archivos jose

Jesse Sykes and The Sweet Hereafter – Like, Love, Lust & the Open Halls of the Soul

Publicado el viernes 18 mayo 2018

Jesse Sykes And The Sweet Hereafter
Like, Love, Lust & the Open Halls of the Soul
Barsuk – Fargo – Discmedi 2007

Jesse Solomon, fan en su adolescencia de Lynyrd Skynyrd, estudiante de artes visuales y fotografía en la escuela de diseño de Rhode Island, se traslada con su madre a New York tras la graduación, siendo aquí donde decide que lo que a ella le atrae por encima de todo es la música, quiere ser cantante y compositora, mudándose a Seattle en 1990. Toca en varias bandas de rock y country integradas por amigos, cambia de nombre al casarse con el guitarrista Jim Sykes, con quien había formado el grupo Hominy. Sacaron un disco homónimo en 1998. Tras la separación sentimental, ese mismo año conoce en una tasca a Phil Wandscher, guitarrista del grupo Whiskeytown (quien pasa también por una fase difícil tras la escisión de la banda); pronto se da cuenta que su vida cambiará gracias a ese encuentro. Tras un proceso de búsqueda de sonido y de estabilidad emocional, evolución en las composiciones, actuaciones como dúo e integración paulatina de músicos, en 2002 ponen nombre a la banda “Jesse Sykes And The Sweet Hereafter” (igual que el título de la película de Atom Egoyan “El Dulce Porvenir”), completando la formación la violinista Anne Marie Ruljancich (Walkabouts…, permanecerá hasta enero del 2006), al bajo Bill Herzog (Neko Case…), y Kevin Warner en la batería (hasta enero del 2005). Sacan un gran disco “Reckless Burning”, en el que muestran su aprendizaje y su perfecto acoplamiento a la hora de convertir el desamor y la tragedia en baladas dramáticas. Le seguirá un disco de madurez y búsqueda interior “Oh, My Girl” (2004), otra obra maravillosa, cargada de culpas, engaños y pérdidas, vencida por la desesperanza. Y este año nos ofrecen el disco en el que buscan un sonido más cálido, menos atormentado, con unas letras más universales y cercanas, “Like, Love, Lust and the Open Halls of the Soul”. De la grabación y producción se han encargado Tucker Martine (Decemberist, The Long Winters), Martin Feveyear (Mark Lanegan, Kings Of Leon) y Randall Dunn. El batería ha sido sustituido por Eric Eagle, y cuentan con las colaboraciones especiales de Nicolai Dunger (guitarrista, compositor y cantante sueco, que también ha colaborado con Will Oldham, Calexico o Mercury Rev.), Wayne Horvitz (prolífico compositor y pianista americano, más conocido por su trabajo como teclista de la banda Naked City, liderada por John Zorn) y Eyvind Kang (compositor y violinista americano que, aparte de su amplia obra personal, ha colaborado entre otros con John Zorn, Marc Ribot, Beck o Animal Collective).
Si bien las comparaciones siempre son engañosas, para darse una idea del sonido de Jesse Sykes And The Sweet Hereafter, yo lo situaría en un imaginario cruce entre Cowboy Junkies, Mazzy Star y Marianne Faithfull. Ofrecen de modo magistral suavidad y fuerza, tristeza y esperanza, ilusión y desgarro, gracias al perfecto acompañamiento instrumental que sabe como enriquecer la personal voz, llena de matices, de una Jesse Sykes que domina a la perfección el arte de transmitir emociones. La canción ‘The Open Hands Of The Soul’ es la que le da la clave sobre la dirección que seguirá este álbum, una puerta hacia el cambio, hacia la esperanza y la ilusión “es una canción positiva que habla de abrir tu corazón y tu alma, es una suerte de aplauso a la vida… estamos de paso por un corto espacio de tiempo y debemos saber disfrutar de los pequeños placeres que nos otorga la vida”. Aunque fue la que originalmente inspiró la temática a seguir, en el disco ocupa el último lugar, representando las demás canciones el argumento para llegar a esa conclusión, un argumento narrado con una maestría tal que nada sobra ni nada falta, obligándote a escuchar la historia de principio a fin con los oídos bien abiertos, transportándote por paisajes y aventuras que cruzan del folk al pop, del rock al soul, del country al blues, pasando por avenidas de jazz, clásica o experimentación escondidas entre el decorado, y sobrevolando en momentos destacados los coros y vientos con una presencia como no lo habían hecho en sus anteriores discos. Se hace practicamente imposible destacar una canción sobre otra, todas tienen momentos mágicos, desde “Eisenhower Moon” que abre suavemente el disco con guitarra y armónica, a la que forma parte del título, ‘LLL’, con presencia destacada de guitarras eléctricas (en principio pensó en usar estas palabras como título del disco, idea surgida después de preguntar al dueño de un bar que estaba cubierto de tatuajes y llevaba en la muñeca tres L su significado; este le contestó “Like, Love, Lust… si tienes esto lo tienes todo”, luego al grabar el disco consideró necesario ampliar el título para definir mejor el álbum); pasando por ‘You Might Walk Away’ heredera del mejor pop de guitarras, con palmas incluidas; ‘The Air Is Thing’ te desarma por completo mientras Jesse habla de su niñez y sueños zarandeando finalmente tu corazón con vientos soul y coros gospel (hasta el momento representa su mayor éxito comercial); ‘Spectral Beings’, ‘How Will We Know’, ‘Hard to believe’ ‘Aftermath, ‘Station Grey’ (basada en el protagonista de ‘El guardián entre el centeno’), ‘I Like The Sound’, ‘Morning It Comes’. Se hace imposible no mencionar todas ellas.
No se trata de un disco con sonidos nuevos, si te dicen que ha sido grabado hace diez o veinte años te lo puedes creer perfectamente, pero en este caso eso no representa el más mínimo inconveniente, se trata precisamente de un síntoma claro de atemporalidad, de su lejanía de modas pasajeras, bebe de la mejor tradición para expresar sentimientos, emociones y vivencias tan actuales como universales, tan válidas hoy como dentro de cien años (quizá esto sea una tontería, pero bueno, como frase creo que suena bien).
Podéis escuchar el disco entero (y bajar 2 maravillosos vídeos con tomas alternativas en direco) en este enlace

