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Eels – With Strings (Live At Town Hall)

Publicado el viernes 1 diciembre 2017

Eels
With Strings (Live At Town Hall)
Vagrant Records 2006

Mark Oliver Everett nació en Virginia, hijo del famoso científico Hugh Everett III (autor de la Teoría de los mundos múltiples o paralelos), desde pequeño sintió mayor atracción por la música que por la ciencia. Con tendencia a la tristeza pasó una adolescencia marcada por drogas, problemas con la ley y búsqueda de salidas emocionales en la guitarra o el piano de su hermana. Empiezan a llamarle con la abreviatura E para diferenciarlo de varios amigos con el mismo nombre. A los 19 años pierde a su padre que fallece de infarto. Por esta época pasa gran parte del tiempo componiendo y grabando maquetas caseras de sus canciones. Se traslada a Los Angeles, se instala en un pequeño apartamento encima de un garage y subsiste con los trabajos que va consiguiendo, sin abandonar en ningún momento la composición, tarea que se convierte en una auténtica obsesión. Le ofrecen la oportunidad de grabar, y bajo el nombre de E, Polydor edita sus dos primeros trabajos. El primero “A Man Called E” (1992) tiene cierta repercusión gracias al éxito en listas alternativas de la canción ‘Hello cruel world’, el segundo, “Broken Toy Shop” (1993) pasa más desapercibido. En vista del escaso éxito de ventas la casa de discos decide romper el contrato. Firma para la nueva compañía Dreamworks, forma un grupo más o menos estable con el batería Jonathan ‘Butch’ Norton (con el que seguirá en posteriores discos), el bajista Tommy Walters (con el que pronto romperá por múltiples discrepancias), y él ocupándose de la guitarra eléctrica y un piano eléctrico Wurlitzer. Cambia el nombre por Eels (anguilas) y graban el disco “Beautiful Freak” (1996) que les introducirá en la lista de los grupos con éxito comercial, gracias a canciones como ‘Novocaine for the soul’ o ‘Susan’s house’ (‘My beloved monster’ formará parte de la película Shrek unos años más tarde). Antes del lanzamiento, de nuevo la muerte irrumpe en su vida de modo imprevisto, su hermana Elizabeth Ann se suicida (en una carta de despedida Liz hace mención a las teorías de su padre escribiendo que va a dejar este mundo para irse a otro mundo paralelo mejor). Esta tragedia, junto con el diagnóstico de cáncer terminal de su madre Nancy marcarán dolorosamente la creación del clásico y escalofriante disco “Electro-Shock Blues” (1998), que se convertirá en su obra más valorada por público y crítica (“probablemente el disco más positivo de todos los que vaya a hacer nunca” según palabras del polémico E, como contrapunto a las consideraciones de los críticos que lo califican de crudo, triste y desnudo). El tema ‘Cancer for the cure’ alcanza mayor éxito al formar parte de la banda sonora de la película de Sam Mendes “American Beauty”. Participan como colaboradores conocidos Lisa Germano, Grant Lee Phillips (de Grant Lee Buffalo) o T-Bone Burnett. El siguiente álbum, “Daisies of the Galaxy” (2000), más luminoso y optimista, representa una apuesta clara por la vida. Cuenta con la colaboración de nuevo de Grant Lee Phillips al bajo y de Peter Buck (REM) al piano y guitarra, ayudando ambos también en las composiciones. Como curiosidad, alcanza gran éxito un tema no mencionado en la carátula, escondido al final del discco, y que hace mención a su nuevo nombre ‘Mr. E’s Beautiful Blues’. Su próximo álbum de estudio “SoulJacker” (2001) es el más rocker y potente grabado hasta el momento, contando con la influyente colaboración de John Parish en la guitarra y en la composición de los temas. El director de cine Win Wenders es el autor del primer single ‘Souljacker part I’. En 2003 se edita “Shootenanny!”, grabado en 10 dias y considerado un disco de transición, vuelve a contar con la presencia de Lisa Germano. Tras la grabación el genial batería ‘Butch’ deja la banda, siendo sustituido por Puddin. En este año se edita también la música compuesta para la película “Levity” (han seleccionado canciones de sus discos para múltiples películas, pero es la primera vez que compone expresamente una banda sonora). En 2005 sale un doble disco en