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The Sleeping Years – We’re Becoming Islands…

Publicado el jueves 15 noviembre 2018

The Sleeping Years
We’re Becoming Islands One by One
Talitres, Rocketgirl 2008

the-sleeping-yearsA estas alturas de la película el calificativo que acude con más facilidad a mi mente cuando escucho a Dale Grundle es el de la honestidad. Si a ello le sumamos unas dotes y sensibilidad especiales para cantar y componer, el goce de los sentidos está asegurado.
Si en su día he tenido especial debilidad por los Catchers, una isla peculiar dentro del entramado indie, con The Sleeping Years mi fascinación es todavía mayor al ver que la evolución y madurez de Dale han sido fruto de una auténtica búsqueda personal, con un admirable control de todo lo que rodea a la producción, actuaciones y edición discográfica, tanto de las grabaciones o el diseño, como del exquisito trato cercano ante cualquier comentario o petición.
The Sleeping Years es el actual proyecto del ex-Catchers Dale Grundle. Antes de este disco editó en 2007 tres EPs, básicamente acústicos, en edición limitada (los dos primeros agotados) con cuidadísimas portadas hechas a mano (diseñadas por pika pika), numerados y firmados por el propio Dale. Todas las composiciones eran suyas, encargándose él mismo de toda la instrumentación y grabación.
En este primer álbum, “We’re becoming islands one by one”, de nuevo es el autor de todos los temas y el encargado de interpretar la mayoría de instrumentos (voces, guitarras, bajo, piano, teclados, e-bow, percusiones), contando con la colaboración de Michelle So (violonchelo, piano, percusiones), Tom Page (batería percusiones) y Ben Eshmade (trompa en “Human Blues”). Fue grabado en Londres a finales de 2007, producido por el propio Dale Grundle y editado en 2008 por el sello Talitres Records en Francia y por el sello Rocketgirl en UK e Irlanda. Si bien ya se puede comprar sin problemas el disco por internet , está prevista su publicación oficial en España y Portugal para marzo de este año, mes en el que ya están anunciadas dos actuaciones suyas (el 19 en la sala Apolo de Barcelona y el 20 en la sala El Sol de Madrid, acompañado exclusivamente de un pianista, si los planes no cambian).
De las 10 canciones del disco, 6 de ellas ya habían aparecido en los EPs, si bien han sido regrabadas para este álbum con interesantes aportaciones de los nuevos componentes. Algunas apenas han sufrido variaciones, otras han tomado más cuerpo de banda con el añadido de batería sobre todo, resultando el chelo uno de los mejor integrados en el reservado y personal mundo sonoro de Dale. En general suenan más limpias y cristalinas (tal vez sean manías mías por las preferencias de lo simple y casero, pero me resultan más personales y profundas algunas versiones de los Eps), aunque no pierden en ningún momento ese halo de intimidad, delicadeza, soledad y magia características de las canciones de Dale. Me cuesta decidirme por alguna en concreto porque todas me parecen especiales, pero si tuviera que elegir alguna me quedaría con “Macosquin Coleraine” (homenaje al lugar donde nació: Coleraine, Irlanda del norte,), “The Lockkeepers Cottage”, “Dressed For Rain” y “Islands”.
Melancolía y belleza, pérdida y búsqueda. Sensibilidad y honestidad a raudales.