Facebook Twitter
Publicado por jose / Archivado en:Discos
Hacer un comentario



Rick Wright, “La Gran Actuación En El Cielo”

Publicado el viernes 11 mayo 2018

Richard William Wright, más conocido como Rick Wright, teclista y cantante del grupo Pink Floyd, falleció anteayer, 15 de septiembre de 2008, “después de una corta lucha contra el cancer”, según una breve nota de su portavoz para informar a los medios. Aunque siempre estuvo en un segundo plano fue miembro fundamental del grupo Pink Floyd desde sus orígenes. Junto a Roger Waters y Nick Mason, a los que conoció en la Universidad como estudiantes de arquitectura, fueron los tres integrantes que se mantuvieron unidos tras las diferentes transformaciones, desde la primera banda que formaron en 1964 de rythm and blues llamada Sigma 6 y sus diversos cambios de nombre, miembros e instrumentos, hasta la incorporación en 1965 de Syd Barret y Bob Klose en el nuevo proyecto Tea Set, nombre que cambiaron al coincidir en un concierto con otra banda llamada igual, sugiriendo Barret el de The Pink Floyd Sound, más tarde The Pink Floyd y finalmente Pink Floyd.
Entre las aportaciones más importantes de Wright están las atmósferas y sonidos de órgano Hammond y sintetizadores tan característicos del grupo, además de la participación en la voz y en la composición de las canciones en todos los discos fundamentales, canciones firmadas bien en colaboración, bien en solitario (las más recordadas suelen ser las del álbum “Dark Side Of The Moon” por su trascencencia, “The Great Gig in the Sky” -Wright-, “Us and Them” -Waters/Wright- y “Breathe” -Gilmour/Waters/Wright-, así como el “Shine On You Crazy Diamond” -Gilmour/Waters/Wright- del disco “Wish You Were Here”), hasta la edición del disco “Animals” en 1977 donde el protagonismo de Roger Waters y en menor medida David Gilmour acapararon todas las composiciones. Problemas irreconciliables con Roger Waters acabaron con la salida de Rick Wright de la banda (aunque siguió como músico de sesión), hasta que marchó Waters y volvió a integrarse paulatinamente con los demás miembros. Si bien en los últimos años, tras coincidir con Waters en el concierto “Live 8” en 2005, volvieron a reconciliarse.
En solitario grabó tres discos, el primero cuando todavía estaba con el grupo (los problemas ya bullían en el ambiente), en 1978, el titulado “Wet Dream”, del que nunca se sintió orgulloso por considerarlo amateur y con una producción pobre, aunque al final le cogería cariño (personalmente me parece un buen disco, pop-sinfónico con acercamientos ocasionales al jazz, sencillo e íntimo y con melodías muy agradables). En 1984 editó un trabajo electrónico alejado de todo lo anterior, “Identity”, junto con Dave Harris con quien formó el grupo para la ocasión bajo el nombre de Zee (en palabras de Wright: “un error experimental”). Y en 1996 el considerado por sus fans como el álbum más logrado de los componentes de Pink Floyd en solitario, “Broken China”, recuperando el modo de disco conceptual, en esta ocasión tomando como temática la depresión y la lucha por superarla, dedicado a la que poco después sería su tercera mujer, Millie (contó con la colaboración de Sinead O’Connor en dos canciones destacadas, “Reaching for the Rail” y “Breakthrough”).
Sirva este breve recuerdo como homenaje a un artista que aunque le toco vivir el éxito más entre sombras fue uno de los pilares fundamentales sobre los que el sonido de Pink Floyd se erigió.

