intimidad y una capacidad envidiable para lograr emocionar. Se estrenó como compositor cuando la fama de los Beach Boys cotizaba a la baja y la Invasión Británica al alza, era el final de la década de los ‘60, el apogeo del hippismo y la psicodelia. La sombra de Brian Wilson se desdibujaba por momentos, aprovechando los demás componentes los resquicios para empezar a mostrar el brillo de sus luces. La primera canción compuesta por todos los Beach Boys sin la colaboración de Brian Wilson aparece en el disco de 1967 “Wild Honey” (se trata del tema “How She Boogalooed It”). En el siguiente disco, “Friends” (1968), Dennis Wilson firmó sus primeras composiciones sin la participación de sus hermanos, sencillas pero de gran calado emocional (”Little Bird” y “Be Still”, esta última sobrecoge tan sólo con voz y teclado), donde los excesos ya empezaban a notarse en sus cuerdas vocales. Amigo del riesgo, en esta época Dennis no hacía ascos a ninguna sustancia ni fiesta y si había mujeres por medio mucho mejor. Fueron precisamente dos amigas de Charles Manson las que le llevaron a entablar amistad con este lunático personaje, amistad que casi le cuesta la vida a él y a un hijo suyo (”soy el tipo más afortunado del mundo, porque salí de ésto perdiendo apenas algo de dinero”). Tanto su carrera como la de los Beach Boys quedaron muy tocadas tras el descubrimiento de su relación con este asesino.
Dennis alcanzó la madurez compositiva coincidiendo con el cambio de década y de casa discográfica, demostrando todo su talento en el primer disco de los Beach Boys para la Warner, mucho más colectivo y con menor participación directa de Brian (aunque este siguió ofreciendo en él, como no, alguna de las mejores perlas del disco), el titulado “Sunflower” (1970), en el que merece mención especial la composición de Dennis “Forever”, emocionante balada con todos los ingredientes para convertirse en clásica, situándose a la altura de las mejores canciones del grupo. En 1971 se editó la película de carretera dirigida por Monte Hellman “Two-Lane Blacktop” (”Carretera asfaltada en dos direcciones”) en la que Dennis interpretó uno de los papeles protagonistas como “El Mecánico”. Ese mismo año en un accidente con una puerta de cristal se cortó varios tendones de la mano, lo que le impidió tocar la batería durante cinco años. Vuelve a aparecer en los créditos como compositor y productor en el álbum “Carl And The Passions - So Tough”, editado en 1972 (”Carl & The Passions” fue uno de los nombres del grupo antes de llamarse Beach Boys), con dos canciones que elevan el disco de las sucias aguas por las que navega la mayor parte del tiempo: “Make It Good” y sobre todo la que cierra el álbum “Cuddle Up”, íntima, desgarradora por momentos, obra maestra que no desentonaría en el posterior disco en solitario “Pacific Ocean Blue”. Encontramos otra joya para colocar en el altar de las mejores baladas en el disco “Holland” (1973), “Only With You”, esta vez cantada por su hermano Carl. En 1974 colaboró con Billy Preston en la composición de la canción “You Are So Beautiful”, que haría famosa Joe Cocker y que Dennis cantaría en numerosos conciertos como homenaje a sus fans.
No debemos olvidar que el punk y la nueva ola se imponían entre las noticias de las revistas y emisoras musicales en 1977, cuando se editó el primer disco en solitario de un miembro de los Beach Boys, el “Pacific Ocean Blue” de Dennis Wilson, que aunque tuvo buenas críticas, fue aceptable pero escasa la respuesta del público. No era música de moda, incluso se la podía ver en muchos aspectos como una revisión de estilos ya desarrollados anteriormente. Pero, como suele pasar con las cosas en las que uno lo entrega todo, el tiempo se encargó de hacer relucir cada vez con mayor intensidad toda la personalidad, talento y emoción que sus surcos contenían. Se convirtió en disco de culto y hoy ya no es raro verlo en las listas de los mejores discos del rock. Dennis se implicó al máximo en todo el proceso encargándose de la composición, arreglos, producción, voz, teclados y batería (con la colaboración destacada de Gregg Jakobson, familiares y abundantes músicos en vientos, coros, bajo y guitarra). En este trabajo entregó su alma, en medio del caos en que se había convertido su vida logró