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The Stone Roses

Publicado el miércoles 7 noviembre 2018

The Stone Roses
The Stone Roses
Silvertone 1989

Creo que ningún grupo en toda la historia de la música logró imponer la moda, liderar un movimiento o escena, tener el éxito que tuvieron, e influir tanto como influyeron The Stone Roses con un sólo disco. El siguiente álbum que grabaron (“Second Coming” -Geffen Records, 1994-) quedaría totalmente eclipsado al no alcanzar las expectativas esperadas, la relación entre los miembros estar tocada y el tiempo pasado, debido a múltiples problemas, ser excesivo. En cinco años la fiebre ‘stone roses’ había bajado.
Los orígenes del grupo se encuentran en una formación llamada ‘The Patrol’, fundada por Ian Brown y John Squire en 1980 e influenciados fuertemente por ‘The Clash’. La ciudad testigo de sus escarceos Manchester. Al año siguiente cambiarían el nombre por ‘English Rose’, en honor a una canción de los ‘Jam’. No es hasta 1984 que deciden llamarse ‘The Stone Roses’, contando ya con la participación de Alan John ‘Reni’ a la batería y coros. El bajista Gary ‘Mani’ Mounfield entraría cuando el grupo ya había grabado los dos primeros singles (“So Young” y “Sally Cinnamon”). Para su tercer sencillo en 1988 (“Elephant Stone”) firman con el sello Silvertone, división de Zomba Records para grabar grupos del llamado ‘nuevo rock’. Producido por Peter Hook (bajista de Joy Division y New Order, con un sonido muy característico en su instrumento), son las primeras canciones, según palabras de John Squire, con las que todos se sienten totalmente identificados. Convencidos de lo que hacen e intentando convencer a todo el mundo de que son los mejores, no dudan en alardear de sus posibilidades y de que ellos son el futuro. Logran encontrar definitivamente el sonido con el que se les asociará con la ayuda del productor John Leckie (había trabajado con Pink Floyd -‘The Dark Side of the Moon’-, George Harrison -‘All Things Must Pass’-, Magazine -‘Real Life’-, o Felt -‘The Strange Idols Pattern and Other Short Stories’- entre otros). Poco a poco se extiende entre la juventud inglesa la moda de los pantalones con pata de elefante desgastados y camisetas rayadas cuya banda sonora está protagonizada por las canciones de ‘The Stone Roses’, siguiéndoles de cerca ‘Inspiral Carpets’ o ‘Happy Mondays’.
Todo el disco respira ansias de sobresalir e imponer unas ideas que rompan moldes. “Si quieres que la gente sepa lo que piensas, lo que haces y como suenas has de hacerlo todo tú mismo”. Así el autor de la portada, como en la mayoría de los singles, es el guitarrista John Squire, influenciado por el pintor americano Jason Pollock (creador de la técnica del ‘dripping’ o chorreado, que consiste en gotear y salpicar pintura sobre tela sin tensar, en el suelo), colocando sobre una obra suya, ‘Bye bye badman’, el nombre del grupo en letras doradas, 3 rodajas de limón representando la acidez y psicodelia (según J. Squire se inspiró en un manifestante del mayo francés del ’68 que siempre llevaba un limón en el bolsillo para anular los efectos de los gases lacrimógenos), y en un lateral tres brochazos con los colores de la bandera inglesa, como rechazo a la vampirización americana sobre su país.
Se abre el LP con una declaración de intenciones ‘I Wanna Be Adored‘, el tren llega a la estación, sonidos lisérgicos y experimentales, quien primero desciende es el bajo, con ese sonido tan especial a lo largo de todo el disco, que gran cantidad de grupos de la época intentarían imitar, y tras él bajan sin prisas, mezclados entre pasajeros anónimos, todos los demás, punteos suaves sobrevolando las frases repetidas de ‘no necesito vender mi alma, él ya está dentro de mi’ y ‘quiero ser adorado’. Ya han logrado que el público centre sus miradas en ellos sin pestañear. ‘She Bangs The Drums‘, ritmo embriagador que hace girar sin parar la cabeza, no importando que sean sonidos reciclados imbuídos de nuevos aires y brillantes armonías, consiguen que la canción se expanda, seduzca y cautive, convenciendo al que la escucha que con todo lo que logran transmitir es imposible que no tengan razón (‘el pasado es tuyo, el futuro es mío, todos estais fuera de tiempo’). ‘Waterfall‘ descubre que la belleza no está reñida con el ritmo. Coros de Reni que encajan a la perfección con la voz de Ian Brown, lo mismo que su batería con el bajo y la guitarra que impregnan toda la canción de emociones. Finaliza con el característico wah-wah funky que logran re-inventar pasando a formar parte diferencial de su sonido. ‘Don’t Stop‘ es el tema más experimental y psicodélico hasta el momento, muestra de su afán por investigar y demostración de que cualquier parecido con la música de los 60 es utilización de lo ya descubierto para seguir creando, no imitando (la base instrumental es ‘waterfall’ escuchada al reves y la letra es lo que le iban sugiriendo a J.Squire los sonidos vocales al ser escuchados de ese modo). ‘Bye, Bye Bad Man‘ rebosa melodía y ritmo suaves, para esconder una crítica al todopoderoso imperio americano, inspirada la letra en el tipo que tiraba piedras contra la policía durante el mayo francés del ’68 y llevaba limones en los bolsillos. Nunca la han tocado en directo, se cree que por la dificultad de reproducir tantas pistas de guitarra. ‘Elizabeth My Dear‘ es muy breve, se apodera de la tradicional melodía de ‘Scarborouhgh Fair’ popularizada por Simon y Garfunkel para declarar, en menos de un minuto, que no descansarán hasta que su ‘querida’ reina pierda el trono. Como