Cachemir

sábado 26 mayo 2018

Oh, Deja que el sol golpee mi cara
y las estrellas llenen mis sueños
Soy un viajero del tiempo y del espacio,
para estar donde he estado
Para sentarme con los ancianos de una raza privilegiada,
que este mundo apenas ha visto
Hablan de días en los cuales se sientan,
esperan y todo será revelado.

Hablan y cantan en lenguas de grácil acento,
sus sonidos acarician mi oído
Pero no podría relatar nada de lo que oí,
la historia estaba muy clara
Oh, oh…

Oh, he estado ciego… nena,
no cabe duda
He estado ciego, no hay duda alguna…

Todo lo que veo se torna marrón, tal como el sol quema el suelo
Y mis ojos se llenan de arena tal como miro esta tierra perdida
Intentando encontrar, encontrar ¿Dónde he estado?

Oh, piloto de la tormenta que no deja huella,
como los deseos dentro de un sueño
Sigue el camino que me llevó a ese lugar,
arroyo amarillo de desierto
Mi Shangri-la bajo la luna de verano,
volveré de nuevo
Tan cierto como el polvo que flota en lo alto en junio,
al cruzar Cachemir.

Oh, padre de los cuatro vientos, sopla mis velas,
al cruzar el mar de los años.
Sin más provisión que una cara abierta,
a lo largo de los estrechos del miedo
Oh…

Cuando estoy en camino, Cuando esta en mi ruta, si
Cuando estoy en camino,
cuando veo el camino donde tu estás – si.

Oh, si-si, oh, si-si, cuando estoy hundido,
Oh, si-si, oh, si-si, cuando estoy hundido, tan hundido…
Oh, mi cielo, oh, mi cielo, déjame llevarte allí…

Déjame llevarte allí… Déjame llevarte allí…

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Publicado por Luis / Archivado en:Letras
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Flying Color – Flying Color

viernes 25 mayo 2018

Flying Color
Flying Color
Frontier/Grifter Records (1987) – Munster Records (1996)

