Syd Barrett

Jueves 2 julio 2015

Syd Barrett es una de las figuras mas míticas y enigmáticas de la historia del pop, nacido en Cambridge, Gran Bretaña, en 1946, a temprana edad empezó a mostrar intereses musicales y pronto militó en bandas locales como Geoff Mutt and The Mottoes. En la escuela mayor de Cambridge conoció a Roger Waters y a David Gilmour con los que compartía su devoción por la música. Con Gilmour realizó una serie de actuaciones versioneando temas de los Rolling Stones que les hizo ganar cierta popularidad.
En 1963 Barrett se translada a Londres para asistir a clases en la Camberwell School Of Art, al tiempo que forma con algunos músicos de la capital el grupo The Hollering Blues, un combo de versiones de blues y Rock’n’roll.

En esa misma época, Roger Waters, que tambien estaba estudiando en Londres contaba ya con su propia banda, The Screaming Abdabs y pronto contactó con Barrett para que se uniese al proyecto que cambió su nombre por el de The Pink Floyd Sound a sugerencia de Barrett, tomando el nombre de dos bluesmen americanos.
En los Abdabs ya militaban Nick Manson (bateria) y Rick Wright (teclado) aunque con la incorporacion de Syd Barrett el grupo tomaría una dirección muy diferente a la del primitivo Blues-rock que practicaban, Barrett estaba muy influenciado por los Beatles, los Rolling Stones y por toda la música psicodélica que llegaba de EE.UU, con Love a la cabeza.
El recien llegado pronto tomó el control casi absoluto de la banda, convirtiendose en el principal compositor, cantante y guitarrista de la formación, introduciendo inauditos elementos de experimentación y psicodelia que pronto empezaron a llamar la atención en sus actuaciones en Londres, complementando sus conciertos con imágenes y proyecciones salidas de la fértil imaginación de Barrett.
En 1967 el grupo firma un contrato con EMI que les publica su primer single: “Arnold Layne” un excepcional tema compuesto por Barrett que ya definía el sonido del grupo, tremendamente extraño, experimental y con un magnetismo dificil de describir. El segundo single de la banda “See Emily Play” supuso un enorme éxito, lo que propició la entrada inmediata de la banda en los estudios Abbey Road para grabar lo que sería el primer álbum del grupo: “The Piper At The Gates Of Down”.

El primer disco de Pink Floyd es considerado el mas claro exponente de la psicodelia británica, muy influenciada por la de la costa oeste americana pero con sus propias señas de identidad, aquí Syd Barrett dispuso ya de todos los elementos necesarios para plasmar sus extravagantes y originales ideas, al tiempo que se introducía de lleno en el consumo masivo de drogas, principalmente LSD, práctica muy habitual en el circuito londinense de la época, mientras el resto de banda tomaba una actitud mucho mas moderada.
Los efluvios lisérgicos en las composiciones de Barrett se aprecian con claridad en temas extraños y crípticos como “Interstellar Overdrive”, “Astronomy Domine” o “Lucifer Sam”, canciones alucinógenas realmente originales y brillantes, con largos y complicados desarrollos instrumentales en los que destaca la peculiar forma de tocar de Barrett y el distintivo bajo de Roger Waters.
Las letras de Syd Barrett son aquí complejos jeroglificos con referencias oníricas ciertamente sugerentes y extrañas. Barrett compuso todos los temas y fue el cantante principal en todas ellas.
“The Piper At The Gates Of Down” es un disco único, un disco que juega con la experimentación hasta límites desconocidos, introduciendo elementos y sonidos que luego serían imitados hasta la saciedad, traspasando el limite del rock para adentrarse en el Jazz, en ritmos étnicos y en el ruidismo mas salvaje.
Con la acertada promocion de EMI el disco tuvo un éxito casi instantaneo y el grupo empezó a ser demandado intensivamente para tocar por todo el país y por los EE.UU.
Llegados a este punto es cuando la historia se vuelve confusa, Barrett había seguido tomando LSD y su estado psicológico se empezó a resentir en esos meses de gira con la banda, arruinando algunas actuaciones del grupo con episodios psicóticos de cierta gravedad, se suele citar como punto culminante el colapso que sufrió en una entrevista para una cadena norteamericana que dió la vuelta al mundo.
Ante esta situación, la banda, con Roger Waters a la cabeza, disfrutando de un exito que exigía plena concentración optó por substituir a Barrett por otros músicos en algunas actuaciones, obligandoles obviamente a reestructurar y adaptar todo el repertorio, hasta que finalmente se optó, una vez que el grupo volvió a entrar en el estudio en dejar fuera definitivamente al lider indiscutible de la banda.
Syd Barrett fue substituido por David Gilmour y el grupo continuó su camino alejandose de las coordenadas psicodélicas del primer disco en una carrera hacia las masas bien conocida por todos.

