Reservas

Jueves 30 julio 2015

Como puedo convencerte que soy yo lo que no me gusta, y
no el ser tan indiferente a la mirada en tus ojos,
Cuando he estado siempre distante
Y siempre he dicho mentiras para el amor.

Estoy atado a estas elecciones tan difíciles de hacer
Estoy atado por los sentimientos tan fáciles de fingir,
Nada de esto es bastante real para separarme de ti.

Tengo reservas
Sobre tantas cosas, pero no sobre ti.

Se que no es esto lo que esperabas que dijese
Como puedo acercarme y sin embargo estar tan lejos
De la verdad que prueba que es bello mentir

Tengo reservas
Sobre tantas cosas, pero no sobre ti.

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Un prestigitador llamado Springsteen

Miércoles 29 julio 2015

bruce2.jpgEn la década de los 70 fue saludado como el futuro del rock, en los 80 se convirtió en una superestrella, en los 90 parecía perdido para la causa y en el siglo XXI ha recobrado la capacidad para emocionar. “Magic” es la última prueba irrefutable de que Bruce Springsteen es un artista cuya inspiración no se ha agotado. Es una obra que remite a su glorioso pasado. Rezuma honestidad y vitalismo. Todo aquello que hace que el rock sea redentor.

Pero hagamos un flashback para repasar la carrera del Boss aprovechando la coyuntura de que ha editado su décimo quinto disco en estudio. Bruce Springsteen (23-09-1949, Freehold, NJ) llevaba ya intentándolo en los 60 (Castiles, Child, Steel Mill) cuando a principios de los 70 le fichó Columbia Records. En un principio se le etiquetó con el reducido estereotipo de nuevo Dylan. Un cliché que se le quedaba pequeño. Sí, esgrimía una lírica cercana a la del bardo de Duluth, pero era capaz de hacer rock’n’roll en la línea de un Elvis Presley o un Jerry Lee Lewis. Y era un amante confeso del Wall Of Sound del genial Phil Spector.

La ópera prima de Springsteen no podía ser más prometedora. “Greetings From Asbury Park, N.J.” (1973) era un estreno a lo grande. Presumía de temazos del calibre de “Growin’ Up”, “Spirit In The Night”, “For You” o “It’s Hard To Be A Saint In The City”. No tenía relleno. Pero pasó inadvertido. Sin embargo, “Blinded By The Light” se convirtió tiempo más tarde en un hit para Manfred Mann’s Earth Band.

La continuación corrió la misma suerte. “The Wild, The Innocent & The E Street Shuffle” (1973) no sólo mantiene el nivel creativo, sino que en algunos casos supera el listón (seminales “Incident On 57th Street”, “4th Of July, Asbury Park (Sandy)” y “New York City Serenade”). Springsteen empieza a cincelar su mítico mundo de coches y chicas. Este también es el álbum de los guiños jazzísticos y de esa epopeya teenager que es “Rosalita (Come Out Tonight)”.

A la tercera fue la vencida. El ascenso de Springsteen no es precisamente meteórico. Lento, pero seguro. O sea que cuando llegó a la cima ya era un artista hecho y derecho. El Boss reúne la formación que mejores resultados le ha dado. Esa E Street Band conformada por Clarence Clemons al saxo, Steve Van Zandt a la segunda guitarra, Danny Federici al órgano, Roy Bittan al piano, Garry Tallent al bajo y Max Weinberg a la batería. “Born To Run” (1975) es, escogiendo un atajo, el mejor disco de Springsteen. Es más, es uno de los grandes álbumes de la historia de la música popular. La insuperable “Thunder Road”, la brutal “Backstreets”, ese himno que es “Born To Run” o la monumental “Jungleland” son partituras inmortales. Especialmente recomendable es la edición del 30 aniversario. Sea como fuere, este es el disco que catapultó al Boss al status de crack mediático.

bruce11.jpgTras esta romántica obra maestra de rock urbano llegan los problemas. Springsteen se mete en una batalla legal contra su representante al descubrir que los derechos de sus canciones no le pertenecen. Así que pasan tres largos años hasta que ve la luz un nuevo disco. En plena era punk sale “Darkness On The Edge Of Town” (1978), que supura amargura en grandes cantidades. Ahora las viñetas reflejan las inquietudes de héroes anónimos de clase trabajadora. El sueño americano se convierte en pesadilla. “Badlands” (con el clásico filme de Terrence Malick en mente), “The Promised Land” o “Candy’s Room” son joyas que ponen de manifiesto que la rabia y la angustia pueden servir de vehículo para escribir grandes temas.