curiosidad en el segundo 37 aproximadamente se oye un disparo. ‘(Song for My) Sugar Spun Sister‘ juega, por un lado, con el contenido psicodélico de su letra, lleno de imágenes irreales, y por otro, con la música que es mucho mas real, que parece intentar agarrar las palabras para que no se vayan demasiado lejos, es el peso para evitar que el globo no suba demasiado, creando un conjunto lleno de extraña poesía. ‘Made Of Stone‘ fue lanzada como primer single del disco y se convirtió en uno de sus mayores éxitos. Aúna perfectamente todo lo que el grupo quiere mostrar. Ritmos bailables y al mismo tiempo profundos, gracias a la perfecta conjunción de batería, bajo y guitarras, junto a letras que no evitan la provocación pero revestidas de contagiosas armonías y estribillos que puedas gritar con orgullo. ‘Shoot You Down‘ ralentiza un poco la marcha y ofrece el momento necesario de reposo y reflexión. Sencillez y belleza instrumental junto a fraseos y silencios encajados de modo seductor (en este tema beben más de los ´70 que de los ’60). ‘This Is The One‘ fue, según John Leckie, una de las más difíciles para la grabación, dudando muchas veces si la incluirían o no en el disco. Alterna magistralmente los momentos de calma y suavidad con momentos desenfrenados llenos de instrumentos, cascadas de voces y ampulosos efectos, mientras repiten una y otra vez ‘esto es lo único por lo que ella esperaba’ y ‘esto es lo único por lo que yo esperaba’. (La creación de esta canción tiene una curiosa historia: dicen que se debe a Martin Hannett -productor de discos de Joy Division y del primero de Stone Roses en 1985 ‘Garage Flower’, del que no quedaron satisfechos y prefirieron no publicarlo pero que incluía una primera versión de esta canción y de ‘I Wanna Be Adored’ ; vería la luz en 1996 sin permiso del grupo- : los encerró en una habitación y no los dejó salir hasta que hubieran terminado de componer una canción, siendo esta el resultado de esa experiencia). ‘I Am The Resurrection‘ es la más larga y la que cierra el disco. En ella relucen sus virtudes y sus vicios. Letra entre autosuficiente y engreída, con el ego más subido que nunca: ‘no malgastes tus palabras, no necesito nada de ti, no me preocupa dónde has estado ni que vas a hacer’, ‘tu eres un bebé de nadie arrojado en cualquier lugar que tendrías mejor aspecto muerto’, ‘Yo soy la resurrección y soy la luz’. La música permite el lucimiento a los instrumentos de todos ellos, no quedándose cortos y mostrando al máximo todo el poder y capacidad de la que disponen. Utilizarían esta canción para finalizar también sus conciertos en directo.
Habían pasado en muy poco tiempo de actuar para diez o doce personas a no quedar ni una entrada en conciertos multitudinarios. Sus planes se van convirtiendo en realidad a velocidad de vértigo. Hasta los reveses que sufren les sirven para salir bien parados: un concierto en Alexandra Palace de Londres, con mal sonido y mala organización; una actuación en un programa de la BBC en la que les cortan el sonido a los cuarenta y cinco segundos de empezar ‘Made of Stone’ porque “tocaban demasiado alto”, con la consiguiente bronca ante las cámaras. Todo servía para promocionar al grupo. El mosqueo con el sello FM Revolver por haber reeditado el single ‘Sally Cinnamon’ sin su permiso les llevó a visitar las oficinas de la casa de discos y liarse a bofetadas con todo, dejándo lo que encontraban a su paso inservible, rociándolo con pinturas (“Son unos artistas”). Hasta el juicio sería una muestra de su poder mediático, defendidos y apoyados por los fans a la puerta de los tribunales.
Sus declaraciones actuarían como leña para que el fuego siguiera ardiendo con todas sus fuerzas:
-“Todos los días nos llaman para ofrecernos conciertos en USA… Iremos, claro que iremos, pero en el momento que nosotros queramos, cuando nos parezca oportuno. Pasamos de ir allí sólo porque la hija gorda de algún bastardo rico esté encaprichada con vernos”.
-Cuando Mick Jagger les propone que vayan de teloneros “…denegamos la proposición porque cualquier otro lo habría aceptado, estamos en contra de la hipocresía, el showbusiness, las falsedades… ellos deberían telonearnos a nosotros, no vamos a calentar el ambiente para una banda de carcamales”.
-Hablando de David Bowie: “Cuando apareció todos estaban convencidos de que era algo especial, diferente, como llegado de Marte. Luego descubres que sólo se trata de un hombre de negocios. ¿Bowie un héroe? No me hagas reir. Es odioso. Lo que hace es basura, inútil. Sus canciones jamás han significado nada para mi”.
-“Siempre te encuentras al típico grupo que no hace más que quejarse de su compañía de discos porque se ven obligados a hacer cosas que no comparten. No entiendo por qué hay que hacer cosas que no quieres hacer. Eso es algo que he tenido muy claro desde pequeño, estamos aquí sólo una vez, así que haz lo que te apetezca hacer”.
-“No hay diferencia alguna entre los discos de baile y los discos de rock… Un disco necesita sentimiento. De lo contrario, no es nada”.
Acabaron convirtiéndose en un nuevo modelo de ídolos pop, autores de himnos generacionales, adalides del movimiento Madchester, con un sonido que arranca del pasado y logra traspasar el presente, en sumos sacerdotes del mestizaje entre baile, pop y drogas.
La historía se encargaría de derramar lluvia sobre el fuego e ir apagándolo poco a poco, pero las cenizas todavía siguen bien visibles y guardadas como un preciado tesoro en una urna con letras de oro, y nunca se sabe si como el ave fenix volverán sus creadores a resurgir.

