La Madre de Sylvia

Viernes 20 octubre 2017

La madre de Sylvia dice “Sylvia está ocupada,
muy ocupada para ponerse al teléfono”.
La madre de Sylvia dice “Sylvia está intentando
comenzar una nueva vida que le pertenezca”.
La madre de Sylvia dice “Sylvia es feliz,
así que ¿por qué no la dejas sola”.
Y el operador dice “cuarenta centavos más
por los siguientes tres minutos”.

Por favor señora Avery, tengo que hablar con ella,
sólo será un momento
por favor señora Avery, sólo quiero decirle adiós

La madre de Sylvia dice “Silvia está haciendo el equipaje,
se marcha hoy”
La madre de Sylvia dice “Sylvia se va a casar
con un muchacho camino de Galveston”
La madre de Sylvia dice “por favor no le digas nada
que le haga empezar a llorar y quedarse”
Y el operador dice “cuarenta centavos más
por los siguientes tres minutos”.

Por favor señora Avery, tengo que hablar con ella,
sólo será un momento
por favor señora Avery, sólo quiero decirle adiós

La madre de Sylvia dice “Sylvia tiene prisa,
tiene que coger el tren de las nueve”
La madre de Sylvia dice “coge tu paraguas,
porque Sylvia, está comenzando a llover”
Y la madre de Sylvia dice “gracias por llamar
y caballero, ¿no quiere volver a llamar?”
Y el operador dice “cuarenta centavos más
por los siguientes tres minutos”.

Por favor señora Avery, tengo que hablar con ella,
sólo será un momento
por favor señora Avery, sólo quiero decirle adiós
Dígale adiós… Por favor… dígale adiós…

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¿Qué he hecho yo para merecer esto!!

Jueves 19 octubre 2017

¿Qué he hecho yo para merecer esto!! (1984)

Director: Pedro Almodóvar
Intérpretes: Carmen Maura, Ángel de Andrés López, Gonzalo Suárez, Verónica Forqué, Chus Lampreave, Juán Martínez, Kiti Manver

mereceresto.jpgMi difunta abuela materna solía decir de Pedro Almodóvar que “sólo sabe hacer películas de putas y maricones”. Huelga decir que la buena mujer, como la mayoría de las de su tiempo, no se destacó precisamente por su talante liberal, aunque le sobrase gracejo para soltar sus opiniones “a machete” y quedar como una señora. Que llevase razón o no era otro cantar, aunque en este caso he de reconocer, pese a quien pese, que no le faltaba.

Si uno se dedica a examinar con lupa la ya prolija carrera del realizador manchego verá que, básicamente, este ex empleado de Telefónica (grima) lleva 30 años haciendo la misma película. No es preciso recalcar la clase de personajes que suelen aparecer en ellas, sea como protagonistas o en otra clase de papeles.

Visto lo visto, supongo que ya no hará falta indicar que soy de los que, como mi abuela, han puesto siempre en tela de juicio el supuesto talento de ¡Pedroooo!. Como director, porque como relaciones públicas ya es otro cantar. El tío ha sabido venderse en la industria como nadie, tanto a nivel nacional como internacional, y pese a lo discutible de su filmografía, nadie se atrevería a poner en duda su estatus como uno de los mejores cineastas que ha dado España en toda su Historia. Tanto es así que nunca ha faltado (ni faltará) la corte de palmeros de los medios dispuesta a poner por las nubes el último film de Almodóvar, aunque se trate de tostones del calibre de Kika, La flor de mi secreto o Todo sobre mi madre.

No obstante, sería muy injusto poner a Pedro Almodóvar a la altura de, por ejemplo, Ed Wood. Ni tanto ni tan calvo, y es justo reconocerle al manchego sus méritos más allá de las relaciones públicas, y que tiene en su haber muy buenas películas; sobre todo en los primeros tiempos de su carrera, cuando no estaba tan “endiosado” por los medios (ni por sí mismo) y no se tomaba (a sí mismo) tan en serio. El mejor ejemplo de esto es ¿Qué he hecho yo para merecer esto!!, que en mi opinión pasa por ser no ya la mejor película que Almodóvar rodó en los 80, si no la mejor que ha rodado jamás en toda su carrera.