Facebook Twitter
Publicado por jose / Archivado en:Revisiones
4 Comentarios



Barzin – My life in rooms

Publicado el jueves 10 mayo 2018

Barzin
My life in rooms
moonpalace / monotreme 2006

Barzin Hosseini compaginaba los estudios de Literatura inglesa con tocar la batería en diferentes grupos de Toronto (Canadá), instrumento que iría abandonando, junto con los estudios, al sentirse más atraído por la composición de canciones, que le permitía unir su pasión por la música y la poesía. Decidió emprender un proyecto en solitario en 1995. De los compañeros que participaban en las grabaciones y actuaciones se irían sumando, pasando a formar parte fundamental del proyecto, Mike Findlay (multiinstrumentista, diseñador de páginas web y miembro también del grupo ‘the kramdens’), Suzanne Hancock y Tony Dekker (alma mater del maravilloso grupo ‘Great Lake Swimmers’). El primer álbum, “Barzin” (Moonpalace Records – Ocean Music) fue editado en 2003, considerado como uno de los grandes trabajos de ese año y con muy buenas críticas. En 2004 un disco con menores pretensiones “Songs for Hinah” fue publicado por el sello frances ‘Hinah’, combinando temas instrumentales y cantados, siendo una de las composiciones de Suzanne Hancock y otra de Tonny Dekker. Ya en 2006 se publicó “My life in rooms”, compuesto en su mayoría por Barzin, excepto “Take this Blue” y “Heart Strings” (Barzin y Tony Dekker), y “Acoustic Guitar Phase” (M. Lightburn). Todos los instrumentos están tocados en este álbum por Barzin, Suzanne Hancock, y Tony Dekker, contando con puntuales colaboraciones de diferentes músicos que aportan una especial elegancia añadiendo sonidos de vibráfono, piano, corno francés o pedal steel guitar, corriendo los arreglos de cuerda de la mano de Karen Graves.
Cantaba en el primer disco “es la misma canción / siempre la misma canción / y tú te buscas a ti mismo / esperando en la ventana / con toda esta música / en tus brazos” (“Autumm and moon”), definiendo perfectamente su estilo, canciones que no se basan en una excesiva investigación ni excesiva originalidad, pero sí mucha intimidad y un tono confesional que alcanza facilmente el corazón del oyente, buscan disfrutar de la sencillez, sacar fuerzas de las experiencias tristes, olvidarse de lo externo y mirar al interior intentando quedarse con lo verdadero y esencial. Recuerda a otros grupos también amantes de la intimidad y la introspección (mojave 3, sparklehorse, low…), no es ninguna isla solitaria en medio del mar, sino una más del archipielago formado por tierras con poca luz, dominadas por las sombras, pero que una vez te adentras en ellas descubres que cada una tiene sus paisajes, su propio sol y su microclima en los que encontrar placeres y descubrir nuevas sensaciones, que cada una es diferente y te ofrece inexploradas visiones. Lo primero que te encuentras al penetrar en el territorio de Barzin es que todo transcurre a cámara lenta, como sin gravedad, variando muy poco la velocidad en todo el recorrido. Te obliga a dejar las prisas aparcadas y mirar todo lo que ocurre a tu alrededor con minuciosidad, o bien, si lo prefieres, intentar olvidarte por completo de todo y de que existes y dejar que las sensaciones fluyan solas y te vayan embriagando. En cualquier caso, lo que sí tienes asegurado es un viaje al interior de la melancolía, cruzando campos de belleza, montañas de desolación y ríos de esperanza escondida entre las alas rotas de los pájaros que sobrevuelan el espacio personal con extrema suavidad.
Las canciones con ritmo más alegre son dos rescatadas del ‘Songs for Hinah’, ‘Just more drugs’ y el sencillo instrumental ‘Sometimes the night’, junto con ‘Won’t you come’ que, aunque lentas, no llegan a ser letárgicas como las demás. Entre las más inspiradas personalmente me quedaría con las que abren el disco ‘Let’s go driving’, ‘So Much Time To Call My Own’, y la que lo cierra ‘My life in rooms’, siendo las demás igualmente disfrutables.
Encuentro sin embargo un problema en este disco que me impide apreciarlo en su plenitud, y es el exceso de efectos en la grabación de la voz, haciendo que la comunicación pierda naturalidad, que la intimidad y acercamiento que emanan el resto de sonidos se encuentren con una invisible barrera, un elemento que parece crear distancias donde no debiera haberlas, una escalera hacia la emoción a la que le falta un pequeño peldaño.

