Anonimos

lunes 22 enero 2018

Anonimos
Masked And Anonymous (2003)

Director: Larry Charles
Interpretes: Bob Dylan, Jeff Bridges, Jessica Lange, John Goodman

Nunca me ha gustado Dylan, siempre le he visto pomposo dentro de su aparente recato. Pero una película llena de buenos actores y en la que Dylan tiene que hacer algo más que cantar resulta interesante.
“Anónimos” parece estar ambientada en un desmembrado Estados Unidos de América, presuntamente separado de nuevo entre norte y sur y con más aspecto de pais centroamericano que de la potencia mundial que estamos acostumbrados a ver en televisión. Esta ambientación es un acierto, ya que se acerca mucho a la América verdadera que solo vemos en los documentales de la 2, caminos de tierra, gente sin zapatos ni techo y polvo, mucho polvo flotando en el aire.
Dylan encarna a Jack Fate, un músico que acaba de salir de la carcel para cantar en un concierto benéfico que busca restaurar la unidad política y social del pais. A Fate le importa bastante poco lo que pasa a su alrededor, es más, parece tener el mismo interes que el verdadero Bob Dylan pone en la película. Lo que no se puede negar es que Dylan cambia totalmente cada vez que interpreta un tema, la banda que le acompaña, “Simple Twist of Fate”, resulta impresionante al menos en lo que respecta al batería, por lo que interpolando los otros miembros han de ser igual de buenos. Los temas estan grabados en directo y son demoledores.
La película falla estrepitosamente en la intención de hacer que cada linea del diálogo deba ser un monólogo merecedor de un Oscar. Los actores son maravillosos, pero tratar de que todos sean protagonistas, tengan profundidad y una historia completa detras no deja de ser ridículo. Mencion especial a Val Kilmer por el monólogo que suelta por más que tampoco se salve de la sobreactuación.
Si eres fan de Dylan la película te va a encantar. Solo por las canciones que interpretan en directo vale la pena verla. La versión de Dixie hace saltar las lágrimas y trata de recuperar esta maravillosa canción tan denostada por su relacción con el esclavismo de 1860 y con el racismo de hoy en día. En este caso es el sur la tierra de la libertad que lucha contra la opresión de norte.
“Anónimos” se deja ver y tiene puntos interesantes. Si te gusta Dylan o el cine independiente la disfrutaras, si no te gusta nada de eso puedes entretenerte un ratito, por muy sobreactuados que esten los personajes resultan interesantes.

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Indefensos

domingo 21 enero 2018

Hay una ciudad al norte de Ontario
Con sueños, comodidades y recuerdos de sobra
Y en mi mente aún necesito un sitio donde ir,
Todos mis cambios estaban allí.

Azules, ventanas azules tras las estrellas,
Una luna amarilla en el horizonte,
Grandes pájaros cruzando el cielo,
Lanzándonos sombras sobre nuestros ojos.
Nos dejan

Indefensos, indefensos, indefensos
Nena, ¿me puedes escuchar ahora?
Las cadenas están cerradas y atadas a la puerta,
Nena, canta conmigo como sea.

Azules, ventanas azules tras las estrellas,
Una luna amarilla en el horizonte,
Grandes pájaros volando por el cielo,
Lanzándonos sombras sobre nuestros ojos.
Nos dejan

Indefensos, indefensos, indefensos

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Magnolia

sábado 20 enero 2018

Magnolia (1999)

Director: Paul Tomas Anderson
Interpretes: Jason Robards, Jr, Julianne Moore, Tom Cruise, Philip Seymour Hoffman, John C Reilly, Melora Walters

Magnolia es un día en el valle de San Fernando en California, un escenario donde se cruzan las vidas y las historias de una serie de personajes que irán dando un cambio esencial a sus vidas en un desgarrador relato sobre la soledad, sobre la muerte, sobre el amor, sobre la vida.
Earl Partridge (jason Robards) yace en su cama enfermo de cáncer, su mujer Linda (Julianne Moore) empieza a amarle ahora que llega el final de sus días, Frank Mackie (Tom Cruise) es el hijo de Earl, abandonado por su padre años atrás cuando su madre enfermo también de cáncer.
Phil (Philip Seymour Duncan) es el enfermero que tendrá que propiciar un reencuentro entre padre e hijo.
Jimmi Gator (phillip Baker Hall) presenta el mas conocido concurso de la cadena de Earl, Jimmi también tiene cáncer, y quiere reconciliarse con su hija Claudia (Melora Walters)
Jim Kurring (John C Reilly) es un oficial de policía que vive solo tras su divorcio y que se enamorara de Claudia.
Stanley (Jeremy Blackman) es un niño concursante en el programa de Jimmi, en el que va camino de batir todos los récords, años atrás en el mismo concurso Donnie Smith (William H Macy) consiguió la popularidad, ahora, en su vida como adulto, las cosas no parecen irle tan bien.
Magnolia reflexiona amargamente sobre la vida, sobre las oportunidades perdidas, sobre la fragilidad del hombre, introduce el azar como punto desencadenante de las situaciones que cambian la vida de las personas, aunque ese azar realmente no sea tal, sino una predisposición casi divina, un destino que se va forjando caprichosamente manejando a los individuos a su antojo.
La película tiene un tono narrativo vertiginoso, las historias de los personajes se alternan continuamente y a cada paso vemos lo que cada uno es y lo que quiere en realidad ser, vemos lo que hace y lo que desea hacer, nos hace observar estremecidos como cada personaje llega al limite, casi simultáneamente, dibujando ese caprichoso destino, hasta que en uno de los momentos mas mágicos todos cantan al unísono “wise up” de Aimee Mann, haciéndonos saber que su vida se ha roto, y que ya nada será lo mismo.
Todo en esta película es grandioso, es tremenda la gesta de cada personaje, es magnifica la realización, la fotografía, es vibrante la interpretación de todos los actores (muchos de ellos ya trabajaron con Anderson en Boogie Nights), son magnificas las canciones que acompañan la película.
No obstante, lo mejor de Magnolia es descubrir que tras la tormenta, tras la noche, llega de nuevo el día, y que el nuevo día puede ofrecer tan caprichosamente como ofrece desgracias, momentos increíbles de felicidad.
Desde ya, mi película.