En 1984 la Movida madrileña estaba en pleno apogeo, y Pedro Almodóvar era una de las puntas de lanza de aquel “movimiento contracultural” que algunos sostienen que jamás existió. Pedro era ya un personaje famoso incluso entre el gran público, y fue entonces cuando se “destapó” con este auténtico desmadre de película, mayor incluso que el de Mujeres al borde de un ataque de nervios y a mi modesto modo de ver mucho más divertido y con mucha, muchísima más mala leche.

En ¿Qué he hecho yo…!! El director supo plasmar como nadie las miserias de Gloria, la típica “maruja”, ama de casa que oculta bajo su aspecto de persona común y corriente todo tipo de frustraciones y sueños incumplidos. Una Carmen Maura colosal hace un perfecto retrato de una mujer, que salvando las distancias a causa de lo extremo del personaje, podría ser cualquier vecina nuestra, agobiada por las dificultades para llegar a fin de mes y desquiciada, por tener que aguantar a un par de hijos macarras y a un marido que pasa de ella como de la mierda. Únicamente la excéntrica abuela (entrañable Chus Lampreave, como siempre) parece mantener cierta cordura dentro del frenopático en que se ha convertido la minúscula casa donde vive (o más bien sobrevive) la familia.

El evidente tinte dramático en las desventuras de Gloria queda aquí oculto bajo un manto de comedia negra, disparatada y hasta surrealista, en el que el “Universo Almodóvar” (al menos el de su primera etapa) se reconoce al primer vistazo. No falta la galería de personajes extremos habitual en su cine (incluyendo en esta ocasión a una niña con poderes mentales) con la que, sin embrago, es muy fácil identificarse por cuanto quién más o quien menos seguro que conoce a gente así, aunque en la realidad seguramente no se comporte de un modo tan radikal. A ello colabora una sobresaliente dirección de actores y sobre todo de actrices, sin duda uno de los puntos fuertes del realizador manchego.

De todas formas, tras este análisis “sesudo” nos queda un divertimento impagable, con apariciones y cameos de postín y escenas para el recuerdo, como aquella en la que el director Jaime Chávarri, interpretando a un exhibicionista, desvela su cuerpo serrano ante unas alucinadas Carmen Maura y Verónica Forqué, todo ello aderezado con un diálogo absolutamente descacharrante. El más que buen ambiente que reinó durante el rodaje se nota, y Chávarri se “desmelenó” ante la cámara. Como también lo hizo Gonzalo Suárez, todo un “tótem” entre nuestros directores de cine, que no vaciló ante su timidez ni para interpretar una escena en una bañera. Con un par de copitas encima para animarse, eso sí.

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Publicado por Leo / Archivado en:Cine
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Finjamos

Miércoles 18 octubre 2017

Finjamos

No puedo dormir las noches
deseando que estuvieses aquí, a mi lado
No me ayuda pensar que es la forma en la que tiene que ser.
Sabes que podríamos recorrer todo el camino
y no puedo soportar dejar los labios que lo dijeron, oh no

Nena finjamos que esta noche nos encontraremos para siempre
si cierras tus ojos y crees, esa noche se hará real.
Nena finjamos que podríamos estar siempre juntos
Pero esta noche simplemente dejame pasarla contigo

De alguna manera, algún día, las cosas van a ser tan diferentes
No llores de cualquier manera, te prometo que irá bien
así que cuando estamos solos, no puedo soportar dejarte
y llevarte a casa, oh no.

Nena finjamos que esta noche nos encontraremos para siempre
si cierras tus ojos y crees, esa noche se hará real
Nena finjamos que podríamos estar siempre juntos
Pero esta noche simplemente dejame pasarla contigo.