el nuevo sello discográfico Vagrant Records (surgido tras la venta de DreamWorks Records a Universal), “Blinking Lights And Other Revelations”, con 33 canciones que reciben de nuevo todos los parabienes y situándolo a la altura del aclamado “Electro-Shock-Blues”, volviendo a la introspección y desenmascaramiento de fantasmas del pasado, pero con el añadido de que el tiempo y madurez han servido en este caso para añadir visiones más variadas, meditadas y objetivas. Cuenta para esta ocasión con la colaboración de los famosos Tom Waits (haciendo los gritos del niño llorón en ´Going Fetal’), John Sebastian (fundador de The Lovin’ Spoonful, co-escribiendo y tocando el arpa en el instrumental ‘Dusk: A Peach In The Orchard’) y de nuevo Peter Buck (co-escribiendo y tocando dobro, guitarra y bajo en ‘To Lick Your Boots’); le gusta echar mano de sus amigos, y su perro no iba a ser menos, incluyendo su aullido en ‘Last time we spoke’.
Inconformista, inquieto, cambiante, maestro en mezclar belleza y tragedia, ternura y rabia, domina a la perfección la melodía y el ritmo, pasando de la tristeza a la juerga, de la suavidad a la agresividad con una naturalidad realmente admirable. Utiliza la música y la ironía como terapia, para combatir los tormentosos y turbulentos pensamientos, superar sus múltiples pérdidas afectivas, así como para dar salida a su ansia y necesidad de sentirse vivo.
La anterior gira en 2003 le había resultado agotadora, así que para la presentación del nuevo disco quería hacer algo más relajado y diferente. Un día, mientras echaba un cigarro en el portal de su casa, se le ocurrió la atractiva idea de hacer actuaciones en las que pudiera fumar, prescindir de la batería usual, que el núcleo de la banda lo formara un cuarteto de cuerdas y estar rodeado de instrumentos antiguos (comenta E sobre su visión cuando se le ocurrió la idea: “Yo vi muchos viejos y antiguos teclados: celesta, órgano, piano, melódica … y una sierra musical. Chet tocó unas hermosas partes de sierra sobre algunas pistas de Blinking Lights”). Así, tras superar las lógicas dificultades, formó una banda integrada por un cuarteto de cuerda (Paloma, Julie, Heather y Ana) y dos multi-instrumentistas (Chet y Big Al), encargados de tocar guitarra, lap steel, bajo, órgano, piano, mandolina, celesta, la sierra musical… y como base percusiva un cubo de basura y una maleta antigua. Comienzan el tour en Mayo de 2005, girando por U.S.A., Europa, y Australia. La grabación y filmación fueron realizadas en la última actuación de U.S.A., el 30 Junio de 2005, en el ‘Town Hall’ de Nueva York. Se lanzan al mismo tiempo el DVD, con ocho canciones en exclusiva para este formato, y el CD, con cuatro canciones no incluidas en el DVD. Además de temas propios también interpretan interesantes versiones de Bob Dylan (“Girl From The North Country”), Johnny Rivers (“Poor Side Of Town”) y The Left Banke (“Pretty Ballerina”). La idea es buena, y los resultados son buenos, pero menos originales de lo que en principio pudiera esperarse. Las diez canciones que revisan del último álbum buscan en exceso un sonido similar a las originales, la mayoría un poco más rápidas y más desnudas, pero no las enriquecen ni mejoran. Ganan ligeramente en frescura “I’m Going To Stop Pretending That I Didn’t Break Your Heart” con el tratamiento de las cuerdas, “Railroad Man”, que adquiere un encanto especial al quedar sólo con guitarra acústica y “Losing Streak”, al perder la instrumentación excesiva de la original. Una notable diferencia sin embargo se aprecia en la mayoría de canciones de los discos anteriores, insuflándoles una nueva vida: ‘Novocaine For The Soul’ suena más desgarradora en la voz y más lúgubre con las cuerdas y la sierra musical, ‘My Beloved Monster’ se transforma en una breve canción romántica country, con ‘Flyswater’ disfrutan en la improvisación con los nuevos instrumentos, ‘Bus Stop Boxer’ y sobre todo ‘Dirty Girl’ y un tema recuperado de su etapa en solitario ‘The Only Thing I Care About’ ganan en melancolía.
Estamos pues ante un buen disco en directo, que parece prometer todavía más en DVD, así que, en vista de las fechas que se acercan estoy pensando en pedírselo a los Reyes.