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Cowboy Junkies – The Trinity Session

Publicado el domingo 4 noviembre 2018

Cowboy Junkies
The Trinity Session
Latent Records-RCA Records 1988

Cowboy Junkies es una banda familiar, fiel y sin prisas, dejando que sus discos y su vida fluyan de modo natural entre el río de la música. Hace más de veinte años y mientras viajaban en una furgoneta presentando su primer disco (versiones de blues en su mayoría) “Whites Off Earth Now!!” (1986) descubrieron que el country todavía tenía muchas puertas sin abrir y que querían traspasarlas para ver a dónde se podía llegar. Gram Parsons había abierto algunas, ellos decidieron seguir investigando. Y sin duda dieron con una puerta mágica cuando decidieron grabar su segundo disco “The Trinity Session”. Aprovecharon la tradición, el folk, el country, el blues, e incluso el rock para lograr un sonido único. Llevaron la suavidad y la lentitud a una de sus máximas expresiones artísticas, a un paraíso inexplorado.
La grabación se hizo en la iglesia “Holy Trinity”, después que Peter Moore, productor del anterior disco, recorriera diversos locales de Toronto en busca de un sonido característico y especial. Tras decidirse por la iglesia como la mejor opción y tras un pequeño engaño solicitándola para grabar villancicos consiguieron que se la alquilaran por 12 horas ( eso sí, como había sido declarada monumento histórico permanecería abierta al público unas horas al día para su visita)
Habían quedado contentos con el sonido del primer disco y decidieron seguir grabando con un solo micrófono, dos pistas y en directo. Peter Moore iría cambiando de lugar el micro dependiendo del protagonismo que quisiera obtener de las voces o los instrumentos.
Además de los hermanos Timmins (Margo a la voz, Michael a la guitarra y Pete a la batería) y su amigo Alan Anton al bajo (compañero inseparable de Michael desde que formaran su primer grupo ‘Hunger Project’), contarán con la colaboración de otros músicos añadiendo acordeón, pedal steel, violín, harmónica,dobro o mandolina en diferentes momentos del disco. Establecerán una relación especial con el multiinstrumentista Jeff Bird, que aparecerá a partir de ahora en todas sus grabaciones y actuaciones. Hay momentos de la grabación que llegan a situarse alrededor del micro y al mismo tiempo los nueve musicos participantes.
Ante la precariedad de medios utilizados y en vista de la perfección del sonido y atmósfera obtenidos hay que reconocer no sólo la sensibilidad y estado de gracia de los músicos, sino también la genialidad del productor Peter Moore.
En el primer disco sólo habían incluido una canción compuesta por ellos, pensando que era mejor hacer versiones de buenas canciones ya escritas antes que composiciones nuevas que no estuvieran a la misma altura. En este segundo trabajo se reparten practicamente a partes iguales las versiones y los temas de cosecha propia, todos ellos de Michael Timmins o en colaboración con su hermana Margo, manteniendo un nivel de calidad que no decae en ningún momento del disco.
Como un arbol que empieza a crecer lo primero es echar unas buenas raices y para ello nada mejor que empezar con una canción tradicional cantada de modo sublime por Margo para fijar con firmeza la obra al suelo antes de salir a la superficie. ‘ Misguided Angel’ es la primera rama con frescas hojas verdes y flores rojas de pasión. ‘Blue Moon Revisited (Song for Elvis)’ es la belleza de un árbol robusto en época de otoño; basada en el clásico ´Blue Moon’ compuesto por Richard Rodgers y Lorenz Hart, lo amplían y llevan a su terreno de modo respetuoso y enriquecedor. Igual que logran llevar el resto de versiones, desde ‘I’m So Lonesome I Could Cry’, más triste todavía que la de Hank Williams, hasta ‘Walking after Midnight’ que siendo totalmente personal conserva todo el espíritu de Patsy Cline, o ‘Sweet Jane’ de la que nos muestran la misteriosa belleza de su cara oculta (sacada claramente de la grabación que Velvet Underground hicieron en el ‘Live Album’ de 1969). El resto del disco mantiene el tono de intimidad, sensibilidad y emoción que hace difícil destacar una canción sobre otra, pues todas contienen momentos únicos. El árbol creció tanto que acabaron saliendo las ramas por las vidrieras de la iglesia y si bien su primera intención era editar cinco mil copias en su propia compañía independiente, Latent, acabaron vendiendo millones a través de una distribuidora multinacional. En la primera edición de Latent Records para Canadá no se incluía ‘Working on a Building’ ni ‘Blue Moon Revisited (Song for Elvis)’, se añadirían en la reedición que sacaría ese mismo año RCA para todo el mundo.
El único problema que se le podría achacar a este trabajo es que a partir de su éxito todas las grabaciones siguientes serán comparadas con ella y se les exigirá que la igualen o superen, olvidando que las obras de arte son únicas, y no dando el valor que realmente tienen a sus trabajos posteriores.

