Sebadoh – Bakesale

viernes 23 febrero 2018

Sebadoh
Bakesale
Sub Pop 1994

Los primeros discos de Sebadoh eran bastante caóticos, Lou Barlow, Jason Loewenstein y Eric Gaffney compartían labores compositivas y el resultado era ciertamente disperso y desigual, Barlow ya empezaba a entregar composiciones bellísimas cargadas de emoción que no encajaban demasiado con los alocados experimentos hard-core de Gaffney y las tímidas canciones rockeras de Loewenstein, no obstante discos como “Sebadoh III” o “Bubble And Scraple” funcionaron bastante bien y contribuyeron definitivamente a definir el carácter único de Sebadoh, una banda ciertamente inclasificable.
La salida de Gaffney en el 94 despojó a Sebadoh de esa faceta marcadamente “arty”, experimental y salvaje, pero sirvió para añadir consistencia al sonido del grupo y para que las composiciones de Barlow y Loewenstein ganasen en profundidad y emotividad.
Sebadoh surgió casi como un juego, como un proyecto paralelo cuando Barlow aún estaba en Dinosaur Jr. y aunque los anteriores álbumes estaban repletos de grandes canciones no fue hasta este “Bakesale” cuando la banda en verdad explotó todo su potencial, renunciando definitivamente al tono amateur sin perder sus señas de identidad definidas principalmente por su forma de grabar, urgente y artesanal y por un sonido muy influenciado por el noise y el hard-core de finales de los 80 al que, de forma ya definitiva en este disco, se le añadió un importante componente emocional.
Bakesale es un disco muy oscuro, las canciones de Barlow, autobiográficas, continúan el tono de confesión emocional anunciado en los temas maestros de “Bubble and Scraple”, confirmándose definitivamente como uno de los mejores compositores de su tiempo en canciones hermosas y estremecedoras como “Not a Friend”, “Skull” o “Together or Alone” y en fantásticos temas pop como “Rebound” o “Magnet’s Coil”, pero quizás lo mas determinante es la eclosión como compositor de Jason Loewenstein, quien finalmente fue capaz de vencer sus terribles temores entregando toda una colección (la mitad del disco) de temas impecables y demoledores, empezando por la monumental “Careful” y siguiendo por temas de la talla de “Not to Amused”, “Got It” o “S. Soup”.
Aunque “Bakesale” sigue mostrando esa faceta lo-fi, descuidada e improvisada tan característica de Sebadoh, muestra una coherencia que no tiene ninguno de sus otros discos, no hay altibajos ni temas de relleno en un álbum verdaderamente impecable que inmediatamente se situó como punto referencial del rock independiente estadounidense.
Ver en directo a Sebadoh en aquella época era todo un espectáculo, cambiando constantemente de instrumentos, introduciendo incomprensibles parones, al borde siempre del caos, pero entregando algunas de las mejores canciones que se pudieron escuchar en los 90 con una intensidad dificilmente descriptible.
Desde este humilde homenaje a Sebadoh, solo queda desear que Jason Loewenstein y Lou Barlow vuelvan a coincidir para entregarnos otro puñado de grandes canciones.