Flying ColorDe vez en cuando me entretengo desempolvando y releyendo alguna revista musical de los años en que “la Web” estaba por descubrir, rememorando los buenos momentos que con ellas he pasado. Es curioso comprobar como formaciones que en su día eran interesantísimas han quedado en el más completo olvido, o bien otras que no acababan de dar el salto a las masas se han convertido en auténticos referentes históricos.
Fue precisamente una de esas relecturas, más concretamente un número de “La Herencia de los Munster”, la que me trajo a la memoria este disco de Flying Color, que en un artículo del fanzine llegaron a mencionar como el mejor LP de los ´80 en el apartado de Pop-melódico. Estas cosas recuerdo que las leía en su momento y me quedaba con las ganas de escuchar el disco, pero la mayoría de las veces era imposible conseguirlo, bien por no encontrarlo en las tiendas o bien por falta de presupuesto. Hoy en día, gracias a las mayores posibilidades que tenemos de poder escucharlos, intento ir rescatando esas joyas (muchas veces todavía escondidas) e ir disminuyendo así mi gran lista de discos pendientes de escuchar (muchas veces imperdonables).
Puedo aseguraros que discos como este no se encuentran todos los días. Si os gusta el “power-pop” tipo Teenage Fanclub, Big Star o Badfinger, no perdáis más el tiempo en leer esto y corred a conseguir esta piedra filosofal que convertirá vuestra existencia en puro placer de 24 k.
El grupo se formó en octubre de 1984 en San Francisco cuando decidieron juntarse Hector Peñalosa al bajo y voces (componente de los pioneros del punk-rock The Zeros hasta 1980 en que se disolvieron), John Stuart a la batería (previamente en The Blitz Brothers, tocó también con Chuck Prophet -Green On Red-), Dale Duncan a la guitarra rítmica y voces (antes en la banda underground Love Circus) y Richard Chase como guitarra solista y voces. El primer éxito lo obtuvieron en 1985 con la publicación del single “Dear Friend”, canción con la que Dale Duncan se estrenaba como compositor. Reciben buenas ofertas para grabar un LP, eligen al productor Tom Mallon (músico y productor de American Music Club o Chris Isaak) y en 1987 el sello Frontier Records, en asociación con Grifter Records, les edita su primer y hasta ahora único disco con el nombre del grupo, “Flying Color”. Diez composiciones con raíces en el mejor pop-rock de los ’60 y ’70, enriqueciendo el pop de guitarras de los ’80 y de cualquier época con brillantes armonías vocales, cuya autoría e interpretación se reparten entre Duncan, Chase y Peñalosa. Diez obras maestras sobre sentimientos, recuerdos, amistades y pensamientos cotidianos, elevados a la categoría de especiales por su acertada puesta en escena. Si tuviese que elegir mis favoritas me quedaría con la nueva producción del “Dear Friend”, “One Saturday”, “Through Different Eyes” y “Bring Back The Rain”, aunque hay ocasiones que prefiero “It Doesn’t Matter”, “Tumble”, “Believe, Believe” y “Farewell Song”, no olvidando que las más especiales pueden ser “I’m Your Shadow” y “Wise To Her Ways”. Vamos, que cuando todo es maravilloso… sólo depende del día que uno tenga…
El disco tuvo en su día una importante repercusión, éxito de crítica y de ventas, llegando a realizar el grupo tres giras por USA, hasta que por problemas internos abandonaron Hector Peñalosa y Richard Chase. Siguieron funcionando con la incorporación de Chris Von Sneidern que en aquellos momentos venía de los Sneetches. Se hicieron muchos comentarios sobre la publicación de un segundo trabajo con la nueva formación, pero esta se disolvería sin publicar nada más.
En 1996 Munster Records editaría por primera vez el disco en CD con portada diferente (sacando una edición limitada y numerada de 500 copias con portada doble en vinilo de color, haciendo honor al gran amor que en Munster siempre han profesado al vinilo), una cuidada edición que contiene 3 temas extras seleccionados por Hector Peñalosa, masterizado por el productor original Tom Mallon y acopañado de un libreto con fotos e interesante documentación de los miembros del grupo. De los tres temas nuevos el que mejor encaja con el resto del disco es “By The Fire”, siendo “The Road We’re On” (único tema no firmado por ellos), un energizante rock&roll clásico al estilo Chuck Berry con maravillosas voces, y “Love Is On Its Way” un country rock, de nuevo con cuidadas voces marca de la casa.
Aunque sus componentes emprenderían diferentes proyectos en el futuro, esta obra quedará para la historia como uno de sus mayores logros.

Escucha: It Doesn´t Matter

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21 Gramos

jueves 24 mayo 2018

21 gramos
21 grams (2003)

Director: Alejandro Gonzalez Iñarritu
Interpretes: Sean Penn, Naomi Watts, Benicio Del Toro

Tras su aclamada película “Amores Perros” (2000) vuelve el director mejicano Alejandro Gonzalez Iñarritu con una película que también esta dando mucho de que hablar y que está cosechando excelentes críticas. Para este proyecto el realizador ha contado con mayor presupuesto y una de sus primeras medidas fue trasladarse a los Estados Unidos y contar con actores de ese país, aquí seguramente es donde radique el primer acierto de esta película, ya que el trio de actores protagonista es simplemente insuperable: Sean Penn, sobre todo tras “Mystic Ryver” atraviesa una de las mejores etapas de su carrera, Naomi Watts es la nueva actriz de moda en Hollywood y Benicio Del Toro se ha revelado siempre como un actor de carisma que siempre añade profundidad a todos sus papeles.
La trágica historia de 21 gramos se articula en torno a un terrible accidente de tráfico, un accidente que acaba con la vida del marido y las dos hijas de Cristina (Naomi Watts), quien hasta el momento llevaba una vida tranquila y feliz. Sean Penn interpreta al profesor universitario Paul Rivers, gravemente enfermo que necesita urgentemente un transplante de corazón, el marido de Cristina resultará ser el donante que necesita.
Benicio Del Toro interpreta a Jack Jordan, un exconvicto con fuertes creencias religiosas que será el detonante de la tragedia, el será quien atropelle a las niñas y al marido de Cristina.
Tres vidas destrozadas, en punto muerto, tres personas destinadas a conocerse y hallar las respuestas en las preguntas que los demás se plantean.
21 gramos es una tragedia en toda regla, una pelicula fuertemente dramatica y desgarradora, Gonzalez Iñarritu nos presenta la historia de forma fragmentada, desordenando los sucesos y guardando los momentos mas desgarradores para mostralos poco a poco, de tal modo que nunca baje la intensidad emocional.
Los tres actores protagonistas estan ciertamente soberbios, Sean Penn firma aquí una de sus mejores interpretaciones, un autentico tour de force emocional que no deja impasible a nadie, Naomi Watts, con su interpretación despeja las pocas dudas que pudiesen quedar sobre su trabajo y se revela como una de las mas firmes apuestas de Hollywood, aunque algunos ya vimos todo esto claramente en “Mulholland Drive”.
La única pega que se le puede poner a la cinta es quizás su excesivo dramatismo, quizás un tanto forzado por Gonzalez Iñarritu, resultando en ocasiones un tanto artificial, a pesar de esto, 21 Gramos es una magnífica película que ciertamente merece la pena, aunque solo sea por asistir a uno de los trabajos interpretativos mas impactantes de los últimos tiempos.

