Como Un Huracan

Miércoles 23 Julio 2008

Una vez creí verte
en un repleto y brumoso bar,
Bailando bajo la luz
de estrella en estrella.
Lejos, a través de un rayo de luna,
supe quién eras,
vi tus ojos marrones convertirse en fuego.

Eres como un huracán,
hay calma en tu mirada
y haces que salga volando hacia algún sitio
más seguro donde permanezca el sentimiento.

Sólo soy un soñador,
pero tú sólo eres un sueño,
podrías haberlo sido todo para mí.
justo en ese momento besaste mis labios
y fue ese el perfecto sentimiento
en que se deslizó el tiempo
en nuestro nebuloso viaje.

Eres como un huracán,
Hay calma en tu mirada
y haces que salga volando hacia algún sitio
más seguro donde permanezca el sentimiento.


Publicado por Luis / Archivado en:Letras
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Bruce Springsteen, Madrid (17/07/2008)

Sábado 19 Julio 2008

Bruce Springsteen & The E Street Band
Estadio Santiago Bernabéu, Madrid
17 de Julio de 2008

El Jefe de todo esto

José Luis Ruiz

17 de julio de 2008. Santiago Bernabéu. Casi 60.000 personas. No es una noche de Champions League. Es una cita ineludible con el rock’n'roll. Hacía dos décadas que nadie tocaba en el estadio del Real Madrid. Y le tocó a Bruce Springsteen coger el testigo dejado por U2. Que iba a ser un gran concierto lo sabía hasta el más ignorante de los mortales. Springsteen es un seguro de vida. Es incapaz de ser mediocre. Su directo sigue siendo apabullante. De hecho, la primera vez que le vi fue cuando actuó por vez primera en la capital. Eso fue nada menos que el 2 de agosto de 1988. Y arrasó en el Vicente Calderón. Después le he visto muchas veces. Ninguna tan impresionante como aquella perdida de la ‘virginidad’, pero siempre he salido con buen sabor de boca de sus conciertos. El del pasado jueves alcanzó momentos sublimes. El ‘Boss’, a sus 58 años, ha demostrado que es, como diría Dylan, eternamente joven. Canta mejor que nunca, recorre el escenario como si fuera un chaval y después de tres largas horas de actuación da la impresión de que su reino no es de este mundo. Ha nacido para correr por los siglos de los siglos.

Acompañado de la insuperable E Street Band -con la inclusión de Charles Giordano por la defunción de Danny Federici-, Springsteen emuló uno vez más a sus admirados sacerdotes del soul. El Bernabéu fue su iglesia. Sus fieles cayeron rindieron pleitesía al sumo hacedor de la más infalible de las liturgias del rock. Nadie manda como este Jefe. Así da gusto seguir la cadena de mando. Este sí que es el Jefe de todo esto.

Esta vez no se centró en “Magic” como en la anterior gira. El concierto sirvió para repasar una trayectoria jalonada de himnos. De esos que la gente corea con la sonrisa esculpida en el rostro. La noche arrancó con “Night”. Y alcanzó momentos de clímax con clásicos tan incombustibles como “The Promised Land”, “Spirit In The Night”, “The River” o “Because The Night”. Springsteen sabe cómo estructurar un concierto. De hecho, se sabe todos los trucos. Es el número 1 en directo y como tal juega sus cartas. Así uno se sube a la atracción y, como en una montaña rusa, sube y baja. El prestigitador incluso se permite el lujo de atender peticiones. Le piden “Brilliant Disguise” y “Cover Me” y el genio de Freehold concede el deseo sin despeinarse. Y cuando parece que la cosa decae se saca de la manga “Badlands” y uno se deja el alma desgañitando un estribillo que rezuma vitalismo.