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Led Zeppelin – Coda

jueves 22 febrero 2018

Led Zeppelin
Coda
Swan Song 1982

El 25 de septiembre de 1980 es una de las fechas marcadas en rojo en la historia del rock, John Bonham moría y con él desaparecía uno de los grupos más importantes de la historia del rock.
Aun así, en 1982, Jimmy Page sorprendía publicando una recopilación de 8 temas ineditos, grabados desde enero de 1970 hasta finales de noviembre de 1978 bajo el sugestivo, musical y relevante nombre de Coda. Dependiendo de a quien se pregunte este disco es considerado bien la obra menor de Led Zeppelin, bien una simple recopilación. Lo que ciertamente puede considerarse a ciencia cierta es la recuperación del carácter blues-rock de la banda, muy alejado de los planteamientos místicos, celtas y de experimentación que marcaron su discografía desde el mítico cuarto álbum. Coda esta más cercano al Led Zeppelin II de 1969 que al “In Through the out Door” de 10 anos después.
Esta compuesto por temas que no encajaban en sus anteriores trabajos y a los que se podía dar salida aprovechando el tirón de la banda. A pesar de la diferencia de tiempo entre las grabaciones el álbum mantiene una increíble coherencia, haciéndose difícil ubicar temporalmente estas grabaciones. El sonido Zeppelin, misticismos aparte se mantiene de principio a fin, incluso en las dos canciones no compuestas por ellos.
“We’re Gonna Groove” abre el disco, y lo primero que queda patente es la presencia que va a tener Bonham tanto en esta pista como en el resto del disco. Los redobles imposibles y los trucos de caja enmarcan el fantástico trabajo guitarristico de Page demostrando el porque del título de la canción.
“Poor Tom” abre de la misma forma, simplemente Bonzo y Plant hasta que Page se les une tras el doceavo compás de una forma minimalista. La canción solo se complica con la entrada de la armónica de Plant, dándole un precioso toque blues.
La tercera pista “I can’t Quit You Baby” es otra confirmación de los orígenes blues de la banda y sorprende comprobar que fue grabada en una prueba de sonido antes de un concierto en el Royal Albert Hall de Londres, dando idea de la calidad musical en directo del grupo.
“Walker’s Walk” es posiblemente la pista mas roquera del disco, notándose especialmente en el poco detallista pero efectista solo de guitarra de Page. La apisonadora sigue con la repetitiva “Ozone Baby” donde las guitarras, al igual que en la pista anterior sientan las bases en las que se educaran las nuevas generaciones del hard rock moderno especialmente del genero “stoner rock”.
“Darlene” es más inclasificable que las anteriores pistas, es blues, es rock y se convierte en swing por la deliciosa e inesperada pista de piano de John Paul Jones en la única oportunidad que le da Page de lucirse.
La siguiente canción es toda una demostración de John Bonham sobre como se toca la batería. “Bonzo’s Montreux” son cuatro minutos cargados de fuerza y dinámica. Bonzo no solo golpeaba con fuerza los parches sino que sabía usar las dinámicas y los desplazamientos rítmicos a la perfección. Solo por esta canción este disco se hace imprescindible para todo batería.
El disco termina con “Wearing and Tearing” gran titulo para finalizar, más que un disco, toda una época. Coda fue de las últimas bocanadas que pudo dar el rock setentero. Despues de 1982, y hasta el fin de la década, el relevo del rock lo tomarían las bandas de Hair-metal y las nuevas formaciones de grupos establecidos que acabarian vendiendo su alma al EMO por el vil metal. Jimmy Page es una de esas personas que dan gracias a por haber podido sacar el máximo provecho económico de su carrera antes del advenimiento de Internet y Napster, y la tacañeria que demuestra al poner solo ocho temas ineditos en un album de este tipo es la razón por la que la gente se baja canciones de Internet.

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A quien

miércoles 21 febrero 2018

A quién irás a buscar
A quién amarás
A quién elegirás
De entre las estrellas de allá arriba
A quién responderás
A quién llamarás
A quién tomarás
Como tu elegido
Y dime ahora
A quién amarás más que a nadie.

Para quién bailas
Quién te hace brillar
A quién elegirás ahora
Si no vas a elegirme a mí
Por quién tendrás esperanza
Quién puede ser
A quién tomarás ahora
Si no vas a tomarme a mí
Y dime ahora
A quién amarás más que a nadie.