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Cualquier noche puede salir el sol

Publicado el miércoles 22 noviembre 2017

Hace una noche clara y tranquila,
está la luna que da luz.
Los invitados van llegando y
van llenando toda la casa
de colores y de perfumes.
He aquí a Blancanieves,
Pulgarcito, los tres Cerditos,
el perro Snoopy y su secretario Emilio
y Simbad, Ali Babà y Gulliver.

Oh! Bienvenidos! Pasad, pasad,
de las tristezas haremos humo.
Que mi casa es casa vuestra
si es que hay … casas de alguien.

Hola Jaimito! y Doña Urraca!
y Carpanta y Barba Azul.
y Frankenstein y el Hombre Lobo,
y el Conde Dràcula y Tarzan,
la mona Chita y Peter Pan,
la señorita Marieta del ojo vivo, viene con un soldado,
Los reyes de Oriente, Papa Noel,
el Pato Donald y Pascual,
Pepa Guapa y Superman.

Oh ! Bienvenidos!…

Buenas noches señor King Kong,
señor Asterix y Taxi Key,
Roberto Alcàzar y Pedrín,
el Hombre del Saco y Garbanzito,
señor Charlot, señor Obèlix.
Pinocho viene con la Moños cogida del brazo,
está la mujer que vende globos,
la familia Ulises,
y el Capitàn Trueno en patinete.

Oh ! Bienvenidos!…

A las doce han llegado,
el Hada Buena y Cenicienta.
Tom y Jerry,
la Bruja Calixta,
Bambi y Moby Dick,
y la Emperatriz Sissí,
Y Mortadelo y Filemón
y Guillermo Brown y Guillermo Tell,
Caperucita Roja
el lobo feroz y el Caganer,
y Cocoliso y Popeye.

Bienvenidos pasad, pasad.
Ahora ya no falta nadie,
o quizás sí, ya me doy cuenta que tan sólo…
y faltas tú …
También puedes venir si quieres.
Te esperamos, hay lugar para todos.
El tiempo no cuenta ni el espacio…
Cualquier noche puede salir el sol

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The Magnetic Fields – Distortion

Publicado el jueves 16 noviembre 2017

The Magnetic Fields
Distortion
(Nonesuch 2008)

