Simon And Garfunkel – The Sounds Of Silence

Lunes 24 noviembre 2014

Simon & Garfunkel
The Sounds Of Silence
Sony (1966)

Paul Simon y Art Garfunkel se conocieron en la adolescencia, coincidieron en sus periodos de estudios en un colegio mayor donde ya formaron su primer grupo, llamado “Tom and Jerry”, un grupo amateur sin grandes aspiraciones, muy influido por las melodías de los Everly Brothers.
Ya en su etapa universitaria Simon y Garfunkel volvieron a coincidir y publicaron su primer trabajo, ya como dúo en 1964, un disco llamado “Wednesday Morning, 3 AM” que les supuso cierto reconocimiento dentro de la incipiente escena folk de Nueva York, escena que un jovencisimo Bob Dylan estaba popularizando.
La musica de Simon & Garfunkel discurre en ese primer disco por las sendas clásicas del folk, bellas armonías, guitarras acústicas y hermosas letras que ya anticipaban las dotes poéticas de Paul Simon.
Tras ese primer disco el dúo se separó, y Paul Simon se fue a vivir a Inglaterra, allí conectó con la música de grupos folk británicos como Fairport Convention al tiempo que recibía tambien el influjo de los grupos de la costa oeste norteamericana, principalmente de mano del folk-rock de los Byrds o Buffalo Springfield.
Durante su estancia en Inglaterra Paul Simon compuso la mayoría de los temas que luego irían incluidos en “The Sound of Silence”, temas como “I am a Rock”, “Leaves that are green“, “Kathy´s Song” o “April come she will” que se publicaron en su primer disco en solitario “The Paul Simon Songbook”, fue precisamente el éxito que obtuvo con aquellas canciones lo que hizo volver a Simon a los Estados Unidos y reunirse de nuevo con Art Garfunkel, volviendo a grabar el dúo todo el material que éste trajo de Inglaterra.
“The Sound of Silence” es pues, una colección de canciones, canciones que acompañaron a Simon en su peregrinaje y que captan perfectamente las inquietudes y temores de su juventud, sentimientos que calaron hondo en toda una generacion de jóvenes desencantados que hicieron suyas esas canciones, canciones que hablan del paso del tiempo, de dolorosos recuerdos, de buscar refugio en la poesía a la crueldad del mundo, letras que describen certeramente todo un abanico de emociones juveniles.
En lo musical, Simon & Garfunkel fueron en este disco un poco mas alla de sus planteamientos iniciales, añadiendo matices e instrumentos diversos para enriquecer su sonido, adornando las composiciones originales de Simon para dotar al conjunto de una sonoridad mas actual, mas contemporanea. Este trabajo dio como resultado un disco que se salia ya claramente de las directrices clasicas del folk adentrandose en un ambito mas abierto, mas comercial.
Hoy día el sonido de aquel disco esta claramente superado, y algunas de sus ideas pueden sonar incluso desfasadas y pueriles, lo que lo no ha perdido un ápice de su vigencia es la amplitud emocional de los temas, poemas que describen con nitidez problemas de juventud que están igual de presentes hoy en día.
La música de Simon & Garfunkel ha influido a multitud de músicos a lo largo y ancho del planeta, aunque pocos han sabido extraer la esencia de su música, generando una pleyade de insufribles imitadores entre los que se encuentran los “Cantautores” que tanto nos hicieron (y nos hacen) sufrir en nuestro país.
Por encima de cualquier otra consideración “The Sound of Silence” es un expléndido disco que aguanta con solvencia el paso del tiempo apoyandose en unas palabras que no han perdido su significado en estos albores del siglo XXI.