Después publicó “The River” (1980). Este es un doble álbum en el que se revela la gran versatilidad de un autor capaz de confeccionar himnos para reventar estadios (“Hungry Heart”, “Sherry Darling”, “Out In The Street”) o en las antípodas es capaz de romper corazones con baladas sinuosas (“Point Blank”, “Drive All Night”, la misma “The River”).

Y la sorpresa llegó acto seguido. Springsteen se lo montó él solito mucho antes de que se pusieran de moda los “Unplugged”. “Nebraska” (1982) es una gran colección de temas acústicos que retrotraen a Bob Dylan, Johnny Cash o Woody Guthrie. La América de Reagan queda retratada en blanco y negro con historias de perdedores y seres marginales. Grabado en un cuatro pistas, “Nebraska” es un álbum de una desnudez máxima. No hay finales felices. Tras el fundido en negro brotan las lágrimas…

Hasta aquí, la obra de Springsteen es inmaculada. A partir de “Born In The USA” (1984) empiezan las dudas, los peros, los defectos. Este es el punto de inflexión. Springsteen ya estaba instalado en el star-system, pero a partir de este momento pasa a ser una megaestrella. “Born In The USA” es un buen disco, pero peca a ratos de superficial (cae presa del populismo). Eso sí, “Bobby Jean”, “Downbound Train” o “No Surrender” valen un potosí. Por cierto, el tema que da título al disco fue etiquetado de himno conservador, cuando es todo lo contrario. El caso es que Springsteen no hizo bien la digestión de vender millones de discos.

“Tunnel Of Love” (1987) es irregular. A este romanticismo le falta la sustancia de antaño. Luce una producción que por momentos es irritante. Algunos lo consideran un disco de culto. Se equivocan. Falta pasión, se echa de menos la rabia y la frustración que impulsaban a Springsteen hacia metas superiores. Esconde buenos temas, por supuesto. Verbigracia, “Brilliant Disguise” o “One Step Up”. Este LP presagió el divorcio de Springsteen, que acabaría casándose después con la cantante Patti Scialfa (posteriormente miembro de la E Street Band).

bruce21.jpgSe abre un tiempo de silencio. Un lustro después vuelve con dos discos. “Human Touch” (1992) es flojo. La producción sigue siendo un lastre y lo peor es que las canciones dan la impresión de ser rutinarias. Uno echa de menos a la E Street Band. “Lucky Town” (1992) es otra cosa. Está un escalón por encima. Tampoco es que sea para tirar cohetes, pero se sostiene por una superior inspiración. Lo que es una evidencia es que Springsteen carece del feeling de tiempos pretéritos.

Antes de grabar “The Ghost Of Tom Joad” (1995) gana el óscar por “Streets Of Philadelphia”. Se ha convertido en el rey Midas. Cuando los presagios son peores, Springsteen demuestra que aún se puede defender su causa. “The Ghost Of Tom Joad” recupera la autenticidad de “Nebraska”. Basándose en “Las Uvas De La Ira” de John Steinbeck y con la película de John Ford bien guardada en el corazón, Springsteen ofrece una nueva lección de cómo aguantar el tipo con medios austeros. Como apunte anecdótico cabe destacar que la canción que sirve como título para el disco tuvo una cover de Rage Against The Machine.

“The Rising” (2002) sirve para que continúe recuperando crédito. Vuelve a grabar con The E Street Band (desde el “Born In The USA no hacía tal cosa). Con la tragedia del 11 de septiembre como trasfondo, “The Rising” se eleva con el ingrávido peso de 15 canciones donde la esperanza acaba ganando la partida al dolor y la tristeza.