A Stephen Merritt siempre le ha gustado jugar con los sonidos de diferentes épocas y estilos, aprovecharse descaradamente de lo que otros músicos han hecho y comentarlo sin el menor rubor, porque en el fondo sabe que todo el mundo lo hace aunque no lo diga (o no lo sepa), sabe que muy pocos son capaces de realizarlo con la maestría con que él lo hace y sabe que nadie inventa nada que no esté basado en lo que otros ya han hecho. No intenta engañar a nadie, con lo cual no se engaña a sí mismo, a partir de ahí el camino de fabricar obras sinceras y personales está allanado.
En esta ocasión ha vuelto a mezclar melodías de los 50 con coros o punteos surf de los 60, feedback y reberb de los 70 con ritmos, acoples o distorsiones de los 80, lo ha metido en la túrmix, le ha añadido un chorro de Phil Spector de alta graduación, una botella de Pop reserva especial, lo revolvió con teclas, guitarras, chelo, banjo y acordeón manejados por sus compañeros habituales (Sam Davol, Claudia Gonson, John Woo, y la colaboración de Daniel Handler al acordeón) hasta que la mezcla quedó a su gusto. Esta vez han querido presentarlo incluyendo el sonido de la batidora. Por supuesto que Merritt sabe que ya otros lo han hecho antes, no ha parado de repetir que Jesus & Mary Chain han sido la base de esta idea, cuando vas por la segunda o tercera canción y ves que el ruído de fondo es una constante en todas ellas es lo primero que te viene a la cabeza (por cierto y aunque los resultados no tengan mucho que ver, esto me ha recordado también a los primeros Penelope Trip cuando grabaron con una aspiradora funcionando como base musical). Pero hay diferencias claras entre ambos trabajos, este es un disco Magnetic Fields por los cuatro costados. Si en el Psychocandy de J&MC el cuerpo era el ruído y la melodía los adornos, en Distortion la melodía es el cuerpo y el ruido un complemento decorativo. En este sentido ha resultado ser mucho más rompedor el trabajo de J&MC. The Magnetics Fields tienen que conformarse con hacer canciones pop impecables y sublimes. La voz de Merritt sigue destacando y encandilando, personalmente me convence más que la de Shirley Simms, quien ya había cantado en el genial “69 Lovesongs”, poniendo la voz para este trabajo en la mitad de las canciones.
“Distortion” es el octavo disco con The Magnetic Fields, y el segundo para el sello Nonesuch Records. Todos los instrumentos han sido grabados con efectos de retroalimentación o feedback (colocando los amplificadores de cada instrumento lo suficientemente cerca hasta conseguir acoples), excepto la batería. Según palabras de S.Merritt para satisfacer a sus fans más rockeros. Empieza el álbum con dos temas surf en toda regla, un logrado instrumental y el “California Girls”, en el que aprovechan para aportar un toque de provocación declarando que odian a las chicas de California. Con bases muy sencillas de bajo y batería, como en la práctica totalidad del disco, nos cuentan en el lento “Old Fools” que los viejos también pueden bailar, cantar y enamorarse. En “Xavier Says” un diálogo de desprecio entre Zsa-Zsa y Xavier es el argumento. Canciones breves, de formato pop clásico, con melodías y punteos sin complicaciones pero maravillosamente encajados, altamente atractivos y adictivos, envueltas en capas y capas de sonido. En “Mr. Mistletoe” Stephen Merritt nos canta una triste canción de navidad con voz de crooner galáctico mecido por tímidos coros doo-wop de ángeles escondidos entre los arboles y la nieve. Con “Please Stop Dancing”, cantada a medias entre Stephen Merritt y Shirley Simms, comienza la serie de canciones más rock y al mismo tiempo más pegadizas y comerciales, junto a “Drive On, Driver”, que me recuerda a los Eurythmics, y a la maravillosa “Too Drunk To Dream”, convencida apología a la borrachera. En “Zombie Boy”, hacen vudú a la luz de la luna en Haití, mientras siguen soñando en noches solitarias en “I’ll Dream Alone”. Shirley Simms vuelve a convencer plenamente en la contagiosa “The Nun’s Litany” cuando canta que quiere ser un conejo de playboy, una modelo de artistas o una actriz porno (aunque para esto esperará a que su madre muera), así como en la que cierra el disco, hablándonos de la vida de las prostitutas, “Courtesans”.
Y es que The Magnetic Fields cantan al amor como nadie sabe hacerlo, desde puntos de vista originales, irónicos y llenos de doble sentido, buscando sorprender en todo momento. Como cualquier obra que no es perfecta (y esta, por mucho que me guste, no lo es), tiene sus defectos. En este caso yo los achacaría al abuso y repetición del motivo ó concepto con que han querido vestir el disco: la base ruido-acoples-distorsión, aunque original, se acaba convirtiendo en ligeramente monótono y previsible, saliendo a flote sin problemas gracias a las excelentes canciones que lo sostienen. Recomendado 100% a los amantes del POP y a los que la perfección se la suda.

