Ojalá

Lunes 26 septiembre 2016

Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.
Ojalá que la luna pueda salir sin ti.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos.

Ojalá se te acabe la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones.

Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda.
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz.
Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado.
Ojalá que el deseo se vaya tras de ti,
a tu viejo gobierno de difuntos y flores.

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Paul Kelly and the Messengers – Comedy

Domingo 25 septiembre 2016

Paul Kelly and the Messengers
Comedy
Mushroon Records 1991

Conocí a Paul Kelly por dos canciones del disco “Under the sun” (1987) que se incluían en una cinta que acompañaba al fanzine ‘La línea del arco’ (editada por Luis Calvo allá por 1990, en lo que serían los inicios de Elefant records). El primer disco suyo que logré encontrar en una tienda por aquellas fechas fue este “Comedy”, desde el principio me pareció un gran disco, y todavía hoy, a pesar del tiempo que ha pasado, sigue sonándome fresco y gustando igual que el primer día.
Aunque en su país está considerado como uno de los más importantes compositores y cantantes, en España es difícil encontrar datos sobre su trayectoria. Echando mano, sobre todo, de su página oficial he podido obtener la siguiente información: Paul Kelly nació en Adelaida (Australia) en 1955. El primer grupo con el que grabó a finales de los ’70, influenciado por la oleada punk, se llamaba Paul Kelly and the Dots, pronto tuvieron éxito local como banda de guitarras aceleradas, grabando dos álbumes ‘Talk’ y ‘Manila’. Se separaron en 1982; dos años más tarde se mudó a Sydney, donde con un grupo de amigos como el guitarrista Steve Connolly y el bajista Ian Rilen, grabaron ‘Post’, disco que representó un gran cambio y avance en Kelly como compositor y cantante de melodías de tono agridulce, con claras referencias a temáticas australianas en sus letras. Fue considerado el mejor disco de 1985 por la revista Rolling Stone de Australia. Formó una banda completa, integrada por Steve Conolly, el batería Michael Barclay, el bajista Jon Schofield y el teclista Peter Bull. Bajo el nombre de Paul Kelly and the Coloured Girls entraron en el estudio con el productor Alan Thorne en marzo de 1986, lanzando un mes más tarde el notable doble álbum ‘Gossip’, una colección de 24 canciones que cimentaron la reputación de Kelly como un compositor a la altura de los mejores. Editado como álbum único con 15 canciones por A&M Records en 1987, ‘Gossip’ fue el disco que lo introdujo en el mercado americano (aunque en este país se editó bajo el nombre de Paul Kelly and de Messengers). Obtuvo buenas críticas, mientras en Australia no paraba de dar conciertos. Ese mismo año volvió a entrar en el estudio con el mismo productor (Alan Thorne) para grabar ‘Under The Sun’. Cambiaron el nombre a Paul Kelly and the Messengers y tuvieron su primera gira por Norteamérica. En 1989 graban el álbum ‘So Much Water, So Close To Home’, producido por el americano Scott Litt. Antes de disolver la banda graban en 1991, de nuevo bajo la producción de Alan Thorne en colaboración con Paul Kelly, el disco ‘Comedy’; dieciocho canciones, todas compuestas por él excepto tres: “Leavin Her For The Last Time” una triste y preciosa canción con acústica y armónica compuesta por Steve Connolly; una buena versión del maravilloso tema de John Cale “Buffalo Ballet”; y una canción co-escrita con el compositor aborigen Kev Carmody, ‘From Little Things Big Things Grow’, de estilo dylaniano, dedicada a Vincent Lingiarri y los ocho años de lucha por la tierra de la gente Gurindji al norte del pais. Las canciones propias oscilan entre baladas (unas con arreglos de cuerdas, otras más folk: “Wintercoat”, “Take Your Time”, “You Can Put Your Shoes Under My Bed”, “Invisible Me”), enérgico power-pop (unas más acústicas otras más eléctricas: “Don’t Start Me Talking”, “Stories Of Me”, “It’s All Downhill From Here”, “Your Little Sister” “Blue Stranger”) y discreto rockabilly-folk (“Sydney From A 727”, ”I Can’t Believe We Were Married”, “Little Boy Don’t Lose Your Balls”), con perfectas armonías vocales y un sonido dominante de guitarras acústicas que nadan entre piano, teclados, algún instrumento de viento australiano y punteos eléctricos, para contar curiosas historias que logran conquistar los más duros corazones.
Como curiosidad, escondida y tras finalizar la última canción hay una breve y simple improvisación titulada “David Gower” (antiguo capitán de la Selección inglesa de Cricket), cantada con la melodía del Guantanamera.
Una gira australiana en 1991 marcó las apariciones finales de Paul Kelly and The Messengers, cuyo canto de cisne fue ‘Hidden Things’, una compilación de 18 rarezas y caras-B grabadas en los seis años anteriores.
Siguió componiendo para series de televisión y películas de cine (participando incluso como actor), produciendo y componiendo para otros artistas, se publicó en libro una selección de sus canciones, y por supuesto siguió (y sigue) editando buenos discos en solitario o en compañía de otros músicos, abordando diferentes estilos, desde el pop-soul de ‘Wanted Man’, hasta el tono intimista de ‘Deeper Water’ (en el que explora las más maduras cuestiones de paternidad y mortalidad -Kelly dedicó este álbum a su viejo amigo Steve Connoly, muerto tras complicaciones inesperadas después de una operación-), acercándose en la actualidad al surf o al homenaje a ‘Suicide’ que se pueden escuchar en el último proyecto del que forma parte, ‘Stardust Five’, y que me parecen una maravilla (‘Zoe’ me tiene encandilado).