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Help!

viernes 19 enero 2018

Help! (1965)

Director: Richard Lester

Intérpretes: The Beatles (John Lennon, Paul McCartney, George Harrison, Ringo Starr), Leo McKern, Eleanor Bron, Victor Spinetti, Roy Kinnear

beatleshelp1

Llegado 1965, la Beatlemanía estaba en su máximo apogeo, aunque no eran muchos los conscientes de la importancia capital que, para la música popular, tenía lo que estaban viviendo. Por aquel entonces, la mayoría de la población veía a los Beatles como una especie de “boy band” al estilo de las que se pondrían de moda en los años 90, salvando las distancias. Una moda pasajera liderada por una cuadrilla de melenudos, con poco que ofrecer más allá de su capacidad para provocar incidentes allí donde osaran hacer acto de presencia, soliviantando a la iletrada y asilvestrada juventud que escuchaba sus demoníacos discos. Como tal moda eran vistos hasta por miembros de su propio entorno, que se aprestaron a exprimir la gallina de los huevos de oro mientras fuera rentable. Los Beatles no paraban de currar, dando rienda suelta a su talento en discos primero y en películas después. Un año antes, en 1964, la banda había rodado su primer largometraje, Qué noche la de aquel día, con un notable éxito tanto de crítica como de público. Aquello animó a los tipos que dirigían la “Beatleindustria” a repetir la fórmula reuniendo al mismo equipo responsable del primer filme. El resultado sería Help!

Rodada con algo más de tiempo y presupuesto que en el caso de Qué noche la de aquel día (aquella película se rodó a toda hostia para rentabilizar al máximo el “boom” del fenómeno Beatles), en Help! se buscó sacar partido de la fama de cachondos e irreverentes que tenían los cuatro de Liverpool (particularmente John y Ringo) para mostrarlos como una especie de hermanos Marx del pop, tal como señalaba Agustín Sánchez Vidal en el artículo que reprodujimos hace un tiempo. Por tanto la película se caracteriza por el absurdo y el surrealismo que rodea a muchas situaciones, en consonancia con la forma de ser del director, Dick Lester, y de los propios Beatles. El sentido del humor que todos compartían junto con buenas dosis de “maría”, pan de cada día en el plató, contribuyo a hacer más distendido el ambiente en un rodaje problemático, principalmente a causa de las premuras de tiempo impuestas por los productores, los caprichos de éstos y de Brian Epstein (suya fue la idea de obligar al equipo a desplazarse a Nassau para rodar algunas secuencias) y el inmisericorde acoso de los fans, que obligaba a suspender el rodaje más de una vez.

El resultado de todo esto no puede calificarse como demasiado brillante. Dado que no era posible repetir el esquema pseudo documental de Qué noche la de aquel día, para Help! se hizo un guión más tradicional, con un argumento en el que una secta hindú adoradora de la diosa Khali persigue a Ringo para arrebatarle un anillo sagrado. Pero los Beatles no eran actores ni mucho menos (menos aún bajo los efectos de la marihuana) y el guión forzaba muchas de las situaciones de supuesta comedia, que vistas hoy casi producen vergüenza ajena en más de una ocasión. De esta forma, la película queda reducida a un vehículo para justificar la presencia de los Fab Four en cada plano, dado que para eso se montó este tinglado: para dar a su público objetivo lo que quería y, ya puestos, hacer negocio a cambio.