Facebook Twitter
Publicado por jose / Archivado en:Discos
Hacer un comentario



Lou Reed and John Cale – Songs For Drella

Publicado el sábado 5 mayo 2018

Lou Reed / John Cale
Songs For Drella
Sire-Warner 1990

Songs
Después de veintidos años Lou Reed y John Cale olvidan sus rencillas y vuelven a juntarse para dedicar un sincero homenaje a su amigo, manager y padrino de la ‘Velvet Underground’ Andy Warhol, fallecido en 1987 (también conocido entre ellos como “Drella”, contracción de Dracula y Cinderella).
Se trata de una obra sentida, íntima, solemne, con instantes oscuros y tensos, la visión de unos amigos que recuerdan los buenos y malos momentos al lado de uno de los artistas más influyentes del siglo XX, centrándose principalmente en el lado más humano, sin olvidar la cara expuesta a la galería, mezclando verdad y ficción.
Drella
Sus sueños sus realidades
sus deseos sus fobias
sus virtudes sus debilidades
Hacen un recorrido por su vida, desde que nace en Pittsburgh (‘Smalltown’), su estudio, la ‘Factory’, en Nueva York (‘Open House’), su obsesión por el trabajo (‘Work’), su paso por el cine (‘Starlight’), elucubraciones como qué pasaría si todos tuviesemos el mismo nombre y rostro (‘Faces and names’, maravillosa), la repetición de imágenes tan característica en sus obras (‘Images’), el atentado sufrido en 1968 (‘I believe’), un largo y sentido recitado de John Cale basado en los miedos de Warhol entre tensos efectos sonoros de guitarra y piano (‘A dream’) y una bella despedida (‘Hello it’s me’).
Songs
Voy a aprovechar una entrevista que un gran admirador suyo, el excelente periodista musical Rafa Cervera, consiguió realizar con éxito en 1990, para dejar que sea el mismo Lou Reed quien nos explique el proceso de este álbum:
– “En el funeral de Andy Warhol, un amigo sugirió que John Cale y yo escribieramos algo en su memoria. Después yo compuse una canción sobre Andy, ‘Dime story mistery’, aparecida en “New York”. John y yo habíamos reanudado nuestra amistad; él estaba trabajando en unas músicas instrumentales inspiradas en Andy. Me telefoneó para pedirme mi opinión sobre algo, así que fui al estudio donde estaba grabando. A través de aquel encuentro surgió la idea de olvidar las composiciones de John y escribir una obra sobre Andy Warhol, canciones sobre Andy Warhol.
Supongo que realizar esto fue posible gracias a que ambos habíamos estado tocando anteriormente en un pequeño estudio, sólo para divertirnos. La experiencia había sido muy gratificante… muy divertida. Pensé que las canciones de ‘Drella’ debían aparecer en orden cronológico, como algo más que una colección de temas en torno a Warhol. Se trataba de que la gente pudiese conocer los mismos aspectos de Andy que nosotros habíamos conocido. Queríamos hacer un retrato positivo, desde un punto de vista totalmente opuesto a todos esos libros tan negativos que se han publicado sobre su persona”.
For Drella
Aparte del disco se lanzó también un vídeo con las canciones en el mismo orden, aunque con ligeros cambios en la interpretación e instrumentación, grabado en la Academia de Música de Brooklyn en Diciembre de 1969, totalmente austero, solos en el escenario John Cale y Lou Reed, sus rostros, los instrumentos y micrófonos (J.Cale teclados y piano salvo en dos temas que toca la viola eléctrica y L.Reed a la guitarra eléctrica), sentados, con fondo negro en el que aparecen ocasionalmente proyecciones sobre Andy Warhol y sus obras.
Songs