Syd Barrett padecía esquizofrenia agravada por episodios psicóticos, una situación totalmente incapacitante que le obligó a someterse a cuidados intensivos y a retirarse a casa de sus padres. En 1970, no obstante, Barrett contactó con David Gilmour y le planteó la idea de grabar en estudio algunos temas que tenía completados, con el tremendo éxito de Pink Floyd no resultó problemático contactar con los estudios Abbey Road de la EMI para realizar esas sesiones a pesar de las “especiales” circunstancias y de la practicamente nula posibilidad comercial que de antemano se sabía tendrían esas canciones.
De esas primeras sesiones saldría practicamente todo el material del primer disco en solitario de Syd Barrett, llamado “The Madcap Laugh”, producido por David Gilmour y con colaboraciones de The Soft Machine, Roger Waters y diversos músicos de estudio, un disco extraño y alucinado dominado casi en exclusiva por la guitarra y la voz de Barrett que navega por espacios de folk espectral, blues lisergico y rock espacial con la soltura y convicción que solo él podía conseguir.
Destacan dentro de este conjunto tan heterogeneo de canciones las tomas de “Terrapin”, “Octopus”, “Late Night”, “No Good Trying” y “Love you” dotadas de irresistibles melodías y magníficos arreglos, el resto del material es bastante mas experimental y oscuro, algunos temas son simplemente esbozos sin completar, canciones extrañas dificilmente clasificables.
Las sesiones de “The Madcap Laugh” fueron ciertamente complicadas, Syd Barrett se mostraba disperso y ausente en muchos momentos y fue necesario “pinchar” las tomas una y otra vez, añadiendo arreglos solamente cuando la parte de guitarra y voz ya estaba grabada, aunque lo cierto es que a pesar de todo Barrett seguía mostrando aún una imaginación fuera de toda discusión y un entusiasmo por sus canciones que fue capaz de transmitir a todo el equipo.
El disco salió publicado ese mismo año con escaso apoyo comercial de EMI y pocos se enteraron de su existencia, David Gilmour volvio con los Floyd y Syd Barrett se retiró otra temporada.

Quizas contra pronóstico, tan solo unos meses mas tarde, en Noviembre de 1970, Syd Barrett volvió a ponerse en contacto con EMI para grabar nuevos temas, la compañía de nuevo accedió aunque esta vez se intentó por todos los medios dar un toque mas comercial a las composiciones con vistas a una mayor repercusión mediatica, aunque fuese captando a los nuevos fans de Pink Floyd, para ello se optó por dar a la mayoria de los temas un tratamiento mas rotundo, mas directo, mas de banda.
David Gilmour se volvió a unir al proyecto que esta vez recibiría simplemente el nombre de “Barrett”, las nuevas sesiones fueron igualmente caoticas pero igualmente interesantes, con un ambiente marcado por la esquiva y fertil imaginación de Barrett, enfrascado en sacar adelante temas absolutamente geniales como “Baby Lemonade”, “Gigolo Aunt” o “Rats” junto a temas mucho mas extraños cercanos al espitiritu de “The Madcap Laughs” como “Wined and Dined” o “Wolfpack”. Este segundo disco de Syd Barrett no alcanza quizás el nivel de genialidad del primero, resultando un tanto disperso, pero aún así los temas citados se encuentran sin duda entre lo mejor que hizo nunca.

En Febrero de 1970, tras completar “The Madcap Laugh”, Syd Barrett grabó una actuación en el celebre programa de John Peel para la BBC acompañado por David Gilmour y Jerry Shirley interpretando temas de su primer disco como “Terrapin” pero centrandose en temas que luego aparecerian en “Barrett” como “Gigolo Aunt”, “Baby Lemonade” o “Effervescing Elephant. Este concierto es interesante porque los temas muestran matices distintos y porque Barrett se muestra bastante inestable durante la actuación, provocando cambios imprevistos dificiles de seguir por los músicos.

Tras la publicación de su segundo disco Syd Barrett se retiró definitivamente y su figura fue poco a poco eclipsada por el enorme éxito mediático de Pink Floyd que alcanzó su cima a mediados de los 70 con discos como “Dark Side Of The Moon” o “Wish You Were Here”. Syd se instaló permanentemente en casa de su madre y lo que ha sido de su vida desde entonces permanece en el mas profundo anonimato ya que nunca ha concedido entrevistas y apenas se le ha visto en publico. La naturaleza de su enfermedad y la influencia que tuvo ésta en su carrera y en su posterior desaparición permanecen por tanto en el mas absoluto de los misterios, no hay un patrón fijo para describir o predecir el comportamiento y los pensamientos de un esquizofrénico, si es que Barrett padecía en verdad esquizofrenia y la ausencia de datos precisos sobre sus últimos años tampoco ayuda a solventar ese misterio.