El mayor mérito cinematográficamente hablando lo tiene Richard Lester, un buen director que saca todo el partido posible de lo que tiene entre manos, haciendo uso de buenas ideas para presentar una especie de cómic con una estética muy colorista y desenfadada, fiel reflejo de la juventud del momento que vivía sus esperanzas de cambio social inmersa en el pop art y a las puertas de la psicodelia y del hippismo. Respecto a la música huelga decir nada, por supuesto, aunque resulta curioso que ésta no sea protagonista de la película tal y como uno podría imaginarse inicialmente. De hecho, sólo aparece un puñado de canciones del disco que en teoría se presenta como la banda sonora del filme (por citar sólo un ejemplo, Yesterday no aparece por ningún lado). Además las secuencias en que los Beatles interpretan sus temas están insertadas con calzador dentro del metraje, lo que produce una sensación cuanto menos extraña. Eso sí: dichas secuencias están generalmente muy bien rodadas, con un estilo dinámico y rompedor para su tiempo que preludiaba lo que luego serían los archiconocidos videoclips. De hecho, muchos años después la propia MTV bautizaría a Dick Lester como el padre del género, a lo que el realizador, fiel a su estilo, respondió enviando una carta a los jefes de la cadena exigiendo que se sometieran a una prueba de paternidad. Genio y figura, vaya.

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El Orfanato

jueves 18 enero 2018

El orfanato (2007)

Director: Juan Antonio Bayona
Intérpretes: Belén Rueda, Fernando Cayo, Roger Princep, Monserrat Carulla, Andrés Gertrúdix

orfanato.jpgSi hace unos años alguien me hubiese dicho que, un día, me pasaría ocho meses sin pisar una sala de cine, seguramente me habría parecido increíble. Y es que hubo un tiempo en que quien esto escribe era perfectamente capaz de, en ocasiones, ver tres e incluso más películas por semana en el cine de turno. Pero aquí estamos, y resulta que desde la última vez en que pisé una sala de cine (para ver Zodiac) hasta el momento de ver El orfanato han pasado casi ¡nueve meses!.

¿Razones para esto?. Pues varias. Dejando a un lado el punto de vista de gente que, como yo, sostiene que vivimos el último suspiro del cine al menos tal y como lo hemos conocido hasta ahora, una razón de peso es sin duda el carísimo precio de las entradas. Jamás en la vida habría imaginado que dos personas tendrían que desembolsar casi 14 euros para entrar en un cine, y encima sin la garantía de ver una buena película a cambio (y sin contar con el gasto suplementario en palomitas y bebidas, por supuesto). Hace sólo diez o doce años, lo cual no es tanto tiempo, mis padres me daban precisamente la mitad de ese dinero cada fin de semana: 1100 pelas de las de entonces. No era precisamente una pasta, y aun así era posible pasar la tarde – noche viendo una peli de estreno en el cine, para luego gastar el dinero sobrante pillando “el puntillo” con los colegas a base de minis de cerveza barata y kalimotxo de tetra-brick.

De esta forma, a nadie le debe extrañar que sea mi novia la que me haya empujado últimamente a ver cine en pantalla grande. De no ser por ella, es seguro que no habría visto ni la mitad de las películas que he visto en los últimos dos años (no muchas, ciertamente); entre ellas esta que nos ocupa hoy.

El orfanato es la típica película encargada como cada año de maquillar los penosos registros cuantitativos y cualitativos del cine “apañó”. Pero tampoco hay que llevarse a engaño: en una producción de esta categoría, con mucho dinero de por medio, las campañas publicitarias hechas “a degüello” para poner culos en las butacas a toda costa, influyen de manera determinante en los resultados de taquilla. Y que una película sea un éxito no quiere decir necesariamente que sea una maravilla. Este es el caso de El orfanato, aunque todo depende del punto de vista con el que se enjuicie el filme.

Porque afortunadamente esto no es Alatriste, donde se mire por donde se mire, el resultado es una mierda del tamaño del Burj Dubai. Vista como mero entretenimiento, con la clara intención de dejar el cerebro a un lado de la butaca, El orfanato cumple su cometido, aunque sin alardes. El problema viene cuando tratamos de enjuiciarla como película con todas las letras. Entonces el frágil castillo de naipes se viene abajo estrepitosamente, saliendo a flote todas las carencias de una cinta que se parece al Monstruo de Frankenstein, construida a base de pedazos de otros filmes pegados aquí y allá, y cargada de topicazos, algún diálogo absurdo y escenas filmadas de manera lamentable (la atropellada carrera de Belén Rueda por la playa es un claro ejemplo). No se necesitan ni cinco minutos de metraje para tener la sensación de que se está viendo Los otros II, pero tampoco hace falta escarbar mucho para encontrar “referencias” a otras muchas películas del género de terror como Poltergeist, El Resplandor o House, una casa alucinante (de la cual plagia con absoluto descaro la idea central del argumento).

En resumidas cuentas, y tal y como hemos dicho antes, pasarlo bien con El orfanato depende mucho del color del cristal con que se mire. Rodada de forma aséptica pero sin maestría alguna, de manera bastante rutinaria, entretiene lo justo y tiene algunos momentos buenos, aunque tampoco realmente brillantes. Sin embargo como película no resiste un análisis mínimamente serio, excepción hecha de la buena interpretación de Belén Rueda. La impresión es que por 6,90 la entrada uno se merece más a cambio. Claro que, tal y como están las cosas, tampoco se pueden pedir peras al olmo.

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Publicado por Leo / Archivado en:Cine
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