– “Pensamos que para ‘Songs for Drella’ era importante no contar con otros músicos, que no hubiese mucho… mucho ‘overdubbing’, que no hubiesen demasiados instrumentos. Queríamos un sonido muy enfocado, muy claro, poderoso, que fuese fácil distinguir las diferentes partes. Es muy importante que la gente pueda escucharnos a John y a mi tocando juntos, sólo con los instrumentos imprescindibles”.
El mayor protagonismo en el número de canciones cantadas corresponde a Lou Reed, diez sobre cinco que canta John Cale, siendo las de este en general las más melódicas.
– “Elegimos cantar las canciones con las que nos sentíamos más cómodos. Esencialmente, si a alguno de los dos le apetecía cantar algún tema en especial, lo hacía. En algunos temas ocurre que alguno de los dos está tocando algún instrumento y eso nos delimitaba para cantarla porque era imposible hacer las dos cosas a la par… Me refiero a que, por ejemplo, yo estuve cantando durante mucho tiempo ‘Faces and names’, en las primeras representaciones… entonces tenía unos arreglos diferentes, así que un día, mientras la tocábamos en un ensayo, John decidió que el arreglo no le gustaba y empezamos a hacerla del mismo modo que está en el elepé. Entonces fue cuando John decidió también que quería cantarla”.
For Drella
Este disco forma parte de la considerada excelente trilogía de la madurez de Lou Reed, junto a “New York” (Sire-Warner 1989) y “Magic And Loss” (Sire-Warner 1992).
– “Con New York fue la primera vez que logré controlar la tecnología, la consola del estudio. La producción, el control de la producción. Cuando nació este proyecto sabía de antemano como quería que sonase, que era lo que quería hacer, con quien quería trabajar, el tipo de mesa de controles que íbamos a necesitar. Utilicé mi propio equipo; fue como una extensión de la filosofía, por llamarlo de alguna manera, de producción utilizada en “New York” y aplicada a “Drella”. Había participado en un elepé con ‘Rob Wasserman’, sólo bajo y guitarras, llamado “Duets”. Fue fabuloso; en mi show sólo utilizábamos bajo y guitarras, no había batería; grabamos unas cintas y sonaban fantásticas, así que tenía claro que lo que hiciésemos John y yo no necesitaría de una batería, porque podíamos grabar nuestro disco así y conseguir que sonase ‘terrific'”.
Songs
Salvo cuatro actuaciones, previas y durante la grabación del vídeo, no realizaron ninguna gira con este disco: – “Sería difícil tocarlo siempre con la misma emoción, la obra completa, interpretarla honesta y correctamente, con energía, y eso no se puede hacer cuando estás viajando continuamente. Lo realmente importante para nosotros consistió en poner en escena las canciones cuando estaban frescas, descansar un día, volver a tocarlas para filmar el concierto durante un día y una noche. Después volvimos a tomarnos dos días libres y nos metimos en el estudio para intentar la mejor versión de cara al disco y al CD. Pero no deseaba hacer una gira con ‘Drella’. Como bien podrás imaginar, rapidamente nos hicieron todo tipo de ofertas para tocarla en varios sitios, pero esa no es la razón por la cual decidimos sacar adelante este proyecto, sino mostrar a la gente al Warhol que conocimos, con respeto y admiración. Aunque la gente podrá verlo todo en el vídeo”.
Drella
Personalmente me parece una obra de dos artistas en estado de gracia, John Cale canta mejor que nunca y Lou Reed vive un proceso de desarrollo y sabiduría envidiable.
Andy Warhol no podía tener mejor homenaje musical.
‘Nobody but you’
‘Goodbye Andy’.