encontrar el espíritu palpitante de unas flores destruídas años atrás. Nos habla de deseos en la grandiosa “River Song”, de su amor por el rock and roll en “What’s Wrong” y en “Friday Night” (esta con una introducción que recuerda claramente al “Shine On You Crazy diamond” de Pink Floyd, grupo que personalmente opino que flota en canciones y ambientes de este disco), de amor y soledad en las desgarradoras “Thoughts Of You” y “Time” (Randy Newman, nacido también en Los Angeles, viene inevitablemente a mi cabeza también en varias canciones de esta obra), de ecología en “Pacific Ocean Blue”, de color y esperanza en “Rainbows”, de despedidas inevitables en la atmosférica y genial “Farewell My Friend”, de sueños y realidad en “Dreamer” o en la que cierra el disco “End Of The Show”, con una voz conmovedoramente rota. Abrazado por una suntuosa producción y exquisitos arreglos el corazón que late es el de un disco de sombras y soledad, alejado del sol y la alegría, donde las únicas luces que brillan son las de la luna y la esperanza.
La nueva edición del disco, publicada este año, está realizada con esmero y cariño. Además de la excelente presentación, fotos e información, aporta abundante material inédito, con especial dedicación a las canciones del álbum que estaba preparando antes de morir, “Bambu” (antes de las investigaciones para esta reedición se conocía como “Bamboo”). Se trata de temas en general menos oscuros y personalmente me parecen de menor intensidad emocional, siendo la sensación que me dejan la que frecuentemente acompaña a este tipo de reediciones: resultan interesantes, emocionantes incluso en ocasiones, que sacian la ilusión y el afán completista, pero que en ningún momento superan lo ya escuchado (por el momento me quedo con “Love Remember Me”, “Wild Situation”, “Album Tag Song”, y sobre todo los bonus “Tug Of Love” y la versión interpretada esta vez por él del “Only With You”).
La publicación del disco en solitario no significó que dejara de pertenecer a los Beach Boys, siguió como miembro de la banda con sus altibajos por problemas derivados de la drogadicción, con expulsiones y reconciliaciones, entregando dos buenas composiciones para el álbum de los Beach Boys “L.A. Light Album” de 1979, que tenía previstas para “Bambu”: “Love Surrounds Me” y “Baby Blue”.
En 2007 se puso a la venta el DVD documental “Dennis Wilson Forever”, un repaso a su vida a traves de entrevistas a gente que lo conoció muy de cerca, producido y dirigido por su cuñado Billy Hinsche, componente del grupo Dino, Desi & Billy, además de acompañar como multiinstrumentista a los Beach Boys y otras formaciones (todavía no he tenido la oportunidad de verlo).
Rebelde y carismático, cinco matrimonios con sus correspondientes divorcios (entre ellos con Christine McVie, de los Fleetwood Mac), cinco hijos, amistades peligrosas, varios intentos de rehabilitación sin éxito, una fortuna gastada sin control llegando a perder una de sus pertenencias más queridas: el velero “Harmony”, expulsiones varias de la banda llegando a las manos con su primo Mike Love, quien decidió contratar guardaespaldas para que no se le acercara, especialmente cuando estuviera bebiendo “zumo de naranja” (solía usarlo para mezclar el vodka). Cumplíó a rajatabla los lemas “Vive rápido, muere joven y tendrás un cadáver bonito” o “Sexo, Drogas y Rock and Roll” acompañándolos de fuertes dosis de generosidad autodestructiva. La gente que lo conocía sabía que no estaba hecho para durar, por lo que la noticia de su muerte el 28 de diciembre de 1983 más que sorpresa era algo esperado. En una de sus inmersiones en Marina del Rey no salió a flote. Si bien los conflictos todavía seguirían. Los familiares discutieron sobre el lugar donde enterrarlo, si junto a su padre o en el mar; ganaron los que opinaban que deseaba hacerlo en el océano Pacífico, aunque para ello necesitaran la intercesión de Ronald Reagan para conseguir el permiso. Tampoco lograron ponerse de acuerdo en la canción de despedida ni en quien leería un relato de la biblia, mientras su hijo Michael tendría pesadillas con el entierro durante años.
En fin, una familia con sus problemas y conflictos que será recordada por componer una banda sonora muy especial tanto para su película como para la nuestra.