Como confirmación de que está en buena racha edita “Devils & Dust” (2005). Retorno a la faceta acústica y a la exploración de su vertiente de contador de historias. “Devils & Dust” es un escalofriante retrato de un soldado en la guerra de Irak, “Long Time Comin’” refresca por su aliento vivificante. “Maria’s Bed” y “All I’m Thinkin’ Bout” también sobresalen en un álbum notable.

El siguiente paso es inesperado. “We Shall Overcome: The Seeger Sessions” (2006) es el primer disco de versiones en la larga trayectoria de Springsteen. Se trata de un excelente tributo a la figura de Pete Seeger y por extensión de los cantautores folk cuyo compromiso con la realidad circundante es total.

Por último, saca “Magic” (2007). Otra vez cuenta con sus mejores compañeros de viaje: la seminal The E Street Band. En el álbum hay constantes guiños a su propia obra (sirva de ejemplo la cita obvia a “Tenth Avenue Freeze Out” que se observa en “Livin’ In The Future”). Pero también es fácil discernir referencias a clásicos de la Biblia del Rock (brilla con intensidad la spectoriana “Girls In Their Summer Clothes”).

Bruce Springsteen no gozará del prestigio intelectual de otros artistas, pero la calidad de su trabajo resiste la comparación con cualquiera de ellos. Resulta lamentable comprobar cómo muchos le desdeñan desde el desconocimiento o porque no entra en el canon de lo ‘cool’ proclamar que te gusta Springsteen. No obstante, parece que su figura cada vez es más reconocida por grupos ‘indies’. Llegará el momento de su exaltación. No cabe la menor duda de que será reivindicado como una figura esencial. En contraposición, también es irritante comprobar como para muchos el rock se reduce a Springsteen. Ni una cosa, ni la otra.

El genio de Freehold se merece un puesto de honor en el Olimpo. Sólo hay que asistir (uno siempre acaba estupefacto) a alguno de sus incontestables directos para saber que es muy grande. Y si no, basta con un somero repaso a su primera etapa antes del estrellato universal. O, qué demonios, tengamos en cuenta que fue capaz de descartar los temas incluidos en la magnífica caja “Tracks” (1998). Este tipo ha hecho historia.

Por Jose Luis Ruiz

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Nick Drake: Su vida, su musica

Martes 28 julio 2015

Nicholas Rodney Drake nació en Rangún (Birmania) en 1948, era hijo de un importante comerciante obligado a realizar a menudo largos viajes, en uno de ellos nació Nick, cuando éste tenia cuatro años, los Drake, una adinerada familia británica, se establecieron definitivamente en Tanworth-in-Arden, una pequeña localidad cercana a Oxford.
La educación que recibió Nick Drake durante su infancia fue realmente esmerada, fue a los mejores colegios y pronto se le inculcó el gusto por la poesía, la pintura y la música, en el colegio empezó a tocar el clarinete, el saxofón y la guitarra acústica.
Sus amigos de la época le describen como un joven tímido pero alegre y amable, gran deportista y buen estudiante, a Nick le gustaba mucho la poesía (sobre todo William Blake) y la música clásica.
Con 17 años Nick realiza junto a sus compañeros un viaje a Marruecos, allí descubre las drogas y allí se acreditan sus primeras composiciones serias, con 19 años, cuando inicia sus estudios de literatura inglesa en Cambridge Nick Drake ya tiene compuestas bastantes canciones. Ya llamaba poderosamente la atención en su entorno el estilo fluido, ágil, perfecto de tocar la guitarra, y su voz, dulce y amarga, recitando y cantando al tiempo. Por aquel entonces ya había descubierto a Bob Dylan, a los Beatles, a Tim Buckley, a Van Morrison.
En 1968 Nick Drake actúa en un concierto benéfico en Londres en contra de la guerra, allí es descubierto por Ashley Hutchings, bajista de Fairport Convention que queda impresionado por el talento del joven, Hutchings hablará de Nick a Joe Boyd, productor de los Convention y de multitud de grupos folk británicos.
Un año mas tarde, a la edad de 21 años, Nick Drake entra en el estudio por primera vez, su primer disco recibirá el nombre de Five Leaves Left, nombre sugerido a raíz de un mensaje que salía en los estuches de papel de fumar avisando que solo quedaban cinco papeles.