En 1989, coincidiendo con una revitalización de la figura de Syd Barrett se publicó el album “Opel”, una recopilación de temas inéditos y tomas alternativas de aquellas míticas sesiones de 1970, con lo que practicamente todas las canciones han visto ya la luz, unas canciones que siguen manteniendo un magnetismo y una magia dificilmente asimilable, unos temas y un músico, Syd Barrett, envueltos para siempre en una inigualable leyenda de genialidad y misterio.

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El último Rey de Escocia

Miércoles 1 julio 2015

El Ultimo Rey De Escocia
The Last King Of Scotland (2007)

Director: Kevin McDonald
Interpretes: Forest Whitaker, James McAvoy, Kerry Washington

El Ultimo Rey De EscociaConfieso que ir al cine me gusta cada vez menos; no sólo por el elevado precio de las entradas, que te desanima a arriesgar viendo cosas que lo mismo luego no te gustan nada, si no por el hecho de tener que aguantar no pocos imbéciles (el 99,99% de la población) y sus imbecilidades. Con los medios existentes hoy en día, capaces de convertir cualquier cuarto de casa en un cine en toda regla (con la ventaja añadida que es TU cine y es PARA TÍ solo), el acto de “ir al cine” tiene cada día menos sentido, al menos para mí.

No obstante, aún hay ocasiones en las que merece la pena acudir a la sala de cine “de toda la vida” para ver ciertas películas antes de que estén disponibles en DVD, y esta es una de ellas. El principal detalle por el que El último Rey de Escocia vale el precio de una entrada de cine tiene nombre propio y se llama Forest Whitaker. Me gustan las películas con actores capaces de todo en ellas hasta levantarlas por sí solos, por corrientitas que sean. Whitaker es uno de esos actores, y siempre me ha merecido mucho respeto. No solo es un actor cojonudo, si no que ha sabido labrarse una digna carrera en cine y TV (pese a algún zurullo de considerables proporciones). Y según cuentan quienes le han tratado, además es un tío amable y legal. Un tipo majo, vamos.

A estas alturas creo que no es necesario comentar que el amigo Forest está absolutamente fabuloso en esta historia, en la cual interpreta a un sátrapa que, de haber gobernado en algún país occidental en lugar de en la olvidada Uganda, hoy sería considerado sin duda como uno de los peores tiranos que el mundo ha conocido. Como en el caso de Jean Bédel Bokassa (otro “ilustre” olvidado en la galería de genocidas contemporaneos), en la afable y oronda figura de Idi Amin Dada la excentricidad (que no locura), la desmedida ambición de poder y la ausencia total de escrúpulos se unieron en una combinación explosiva que, como siempre, acabó pagando el pueblo. Aquí podremos acercarnos al autoproclamado “Último Rey de Escocia” a través del personaje de Nicholas Garrigan, un galeno recién licenciado (casualmente escocés) que llega a Uganda como cooperante y acaba convertido en médico personal del dictador tras una serie de rocambolescos sucesos.

El último Rey e Escocia es una más que interesante película. Insistimos en que lo mejor está en la genial interpretación de Forest Whitaker, clavada hasta en el acento que pone al hablar, y en la peculiar química que establece con su matasanos particular (James McAvoy, también bastante correcto). Pero afortunadamente la cosa no se queda ahí, y sin estar ante una obra maestra absoluta, el filme está rodado de forma muy aceptable y con un buen sentido del ritmo, hasta el punto de que las dos horas de metraje se pasan casi volando. El tinglado sólo flojea al principio, pero en seguida surge Idi Amin Whitaker para tomar las riendas con firmeza hasta el final. Ah, y si os gusta la música africana y los ritmos tribales, disfrutaréis de lo lindo con una banda sonora en la que, por cierto, Forest Whitaker también pone su granito de arena. Definitivamente este tío es un crack.

Coñe, y resulta que en la peli también sale ESTA SEÑORA. Y yo sin reconocerla…

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Vida Desperdiciada

Martes 30 junio 2015

Tu siempre dices que hay algo que está mal
Estoy empezando a creer que desde el principio eres el plan
La muerte viene rodeando, obligada a oírla en esta canción
Y saber si mañana no seguiremos pendientes de ella

Mirando la casa dentro de tu cabeza
Todos cerraron con llave puertas y tendieron camas

Heridas abiertas desatendidas
Déjame decir solo una vez eso

Lo he aceptado, una vida desperdiciada
Nunca regresaré
Yo escapé, una vida desperdiciada
Nunca regresaré
Habiendo probado una vida desperdiciada
Nunca regresaré

El mundo sólo espera a los escalones
Deja el dolor para alguien más
Nada ahí atrás encontrarás
o fuiste tu a quien dejaste atrás?