Los bises merecen una mención aparte. Sólo esa recta final justifica que uno vea hormigas en el escenario al estar en el fondo opuesto y que el sonido sea el propio de un campo de fútbol. Porque ese es el precio que hay que pagar por ver a Springsteen. Para los ‘gourmets’ del rock supone un serio contratiempo verle en estas condiciones. Pero es que el ‘Boss’ es el arquetípico concierto al que va toda la gente que no va a conciertos. Sea como fuere, con la monumental “Jungleland” se produce el desarme emocional. Y si eso ya no fuera suficiente encadena “Born To Run”, “Bobby Jean” y “Dancing In The Dark”. Después de ese brutal repasito a su discografía se marca la festiva “American Land” y de propina rinde homenaje a los clásicos del r’n'r con “Twist And Shout” (antes había interpretado el “Summertime Blues” del gran Eddie Cochran).

La muchedumbre sale del Bernabéu con cara de éxtasis. Hacía tiempo que no se veía un espectáculo así en el feudo madridista. Por lo menos desde que retiró Zidane o desde que un Ronaldinho en plenas facultades maravilló a la propia parroquia blanca. Esperemos que los rumores no sean ciertos y que Springsteen siga haciendo giras. En un mundo con tan pocas certidumbres a las que aferrarse es bueno saber que hay un tipo de New Jersey que nunca falla cuando encara a la multitud y desnuda su alma a base del mejor rock’n'roll. Una medicina que cura todos los males. Nuestra medicina.

Setlist

Night
Radio Nowhere
Lonesome Day
The Promised Land
Spirit In The Night
Summertime Blues
Brilliant Disguise
The River
Cover Me
Trapped
No Surrender
Out In The Street
Because The Night
Cadillac Ranch
Livin’ In The Future
Mary’s Place
Tunnel of Love
The Rising
Last To Die
Long Walk Home
Badlands

Jungleland
Seven Nights To Rock
Born To Run
Bobby Jean
Dancing In The Dark
American Land
Twist And Shout


Publicado por J.L.Ruiz / Archivado en:Conciertos
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Neil Young, Lisboa (12/07/2008)