Así que llevame ahora, mi amor no puede esperar
Debemos parar ahora, cariño
abrazame, abrazame, abrazame

Nena finjamos que esta noche nos encontraremos para siempre
si cierras tus ojos y crees, esa noche se hará real
Nena finjamos que podríamos estar siempre juntos
Pero esta noche simplemente dejame pasarla contigo

Nena finjamos que esta noche nos encontraremos para siempre
si cierras tus ojos y crees, esa noche se hará real
Nena finjamos que podríamos estar siempre juntos
Pero esta noche simplemente dejame pasarla contigo

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Publicado por Luis / Archivado en:Letras
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Algunas Chicas Son Mas Grandes Que Otras

Martes 17 octubre 2017

Desde la era glacial hasta la era del paro
Tan solo hay una inquietud
Y yo acabo de descubrirla

Algunas chicas son mas grandes que otras
Algunas chicas son mas grandes que otras
Las madres de algunas chicas son mas grandes que
las madres de otras chicas

Como le dijo Antonio a Cleopatra
Mientras abría la caja de cervezas

Oh, digo:

Algunas chicas son mas grandes que otras
Algunas chicas son mas grandes que otras
Las madres de algunas chicas son mas grandes que
las madres de otras chicas

Envíame a almohada…
Sobre la que sueñas…
Envíame la almohada…
Sobre la que sueñas…
Y yo te enviare la mía

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Publicado por Luis / Archivado en:Letras
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La Era De Las Grandes Series

Lunes 16 octubre 2017

LA ERA DE LAS GRANDES SERIES
Por José Luis Ruiz Mesa

24.jpgLa ingente cantidad de basura que emite la televisión ha provocado que se haya caído en la reduccionista visión de que todo lo que sale por la pequeña pantalla es detrito. Uno siempre ha tenido la impresión de que la cosa iba a peor. Aquellos ciclos de cine de autor son ya un paraíso perdido. Ahora si se emite una película de calidad es a horas intempestivas. La música brilla por su ausencia en la parrilla de las televisiones punteras y si aparece algo interesante es desterrado también a horarios de madrugada. Bien es cierto que antes se abusaba de la música comercial (en el sentido peyorativo de la palabra), pero también es verdad que había espacios para conciertos y especiales donde se apostaba por estilos y grupos de prestigio. Hemos sido presa durante mucho tiempo de “Gran Hermano”, “Operación Triunfo” y demás telebasura.

El caso es que parafraseando a Woody Allen en España no tiran la basura, la convierten en televisión. Pero hay un resquicio para la esperanza de los inconformistas: las series de televisión americanas. Se ha dicho que esta es la era dorada para las producciones “made in USA” y el que suscribe esto no puede estar más de acuerdo. Ahora bien, los hábitos han cambiado y mucha gente disfruta de estas series no a través de la caja tonta, sino por medio de Internet. La razón: la comodidad. Uno no tiene que esperar a que le pongan su ración cada semana. Puede hacerlo cuando quiera y como quiera. Atrás quedan los tiempos en los que uno se convertía en un irreductible fan de “Doctor en Alaska” y sufría lo indecible porque o bien le cambiaban cada dos por tres el horario o bien ponían los capítulos sin ningún orden. Aquello era demencial.

Siempre ha habido series de calidad, pero ahora proliferan hasta el punto de que no cabe la menor duda de que las mejores producciones audiovisuales realizadas en USA no son películas, sino series. Una simple enumeración basta para defender cargado de razón esta idea: “Los Soprano”, “A Dos Metros Bajo Tierra”, “Perdidos”, “El Ala Oeste De La Casa Blanca”, “Nip/Tuck”, “Roma”, “Deadwood”, “24”, “Dexter”

Estas son las más destacadas, pero hay otro buen puñado de obras que también acaban enganchando: “Héroes” (interesante planteamiento, discutible resolución y futuro poco prometedor), “Weeds” (divertida y con el aval de la excelsa Marie Louise Parker) , “Me Llamo Earl” (corrosiva, aunque reiterativa), “House” (gran personaje que si existiera en verdad sería aborrecible en extremo, algún que otro capítulo excepcional… y también reiterativa), “Anatomía De Grey” (empezó bien, pero se está diluyendo cual azucarillo), “Californication” (David Duchovny se luce haciendo de escritor bloqueado y promiscuo), “The Office” (entretenida sin más pretensiones), “Prison Break” (a pesar de los clichés es muy adictiva; va perdiendo interés progresivamente), “The Shield” (excelente el personaje de Michael Chiklis), “Damages” (interesante estructura y excepcional Glenn Close), “Mujeres desesperadas” (tiene su punto, pero va perdiendo con el paso de las temporadas), “Carnivale” (reflexiones metafísicas y una visión muy personal de la América de 1934)…

Los géneros que tocan son de lo más variado: político, western, mafia movies, histórico, film noir, drama, thriller, fantasía, comedia, etc. O sea que es imposible que uno no encuentre lo que necesita en alguna de las series citadas arriba. Hay para todos los gustos.