Enlaces interesantes:
En este enlace tenéis una página muy completa sobre Dennis y los demás miembros de los Beach Boys (en castellano)
Aquí una buena crónica sobre todo lo que rodeó su muerte (en ingles)
Aquí una entrevista realizada en 1976 (en inglés)
En este otro de youtube una corta entrevista en TV al grupo en 1980, con Dennis… un tanto “perdido”, no es de buena calidad pero vale la pena. Fijaros en el saludo: “good morning”… todavía es por la mañana…

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Leonard Cohen, Lisboa (19/07/2008)

Publicado el Jueves 24 Julio 2008

(Passeio Marítimo de Algés, 19 de julio de 2008)

(Aviso: la primera parte -en gris- son rollos personales, para leer la crónica del concierto empezar directamente en la letra negra)

El 19 de julio, recién estrenadas las vacaciones en Galicia, me desperté recordando que ese día actuaba Leonard Cohen en Lisboa. No había hecho ningún plan para ir al concierto, sin embargo me levanté con la idea de que tenía que aprovechar la ocasión, no tenía problemas familiares ni de trabajo que me impidieran acudir a verlo. Eran muchos kilómetros y muchas horas de viaje, pero no podía desaprovechar esa oportunidad “¿por qué no?, ahora o nunca”. El concierto del Benicássim lo había descartado, quería un concierto dedicado exclusivamente a él. Decidí ir sin saber si quedarían entradas, pero algo me decía que no habría problemas, el mayor inconveniente sería encontrar el sitio y llegar a tiempo. Más de cinco horas en el coche dan para pensar muchas cosas, entre ellas juzgar mi modo de actuar. Habría preferido tener todo planeado con semanas de antelación, haber disfrutado de la preparación de una cita tan importante, ir acompañado y pasar el fin de semana con mi mujer también habría sido buena idea, sin embargo ahí me encontraba solo, a la aventura, como si la juventud no hubiera pasado por mi vida hace muchos años, con una cámara que había cogido a última hora y no había podido comprobar si estaba cargada. Llegué, gracias a que en Portugal tienen una hora de retraso respecto a España, 50 minutos antes del concierto. Cuando me dijeron que “SÍ” había entradas un enorme peso dejó de aplastarme. No me daba tiempo a comer nada, quería estar delante, verlo de cerca, una coca-cola para espabilar un poco, y ya habría tiempo después del concierto para volver a la vida terrenal.
Últimamente esta página parece el Olimpo de los dioses del rock (Neil Young, Bruce Springsteen…), yo quiero añadir uno más a este templo politeista, pues lo que allí se vivió fue un verdadero acto de comunión y adoración. En Lisboa tuvimos la suerte de encontrar el paraíso por un día, escuchamos apasionados las palabras de nuestro Dios, a su lado seis apóstoles nos hicieron levitar con el sonido de sus instrumentos, alcanzando el éxtasis mecidos por los coros de tres ángeles que cantaban el mensaje divino: do dowm dowm dowm da do dowm dowm (“no paréis”, les pedía L. Cohen).