Five Leaves left, producido por Joe Boyd recoge todas las canciones que Nick había ido componiendo en sus años de adolescencia, canciones sinceras, llenas de esperanza y de dudas, a modo de páginas de un diario secreto donde Nick se muestra tal como es, sin ocultar nada, en “Time has told me” nos habla de la búsqueda del amor, sobre la búsqueda de uno mismo a través del otro, en “way to blue” sobre la búsqueda de la felicidad, en “Fruit Tree” sobre las dudas que genera la fama.
Sorprende la increíble ejecución de todos los temas, sin mas apoyo que puntuales arreglos de cuerda y notas de piano, Drake encadena una sucesión magistral de canciones, entre el folk y el Jazz, entre el Pop y el Rock, con toques blues y soul, con joyas del calibre de “Cello Song”, “River Man” o “Day is done”.
Five Leaves Left obtuvo buenas críticas pero el disco no se vendió bien, motivado en parte a que el disco apenas fue presentado en directo, Nick Drake no se sentía a gusto tocando en directo y ofreció a lo largo de su vida muy pocos conciertos, son legendarias las pocas actuaciones documentadas, Nick sentado en una silla, mirando al suelo, pidiendo continuamente disculpas, inseguro y tímido.

Tras su primer disco, y a pesar del fracaso comercial, Nick Drake decide dedicarse por completo a la música, así deja la universidad y se establece definitivamente en Londres, contra la opinión de sus padres que le negaron cualquier ayuda económica, Nick se siente un tanto desconcertado en el ambiente de la gran ciudad, lejos del sustento de sus amigos y su familia, de nuevo la música y la poesía serán sus sustentos en esta época.
Joe Boyd apuesta decididamente por Nick Drake, y decide no reparar en gastos para su siguiente disco, contactando con toda clase de músicos de primera fila, incluido John Cale, que militaba aun en The Velvet Underground.
Aunque Nick estaba muy contento con el proyecto ya empezaba a mostrar un carácter especialmente retraído, caminaba siempre encorvado, con viejos trajes gastados y una expresión distante en la mirada, los que le conocieron le describen como una persona muy elegante, un joven alto, apuesto, dotado de un halo especial que le hacía parecer cansado, como si soportase una gran carga sobre sus hombros.

En 1970, tras mas de nueve meses de trabajo se publica “Bryter Layter”, sin duda el disco mas ambicioso de Nick Drake, también el mas variado y el mas optimista, el disco contiene tres instrumentales maravillosos: “Introduction” que abre el disco, “Bryter Layter” y “Sunday” que lo cierra, entre ellas temas como “Hazy Jane II”, “At the chimes of the city clock” o “Fly”, fábulas sobre el amor, sobre la vida, llenas de mil matices, Drake entrega aquí sus mejores letras, auténticos poemas cargados de simbolismo y magia. Destaca sobre todo “Northern Sky”, sin duda la canción de amor mas bella jamas escrita por un ser humano, la alegría del encuentro, el amor como el fin último de la existencia, como el destino final de un camino marcado por la desgracia.
En Bryter Layter Drake amplía sus registros, aborda gran cantidad de estilos, ya no basados tanto en su guitarra, hace uso de secciones de cuerda, de guitarras eléctricas, de vientos para entregar su segunda obra maestra, quizás la mas rotunda.
Bryter Layter también obtuvo buenas criticas pero tampoco vendió lo esperado, aunque su majestuosidad y elegancia eran mas que evidentes, quizás era un disco demasiado complejo, demasiado perfecto para la época.
A partir de aquí los datos son oscuros y confusos, Nick Drake definitivamente cayo en una profunda depresión, estuvo un tiempo en tratamiento psiquiátrico pero no se observo ninguna mejoría, realizó diversos viajes, algunos de ellos propiciados por Boyd en un intento de liberarle de la presión que soportaba, en aquellos días se comenta que Nick Drake ha abandonado la composición, para dedicarse quizás a producir a otros músicos, desaparece largas temporadas y lo que realmente hizo en esos periodos aún es un secreto que nadie ha podido desvelar.