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Nick Cave – Abbatoir Blues / The Lyre Of Orpheus

martes 20 febrero 2018

Nick Cave & The Bad Seeds
Abbatoir Blues / The Lyre Of Orpheus
Mute 2005

No resulta fácil aproximarse a una figura como la de Nick Cave, su sombra siempre ha estado rondándome desde que compré hace años aquel “Your Funeral My Trial” que sin saber exactamente por qué arrinconé en un cajón sin apenas escuchar. Es difícil catalogar la obra y la trayectoria de uno de los tipos mas extraños y ariscos que ha dado la música rock moderna, un músico que lleva mas de veinte años ofreciendo obras extrañas y herméticas, su mezcla de géneros, de atmósferas y de registros siempre me ha infundido bastante respeto y me ha tenido un tanto alejado de sus canciones.
Hará como dos, quizás tres meses compré este último disco doble atraído por su estupenda presentación y por las efusivas recomendaciones que recibí de algunos de mis amigos, pero no ha sido hasta ahora cuando de verdad me he decidido a escucharlo.
El hilo por el cual empecé a entrar en “Abbatoir Blues” fue sin duda “Cannibals Hymmn”, un tema rocoso, aspero y vibrante que progresa con una singular crudeza y que resulta ciertamente incontestable, de hay llegué a “Hiding All Away” y quedé deslumbrado ante esos obsesivos y escalofriantes coros Gospel que acompañan la sangrante voz de Cave, es un disco difícil y extraño, que hay que escuchar desde las entrañas para empezar a disfrutar de verdad. Temas como “Nature Boy” o “Let The Ring Bells” comparten esa singular rugosidad que sirve para entender la enorme influencia que ha tenido la obra Nick Cave entre aquellos que buscan la belleza en el desierto, en la noche y en el alcohol.
Una vez pasado el mal trago, entrar en “The Lyre Of Orpheus” fue mucho mas sencillo, este segundo disco es bastante mas accesible y luminoso (en los términos de Nick Cave, por supuesto) y aquí encontramos el contrapunto acústico y romántico a la tormenta eléctrica de “Abbatoir Blues”, con temas delicados y sugerentes que siguen la tendencia iniciada en “Nocturama” aunque sin caer en esa cierta apatía que en cierta medida arruinó ese disco, temas como “Breathless”, “Easy Money”, “Spell” o “Carry Me” suenan rotundos y comprometidos con el particular universo de Nick Cave, y su retorcida y alegórica poesía que se apoya en sus obsesiones de siempre, la religión, la muerte, y de la que trasciende un cierto optimismo basado en sus mas íntimas e irrevocables creencias: el amor, la tierra, las raices…
Este majestuoso doble disco es sin duda uno de los mejores de la carrera de Cave, un disco rotundo e incontestable que sigue sin poner las cosas faciles a nadie y que se mantiene a años luz de cualquier tendencia medianamente comercial, un disco que queda ahí para quien se atreva a escucharlo.

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¿Qué he hecho yo para merecer esto!!

lunes 19 febrero 2018

¿Qué he hecho yo para merecer esto!! (1984)

Director: Pedro Almodóvar
Intérpretes: Carmen Maura, Ángel de Andrés López, Gonzalo Suárez, Verónica Forqué, Chus Lampreave, Juán Martínez, Kiti Manver

mereceresto.jpgMi difunta abuela materna solía decir de Pedro Almodóvar que “sólo sabe hacer películas de putas y maricones”. Huelga decir que la buena mujer, como la mayoría de las de su tiempo, no se destacó precisamente por su talante liberal, aunque le sobrase gracejo para soltar sus opiniones “a machete” y quedar como una señora. Que llevase razón o no era otro cantar, aunque en este caso he de reconocer, pese a quien pese, que no le faltaba.

Si uno se dedica a examinar con lupa la ya prolija carrera del realizador manchego verá que, básicamente, este ex empleado de Telefónica (grima) lleva 30 años haciendo la misma película. No es preciso recalcar la clase de personajes que suelen aparecer en ellas, sea como protagonistas o en otra clase de papeles.