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Slayer – Reign In Blood

miércoles 23 mayo 2018

Slayer
Reign In Blood
American 1986

Reign_In_BloodCampos de exterminio nacis, mutilaciones, trepanaciones, satanismo, mucha, pero mucha velocidad y mucha, pero que mucha mala leche es lo que este “Reign In Blood” escupe en la cara del oyente. Sinceramente, recomiendo pasar primero por Metallica o Sepultura (parecen a su lado Spandau Ballet) para acomodar el cerebro a esta autentica catarsis de odio que es por derecho propio uno de los pilares del metal moderno.
Publicado en 1986, la salida del quinto disco de estudio de Slayer supuso una autentica bofetada de aire fétido en el a menudo inmovilista mundo del heavy metal. Tras aquellos primeros discos que anticipaban el caos, Rick Rubin cogió aquí las riendas de la producción para conseguir, según sus palabras, que se escuchasen todos los instrumentos dentro de aquel gigantesco muro de sonido. El conjunto quedo comprimido en apenas media hora, 30 minutos que servirían perfectamente para lobotomizar al bacala mas recalcitrante.
Tom Araya y los suyos, con especial mención al INCREIBLE batería Dave Lombardo, están aquí perfectamente sincronizados, tocan rápido, si, extremadamente rápido, pero todo esta en su sitio, cada riff, cada solo, cada golpe de caja esta donde tiene que estar, y todo el conjunto fluye con un único fin que es el de horrorizar y escandalizar al oyente. El tema inicial, ese “Angel Of Death” que es todo un himno, es una canción dedicada al criminal naci Joseph Mengele y la letra cuenta, con todo lujo de detalles, las abominaciones perpetradas en su nombre en Auswitch.
No hay pausas, y los diez temas se suceden uno tras otro mostrándonos nuevos horrores a toda velocidad, hasta cerrar con esa magistral “Raining Blodd” que acompañan en sus conciertos con una lluvia de sangre.
Este disco es considerado el iniciador del llamado Speed Metal, y es por derecho propio (a base de ostias) uno de los pilares del rock extremo moderno.
Un disco en definitiva que todo aquel fan de la música rock con amplitud de miras debería escuchar al menos una vez en su vida. Aunque cuidado, duele…

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Townes Van Zandt

martes 22 mayo 2018

Townes Van Zandt
El Trovador De Texas

townes1.jpgTownes Van Zandt nació en Forth Worth, Texas en 1944. Miembro de una importante familia Texana e hijo de un magnate del petróleo su vida discurriría por un camino muy distinto del que se había definido para el, hasta convertirse en una de las figuras mas importantes de la cultura popular del siglo XX.
La música de Townes Van Zandt, siempre a caballo entre el Country, el Blues y el Folk ha influido a multitud de músicos de nuestro tiempo, desde Steve Earle (Fan reconocido) hasta Wilco, pasando por grupos tan dispares como My Morning Jacket, Jayhawks o Uncle Tupelo, y su turbulenta biografía ha terminado por dibujar la figura de Townes Van Zandt como uno de esos creadores oscuros tan del gusto de mitómanos como yo.