Siempre dices que eres demasiado débil para ser fuerte
Eres más duro contigo que cualquiera

Por qué nadas el canal solo para conseguir esta lejanía?
A medio camino ahí, por qué te darías vuelta?

La oscuridad viene en olas… dime,
Por qué invitarla a quedarse?

Tienes negatividad
si, la comodidad es una energía
pero por qué permitiste que la canción triste suene????

Lo he aceptado, una vida desperdiciada
Nunca regresaré

Oh yo escapé, una vida desperdiciada
Nunca regresaré

Habiendo probado una vida desperdiciada
Nunca regresaré

Oh he borrado una vida desperdiciada
Nunca regresaré

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Samurai Rebellion

Lunes 29 junio 2015

Samurai Rebellion
Joi-uchi: Hairyo Tsuma Shimatsu (1967)

Director: Masaki Kobayashi
Interpretes: Toshiro Mifune, Yoko Tsukasa, Tatsuyoshi Ehara

A la sombra de Kurosawa, Ozu y Kenji Mizoguchi, eclipsados por su increible e incontestable obra surgió en Japón, durante los años 50 y 60 toda una generación de cineastas que fueron dejando muestras palpables de su talento, uno de estos destacados autores fue Masaki Kobayashi, conocido principalmente en occidente por películas como “Sepukku” (1962) o “Kaidan” (1964).
Aunque quizás sea una apreciación subjetiva, con pocos fundamentos reales, encuentro en la obra de Kobayashi bastantes elementos que me remiten al cine negro norteamericano de los años 50, en especial en el tratamiento del blanco y negro y en el desarrollo de algunos personajes, estos elementos son quizás mas palpables en esta modélica “Samurai Rebellion”, una mas que notable película rodada en 1967 y que contó con un Toshiro Mifune en la cuspide de su popularidad e influencia, como principal protagonista.
El film se ambienta en el Japón del siglo XVIII, se vive un largo periodo de paz y los samurais viven plácida y tranquilamente administrando sus clanes aunque aún, como no podía ser de otra manera, viven sujetos a las puntuales exigencias de su trato de obediencia al señor del clan.
Toshiro Mifune es Isaburo Sasahara, un prestigioso y respetado guerrero que ocupa una posición de autoridad predominante, su fidelidad al señor es incuestionable, hasta que se le pide aceptar un requerimiento caprichoso e injusto que compromete la posición de su familia y que poco a poco irá minando sus ferreos principios y su firme sumisión a su señor.
Esta trama que he esbozado es el eje sobre el que se articula toda la cinta, un relato turbio de intrigas y envidias palaciegas que se van desarrollando en un ambiente de tensión creciente. La violencia, presente de manera nítida en el día a día de estos guerreros solo se hará presente al final de la película, en una explosión de furia realmente formidable.
En el aspecto puramente técnico, destaca la precisión milimetrica con la que esta rodada cada escena, en un sobrio y elegante blanco y negro que potencia de manera singular las numerosas secuencias de drama y tensión que se van sucediendo en el metraje de la cinta. Una realización impecable con momentos de gran plasticidad y belleza.
Toshiro Mifune esta una vez mas sublime, secundado en esta ocasión por una nómina de secundarios de gran altura que contribuyen en todo momento a mantener el impecable ritmo de la película.
Samurai Rebellion es una obra poco conocida que sin duda interesará a todo aquel aficionado al cine oriental aunque con seguridad tampoco dejará indiferente a cualquier otro espectador. Un ejemplo soberbio de buen cine, una cinta trepidante, entretenida y tecnicamente impecable.

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Del Montón

Domingo 28 junio 2015

Qué has logrado ahora que eres viejo
Cumpliste tus ambiciones, haces como se te dijo
o este año aún estás haciendo los mismo
Debería de dar pena, o volverme y hacer un gesto de desprecio?

Se que las perspectivas no eran tan buenas
pero mejoraron y había pensado que podías
haberte esforzado por ese algo que todos tenemos en lo más fondo
No dejarlo esfumar, junto con tu orgullo

Ahora con la ayuda de tu nuevo bastón
Caminais juntos con dificultad a través del grueso de la sociedad
Y pareces fascinado de la cara de todo ello
Te mantienes en la cuneta en caso de que te caigas

No puedo seguir
No puedo seguir
No puedo seguir
No puedo seguir

Yo, Yo, Yo, Yo

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