Las que uno recomendaría con más pasión se merecen un breve comentario. Así que vayamos al grano:

-“Los Soprano” (1999-2007) es una obra maestra se mire por donde se mire. No tiene nada que envidiar a las cimas artísticas de las “mafia movies” como “El Padrino” o “Uno De Los Nuestros”. Cuenta con un reparto espectacular en el que sobresalen James Gandolfini y Edie Falco como marido y mujer de esta especial familia de New Jersey. Cuenta con un valor añadido: mantiene el nivel con el paso de las (seis) temporadas. David Chase, que por cierto andaba metido también en la reivindicable “Doctor En Alaska”, ha sabido contar una desgarradora historia que sirve de reflexión sobre el poder y la corrupción de una sociedad enferma. Tiene diálogos memorables, situaciones brillantemente resueltas y, sin duda, es un magnífico tratado sobre el alma humana.

-“A Dos Metros Bajo Tierra” (2001-2005) también alcanza cotas sublimes. “Los Soprano” es un análisis de la mafia moderna, mientras que “A Dos Metros Bajo Tierra” se centra en las vicisitudes de una familia de Pasadena que regenta una funeraria. Los Fisher son unos raritos y mantienen relaciones disfuncionales. Alan Ball, que escribió la turbadora “American Beauty”, disecciona con una honestidad brutal la realidad de unos personajes siempre envueltos en conflictos demasiado humanos. El tono de la serie fluctúa. Puede contener momentos de humor macabro o bucear en el interior de la conciencia con exquisita sensibilidad. Y no esconde nada. Homosexualidad, perversiones sexuales, maltratos paternos… Habla de la muerte con la naturalidad que la mayoría evitamos. Es una obra profundamente vitalista. Y cuando se lo propone te pone un nudo en la garganta.

lost.jpg“Perdidos” (2004-?) es droga dura. Si las buenas series causan adicción, “Perdidos” se lleva la palma. Mezcla con acierto aventura, drama, fantasía y thriller. 48 supervivientes del vuelo de Oceanic 815 caen en una isla perdida del Pacífico. La idea de contar las historias de estos personajes a través de “flashbacks” (ahora han empezado a usar “flashforwards”) y de relacionarlos con un entorno extraño y hostil ha deparado un éxito artístico y de público bien merecido. Parece escrita por un Stephen King con veleidades filosóficas y está tan bien hecha que muchos capítulos no tienen nada que envidiar al mejor cine comercial. Es decir, se han gastado bien la pasta. El problema es que están engordando demasiado la trama. Eso ha provocado que ya hayan colado algo de relleno y no hace falta ser Nostradamus para saber que en el futuro lo seguirán haciendo si, como han anunciado, van a las seis temporadas. Una pena. Deberían haber atado cabos y respondido a las mil preguntas que han lanzado al aire. Si hubieran economizado desde un punto de vista narrativo les habría salido una obra redonda.

-“El Ala Oeste De La Casa Blanca” (1999-2006) trata un tema que en manos de otro creador que no fuera Aaron Sorkin podría haber sido un ladrillo. Esta serie enseña los entresijos de una administración que maneja la Casa Blanca y está magistralmente facturada. Su mejor aval es contar con claridad las historias y un reparto de mucha altura. Allison Janney, Bradley Whitford, Martin Sheen, Stockard Channing, John Spencer o Richard Schiff bordan sus papeles. El presidente Bartlet y su staff actúan conforme a un sentido común y un ideario que ya quisiéramos que adoptara Bush.