Jueves 17 Julio 2008

Neil Young
Optimus Alive 2008. Lisboa, Portugal
12 de Julio 2008

El concierto de Neil Young en el festival Optimus Alive de Portugal tuvo todo lo que echamos en falta en su reciente actuación del Rock In Rio de Madrid: Una actitud inmejorable y esos temazos que han cimentado la leyenda del gran Buffalo canadiense a lo largo de su impresionante trayectoria.
El festival Optimus se celebra en Oeiras, una localidad costera muy cercana a Lisboa a la que no nos resulto muy complicado llegar (esta muy cerca de la torre de Belen, por la carretera de la costa). Este festival se celebra desde hace unos cuantos años y en la presente edición contaba con nombras destacados como Bob Dylan, Rage Against The Machine o el propio Neil Young, que cerraba las actuaciones del sábado, segundo día del festival.
A medida que se iba acercando la hora del concierto, la explanada frente al escenario se fue llenando de gente de diversa condición, veinteañeros melenudos, gente ya entrada en años y en general gente de todo tipo, y es que la música del canadiense ha sabido llegar a varias generaciones distintas.
Como viene siendo habitual en esta gira, el concierto empezó con “Love And Only Love”, ese genial tema de ese “Ragged Glory” que nunca me cansaré de ensalzar. La banda sobre el escenario era la misma que ha acompañado a Neil Young durante toda esta gira, a saber, Ben Keith en la guitarra ritmica, Rick Rosas en el bajo y Chad Crownwell en la batería, con los coros de Pegi Young.
Con el segundo tema, nada menos que “Powderfinger”, ya supe que estaba ante una de esas noches mágicas en las que el rock and roll convierte los sueños en realidades y es que la sentida letra y la sencillez de este tema siempre me han cautivado profundamente.
Tras “Spirit Road”, ese brillante tema de “Chrome Dreams II” llegaría otro de los grandes momentos de la noche y es que era la primera vez que escuchaba “Cortez The Killer” en directo, uno de los temas mas emocionantes de Neil junto a Crazy Horse que me hizo recordar las emociones vividas al lado de los surcos de ese “Zuma” y me hizo añorar a Billy Talbot, Ralph Molina y a Frank “Poncho” Sampedro, y es que con Crazy Horse sobre el escenario todos hubiésemos volado muy alto con esta canción.
Siguió una emocionante “Rockin’ In The Free World” potente y vibrante que terminó por demostrar que la faceta eléctrica y mas salvaje de Neil Young no se ha mermado lo mas minimo a pesar de los recien cumplidos 62 años del musico canadiense. Un set eléctrico verdaderamente memorable.
Como viene siendo habitual en esta gira, a mitad del concierto, Neil ofrece un pequeño set acústico, principalmente basado en las canciones de aquel majestuoso “Harvest” que, no lo olvidemos, sigue siendo su disco mas vendido y celebrado. Lo cierto es que escuchar a Neil Young con esas sentidas interpretaciones de “The Needle And The Damage Done”, “Old Man” o “Heart Of Gold” sigue siendo una auténtica delicia. En esta parte acústica sonaron también temas singulares y brillantes como “Oh Lonesome Me”, “Mother Earth” o “Unknown Legend”.
Como también viene siendo costumbre en esta gira, para finalizar el concierto Neil prepara de nuevo varios temas eléctricos, terminando en este caso, como ya hiciese en el Rock In Rio con “Words” y la apocalíptica “No Hidden Path” y he de decir que ambos temas sonaron bastante mas dinámicos y compactos que en su actuación de Madrid. Se notaba a Neil Young contento y relajado en todo momento y no cabe duda de que esta circunstancia ayudo a añadir la intensidad que requieren estos temas tan largos y complejos.
Fin de fiesta con “A Day In The Life” de los Beatles que nos dejo a todos con ganas de mas y es que no sabemos cuando podremos volver a ver a Neil sobre un escenario, y no sabemos si tendremos ocasión alguna vez de escuchar todos esos temas de todos esos discos que se han quedado fuera y que guardan miles de emociones.

Algunos videos (Fragmentos):

Powderfinger

Rockin In The Free World

A Day In The Life


Publicado por Luis / Archivado en:Conciertos
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Evil

Jueves 17 Julio 2008



Sad reminders of
what seems years ago
warm southern sun shines through
station wagon windows
like solar energy…


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Fitzcarraldo

Miércoles 16 Julio 2008

Fitzcarraldo (1982)
Director: Werner Herzog
Intérpretes: Klaus Kinski, Claudia Cardinale, José Lewgoy, Miguel Ángel Fuentes, Paul Hittscher

Basta una simple ojeada a la biografía de Werner Herzog (Munich, Alemania, 1942) para entender por qué es imposible imaginar sus películas firmadas por cualquier otro director. Más de uno podrá recordar a algún realizador famoso por su carácter excéntrico o por una personalidad “peculiar” en general. Sin embargo Werner Herzog está chalao, así directamente. Sólo de esa forma puede explicarse que rodase cinco películas con un tipo al que detestaba (Klaus Kinski, que por cierto también le detestaba a él y tampoco estaba muy en sus cabales) o que no le importase una mierda el sufrimiento de sus subordinados, haciéndoles jugarse el cuello de ser preciso con tal de obtener una filmación realista. A lo largo de su ya extensa carrera, Herzog se ha especializado en retratar a toda suerte de tarados del más diverso pelaje, tal que el protagonista de la película que ahora nos ocupa. Como diría un castizo en estos casos “Dios los cría y ellos se juntan”.

Tomando como base la historia real de Carlos Fermín Fitzcarrald, un magnate peruano del caucho que vivió a finales del siglo XIX, el realizador alemán retrata aquí a un fanático de la ópera (apodado Fitzcarraldo por los nativos) que un buen día decide construir un auditorio en un villorrio perdido en plena selva amazónica, para lo que no vacila en atravesarla con su barco. Literalmente, incluso acarreándolo por una montaña de ser preciso.