Van Zandt empieza a componer a temprana edad, muy influido en sus composiciones por músicos como Lighting Hopkins, Guy Clarke o el propio Bob Dylan y con apenas 20 años viaja a Nashville guiado por otro influyente músico country: Mickey Newbury, y allí empezará a dar sus primeros conciertos y a componer sus primeras canciones adultas.
Su primer disco “For The Sake Of A Song” es publicado en 1968 y recibe un recibimiento mas bien discreto de público y critica, pero le permite asentarse y hacerse mas o menos con un nombre en el área de Nashville donde ofrecerá bastantes shows.
En esta época Townes Van Zandt vive en una pequeña cabaña en un bosque de Tenesse, sin teléfono y alejado del bullicio de la ciudad. De este etapa es el vídeo que presentamos hace un días, en el que aparece en esta cabaña interpretando “Waiting Around To Die” ante la mirada de su novia y su vecino.
Para entender mejor este y otros momentos hay que hablar de la condición mental de Van Zandt. Diagnosticado con síndrome maniaco-depresivo a los 20 años, tuvo que someterse a un estricto tratamiento durante años, lo que fue minando su memoria (se dice que olvidaba canciones continuamente en directo). Además gradualmente fue teniendo cada vez mas problemas con la bebida, lo que acentuó esos problemas de memoria y marco negativamente su carácter, tímido y reservado pero con un particular sentido del humor.

townes2.jpgLa época que va de 1968 a 1973 es la etapa mas prolífica del músico Texano. En estos años graba sus mejores discos y compone sus mejores canciones. Ya en ese primer disco del 68 ofrece todo un recital de composiciones sublimes que iban desde las mas sobrecogedoras reflexiones sobre la soledad en clave folk como “For The Sake Of A Son” o la citada “Waiting Around To Die” a luminosas y esperanzadoras canciones como la preciosa “I´ll Be Here In The Morning” pasando por temas ligeros y humoristicos como “Talkin’ Karate Blues”.
“Our Mother The Mountain”, su segundo disco, es considerado como su primera verdadera obra maestra. Publicado en 1969 obtuvo una repercusión comercial un poco mejor que el primer disco, y es que el esfuerzo realizado por su compañía, Tomato Records, permitió mayores y mejores arreglos en unas canciones por lo demás sencillamente estupendas. Destacar aquí la preciosa “Kathleen” y las apocalípticas letras cargadas de simbolismo de “Our Mother The Mountain” y sobre todo “St John The Gambler“.
“Townes Van Zandt” (1970) recoge nuevas versiones de clasicos de sus dos primeros discos, muy cambiadas, mucho mas oscuras, junto a misteriosos temas como “Lungs“.
Sus siguiente trabajos de estudio, “Delta Momma Blues” (1971), “High, Low & In Between” (1972) y “The Late, Great Townes Van Zandt” (1972), todos grabados para Tomato y pésimamente distribuidos, muestran a un Van Zandt cada vez mas introspectivo y críptico, dejando atrás las profusas producciones de antaño en temas de marcado carácter Blues y Folk.

Tras un disco en directo publicado en el 77 (“Live At The Old Quarter”) y otro nuevo disco de estudio un año mas tarde (“Flyin’ Shoes”), Townes Van Zandt pasaría casi una década sin volver a grabar, ofreciendo pequeñas actuaciones en el área de Texas y de Nashville y viendo como sus problemas con el alcohol empeoran día tras día.

Reconocido como un maestro por las nuevas generaciones de músicos norteamericanos, la figura de Townes Van Zandt emerge tímidamente a finales de los 80. Graba un notable nuevo disco de estudio, “At My Window” (1987) e incluso se embarca en una gira junto a Cowboy Junkies. En los siguientes años Van Zandt sigue entregando discos de diversa indole (Versiones, reinterpretaciones, directos) hasta su muerte en 1997, a los 52 años de edad.

El legado y la influencia de Townes Van Zandt en la música de nuestro tiempo es de incalculable valor y hoy en día aun resulta un verdadero placer sumergirse en aquellas viejas canciones, cargadas de sinceridad y esperanza.

Escucha:
I´ll Be Here In The Morning

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Kathleen

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St. John The Gambler

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-For The Sake Of A Song: Articulo publicado en My Back Pages

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