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Magin Blanco – Ella

Sábado 24 septiembre 2016

Magín Blanco
Ella
PAI-Casa de Tolos – 2006

Magín Blanco apenas es conocido fuera de Galicia, y en Galicia tampoco demasiado pero sí que tiene un grupo de fieles a los que ha conquistado con los anteriores discos como lider del grupo ‘La Rosa’ y sus actuaciones. Con esta formación ha editado cuatro discos, ‘La Rosa’ (1989), ‘Tren de Azucar’ (1990), ‘El sueño del camaleón’ (1992) y ‘En El Arco Iris’ (1994) y en todos ellos encontramos al menos tres o cuatro GRANDES canciones. Las influencias en su música van del folk-rock al pop o rythm&blues, Bob Dylan, Neil Young, Keith Richards o Lucinda Williams. El motivo de su falta de éxito tendríamos que buscarlo seguramente en la nula promoción de sus trabajos y en el descontento que ha ido acumulando por tropiezos continuos, malas producciones, falta de entendimiento con las casas de discos, en fin, una de tantas historias de gente con gran valía que no llega a conocerse, madera de gran calidad que se queda en la carpintería por falta de un ebanista que sepa trabajarla. Sigue viviendo en Rúa Petín (Ourense) como carpintero, aunque nunca ha dejado la música, y desde el último disco ha seguido colaborando con otros músicos, grabando diversas maquetas o actuado en el Felipop.
El motivo por el que vuelve a ser actualidad es la edición de un nuevo álbum, esta vez bajo su nombre. Comenta en una entrevista al ‘Ruta 66′ que lo ha hecho como regalo para ”Ella’. Y bendita sea esa Ella que lo ha inspirado y ha hecho que decida grabar un nuevo trabajo porque el regalo es también para nuestros oídos. Al fin cuenta con una producción que está a la altura que se merece, a cargo del ex-‘Siniestro Total’ Segundo Grandío. Destaca especialmente también, entre los músicos que participan, Pepe Losada, contribuyendo al mágico sonido con sus guitarras acústicas, lap steel, dobro y coros.
Este álbum está repleto de buenas canciones. Después de múltiples escuchas me gustan practicamente todas (saltando con frecuencia el último recitado), pero me suelo quedar con la primera impresión, y es esta la que quiero comentar: al empezar a escuchar el cd pensaba “esto está muy bien, pero para mi gusto tiene un sonido excesivamente limpio, demasiado cercano al pop comercial, muy buenos músicos, muy buenas canciones”, pero la personalidad se quedaba sólo en su voz, en las letras y algo más pero que no acababa de saber muy bien qué… hasta llegar a la quinta canción… ‘Ella’, por fin una canción en la que todo está en su sitio, sonido, instrumentos, producción, letra, melodía, perfecta, y que no cansa por más veces que la escuches. Y a partir de aquí todas las demás convencen por su exquisita sensibilidad, por encontrar el camino directo al corazón, con un estilo mucho más personal, original, cargadas de múltiples influencias pero que sirven para realzar la sencillez, crear y enriquecer un mundo propio que rebosa talento y respira genialidad. ‘Dolores’, ‘Cuando mi voz’ , ‘Vuela palomita’ (acompañado magistralmente por la ex-‘Vainica Doble’ Gloria Van Aersen) o ‘Veño ou vou?’ (en gallego, con la acertada participación de la cantante Uxía), todas ellas son canciones que convencen, cargadas de magia y encanto, canciones que duele que queden en el olvido y que hacen desear a su autor que siga con esta inspiración y que no tarde tanto tiempo en ofrecernos otra gran obra.