Según pude leer en la prensa acudimos entre 8 y 9 mil personas, de diferentes países, idiomas y edades. Aunque en principio el que fuera al aire libre pudiera parecer un inconveniente, el entorno se convirtió mágicamente en el decorado perfecto, logrando momentos de intimidad y silencio difíciles de imaginar en un concierto de estas características. Leonard Cohen salió puntual al escenario tras los componentes de la banda, todos con traje oscuro, ellos con camisa clara y sombrero. La primera impresión, además de verlo más delgado y pálido de lo que imaginaba, fue confirmar lo que ya sabía: “caramba, si que se le ve muy mayor”, pero tantos años interiorizando su música y sus libros hicieron que mi mente estuviera viendo en el escenario no algo externo sino el reflejo de una parte muy importante de mi vida. Nada más empezar a cantar su edad desapareció, sorprendiéndome el buen estado de su voz, igual de seductora que siempre y mucho menos cascada de lo que me esperaba (tan sólo se le quebró en contados momentos de gran intensidad). Cada gesto que realizó, cada palabra que pronunció eran seguidos unánimemente por risas, gritos o aplausos del público, no faltando en varias ocasiones el lanzamiento de claveles rojos, tan significativos en un país como Portugal. Vimos a un hombre que irradiaba magia y misticismo, con una suave sonrisa cargada de humildad y un ilimitado poder de atracción. Emoción, alegría, coros, silencio, desgarro… nos tuvo por completo en sus manos, como olas en una bañera que él formaba y agitaba a su sabio antojo. Incluso la temperatura y la luna frente el escenario, a la que señaló cuando alguna estrofa hacía alusión a ella, se aliaron para que todo fuera perfecto. La esencia del concierto fue un espectáculo de rock, pero llevado al límite de lo personal, con influencias de jazz, country, blues, pop o flamenco, pero liderado en todo momento por la elegancia y el respeto a la inteligencia, al oído (¡que sonido tan perfecto!), al individuo como conjunto físico y psicológico. El repertorio estuvo basado sobre todo en sus numerosos éxitos, haciendo un recorrido por la mayoría de sus discos, con especial protagonismo seguramente del “I’m your man”. Empezó con el “Dance me to the end of love”, arrodillándose ante el virtuoso Javier Mas (guitarra acústica, laúd, bandurria…). En multitud de ocasiones aprovechó los “solos” de los miembros de la banda para presentarlos y sacarse el sombrero ante ellos (¡que bien sonaba el antiguo órgano -¿Hammond?- en manos de Neil Larsen!, ¡y qué sensibilidad la de Dino Soldo a la armónica, así como a la flauta y saxo eléctricos!), descubriéndose la cabeza también ante el público agradeciendo cada aplauso, dando a entender que allí todos eran (éramos) parte fundamental del viaje. Entre los temas más conocidos sonaron (perdonad que no recuerde el orden) “Who by fire”, “Everybody Knows”, “Closing Time”, “Bird on the wire” (“como un pequeño pájaro” cambiaría la letra), “Tower of Song” (con el solo de teclado tan simple como característico y que al ser aplaudido, consciente de su poca destreza a las teclas, reconoció que éramos demasiado amables… más risas), “First we take Manhattan”, una bella versión de “Suzanne” con sólo voz y guitarra (el río Tajo al lado del escenario venía al pelo), las maravillosas “Hey, that’s no way to say goodbye”, “The gipsy’s wife”, “I’m your man” coreada a todo pulmón por el público al llegar el estribillo, “Democracy” (creo que fue antes de empezar este tema cuando dijo: “es una suerte poder tener momentos maravillosos como estos cuando hay tanto caos, oscuridad y tristeza en el mundo”), “In my secret life”, la conocidísima “So long Marianne”, un inolvidable “Hallelujah” (añadiendo “no he venido a Lisboa para engañaros”), “Take this waltz” antes de la recta final hizo que todos intentáramos bailar lo mejor que podíamos, y muchas más igual de maravillosas que nos acompañaron durante casi 3 horas, con un descanso de 15 minutos y varios bises de los que salió y volvió bailando, dando simpáticos saltos cada vez más enérgicos, cual Rey haciendo las labores de bufón, cual niño feliz en traje de anciano, como si cada canción fuese una dosis del elixir de la juventud.
Sería injusto no mencionar, por su gran labor y genialidad, al resto de músicos: Bob Metzger (guitarras, steel guitar), Roscoe Beck (bajo, contrabajo) y Rafael Gayol (batería y percusiones). Los ángeles que hacían coros tuvieron también momentos estelares: Sharon Robinson en la canción “Boogie Street” y las Webb Sisters con la interpretación a dúo de la emocionante “If it be your will” (Hattie Webb arpa y voz, Charley Webb guitarra y voz). Para finalizar cantaron todos a coro la despedida mientras Leonard Cohen nos daba las gracias por una noche tan memorable.
Cuando me enteré que en España sólo había actuado 1 hora me alegré doblemente de haber tomado la decisión de acudir a Portugal.