En 1972, repentinamente, casi en secreto, Nick Drake se reúne con su amigo John Wood para grabar lo que sería su tercer disco: “Pink Moon”, grabado en tan solo dos días y con la única presencia de su voz y de su guitarra acústica.
En Pink Moon nos encontramos a un hombre que habla directamente con la muerte, una persona completamente hundida, abandonada a su suerte, una a una va desgranando dolorosas estampas de vacío y desolación, lo que antes era esperanza se torna en cinismo y desesperación, la luna rosa es la noche, la muerte, en oposición al sol, al día, a la vida. “Place to be”, “Road”, “Know”, “Free Ride”, “Parasite” o “Harvest Breed” son atormentadas confesiones en voz alta de un hombre que ve próximo su final.
Técnicamente “Pink Moon” es una vez mas perfecto, los arreglos de guitarra y las melodías construyen un ambiente realmente estremecedor, cargado de tristeza pero de una belleza difícilmente descriptible, la voz de Nick suena mejor que nunca, sufriendo con cada palabra que sale de sus labios.
Una vez terminado el álbum fue el propio Drake quien entregó el master en la discográfica, en realidad lo dejó en una bandeja en recepción y paso allí tres días sin que nadie reparase en él.

Siguieron mas días oscuros, Nick Drake probó varias cosas, primero se quiso alistar en el ejército donde no fue admitido y luego llegó incluso a trabajar como programador de ordenadores, en esos últimos años vivió largas temporadas en París, allí surge el rumor de su relación con Françoise Hardy, es un hecho que se conocieron y que ambos se profesaban mutua admiración pero no se sabe hasta que punto llego la relación.
Drake termina volviendo a casa de sus padres, en Tanworth-In-Arden, escribe esporádicas canciones para un teórico cuarto álbum que nunca vio la luz, entre estas ultimas canciones (Recopiladas en el esencial “Time of no reply”) destaca la estremecedora “Black Eyed Dog”.

Una mañana su madre, extrañada de que Nick no se hubiese aún levantado decide subir a su habitación, en la mesilla había un libro de poemas, en el tocadiscos el concierto de Brandenburgo y en la cama su hijo muerto, tenia tan solo 26 años.
Oficialmente Nick Drake se suicidó, en la autopsia se encontraron restos de Tryptisol, un antidepresivo que Nick solía combinar con sus pastillas para dormir, su muerte bien pudo haber sucedido por accidente, por una sobredosis involuntaria, su familia insiste en que en aquellos días Nick estaba alegre y con un montón de proyectos en la cabeza.
El caso es que la muerte de Nick Drake contribuyó a crear el mito, la leyenda, cerrando un ciclo perfecto. La lápida de Drake está en el pequeño cementerio de Tanworth-In-Arden, ofreciendo fiel testimonio de que Nick existió realmente. A partir de entonces su música se fue instalando en dormitorios y buhardillas de poetas desconsolados, de bohemios, de soñadores.
Aunque su música nunca ha alcanzado destacables cotas de popularidad periódicamente se ha ido revisando el mito y se han ido editando diferentes discos póstumos, el mejor es el comentado “Time of no reply” que además de contener sus últimas canciones, contiene temas tan bellos como “Clothes Of sand” o la propia “Time of no Reply”.
También se han editado diferentes “Bootlegs” recopilando sus primeras composiciones caseras, muy influenciadas por Bob Dylan y el blues, destacan “Tanworth-In-Arden 1967/68” y “Second Grace”.
Toda la obra de Nick Drake es absolutamente capital e imprescindible, raras, muy raras veces hemos tenido ocasión de descubrir a un hombre en sus canciones de la forma en que Nick se presenta en las suyas, rara vez hemos sentido tan cerca el amor, la desesperación y la belleza, la insondable belleza de las canciones de Nick Drake.