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Kill Bill Vol 1

Viernes 23 septiembre 2016

Kill Bill Vol 1 (2003)

Director: Quentin Tarantino
Interpretes: Uma Thurman, David Carradine, Lucy Liu, Michael Madsen

Han pasado ya seis años desde que Quentin Tarantino dirigiera su última película, aquella magnífica “Jackie Brown”, que, a pesar de su indudable calidad, supuso para muchos un cierto paso atrás en la carrera del director estadounidense.
Tarantino a menudo es visto como un coleccionista mas que como un verdadero director, sus películas están construidas siempre con cientos de elementos de muy diversa indole y hay quien le acusa de apropiarse de logros ajenos, pero Tarantino es bastante mas que eso, es ante todo un gran cinéfilo que usa sus conocimientos para montar historias que suelen resultar deslumbrantes.
Dicho todo esto, he de decir que Kill Bill Vol 1 no deslumbra, sorprende, entretiene y divierte, pero no deslumbra, luego veremos por que.
La película fue concebida para ser un volumen único, pero finalmente la excesiva duración hizo que se dividiese en dos volumenes, que se estrenarán casi consecutivamente.
La historia es simple, Uma Thurman es “La novia”, una asesina a sueldo que trabajaba para Bill (David Carradine) hasta que decide dejarlo y casarse, en el día de su boda, Bill y otros matones se presentan en la ceremonia y asesinan a todos, la novia tambien es dada por muerta pero milagrosamente sobrevive aunque pasa cuatro años en coma postrada en un hospital.
Al despertar, una única idea acude a su cabeza: venganza, primero sobre los esbirros que ejecutaron la matanza y luego sobre el propio Bill.
Sobre esta simple trama Tarantino monta una película ultra violenta, teñida permanentemente de sangre y repleta de todo tipo de combates cuerpo a cuerpo, aquí la referencia mas clara son las películas de artes marciales de los años 70, con una Uma Thurman que luce un mono idéntico al que vistió Bruce Lee en algunas de sus películas y con una estética muy inspirada en aquellas películas y telefilms made in Hong Kong, la estética de las películas de samurais de Toshiro Mifune tambien esta presente en forma del codigo de honor samurai y toda la parafernalia que lo rodea, tambien hay algo de manga, la biografía de O-Ren Ishii (Lucy Liu) contada en forma de comic ultraviolento.
Todos estos ingredientes en manos inexpertas hubiesen dado como resultado un bodrio realmente infumable, pero Tarantino se las apaña para conjuntar todos los elementos y mostrarnos un film coherente y por momentos brillante, siempre que el espectador acepte y asuma unas determinadas reglas, no es una película verosimil ni pretende serlo.
El film destaca sobre todo en el aspecto visual, dejando un poco de lado los típicos dialogos ácidos tan característicos, con escenas realmente impactantes como el combate en Tokio contra los yakuzas de O-Ren Ishii tratado casi como una coreografía, jugando con el contraste entre el color y el blanco y negro y alterando escenarios para adornar unas secuencias ciertamente magníficas.
La música es, como siempre en los films de Quentin Tarantino, un capítulo aparte, el director, con la vista puesta siempre en el rock de los 40, 50 y 60 elige temas que se integren con la historia que pretende contar, en esta ocasion hay temas de Bernard Hermann, (“Twisted nerve”), Issac Hayes (“Run Fay Fun”), RZA o Charlie Feathers conformando una hamalgama de sonoridades que van desde el funk setentero al flamenco pasando por musica tradicional japonesa. Destaca sobre todo el tema que abre el disco: “Bang, Bang (My Baby Shot me down)” de la inigualable Nancy Sinatra.
Ahora la nota negativa de la que hablabamos antes: la película es en algunos momentos aburrida, o al menos no tan dinámica como cabría esperar, en ocasiones se detiene en exceso en detalles superficiales y esto acaba por afectar a la película, momentos como el entrenamiento con la katana se hacen demasiado tediosos, da la sensación de que, resumiendo un poco, todo podría haber entrado en una sola cinta sin perder nada de intensidad.
A pesar de esto último, Kill Bill Vol1 es una película muy interesante de un director al que se empezaba a echar de menos, una historia valiente, polémica y arriesgada que vuelve a situar a Quentin Tarantino entre los grandes del cine moderno. Veremos lo que nos ofrece el volumen 2.