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Dennis Wilson, “Farewell My Friend”

Publicado el domingo 28 octubre 2018

Dennis Wilson (9-diciembre-1944) fue el más mujeriego, problemático y salvaje de los tres hermanos, la oveja negra en un clan familiar donde con el tiempo se vería que nínguna oveja era precisamente blanca. Sintió especial pasión por el mar, la pesca y el surf, atracciones que unidas a la música compaginó encantado con las chicas, los coches y las drogas. En una familia en que la música formaba parte de la vida cotidiana (su padre, tirano y frustrado compositor según todas las crónicas, tocaba el piano, su madre el órgano), no era raro ver a los hermanos Wilson interpretando canciones en fiestas del colegio o en reuniones familiares, sobre todo los viernes por la tarde. Su inquietud, aficiones y rebeldía hicieron que Dennis no mostrara tantas facultades ni interés como sus hermanos. Tuvo que interceder su madre para que lo aceptaran en la banda que pasaría a la historia como The Beach Boys. Además de participar en las voces, decidieron ofrecerle el puesto de batería, aunque no siempre fue él el que grabó el instrumento en los discos. Siendo el único que practicaba surf era lógico que fuera el más influenciado por toda la moda que surgió alrededor de este deporte: chicas, sol, vacaciones y música, con los instrumentales de Dick Dale y sus Deltones como punta de lanza. Comentó al grupo lo divertido que sería componer una canción sobre aquella moda juvenil, naciendo así el que sería primer éxito de la banda, “Surfin”. Con el tiempo, aunque con frecuencia metido en peleas y algún que otro accidente de coche, acabó convirtiéndose en un buen instrumentista, aprendió a tocar el piano y aunque seguramente era el más limitado de los hermanos para cantar, Dennis suplió las carencias de su voz con altas dosis de intimidad y una capacidad envidiable para lograr emocionar. Se estrenó como compositor cuando la fama de los Beach Boys cotizaba a la baja y la Invasión Británica al alza, era el final de la década de los ’60, el apogeo del hippismo y la psicodelia. La sombra de Brian Wilson se desdibujaba por momentos, aprovechando los demás componentes los resquicios para empezar a mostrar el brillo de sus luces. La primera canción compuesta por todos los Beach Boys sin la colaboración de Brian Wilson aparece en el disco de 1967 “Wild Honey” (se trata del tema “How She Boogalooed It”). En el siguiente disco, “Friends” (1968), Dennis Wilson firmó sus primeras composiciones sin la participación de sus hermanos, sencillas pero de gran calado emocional (“Little Bird” y “Be Still”, esta última sobrecoge tan sólo con voz y teclado), donde los excesos ya empezaban a notarse en sus cuerdas vocales. Amigo del riesgo, en esta época Dennis no hacía ascos a ninguna sustancia ni fiesta y si había mujeres por medio mucho mejor. Fueron precisamente dos amigas de Charles Manson las que le llevaron a entablar amistad con este lunático personaje, amistad que casi le cuesta la vida a él y a un hijo suyo (“soy el tipo más afortunado del mundo, porque salí de ésto perdiendo apenas algo de dinero”). Tanto su carrera como la de los Beach Boys quedaron muy tocadas tras el descubrimiento de su relación con este asesino.
Dennis alcanzó la madurez compositiva coincidiendo con el cambio de década y de casa discográfica, demostrando todo su talento en el primer disco de los Beach Boys para la Warner, mucho más colectivo y con menor participación directa de Brian (aunque este siguió ofreciendo en él, como no, alguna de las mejores perlas del disco), el titulado “Sunflower” (1970), en el que merece mención especial la composición de Dennis “Forever”, emocionante balada con todos los ingredientes para convertirse en clásica, situándose a la altura de las mejores canciones del grupo. En 1971 se editó la película de carretera dirigida por Monte Hellman “Two-Lane Blacktop” (“Carretera asfaltada en dos direcciones”) en la que Dennis interpretó uno de los papeles protagonistas como “El Mecánico”. Ese mismo año en un accidente con una puerta de cristal se cortó varios tendones de la mano, lo que le impidió tocar la batería durante cinco años. Vuelve a aparecer en los créditos como compositor y productor en el álbum “Carl And The Passions – So Tough”, editado en 1972 (“Carl & The Passions” fue uno de los nombres del grupo antes de llamarse Beach Boys), con dos canciones que elevan el disco de las sucias aguas por las que navega la mayor parte del tiempo: “Make It Good” y sobre todo la que cierra el álbum “Cuddle Up”, íntima, desgarradora por momentos, obra maestra que no desentonaría en el posterior disco en solitario “Pacific Ocean Blue”. Encontramos otra joya para colocar en el altar de las mejores baladas en el disco “Holland” (1973), “Only With You”, esta vez cantada por su hermano Carl. En 1974 colaboró con Billy Preston en la composición de la canción “You Are So Beautiful”, que haría famosa Joe Cocker y que Dennis cantaría en numerosos conciertos como homenaje a sus fans.