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Centro-Matic – Operation Motorcide EP

Publicado el domingo 12 noviembre 2017

Centro-matic
Operation Motorcide EP
Houston Party 2007

Operation MotorcideHaré una pequeña revisión antes de adentrarme en el comentario del último disco de Centro-matic, cuya piedra angular está representada por el prolífico y polifacético Will Johnson (Denton, Texas). En 1990, con 19 años, comienza su carrera musical en una banda junto a Peter Schmidt y Clark Vogeler. El nombre que ponen al grupo es Funland, y la música que practican es rock de los 70 mezclado con el incipiente grunge. Graban un EP sin éxito, “Swettness” (Arista, 1993) y un disco en 1995 que recoge las canciones más célebres de sus cinco años dando conciertos “The Funland Band” (Steve Records). Will es el responsable de la batería y percusión, poniendo también la voz en algún tema. Por esta época comienza a grabar en solitario, en plan casero, en un cuatro pistas, composiciones propias, tocando él mismo batería, bajo, guitarra y voz. Luego regala a sus amigos y allegados las cintas grabadas. “Tocar la batería es divertido, pero componer es lo realmente satisfactorio”, comentaba por esas fechas en las entrevistas. El grupo se disuelve, Will publica la primera cinta oficial como Centro-matic “No Directional Jetpack Race” (1995) y actúa por primera vez bajo este nombre en 1996. Algún que otro epé, single y casete, colaboraciones esporádicas de otros músicos, hasta la publicación del primer elepé en 1997 “Redo The Stacks” (Steve Records), grabado en el estudio de Matt Pence, quien se convertirá en el batería oficial del grupo, para luego lograr una estabilidad en la formación con la incorporación definitiva de los músicos Scott Danbom (bajo, teclados, violín) y Mark Hedman (bajo, guitarra). Compositor inquieto e incansable, Will Johnson, para dar rienda suelta a todas sus creaciones no duda en formar el proyecto paralelo South San Gabriel para sacar a la luz los temas más tranquilos y lentos, o plasmar en solitario desnudas y crudas confesiones, o juntarse con lumbreras como Mark Eitzel, Vic Chesnut y David Bazan que junto con Scott Danbom integran el combo The Undertow Orquestra, sin renunciar en ningún momento a ninguna de las formaciones, grabando y actuando bajo el nombre de una u otra dependiendo de las circunstancias.
“Operation Motorcide EP” es continuación del aclamado octavo disco de Centro-matic “Fort Recovery” (Misra-Houston Party, 2006), no sólo en el tiempo, sino también en el contenido, pues las canciones forman parte de las veintiocho grabadas en las sesiones del anterior álbum (en septiembre de 2005 en Denton, en el estudio de Matt Pence). Unas sesiones que pillaron al grupo en uno de sus más inspirados momentos a tenor de lo comprobado al escuchar las ocho canciones que ahora nos presentan. Cualquier duda que con lógica surge al saber que estos temas habían sido desechados para el álbum precedente queda totalmente disipada tras su escucha, y esto no deja de ser más que una demostración palpable de lo que las opciones suerte y casualidad juegan en el destino de cualquier ser o proyecto. Nos encontramos ante un trabajo al mismo nivel que el anterior, tan sólo menor en la duración (alrededor de 33’) pero para nada en la calidad. De nuevo nos ofrecen diferentes facetas, en esta ocasión el lado más acústico, mecido por guitara y piano (con suaves cuerdas, ensoñadores coros y adornos electrónicos) lo representan la inicial ‘All This Fresh Mutiny’ y la triste ‘A Celebrated Grime’; las melodías amargas con interesantes dosis de power pop ‘Atlanta’ o ‘74 Cuts, 74 Scars’, este último tema cierra el álbum con unos punteos de guitarra finales que sueltan el freno de tu cuello no pudiendo evitar el zarandeo craneal; y el lado más rock con distorsiones a lo ‘Crazy Horse’ lo protagonizan las más suaves y épicas ‘Operation Motorcide’ y ‘Daggers Sharp Enough’ o las más agresivas y sureñas ‘Blood on the Floor’ y ‘Circuits to Circuses’.
Para colocar pegado al ‘Fort Recovery’, como ratificación de su época de restablecimiento, y al lado de las voces ásperas con profunda carga emocional.