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Jesucristo Superstar

Domingo 23 noviembre 2014

Jesucristo Superstar
Jesus Christ Superstar (1973)

Director: Norman Jewison
Interpretes: Ted Neeley, Carl Anderson, Yvonne Elliman, Bob Bingham

Posiblemente la opera-rock mas conocida, Jesucristo Superstar sigue manteniendo intacta, 31 años despues su fuerza dramática y expresiva, Algunas canciones siguen poniendo los pelos de punta.
Recuerdo que vi esta película por primera vez con apenas ocho o nueve años, no me enteré de nada, pero quedaron grabadas en mi memoria cantidad de imágenes y sonidos; hoy en día, bajo una visión mucho mas crítica, el film sigue resultando tremendamente poderoso, la ambientación, la música, la interpretación y todos los elementos conforman una película extraña, original y emocionante, aunque sin duda habra quien la tache de hortera, desfasada y cutre, depende sin duda del punto de vista de cada uno.
Jesucristo Superstar fue dirigida en 1973 por Norman Jewison, responsable entre otras de obras maestras como “En el calor de la Noche” (1967) o “El violinista en el tejado” (1971), aunque su naturaleza musical confiere quizas mayor importancia al trabajo del compositor Andrew Lloyd Webber y del letrista Tim Rice, responsables de toda la música de la película, Lloyd es a su vez el autor de musicales importantes de Broadway como por ejemplo Cats.
La idea de crear un musical a partir de la vida de Jesus de Nazareth en principio no resulta una idea demasiado sugerente, no lo es ahora y supongo que tampoco lo fue en el momento de su planteamiento inicial, son ingredientes complicados, comprometidos y peligrosos, ingredientes que normalmente generarian un subproducto de dudoso interes.
El Exito de Jesucristo Superstar, su gran virtud, es una sabia y mesurada combinacion de todos sus elementos, el valor de conjunto mas allá de cada cosa concreta, un conjunto que resulta ciertamente compacto y serio.
El argumento impone un prudente distanciamiento respecto a las tipicas películas bíblicas, desde el primer momento se deja claro que el film no es la vida de Jesus, sino una interpretacion realizada por unos actores, así al principio de la película vemos llegar el autobus con todos los personajes, que se visten con los trajes para iniciar su representación de la pasion de Cristo, esta circunstancia permite añadir un elemento muy interesante que es la exagerada simplicidad de la puesta en escena (apenas unos cuantos trapos y unos cuantos escenarios esqueléticos) y su impactante belleza, ya que todo se rodo en un desierto en Israel, escenario natural perfecto para la historia.
El peso de la narración recae sobre Judas (Carl Anderson), el amigo de Jesus de Nazareth (Ted Neeley) que no ve con buenos ojos el giro que estan tomando los acontecimientos, que teme por la vida de su amigo y que duda de su condición divina. Judas introduce o interviene en gran cantidad de numeros musicales, algunos realmente memorables. Otros personajes como Maria Magdalena (Yvonne Elliman), Caifas (Bob Bingham) o Poncio Pilato (Barry Dennen) tienen tambien mucha importancia, estableciendose a lo largo de la película interesantísimos duelos interpretativos entre todos los personajes, manteniendo soberbiamente la tensión dramática, cuestion siempre comprometida en un musical.
En el aspecto musical, sin duda el mas importante, todas las composiciones se mueven entre riffs guitarreros muy de los setenta y orquestaciones luminosas y psicodélicas muy conseguidas, hay algunos temas que destacan por derecho propio y que son los que dan la verdadera medida de la pelicula, “Heaven on their minds”, el espectacular tema de Judas con el que se abre la película, “Everything’s Allright”, “The Temple” o “I Don’t Know how to love him” son canciones ciertamente impagables.
Ademas de todo lo dicho, Jesucristo Superstar tiene, desde nuestra óptica actual, un impagable aroma retro, un encantador toque hippie que la hace ciertamente irresistible, un punto de inocencia e ingenuidad que la convierte en una obra única e inimitable.