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Kings Of Leon – Youth and Young Manhood

Lunes 27 julio 2015

Kings of Leon
Youth and Young Manhood
RCA (2003)

Vivimos unos años confusos, inciertos, quizá es por eso que surgen grupos de Rock and Roll hasta debajo de las piedras, el rock vive y se nutre de la incertidumbre, de la duda, del peligro; no obstante, tan confusos son estos tiempos que incluso lo que parece rock es a veces simple música de spot para dar dinero a la MTV.
Kings of Leon son tres hermanos de Nashville, hijos de un predicador evangelista, que además son el último artefacto ensalzado por la prensa británica, tan habituados ellos a exagerar cualquier tema. Reconozco que abordé la escucha de este disco con un indisimulado escepticismo, presto a toparme con el enésimo refrito de los Stooges, tremendo error el mío al condenar un disco sin haberlo siquiera escuchado….
Y es que a veces los clichés, cuando se utilizan bien, pueden servir para construir un buen puñado de canciones emocionantes, poderosas y brillantes, Kings of leon tienen un marcado acento Stoniano, en las guitarras, en los ritmos y en las voces, pero esto no es impedimento para que el grupo desarrolle una particular manera de entender sus canciones, una marcada personalidad generada sin duda por la manera de ser de estos personajes, auténticos freaks, que hacen rock porque no les queda hacer otra cosa. Y es que los hermanos Followill, secundados por Mathew Followill a las guitarras (es su primo) tienen aspecto de creerse todo lo que cantan, canciones sobre noches bañadas de alcohol, tabaco y sexo, cuchillos, pistolas y asesinatos de madrugada.
Su sonido se mantiene siempre en las coordenadas del rock de los 60 y 70, de los Rolling Stones a Led Zeppelin, pasando por bandas de rock sureño tipo Allman Brothers y algún toque Punk que queda diluido ante la claridad de las guitarras y el sonido a Válvulas de los amplificadores, con estos ingredientes tan básicos son capaces de construir un conjunto convincente basado en canciones directas y con gancho, Caleb Followill canta con convicción, con una áspera y reseca voz muy convincente y el resto de la familia brilla al iluminar esos turbios ambientes de burdel y antro de carretera.
Destacan dos temas por derecho propio, “tranny” con una deliciosa marea de guitarras a lo Rolling Stones meciendo la voz alcoholizada, con un desarrollo impecable, sonando lenta y peligrosa al tiempo, y “Molly´s Chambers” con un desarrollo mucho mas dinámico y un estribillo demoledor.
“Youth and Young Manhood” es un mas que interesante debut para una banda, que si sabe seguir su camino, pronto se desmarcara de cualquier etiqueta.

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Triste Pero Cierto

Domingo 26 julio 2015

Hey, soy tu vida
Soy el que te lleva allí
Hey, soy tu vida
Soy el que se preocupa
Ellos, ellos traicionan
Soy tu único verdadero amigo ahora
Estoy por siempre allí

Soy tu sueño, te hago real
Soy tus ojos cuando debes robar
Soy tu dolor cuando no puedes sentir
Triste pero cierto

Soy tu sueño, mente extraviada
Soy tus ojos mientras estas lejos
Soy tu dolor mientras tu devuelves
Sabes que es triste pero cierto, triste pero cierto

Tu, tu eres mi mascara
Eres mi capa, mi refugio
Tu, tu eres mi mascara
Eres aquel al que culpan
Haz, haz mi trabajo
Haz mi sucio trabajo, chivo expiatorio
Haz, haz mis hazañas
Tu eres quien se avergüenza

Soy tu sueño, te hago real
Soy tus ojos cuando debes robar
Soy tu dolor cuando no puedes sentir
Triste pero cierto

Soy tu sueño, mente extraviada
Soy tus ojos mientras estas lejos
Soy tu dolor mientras tu devuelves
Sabes que es triste pero cierto, triste pero cierto

Soy tu sueño,
Soy tus ojos,
soy tu dolor

Soy tu sueño,
Soy tus ojos,
soy tu dolor

Sabes que es triste pero cierto

Odio, soy tu odio
Soy tu odio cuando quieres amor
Paga, paga el precio
Paga por nada justo

Hey, soy tu vida
Soy el que te llevo allí
Hey, soy tu vida
Y ya no me preocupa

Soy tu sueño, te hago real
Soy tus ojos cuando debes robar
Soy tu dolor cuando no puedes sentir
Triste pero cierto

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