Semejante chifladura de argumento sólo se le podría haber ocurrido a Herzog. Y si tenemos en cuenta su particular querencia por el realismo prácticamente documental de su cine, carente casi en su totalidad de artificios, los que se imaginen un rodaje con una utilización relativamente profusa de decorados, maquetas, efectos especiales y esas cosas, sencillamente se equivocan de medio a medio. Basta decir que dicho rodaje se llevó a cabo en auténticos parajes de la selva peruana, con dos enormes barcos construidos ex profeso para la ocasión. Las durísimas condiciones de trabajo motivaron que primero su protagonista (Jason Robbards, que enfermó gravemente de disentería) y luego su coprotagonista (Mick Jagger, que utilizó la inminencia de una gira de los Rolling como “excusa” para salir de allí por patas) abandonasen el proyecto cuando éste se encontraba medio acabado. Para solucionar la papeleta, Werner Herzog recurrió… a Klaus Kinski, con el que, tras reescribir el guión para adaptarlo a la nueva situación planteada, comenzó a rodar otra vez partiendo de cero. El resto es una historia de continuos enfrentamientos entre los dos (a veces a puñetazo limpio), amenazas de muerte a las que, en alguna ocasión, les faltó poco para consumarse (Kinski llegó a apuntar a Herzog con una pistola cargada), gustosos ofrecimientos de los nativos a Herzog para liquidar a un Kinski al que odiaban, huelga decir, a muerte… y un premio a la mejor dirección en el Festival de Cannes, junto con la consideración por parte de muchos fans de que este es, sin duda, el mejor trabajo del realizador alemán, por encima incluso de las más conocidas Aguirre, la Cólera de Dios y Nosferatu, fantasma de la noche.

“Es un individuo miserable, se me pega como una mosca cojonera, rencoroso, envidioso, apestoso, ambicioso, codicioso, maligno, sádico, traidor, chantajista, cobarde y un farsante de la cabeza a los pies. Su supuesto “talento” consiste únicamente en torturar criaturas indefensas y, si hace falta, matarlas de cansancio o asesinarlas. Nadie ni nada le interesa, a excepción de su penosa carrera de supuesto cineasta. Impulsado por un ansia patológica de causar sensación, provoca él mismo las más absurdas dificultades y peligros y pone en juego la seguridad e incluso la vida de otros, sólo para después poder decir que él, Herzog, ha dominado fuerzas aparentemente insuperables. No tiene la menor idea de cómo se hace una película. Hace tiempo que ha renunciado a preguntarme si estoy dispuesto a llevar a cabo sus aburridas chorradas, ya que le tengo prohibido hablarme.” (Klaus Kinski, Wikipedia mediante).

Le gustase a o no al pobre Kinski (ya fallecido), Herzog tiene un talento innato para meterse en las situaciones más complicadas y salir airoso de ellas, sacando de paso unos réditos como mínimo aceptables, y lo demostró en el filme que nos ocupa. Que lograse terminarlo y exhibirlo como si tal cosa resulta sorprendente, todo un ejemplo de perseverancia y tenacidad al alcance de muy pocos. Pero sorprende aun más que nada de lo expuesto anteriormente trascienda cuando se está viendo la película. De alguna forma, el amigo Werner se las arregló para canalizar todo el “mal karma” del rodaje, logrando incluso una interpretación bastante buena por parte de Kinski, más comedida de lo que en él era habitual (siempre teniendo en cuenta las características del alocado personaje en el que se mete). En Fitzcarraldo, la extraña relación amor – odio que ambos tenían llegó a su cima indiscutible, y el retrato de la chaladura del protagonista resulta fascinante; aunque en su contra hay que indicar, como ocurre con otras cintas del director, que el excesivo metraje y los altibajos que acarrea echan por tierra una película que, pese a no carecer de interés, ni mucho menos llega a resultar redonda.


Publicado por Leo / Archivado en:Cine
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