-“Nip/Tuck” (2003-?) es una inquietante creación de Ryan Murphy. Sean McNamara y Christian Troy son dos cirujanos plásticos que llevan una clínica en Miami. Mientras uno lleva como puede una triste vida familiar que se derrumba paulatinamente, el otro es un inmisericorde mujeriego adorador del dios dólar. En el devenir de la serie surje un inquietante violador en serie. “Nip/Tuck” es una ácida crítica a una sociedad cuyos valores están corrompidos. La importancia que se le da a la apariencia cuando lo esencial es otra cosa. Vivimos vidas superficiales y todo lo que nos importa es que nos operen para dejarnos más bonita la nariz.

“Roma” (2005-2007). No lo he mencionado anteriormente, pero cualquier cosa que provenga de HBO se merece nuestra atención. “Roma” es otro producto de este canal y, desde luego, rezuma calidad. La trama es inmejorable. Es apasionante Historia. Se centra en los años de Julio César y su adoptado sucesor Octavio cuando Roma era el centro del mundo. Las luchas intestinas por el poder, las guerras y la brutalidad más descarnada aparecen muy bien filmadas. Además, la narración avanza a través del punto de vista de dos soldados romanos (Lucius Vorenus y Titus Pullo). Todo está cuidado al detalle (vestuario, puesta en escena, etc.) y cuenta con personajes tan memorables como el interpretado por Polly Walker (Atia). La historia del Imperio Romano ya se había contado muy bien en la clásica “Yo Claudio” (1976), pero en “Roma” se acentúa la crudeza con la que se relatan los hechos. Es, claro, un punto de vista más moderno.

“Deadwood” (2004-2006) es un western de aliento shakespeariano. El autor de esta gran serie es David Milch, que cuenta con mucha pericia los avatares de un pueblo fronterizo en el siglo XIX que desconoce lo que es la ley y el orden. Sí se sabe lo que es el crimen y la prostitución. Y el ansia por enriquecerse como sea. El jefe de Deadwood es el turbio Al Swearengen (impresionante Ian McShane), cuyos tejemanejes son el eje de la trama. El reparto es magnífico y la historia está muy bien escrita. Eso sí, el inicio es lo mejor de esta serie. La primera temporada está por encima de lo que vino después (dos temporadas más).

“24” (2001-?) puede presumir de tener un formato diferente. Cada capítulo es una hora de las 24 que contiene un día. Por ende, cada temporada se desarrolla en un día en el que no hay descansos y se suceden los acontecimientos de forma vertiginosa. Jack Bauer trabaja para la agencia antiterrorista de LA y es el protagonista absoluto de una serie sumamente adictiva. Kiefer Sutherland, que borda su papel, frustra amenazas de bomba y de expansión de virus letales, evita asesinatos a tutiplén… Es un héroe atípico que sigue sus propias reglas. Desde luego no es un bueno al uso. Es capaz de cualquier tropelía con tal de hacer lo que estima oportuno (la tortura a sospechosos es un método del que abusa) y a veces se empecina en actuar conforme a su interés particular en vez de pensar en el general. Los terroristas pueden ser chinos, rusos, musulmanes o balcánicos, pero muchas veces los que hacen daño son los propios americanos. Gente del gobierno o… el propio presidente de los USA. Las mejores temporadas hasta la fecha son la primera y la quinta.

“Dexter” (2006-?) parte de una premisa desafiante y transgresora. ¿Cómo es posible hacer comprensible el universo de un “serial killer” y que el público no lo encuentre totalmente abyecto? Dexter Morgan trabaja para el departamento de Policía de Miami. Es una rata de laboratorio, cuyos conocimientos sobre la sangre son muy útiles en el análisis forense. Está traumatizado pues de niño presenció cómo mataban a su madre. Su padre adoptivo canalizó sus ansias homicidas con un código. Sólo asesina a criminales. Es un monstruo, pero sabe ocultarlo. Está vacío, pero se aferra a la relación con su hermana y con su novia, una vulnerable mujer maltratada por su ex con dos retoños. “Dexter” está sabiamente construida y en su primera temporada todo funciona como el mecanismo de un reloj. La segunda entrega sigue siendo buena, pero no alcanza el nivel de excelencia de la precedente. Dos cosas a destacar: la magistral composición del personaje principal de Michael C. Hall (el gay de “A Dos Metros Bajo Tierra”) y el ingenio puesto en los títulos de presentación de la serie.

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Publicado por J.L.Ruiz / Archivado en:Revisiones
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