Visto lo visto, supongo que ya no hará falta indicar que soy de los que, como mi abuela, han puesto siempre en tela de juicio el supuesto talento de ¡Pedroooo!. Como director, porque como relaciones públicas ya es otro cantar. El tío ha sabido venderse en la industria como nadie, tanto a nivel nacional como internacional, y pese a lo discutible de su filmografía, nadie se atrevería a poner en duda su estatus como uno de los mejores cineastas que ha dado España en toda su Historia. Tanto es así que nunca ha faltado (ni faltará) la corte de palmeros de los medios dispuesta a poner por las nubes el último film de Almodóvar, aunque se trate de tostones del calibre de Kika, La flor de mi secreto o Todo sobre mi madre.

No obstante, sería muy injusto poner a Pedro Almodóvar a la altura de, por ejemplo, Ed Wood. Ni tanto ni tan calvo, y es justo reconocerle al manchego sus méritos más allá de las relaciones públicas, y que tiene en su haber muy buenas películas; sobre todo en los primeros tiempos de su carrera, cuando no estaba tan “endiosado” por los medios (ni por sí mismo) y no se tomaba (a sí mismo) tan en serio. El mejor ejemplo de esto es ¿Qué he hecho yo para merecer esto!!, que en mi opinión pasa por ser no ya la mejor película que Almodóvar rodó en los 80, si no la mejor que ha rodado jamás en toda su carrera.

En 1984 la Movida madrileña estaba en pleno apogeo, y Pedro Almodóvar era una de las puntas de lanza de aquel “movimiento contracultural” que algunos sostienen que jamás existió. Pedro era ya un personaje famoso incluso entre el gran público, y fue entonces cuando se “destapó” con este auténtico desmadre de película, mayor incluso que el de Mujeres al borde de un ataque de nervios y a mi modesto modo de ver mucho más divertido y con mucha, muchísima más mala leche.

En ¿Qué he hecho yo…!! El director supo plasmar como nadie las miserias de Gloria, la típica “maruja”, ama de casa que oculta bajo su aspecto de persona común y corriente todo tipo de frustraciones y sueños incumplidos. Una Carmen Maura colosal hace un perfecto retrato de una mujer, que salvando las distancias a causa de lo extremo del personaje, podría ser cualquier vecina nuestra, agobiada por las dificultades para llegar a fin de mes y desquiciada, por tener que aguantar a un par de hijos macarras y a un marido que pasa de ella como de la mierda. Únicamente la excéntrica abuela (entrañable Chus Lampreave, como siempre) parece mantener cierta cordura dentro del frenopático en que se ha convertido la minúscula casa donde vive (o más bien sobrevive) la familia.

El evidente tinte dramático en las desventuras de Gloria queda aquí oculto bajo un manto de comedia negra, disparatada y hasta surrealista, en el que el “Universo Almodóvar” (al menos el de su primera etapa) se reconoce al primer vistazo. No falta la galería de personajes extremos habitual en su cine (incluyendo en esta ocasión a una niña con poderes mentales) con la que, sin embrago, es muy fácil identificarse por cuanto quién más o quien menos seguro que conoce a gente así, aunque en la realidad seguramente no se comporte de un modo tan radikal. A ello colabora una sobresaliente dirección de actores y sobre todo de actrices, sin duda uno de los puntos fuertes del realizador manchego.

De todas formas, tras este análisis “sesudo” nos queda un divertimento impagable, con apariciones y cameos de postín y escenas para el recuerdo, como aquella en la que el director Jaime Chávarri, interpretando a un exhibicionista, desvela su cuerpo serrano ante unas alucinadas Carmen Maura y Verónica Forqué, todo ello aderezado con un diálogo absolutamente descacharrante. El más que buen ambiente que reinó durante el rodaje se nota, y Chávarri se “desmelenó” ante la cámara. Como también lo hizo Gonzalo Suárez, todo un “tótem” entre nuestros directores de cine, que no vaciló ante su timidez ni para interpretar una escena en una bañera. Con un par de copitas encima para animarse, eso sí.

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Publicado por Leo / Archivado en:Cine
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