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Zatoichi

Sábado 22 noviembre 2014

Zatoichi (2003)

Director: Takeshi Kitano
Interpretes: Takeshi Kitano, Tadanobu Asano, Michiyo Okusa

Zatoichi es un personaje muy conocido en la cultura japonesa, las historias del samurai ciego han estado presentes en multitud de novelas, cómics, representaciones teatrales o series de televisión a lo largo de las últimas décadas en el país asiático, Takeshi Kitano aceptó por encargo realizar una reinterpretación del personaje atraído por la estética del Japón clásico, abordando una temática hasta ahora inédita en su ya extensa filmografía.
Takeshi Kitano es uno de los directores actuales mas originales y característicos, el rotundo ritmo de todas sus películas y su peculiar forma de abordar la violencia han hecho de el uno de los directores mas aclamados del cine actual, aunque su cine siga pasando practicamente desapercibido en su país.
El primer referente obvio de Zatoichi son las historias de samurais de Akira Kurosawa, en especial Yojimbo y Sanjuro, Kitano en ningun momento niega esa influencia e incluso homenajea al maestro en algunas secuencias, como la de la lucha bajo la lluvia.
La historia tampoco abandona los cánones del género, Zatoichi es un masajista ciego que llega a una ciudad donde un clan impone su ley, sometiendo a todos sus habitantes al pago de fortísimos impuestos y sembrando el terror en las calles, pronto se descubrirá que el recien llegado no es un simple masajista y el clan verá su autoridad amenazada.
Junto a Zatoichi confluyen en la ciudad una serie de extraños personajes: una pareja de hermanas en busca de venganza con un oculto secreto, un jugador de dados, un samurai sin trabajo con una mujer enferma, y toda una colección de secundarios curiosos y extraños.
El gran logro de Kitano en Zatoichi, como en la mayor parte de sus películas, es el carácter y la profundidad que imprime a todos esos personajes, aportando pequeños apuntes biográficos que se diluyen con naturalidad en la trama pero que aportan datos clave para entender las acciones de cada uno de ellos, acciones y personalidades que entran en inevitable conficto.
La realización, la puesta en escena, la fotografía y todo el apartado técnico en general es otra vez sobresaliente, Kitano maneja a la perfección todos los recursos del cine moderno, y Zatoichi es buena muestra de ello, visualmente es impecable, impactante y realmente bella. El peculiar tratamiento de la violencia, presente en muchas películas del cineasta, convierten tambien a Zatoichi en una película dura, cruda, a veces incomoda, pero siempre interesante e impactante.
Zatoichi es un proyecto extraño, casi una anomalía, una película planteada como obra menor que sin embargo tiene argumentos suficientes para figurar entre lo mejor de la obra de Takeshi Kitano, un director en su mejor momento que convierte en oro todo lo que toca.

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Guns N’ Roses – Appetite For Destruction

Viernes 21 noviembre 2014

Guns N’ Roses
Appetite for Destruction
Mobile, 1987.

Este es el discazo que convirtio a los grupos de hair metal de los 80 en simples poses sin actitud. De la nada aparecieron los chicos verdaderamente malos y de turbio pasado dispuestos a dar patadas al culo cubierto de lycra y vaselina de más de uno. Desde el origen de los KISS o de los mismísimos New York Dolls no se habia visto esa actitud provocadora en un grupo.
Appetite for Destruction es, más que un album, la exposición de las vivencias (reales o inventadas) de un hard rocker en los años 80, capítulo a capítulo, y es la actitud de Axl Rose la que lo hace tan verdadero. “Welcome to the Jungle” es el aviso al oyente de donde se esta metiendo y de que no esta jugando con cualquiera. Con “It’s So Easy” ya sabes que no puedes ni confiarles a tu hermana. “Nightrain” y “Out Ta Get Me” parecen las pesadillas de pandillero adolescente de Axl y “Mr. Brownstone” y “Paradise City” te dejan clarito que estos chavales no son trigo limpio. Y asi hasta el apoteósico final que supone “Rocket Queen”, estos malotes no solo dicen cosas que asustan tambien tocan mejor que nadie.
Seguramente sea este uno de los pocos albums que esten en el top 10 de casi cualquiera y cada cual tiene sus razones. Unos se quedaran con el absoluto dominio (a la par que dejadez) que demuestran Izzy Stradlin y Slash en sus dialogos guitarreros, otros con la fuerza y las letras de Axl y otros diran que el cuero es más rockero que el spandex. Yo me quedo con el tremendo trabajo que hace Steve Adler a la batería, dejando un inmenso espacio en el que se podian lucir sus compañeros de grupo.
Lo mejor del disco es que no hay ni un solo “filler”, de principio a fin todas las canciones son increibles y esto lo convierte en uno de esos escasos albums de rock con entidad propia y no solo con una canción de exito o dos. Decir Appetite for Destruction es decir mucho. Guns n’ Roses padecio la maldición de debutar con un disco tan bueno que se les hizo insuperable y que acabo con el grupo (el verdadero, se entiende).