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Great Lake Swimmers – Ongiara

Publicado el viernes 10 noviembre 2017

Great Lake Swimmers
Ongiara
Nettwerk 2007

great_lake_swimmers_ongiara_2007-front.jpgTercer disco (aparte del EP “Hands In Dirty Ground” del 2006) del canadiense Tony Dekker como alma mater del proyecto ‘Great Lake Swimmers’, tercer acierto en la diana de los sentimientos. Son pocos los que logran expresar tan profundas emociones con tanta sencillez. Tan sólo con su voz y guitarra consigue llevar la melancolía e intimidad a grados de estremecedora belleza, si bien hay que destacar en este trabajo los delicados y efectivos acompañamientos que a lo largo del disco consiguen mantenerlo majestuoso y elevado como el águila que domina la portada. Siguen como miembros de la banda Erik Arnesen (al banjo y guitarra eléctrica) y Colin Huebert (batería, percusión, glockenspiel y timbal), contando para esta ocasión con invitados como la cantautora Serena Ryder (coros y autoharp), el componente de ‘Blue Rodeo’ Bob Egan (pedal steel y dobro), Owen Pallett (de ‘Final Fantasy’ y ‘Arcade Fire’), en los arreglos de cuerda, o Sarah Harmer también haciendo coros.
Si el primer Cd (“Great Lake Swimmers”, 2004) fue grabado en un granero, el segundo (“Bodies And Minds”, 2005) en una iglesia, esta vez han realizado las primeras sesiones de grabación en el estudio de Dale Morningstar (‘Godspeed You Black Emperor’) situado en Toronto Island (han sacado el nombre de este disco precisamente del barco que les llevaba a la isla), si bien las grabaciones definitivas han sido registradas en el Aeolian Hall (famoso centro de exposiciones, ensayos y conciertos, entre otros eventos, en London, Ontario).
Como ya nos tiene acostumbrados, canta al amor y a la naturaleza compasivamente, casi ingenuamente, con esa ingenuidad que deseariamos no perder nunca para evitar que la pureza se descomponga y desprenda olores desagradables. Con un sonido rural, arraigado a la tierra, pero empapado de emociones personales, fusiona imágenes cotidianas con los sentimientos más profundos logrando una mezcla indisoluble, capaz de estar lo mismo pegada al suelo que de elvarse en forma de gas adaptándose con facilidad a las necesidades y cirsunstancias de cada momento. Si en “Backstage with the Modern Dancers” nos habla de sensaciones y pensamientos antes de salir a escena, en “Catcher Son” de como todo cae y se eleva, mientras él solamente pretende pasar como un fantasma entre una melodía casera bajo la luz del crepúsculo, en “There’s A Light” de que si el amor es una guerra no quiere saber nada más de él, en “I am Part of a Large Family” de que no renuncia a ofrecer su granito de arena para mejorar la convivencia de la familia que todos formamos, en “Where in the World Are You” hace referencia a lo que ahelamos encontrar y que cuando creemos hallarlo suele desvanecerse fácilmente. Mis preferidas actualmente (aunque cualquiera de las anteriores podría sustituirlas dependiendo de la ocasión) son “Your Rocky Spine”, “Passenger Song”, y “I Became Awake”. Y dejo para el final la que no cambiaría, la que considero una de las mejores canciones del año pasado “Changing Colours”, que habla del paso del tiempo y del amor de un modo que siempre logra sobrecogerme.
Si bien en las primeras escuchas me había parecido inferior al anterior “Bodies and Minds”, tras una atención más concentrada y exhaustiva lo considero a la misma altura. Se trata de un disco menos sombrío, permitiendo que los rayos de luz iluminen ciertas zonas antes ocultas, añadiendo incluso toques de color, pero son colores pintandos a mano, con un mimo y un gusto que lo que consiguen es realzar la poesía de la obra. La presencia más destacada del banjo o el dobro, junto con la magia de los coros y arreglos puntuales, no hacen más que ampliar el campo de visión, pero sin desenfocar en ningún momento el principal objetivo: llegar al corazón.

Escucha: Great Lake Swimmers: Changing Colours

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.

Foros Computer Age:
Great Lake Swimmers – Ongiara

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