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Beatles para siempre: Prólogo y Primera Parte

Jueves 22 septiembre 2016

Antes de nada, creo que es justo empezar dejando claro que este artículo no lo he escrito yo. Lo que vais a leer a continuación se publicó originariamente dentro del ejemplar de Octubre de 1987 de la revista Muy Interesante, decana del periodismo divulgativo español (sale a los quioscos ininterrumpidamente cada mes desde Mayo de 1981). La fecha no fue casual, pues en aquel momento se cumplían veinticinco años desde la publicación del primer single del grupo, aquel sencillo pero pegadizo “Love me do”. Ese día de 1962 nadie era consciente de que tal acontecimiento supondría un hito en la historia de la música popular, a partir del cual ya nada sería lo mismo que antes. Y no sólo en el terreno estrictamente musical, pues la influencia de los “Fab Four” alcanzaría a muchos ámbitos de la vida y la cultura del Siglo XX y todavía hoy, plenamente inmersos en el XXI, dicha influencia está muy lejos de desaparecer.

La idea de reproducir íntegramente este reportaje en Computer Age me vino a la cabeza tras dedicar parte de mi tiempo libre a revisitar la discografía de la banda y volver a ver películas y documentales relacionados con ésta. Recordé la existencia de este excelente trabajo, publicado hace ya más de dos décadas y seguramente desconocido u olvidado por casi todo el mundo. Entendí que valdría la pena ponerlo a disposición de la gente en la Red y me puse en contacto con José Pardina, el director del MUY, que me concedió encantado el permiso necesario para llevar a cabo la idea. Por lo tanto, aquí os dejo una muestra de periodismo del bueno proveniente de una época en que no existía Internet, con su pasmosa facilidad de acceso a cantidades ingentes de datos (con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva), y por tanto había que husmear, y mucho, para encontrar información fidedigna y de calidad, aun tratándose de un grupo como The Beatles. Lo sacaremos a la luz por entregas a lo largo de las próximas semanas, para que no se os haga demasiado pesado, y me permitiré la licencia de insertar algunos comentarios propios cuando lo considere oportuno, debidamente señalados para diferenciarlos del texto original. Espero que lo disfrutéis como merece, porque realmente vale la pena. Os lo garantizo.