No debemos olvidar que el punk y la nueva ola se imponían entre las noticias de las revistas y emisoras musicales en 1977, cuando se editó el primer disco en solitario de un miembro de los Beach Boys, el “Pacific Ocean Blue” de Dennis Wilson, que aunque tuvo buenas críticas, fue aceptable pero escasa la respuesta del público. No era música de moda, incluso se la podía ver en muchos aspectos como una revisión de estilos ya desarrollados anteriormente. Pero, como suele pasar con las cosas en las que uno lo entrega todo, el tiempo se encargó de hacer relucir cada vez con mayor intensidad toda la personalidad, talento y emoción que sus surcos contenían. Se convirtió en disco de culto y hoy ya no es raro verlo en las listas de los mejores discos del rock. Dennis se implicó al máximo en todo el proceso encargándose de la composición, arreglos, producción, voz, teclados y batería (con la colaboración destacada de Gregg Jakobson, familiares y abundantes músicos en vientos, coros, bajo y guitarra). En este trabajo entregó su alma, en medio del caos en que se había convertido su vida logró encontrar el espíritu palpitante de unas flores destruídas años atrás. Nos habla de deseos en la grandiosa “River Song”, de su amor por el rock and roll en “What’s Wrong” y en “Friday Night” (esta con una introducción que recuerda claramente al “Shine On You Crazy diamond” de Pink Floyd, grupo que personalmente opino que flota en canciones y ambientes de este disco), de amor y soledad en las desgarradoras “Thoughts Of You” y “Time” (Randy Newman, nacido también en Los Angeles, viene inevitablemente a mi cabeza también en varias canciones de esta obra), de ecología en “Pacific Ocean Blue”, de color y esperanza en “Rainbows”, de despedidas inevitables en la atmosférica y genial “Farewell My Friend”, de sueños y realidad en “Dreamer” o en la que cierra el disco “End Of The Show”, con una voz conmovedoramente rota. Abrazado por una suntuosa producción y exquisitos arreglos el corazón que late es el de un disco de sombras y soledad, alejado del sol y la alegría, donde las únicas luces que brillan son las de la luna y la esperanza.
La nueva edición del disco, publicada este año, está realizada con esmero y cariño. Además de la excelente presentación, fotos e información, aporta abundante material inédito, con especial dedicación a las canciones del álbum que estaba preparando antes de morir, “Bambu” (antes de las investigaciones para esta reedición se conocía como “Bamboo”). Se trata de temas en general menos oscuros y personalmente me parecen de menor intensidad emocional, siendo la sensación que me dejan la que frecuentemente acompaña a este tipo de reediciones: resultan interesantes, emocionantes incluso en ocasiones, que sacian la ilusión y el afán completista, pero que en ningún momento superan lo ya escuchado (por el momento me quedo con “Love Remember Me”, “Wild Situation”, “Album Tag Song”, y sobre todo los bonus “Tug Of Love” y la versión interpretada esta vez por él del “Only With You”).
La publicación del disco en solitario no significó que dejara de pertenecer a los Beach Boys, siguió como miembro de la banda con sus altibajos por problemas derivados de la drogadicción, con expulsiones y reconciliaciones, entregando dos buenas composiciones para el álbum de los Beach Boys “L.A. Light Album” de 1979, que tenía previstas para “Bambu”: “Love Surrounds Me” y “Baby Blue”.
En 2007 se puso a la venta el DVD documental “Dennis Wilson Forever”, un repaso a su vida a traves de entrevistas a gente que lo conoció muy de cerca, producido y dirigido por su cuñado Billy Hinsche, componente del grupo Dino, Desi & Billy, además de acompañar como multiinstrumentista a los Beach Boys y otras formaciones (todavía no he tenido la oportunidad de verlo).
Rebelde y carismático, cinco matrimonios con sus correspondientes divorcios (entre ellos con Christine McVie, de los Fleetwood Mac), cinco hijos, amistades peligrosas, varios intentos de rehabilitación sin éxito, una fortuna gastada sin control llegando a perder una de sus pertenencias más queridas: el velero “Harmony”, expulsiones varias de la banda llegando a las manos con su primo Mike Love, quien decidió contratar guardaespaldas para que no se le acercara, especialmente cuando estuviera bebiendo “zumo de naranja” (solía usarlo para mezclar el vodka). Cumplíó a rajatabla los lemas “Vive rápido, muere joven y tendrás un cadáver bonito” o “Sexo, Drogas y Rock and Roll” acompañándolos de fuertes dosis de generosidad autodestructiva. La gente que lo conocía sabía que no estaba hecho para durar, por lo que la noticia de su muerte el 28 de diciembre de 1983 más que sorpresa era algo esperado. En una de sus inmersiones en Marina del Rey no salió a flote. Si bien los conflictos todavía seguirían. Los familiares discutieron sobre el lugar donde enterrarlo, si junto a su padre o en el mar; ganaron los que opinaban que deseaba hacerlo en el océano Pacífico, aunque para ello necesitaran la intercesión de Ronald Reagan para conseguir el permiso. Tampoco lograron ponerse de acuerdo en la canción de despedida ni en quien leería un relato de la biblia, mientras su hijo Michael tendría pesadillas con el entierro durante años.
En fin, una familia con sus problemas y conflictos que será recordada por componer una banda sonora muy especial tanto para su película como para la nuestra.