“Suzanne te lleva a su sitio junto al río,
puedes oír los barcos navegar,
puedes pasar la noche a su lado.
Tú sabes que ella está medio loca
pero es por eso por lo que quieres estar allí”

(Suzanne)

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The Dreadful Yawns - Rest

Publicado el Domingo 6 Julio 2008

The Dreadful Yawns
Rest
(Exit Stencil Recordings 2007)

Este es un disco que tenía guardado en el ordenador, del que en su día había anotado algunos datos porque me había parecido muy interesante, pero que con el tiempo había olvidado casi por completo. Tras nuevas escuchas tengo que decir que sigue pareciéndome un álbum maravilloso, flotando en su sonido puntuales aromas a Donovan, CSN&Y, Gram Parsons, Spiritualized, Mojave 3, Wilco, The Innocence Mission, Belle and Sebastián o Beachwood Sparks. Así que creo que va siendo hora de que complete esos apuntes. El quinteto se formó en 1998 en Cleveland, Ohio, aunque su primer disco (“Early”, Undertow Music) no apareció hasta el año 2003, girando todo el proyecto alrededor del cantante/compositor Ben Gmetro. Tras el éxito de crítica del primer trabajo firmaron contrato con el sello Bomp! Records (fue la última banda fichada por Greg Shaw, fundador del mítico sello que comenzó en 1970 como un fanzine totalmente casero; murió en 2004 con tan solo 55 años), donde editaron un álbum de título homónimo en 2005, aumentando la influencia psicodélica en sus composiciones, cosechando de nuevo excelentes críticas y empezando a ser más conocidos a nivel de público. “Rest” es el CD editado en 2007, producido por Ben Gmetro, una vez superados numerosos problemas de dinero, estudios de grabación y nuevo sello discográfico. Se trata del primero de 2 discos que quedaron en grabar para Exit Stencil Recordings. Si en un principio fue concebido como un álbum de rock experimental, con el tiempo se iría transformando en una declaración artística llena de arreglos, pedal steel, finder-picked guitars y maravillosas melodías vocales, logrando un precioso disco de folk-rock-country-pop-psicodelia. Les llevó cerca de 2 años completarlo y fue grabado en 3 estudios diferentes, marchándose durante este tiempo 4 de los cinco componentes originales de la banda, quedando tan sólo Ben Gmetro (junto a 4 miembros completamente nuevos): Ben Gmetro: voces y guitarra; Elizabeth Kelly: voces, teclados, campanas, y pandereta; Chris Russo: batería y voces; Clayton Heuer: teclados y violín; y Eric Schulte: guitarra y voces. En 2008 han editado el segundo disco para el sello Exit Stencil (“Take Shape”), con la misma formación que en el anterior y endureciendo ocasionalmente el sonido. “Rest” es el disco del grupo que más veces he escuchado y mejor conozco por el momento. Diez canciones en poco más de media hora. Entre mis predilectas elijo “Candels”, que aunque supera los 7 minutos y va contra mis preferencias (casi siempre a favor de los temas cortos), en este caso la capacidad de contagio que te empuja a tararearla hace olvidar el tiempo (ya se sabe que los buenos momentos pasan volando, y como bien decía Bo Diddley un libro no se puede juzgar por la portada), aunque también estoy seguro que si llegara a ser un hit y sonara continuamente tiene todos los ingredientes para llegar a odiarla. Las canciones giran principalmente en dos direcciones, unas hacia el lado más country-folk (la maravillosa “When I Lost My Voice”, la trotona y vaquera, con banjo incluido, “Being used to you”, o la lograda versión de Gram Parsons “November Nights”), otras más inclinadas al pop con mayor o menor dosis de country, folk y psicodelia (entre las más pop “You’ve Been Recorded”, “Changing States” o la pegadiza y también con todos los ingredientes necesarios para sonar en radiofórmulas “Due South” ; entre las más psicodélicas o evocadoras de espacios mentales las brillantes “We Go Up”, melodías arropadas por seductoras cuerdas y teclados atmosféricos, y “End Of Summer”, la que cierra el disco, con un característico acompañamiento de serrucho musical que aporta ese aire de final de verano, mosquitos, pesadez, soledad y desgana en el ambiente). Un disco de emocionantes armonías vocales mecidas por guitarras acústicas, steel guitar e inspirados ambientes sonoros logrados con la ayuda de múltiples instrumentos con las notas justas en los momentos precisos.

MySpace de The Dreadful Yawns

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