Beatles Para siempre: 25 años desde “Love me do”. Primera parte
Autor original: Agustín Sánchez Vidal
Publicado en Muy Interesante, número 77. Octubre 1987
http://www.muyinteresante.es/

Comentarios al texto (en negrita) por Leo.


En 1963 y 1964, los Beatles provocaban estados de histeria colectiva allá por donde pasaban. Antes que su música, ese aspecto escandaloso fue el primero que destacaron los pacatos medios de comunicación de la época. Debajo, los “Fab Tour” en una típica foto promocional de los años gloriosos. De izquierda a derecha: John, George, Paul y Ringo.

Los futuros Beatles nacieron todos en el duro enclave de Liverpool, que a las inclemencias provincianas del cinturón industrial del centro de Inglaterra añadía entonces las impuestas por la Segunda Guerra Mundial. John Lennon y Richard Starkey (más conocido luego como Ringo Starr) nacieron en 1940; Paul McCartney les siguió en 1942, y George Harrison en 1943. Ringo procedía de los arrabales proletarios y el padre de George era el conductor del autobús escolar del centro donde estudiaba. John y su madre, Julia (que moriría en 1957 atropellada por un policía borracho) habían sido abandonados por su padre, un marinero pendenciero que cuando su hijo alcanzase la fama grabaría un disco intentando rentabilizar la situación. Quizá Paul fuera el que disfrutase de una infancia más tranquila y estable, en el seno de una típica familia de clase media – baja con aficiones musicales.

Con el tiempo, Liverpool tendría, sin embargo, sus ventajas: el puerto la mantenía bien surtida de novedades discográficas, la comunicación con sodomas y gomorras como Hamburgo era fluida y la gente sobrevivía gracias a un dislocado sentido del humor del que dan fe los mejores cómicos del país, que proceden de allí. Tras varias formaciones y nombres, John, Paul y George (los tres armados de guitarras, a los que hay que añadir Stuart Sutcliffe al bajo y Pete Best a la batería) se bregan en Hamburgo tocando incansablemente en clubs de mala muerte. Pero también son apreciados por universitarios alemanes como Klaus Voorman, futuro miembro de la Manfred Mann y autor de la portada de su álbum Revolver. Muchos años después, y tras haber colaborado puntualmente con la Plastic Ono Band de Lennon, Voorman sería de nuevo tanteado por los Beatles supervivientes para poner portada al disco recopilatorio The Beatles Antology (1996).

Por aquel entonces, no pasan de ser unos descuidados rockers con las inevitables zamarras de cuero, que han adoptado el nombre de Beatles como un juego de palabras muy de Lennon entre beat (“percusión”) y beetle (“escarabajo”), un guiño a los Crickets (“Grillos”) que acompañaban a Buddy Holly. Pero esta imagen un tanto zafia y trasnochada será pulida por Brian Epstein cuando se haga cargo de su promoción tras escucharles en La Caverna, un antiguo club de jazz donde tocaban en Liverpool a su vuelta, ya sin Stuart Sutcliffe, que se queda en Alemania y morirá algún tiempo después.

En 1993, el director Ian Softley (K-Pax) debutó en el cine con Backbeat, un filme centrado en las correrías de los Beatles en Hamburgo a principios de los 60, aunque Luis (el jefón de este site) no se corta de calificarlo públicamente como “un pedazo de mierda”. Ciertamente no es un filme demasiado brillante que digamos, pero puede constituirse como punto de partida para indagar más seriamente en una etapa de la banda tan poco conocida como igualmente fascinante.

IR A LA SEGUNDA PARTE.

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