Facebook Twitter
Publicado por jose / Archivado en:Discos
2 Comentarios



The Sleeping Years – We’re Becoming Islands…

Publicado el sábado 7 abril 2018

The Sleeping Years
We’re Becoming Islands One by One
Talitres, Rocketgirl 2008

the-sleeping-yearsA estas alturas de la película el calificativo que acude con más facilidad a mi mente cuando escucho a Dale Grundle es el de la honestidad. Si a ello le sumamos unas dotes y sensibilidad especiales para cantar y componer, el goce de los sentidos está asegurado.
Si en su día he tenido especial debilidad por los Catchers, una isla peculiar dentro del entramado indie, con The Sleeping Years mi fascinación es todavía mayor al ver que la evolución y madurez de Dale han sido fruto de una auténtica búsqueda personal, con un admirable control de todo lo que rodea a la producción, actuaciones y edición discográfica, tanto de las grabaciones o el diseño, como del exquisito trato cercano ante cualquier comentario o petición.
The Sleeping Years es el actual proyecto del ex-Catchers Dale Grundle. Antes de este disco editó en 2007 tres EPs, básicamente acústicos, en edición limitada (los dos primeros agotados) con cuidadísimas portadas hechas a mano (diseñadas por pika pika), numerados y firmados por el propio Dale. Todas las composiciones eran suyas, encargándose él mismo de toda la instrumentación y grabación.
En este primer álbum, “We’re becoming islands one by one”, de nuevo es el autor de todos los temas y el encargado de interpretar la mayoría de instrumentos (voces, guitarras, bajo, piano, teclados, e-bow, percusiones), contando con la colaboración de Michelle So (violonchelo, piano, percusiones), Tom Page (batería percusiones) y Ben Eshmade (trompa en “Human Blues”). Fue grabado en Londres a finales de 2007, producido por el propio Dale Grundle y editado en 2008 por el sello Talitres Records en Francia y por el sello Rocketgirl en UK e Irlanda. Si bien ya se puede comprar sin problemas el disco por internet , está prevista su publicación oficial en España y Portugal para marzo de este año, mes en el que ya están anunciadas dos actuaciones suyas (el 19 en la sala Apolo de Barcelona y el 20 en la sala El Sol de Madrid, acompañado exclusivamente de un pianista, si los planes no cambian).
De las 10 canciones del disco, 6 de ellas ya habían aparecido en los EPs, si bien han sido regrabadas para este álbum con interesantes aportaciones de los nuevos componentes. Algunas apenas han sufrido variaciones, otras han tomado más cuerpo de banda con el añadido de batería sobre todo, resultando el chelo uno de los mejor integrados en el reservado y personal mundo sonoro de Dale. En general suenan más limpias y cristalinas (tal vez sean manías mías por las preferencias de lo simple y casero, pero me resultan más personales y profundas algunas versiones de los Eps), aunque no pierden en ningún momento ese halo de intimidad, delicadeza, soledad y magia características de las canciones de Dale. Me cuesta decidirme por alguna en concreto porque todas me parecen especiales, pero si tuviera que elegir alguna me quedaría con “Macosquin Coleraine” (homenaje al lugar donde nació: Coleraine, Irlanda del norte,), “The Lockkeepers Cottage”, “Dressed For Rain” y “Islands”.
Melancolía y belleza, pérdida y búsqueda. Sensibilidad y honestidad a raudales.

Enlaces:
Facebook
Myspace
Página oficial

Facebook Twitter
Publicado por jose / Archivado en:Discos
Hacer un comentario



2003-2014 Computer Age. Blog powered by Wordpress