Enlaces interesantes:
En este enlace tenéis una página muy completa sobre Dennis y los demás miembros de los Beach Boys (en castellano)
Aquí una buena crónica sobre todo lo que rodeó su muerte (en ingles)
Aquí una entrevista realizada en 1976 (en inglés)
En este otro de youtube una corta entrevista en TV al grupo en 1980, con Dennis… un tanto “perdido”, no es de buena calidad pero vale la pena. Fijaros en el saludo: “good morning”… todavía es por la mañana…

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Eels – With Strings (Live At Town Hall)

Publicado el miércoles 24 octubre 2018

Eels
With Strings (Live At Town Hall)
Vagrant Records 2006

Mark Oliver Everett nació en Virginia, hijo del famoso científico Hugh Everett III (autor de la Teoría de los mundos múltiples o paralelos), desde pequeño sintió mayor atracción por la música que por la ciencia. Con tendencia a la tristeza pasó una adolescencia marcada por drogas, problemas con la ley y búsqueda de salidas emocionales en la guitarra o el piano de su hermana. Empiezan a llamarle con la abreviatura E para diferenciarlo de varios amigos con el mismo nombre. A los 19 años pierde a su padre que fallece de infarto. Por esta época pasa gran parte del tiempo componiendo y grabando maquetas caseras de sus canciones. Se traslada a Los Angeles, se instala en un pequeño apartamento encima de un garage y subsiste con los trabajos que va consiguiendo, sin abandonar en ningún momento la composición, tarea que se convierte en una auténtica obsesión. Le ofrecen la oportunidad de grabar, y bajo el nombre de E, Polydor edita sus dos primeros trabajos. El primero “A Man Called E” (1992) tiene cierta repercusión gracias al éxito en listas alternativas de la canción ‘Hello cruel world’, el segundo, “Broken Toy Shop” (1993) pasa más desapercibido. En vista del escaso éxito de ventas la casa de discos decide romper el contrato. Firma para la nueva compañía Dreamworks, forma un grupo más o menos estable con el batería Jonathan ‘Butch’ Norton (con el que seguirá en posteriores discos), el bajista Tommy Walters (con el que pronto romperá por múltiples discrepancias), y él ocupándose de la guitarra eléctrica y un piano eléctrico Wurlitzer. Cambia el nombre por Eels (anguilas) y graban el disco “Beautiful Freak” (1996) que les introducirá en la lista de los grupos con éxito comercial, gracias a canciones como ‘Novocaine for the soul’ o ‘Susan’s house’ (‘My beloved monster’ formará parte de la película Shrek unos años más tarde). Antes del lanzamiento, de nuevo la muerte irrumpe en su vida de modo imprevisto, su hermana Elizabeth Ann se suicida (en una carta de despedida Liz hace mención a las teorías de su padre escribiendo que va a dejar este mundo para irse a otro mundo paralelo mejor). Esta tragedia, junto con el diagnóstico de cáncer terminal de su madre Nancy marcarán dolorosamente la creación del clásico y escalofriante disco “Electro-Shock Blues” (1998), que se convertirá en su obra más valorada por público y crítica (“probablemente el disco más positivo de todos los que vaya a hacer nunca” según palabras del polémico E, como contrapunto a las consideraciones de los críticos que lo califican de crudo, triste y desnudo). El tema ‘Cancer for the cure’ alcanza mayor éxito al formar parte de la banda sonora de la película de Sam Mendes “American Beauty”. Participan como colaboradores conocidos Lisa Germano, Grant Lee Phillips (de Grant Lee Buffalo) o T-Bone Burnett. El siguiente álbum, “Daisies of the Galaxy” (2000), más luminoso y optimista, representa una apuesta clara por la vida. Cuenta con la colaboración de nuevo de Grant Lee Phillips al bajo y de Peter Buck (REM) al piano y guitarra, ayudando ambos también en las composiciones. Como curiosidad, alcanza gran éxito un tema no mencionado en la carátula, escondido al final del discco, y que hace mención a su nuevo nombre ‘Mr. E’s Beautiful Blues’. Su próximo álbum de estudio “SoulJacker” (2001) es el más rocker y potente grabado hasta el momento, contando con la influyente colaboración de John Parish en la guitarra y en la composición de los temas. El director de cine Win Wenders es el autor del primer single ‘Souljacker part I’. En 2003 se edita “Shootenanny!”, grabado en 10 dias y considerado un disco de transición, vuelve a contar con la presencia de Lisa Germano. Tras la grabación el genial batería ‘Butch’ deja la banda, siendo sustituido por Puddin. En este año se edita también la música compuesta para la película “Levity” (han