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Sun Kill Moon – Ghosts Of The Great Highway

Jueves 20 noviembre 2014

Sun Kil Moon
Ghosts of The Great Highway
Jet Set (2003)

Sun Kil Moon es el nombre del nuevo proyecto de Mark Kocelek, el que fuese lider de Red House Painters ha sido siempre un compositor muy prolífico, tanto con su antigua banda como en solitario, aunque no siempre ha sabido encontrar el balance apropiado entre la autoimpuesta introspección de su música y la emoción que siempre debería inundar sus composiciones, a menudo Kocelek se dejaba llevar en demasía por ambientes desolados y con pocos matices donde su innegable talento no resultaba suficiente para arrastrar al oyente lejos de la apatia, en particular “Old Ramon” y sus incursiones en solitario resultaban ejercicios huecos, artificiales, impropios del autor de algunas de las canciones mas estremecedoras de la pasada década.
Afortunadamente, para regocijo lúbugre de almas atormentadas, “Ghosts of The Great Highway” vuelve a situar a Mark Kocelek en la senda de los grandes compositores atormentados, con American Music Club como referente ineludible, no es casual que Tim Mooney, bateria original de la oscura banda de San Francisco participe en el proyecto.
“Ghosts of the great Highway” es un disco que puede llegar a mucha gente, es un disco accesible y luminoso, con las lineas bien marcadas y definidas, un disco con sólidas raices en el folk y el rock norteamericano, las canciones son menos herméticas, menos crípticas que en Red House Painters, pero no por ello mas optimistas, Kocelek sigue componiendo canciones terriblemente melancólicas, como de costumbre, inundadas siempre de recuerdos y anhelos sentimentales.
En Sun Kil Moon la belleza, el resultado final, está por encima de cualquier otra consideración, “Glenn Tipton”, el tema que abre el disco, es un ejemplo inmejorable, una delicada guitarra acústica que da paso a una preciosa melodia que fluye limpia y serena, “Last Tide” y “Floating”, dos temas que se encadenan, discurren por parametros similares, entre suaves guitarras folk, con un Mark Kozelek que, ahora si, tiene la posibilidad de demostrar sus increibles cualidades como cantante, sin caer nunca en estrepitosas experimentaciones, sin apartarse de los canones.
El disco tambien tiene canciones mas ruidosas, canciones que recuperan el tono de aquellos impulsos épicos de “Songs for a Blue Guitar”, inspiradas en el Zuma de Neil Young, canciones como “Salvador Sanchez”, que cuenta la tragica historia de un boxeador que muere a los 23 años, con una nueva versión en acustico al final del álbum (“Pancho Villa”).
Hay también preciosos temas instrumentales como “Si Paloma” llenos de matices, matices que aparecen también en la largísima “Duk Koo Kim” sin llegar a caer nunca en la repeticion ni en la autocomplacencia.
Los discos de Red House Painters, aunque siempre de una excepcional belleza, tenían para el oyente un aspecto muy árido que los hacía dificiles de escuchar, un cripticismo y una densidad que realmente intimidaba, las canciones de “Ghosts of the Great Highway” en cambio son muy agradables y faciles de escuchar, sin perder su fuerza emotiva, ésta es sin duda la mayor baza de este disco, el acierto de un autor que con estas nuevas canciones se sitúa definitivamente como uno de los mas grandes compositores de los últimos años, uno de los pocos que aún pueden conmover y agitar el espíritu; American Music Club están grabando un nuevo disco con lo que nos esperan aún mas emociones.

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