seleccionado canciones de sus discos para múltiples películas, pero es la primera vez que compone expresamente una banda sonora). En 2005 sale un doble disco en el nuevo sello discográfico Vagrant Records (surgido tras la venta de DreamWorks Records a Universal), “Blinking Lights And Other Revelations”, con 33 canciones que reciben de nuevo todos los parabienes y situándolo a la altura del aclamado “Electro-Shock-Blues”, volviendo a la introspección y desenmascaramiento de fantasmas del pasado, pero con el añadido de que el tiempo y madurez han servido en este caso para añadir visiones más variadas, meditadas y objetivas. Cuenta para esta ocasión con la colaboración de los famosos Tom Waits (haciendo los gritos del niño llorón en ´Going Fetal’), John Sebastian (fundador de The Lovin’ Spoonful, co-escribiendo y tocando el arpa en el instrumental ‘Dusk: A Peach In The Orchard’) y de nuevo Peter Buck (co-escribiendo y tocando dobro, guitarra y bajo en ‘To Lick Your Boots’); le gusta echar mano de sus amigos, y su perro no iba a ser menos, incluyendo su aullido en ‘Last time we spoke’.
Inconformista, inquieto, cambiante, maestro en mezclar belleza y tragedia, ternura y rabia, domina a la perfección la melodía y el ritmo, pasando de la tristeza a la juerga, de la suavidad a la agresividad con una naturalidad realmente admirable. Utiliza la música y la ironía como terapia, para combatir los tormentosos y turbulentos pensamientos, superar sus múltiples pérdidas afectivas, así como para dar salida a su ansia y necesidad de sentirse vivo.
La anterior gira en 2003 le había resultado agotadora, así que para la presentación del nuevo disco quería hacer algo más relajado y diferente. Un día, mientras echaba un cigarro en el portal de su casa, se le ocurrió la atractiva idea de hacer actuaciones en las que pudiera fumar, prescindir de la batería usual, que el núcleo de la banda lo formara un cuarteto de cuerdas y estar rodeado de instrumentos antiguos (comenta E sobre su visión cuando se le ocurrió la idea: “Yo vi muchos viejos y antiguos teclados: celesta, órgano, piano, melódica … y una sierra musical. Chet tocó unas hermosas partes de sierra sobre algunas pistas de Blinking Lights”). Así, tras superar las lógicas dificultades, formó una banda integrada por un cuarteto de cuerda (Paloma, Julie, Heather y Ana) y dos multi-instrumentistas (Chet y Big Al), encargados de tocar guitarra, lap steel, bajo, órgano, piano, mandolina, celesta, la sierra musical… y como base percusiva un cubo de basura y una maleta antigua. Comienzan el tour en Mayo de 2005, girando por U.S.A., Europa, y Australia. La grabación y filmación fueron realizadas en la última actuación de U.S.A., el 30 Junio de 2005, en el ‘Town Hall’ de Nueva York. Se lanzan al mismo tiempo el DVD, con ocho canciones en exclusiva para este formato, y el CD, con cuatro canciones no incluidas en el DVD. Además de temas propios también interpretan interesantes versiones de Bob Dylan (“Girl From The North Country”), Johnny Rivers (“Poor Side Of Town”) y The Left Banke (“Pretty Ballerina”). La idea es buena, y los resultados son buenos, pero menos originales de lo que en principio pudiera esperarse. Las diez canciones que revisan del último álbum buscan en exceso un sonido similar a las originales, la mayoría un poco más rápidas y más desnudas, pero no las enriquecen ni mejoran. Ganan ligeramente en frescura “I’m Going To Stop Pretending That I Didn’t Break Your Heart” con el tratamiento de las cuerdas, “Railroad Man”, que adquiere un encanto especial al quedar sólo con guitarra acústica y “Losing Streak”, al perder la instrumentación excesiva de la original. Una notable diferencia sin embargo se aprecia en la mayoría de canciones de los discos anteriores, insuflándoles una nueva vida: ‘Novocaine For The Soul’ suena más desgarradora en la voz y más lúgubre con las cuerdas y la sierra musical, ‘My Beloved Monster’ se transforma en una breve canción romántica country, con ‘Flyswater’ disfrutan en la improvisación con los nuevos instrumentos, ‘Bus Stop Boxer’ y sobre todo ‘Dirty Girl’ y un tema recuperado de su etapa en solitario ‘The Only Thing I Care About’ ganan en melancolía.
Estamos pues ante un buen disco en directo, que parece prometer todavía más en DVD, así que, en vista de las fechas que se acercan estoy pensando en pedírselo a los Reyes.

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Publicado por jose / Archivado en:Discos
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